El ferrocarril Compostelano

 

 

Hoy dando continuación a nuestro artículo titulado “La Exposición Compostelana de 1858”, retomamos la vida de Domingo Fontán en uno de sus últimos periodos, el comprendido entre 1860 y 1863, que tiene como eje central el Proyecto del Ferrocarril de Santiago al Puerto del Carril con el que a través de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, trató de contribuir a que Galicia entrara en el llamado «Siglo del Vapor».

Como introducción nos referiremos a los comienzos del Ferrocarril en España y particularmente a los del Ferrocarril Compostelano, dentro de ese general contexto, cuya idea empezó a concebirse durante los años de 1858, 1859, materializándose en 1860.

Cien años antes James Walt Instrumentista de aparatos matemáticos de la Universidad de Glasgow presentó el primer prototipo viable de máquina de vapor en 1760.

En 1825, se inauguró la primera línea de Ferrocarril, en Gran Bretaña, entre Stockton y Darlington, extendiéndose el trazado posteriormente por toda Europa, nunca  mejor dicho, como motor de la Revolución Industrial del Siglo XIX.

En España, con independencia de las solicitudes de construcción de una línea entre Jerez de la Frontera al Puerto del Portal para el transporte de vino que entre otras no llegaron a feliz término; en el año 1837 en la entonces provincia española de Cuba se inauguró el primer tramo de línea de La Habana a Guines hasta Bujacal, origen del ferrocarril central de Cuba, cuya sección de Casilda a Trinidad se le adjudicó para su construcción en 1854 a la Compañía Patriótica Mercantil que dirigía Urbano Feijóo Sotomayor, mediante la cual explotaba a los colonos gallegos que llevó a la Isla de Cuba, según relatamos en nuestro artículo “1853, año del hambre en Galicia”.

De notoria importancia para el desarrollo del ferrocarril en el territorio peninsular fue la Real Orden de 31 de Diciembre de 1844 publicada en la Gaceta de Madrid nº 3780 del día 19 de Enero de 1845 que contenía el «Pliego de condiciones para las empresas de caminos de hierro que se autorizarán por el Gobierno en lo sucesivo»; texto de 45 artículos y 13 disposiciones que estaba fundamentado en el llamado «Informe Subercase» efectuado el 2 de Noviembre de 1844  por una Comisión de Ingenieros de Caminos formada por el Inspector General Juan Subercase y los Ingenieros primeros José  Subercase, hijo del anterior y Calixto Santacruz, en el que se fijó el ancho que debían tener las futuras líneas férreas y en su consecuencia en el artículo 6º de la Real Orden se determinaba el ancho de los carriles en seis pies castellanos equivalentes a 1.668 mm. que quedó instaurado también en Portugal el cual tenía el inconveniente de no ajustarse a la medida estándar de 1.435 mm. adoptada por los ferrocarriles europeos, así con ella se construyeron las primeras líneas peninsulares, la primera de Barcelona a Mataró en 1848 y de Madrid a Aranjuez en 1851.

 

Dicha Real Orden se complementó posteriormente cuando la Reina Isabel II, en Aranjuez el 3 de Junio de 1855, sancionó la Ley General de Ferrocarriles publicada en la Gaceta de Madrid nº 886 del 6 de Junio de ese año de 1855, texto legal de 49 artículos y una disposición adicional del que destacamos:

Establece que las concesiones tanto a compañías como a particulares se otorgará siempre por Ley (Artículo 5)

Autoriza a auxiliar o subvencionar con fondos públicos a las líneas consideradas de interés general (artículo 8).

Determina que una vez fijada la concesión administrativa por Ley se saque a pública subasta la concesión al mejor postor (artículo 10).

Fija el término de la concesión por tiempo no superior a 99 años (artículo 14).

Entre los beneficios concedidos a los concesionarios, incluye la cesión de los terrenos de dominio público que haya de ocupar el trazado (artículo 20).

 

Por  último, se ratifica el ancho de vía aprobado en la Real Orden de 31 de Diciembre de 1844 (artículo 30.1ª).

 

La Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, el año 1858 trataba de promover el comercio, agricultura, ganadería e industria de Galicia como exigían los nuevos tiempos, fijando las bases para la creación de infraestructuras y vías de comunicación a través de la “Exposición Agrícola, Industrial y Artística”, ya sea mediante las subvenciones públicas según proponía Domingo Fontán en sus artículos publicados en la Revista  la «Exposición Compostelana»,  al igual que Ramón de la Sagra quien aconsejaba la industrialización de la manufactura del cáñamo y del lino y mejoras para su cultivo, artículos éstos que no estuvieron exentos de críticas vertidas por otros colaboradores de la Revista según tenemos referido en el artículo «La Exposición Compostelana de 1858».

Sobre este particular proceder, que por cierto poco tiene que ver con el legítimo disentir en las opiniones.

En el libro «Viaje a Galicia verificado recientemente por dos amigos”, Madrid, Noviembre 1842, Imprenta de Don Miguel de Burgos nos ilustran del carácter polémico que atribuyen a los gallegos (páginas 12 y 13):

«Del carácter  y disposición de los habitantes de Galicia, no podemos menos de confesar con sinceridad que nos ha parecido poder decir de ellos más de lo que expresan los conocidos versos de Salas en que los pinta poco favorablemente diciendo:

 

No se les puede negar

a los gallegos más legos

que vale por mil gallegos

el que llega a despuntar

(No prueba su paladar

más que coles y pan seco

y hasta el anciano más clueco

baja en verano a segar

con gusto a todo lugar

menos al lugar de Meco)

 

Esta opinión que la vulgaridad tiene convertida (por decirlo así) en axioma, puede adoptarse si se atiende a que los gallegos no aparentan lo que son: más ellos todos son en el fondo sutiles, reflexivos y penetrantes. Su profunda reflexión y su tenaz apego al litigio judicial en defensa de su propiedad producen en estas provincias efectos que no son conocidos en las demás del Reino. Cuan suspicaces son, lo conoce cualquiera que viaja o resida en Galicia. Difícil es obtener una respuesta inmediata y categórica sobre pregunta que se haga a un gallego…» «… En nuestro concepto los hijos de Galicia deben ser muy a propósito para los cálculos matemáticos, los inventos científicos y las obras penosas y difíciles. Para saber lo que discurre un gallego, no hay más que estudiar a la mayor parte de sus escribanos, capaces de urdir una intriga en la punta de un alfiler y de oscurecer el sol de mediodía».

 

Nos hemos permitido completar la Décima del Capellán y Poeta Francisco Gregorio Salas recogida en su «Juicio Imparcial definición crítica del carácter los naturales de los reinos y provincias de España», añadiendo por nuestra parte los últimos seis versos.

La curiosidad nos lleva a preguntarnos el porqué de esa animosidad de los gallegos a la localidad de Meco, cercana a Alcalá de Henares en la provincia de Madrid.

Una respuesta la encontramos en el «Semanario Pintoresco Español 1842», segunda serie, Tomo IV, donde en su página 12 afirma:

 

«Si alguno quiere saber más detalles acerca de Meco, puede preguntar a cualquier segador gallego; los cuales hace tiempo que tienen cuenta pendiente con los de este pueblo, desde que a uno de ellos lo hicieron neutro, por medio de una operación quirúrgica…»

 

Ramón de Mesoneros Romanos en su libro «Escenas Matritenses» cuarta edición, Madrid 1845, también se hizo eco de este “trascedente asunto» cuando en la página 47 afirma:

«… al término o lugar de Meco, a donde ningún gallego honrado segaría una espiga, siquiera le diesen por ello más oro que arrastra el Sil en sus celebradas arenas…»

 

No concluiremos este tema sin referir lo dicho por el Padre Sarmiento en su libro: «Meco-Moro-Agudo: Epítetos del impostor Mahoma; Por qué los gallegos no pueden ni deben perdonar a Meco. Su autor el R.P.M. Fr. Martín Sarmiento, Benedictino, Madrid Imprenta Real 1789 «.

Según el cual, el Profeta Mahoma se le llama Meco aludiendo a su lugar de nacimiento en la Meca y con independencia del primitivo significado de esta voz, afirma: (páginas 11 y 12).

 

«Dícese que un estudiante, que era natural del lugar de Meco, junto a Alcalá, o que se llamaba Meco de apellido, que también lo hay, hacia dicho lugar pasó a Galicia, como pasan otros tunantes, y que habiéndose insinuado en el servicio de no se quien, consiguió ser Cura de San Martín del Grove que está en una casi Isla, en donde la Ría de Padrón entra en Mar alto.

Que habiendo allí manifestado las habilidades que llevó a Galicia, se desenfrenó tanto su carnal apetito, que vició a muchas mujeres, ya por sugestión ya por violencia. Que irritadas éstas, determinaron echarle de este mundo ahorcándole en una higuera; y que finalmente, habiendo hecho Autos la Justicia se castigaron algunas delincuentes, y que de todo se conserva memoria en el archivo de la Audiencia…”

 

 Fray Sarmiento asevera: (página 17):

«… que el perdonar al Meco no tiene conexión con el vicio de dicho estudiante sino con el Meco-Moro-Agudo, que es Mahoma a quien ningún gallego debe perdonar…»

Regresando al objeto de nuestro artículo, resulta paradójico que mientras en Galicia algunos consideraban las subvenciones públicas como una intromisión del Gobierno en la buena marcha de la economía que atentaba contra la libertad industrial, defendiendo como modelo el capitalismo que llevó a la Gran Bretaña a la revolución industrial, sistema que proponía la libre circulación de mercancías y servicios en sus aspectos tanto económicos como sociales, ello sin ninguna intervención del Estado que pudiera alterar la oferta y la demanda.

 

Sin embargo en Cataluña, menos escrupulosa con la intervención del sector público en la actividad económica y particularmente en la industria algodonera, no se tuvo inconveniente alguno en aceptar subvenciones y exenciones de aranceles creándose un monopolio que terminaría arruinando la industria popular del lino que junto con las del salazón de pescado y curtido de pieles, eran las más prósperas de Galicia.

 

Respecto a la industria de la pesca, en la Sesión del Congreso de los Diputados del 21 de Abril de 1838 en la que se debatía sobre la petición de los empresarios de almadraba de buche (pesca del atún) de Cádiz, Fontán alegaba:

«… la petición que tiende a arrancar la pesca de manos de los infelices pescadores de una provincia sumamente industriosa, sumamente fabril, para favorecer a los empresarios de otra, que después de haber destruido la pesca de sus costas y de todo el Mediterráneo, vienen a hacer lo mismo en las demás.

Yo veo en todos los puntos de la costa empresarios catalanes que se hacen ricos donde quiera que se han establecido, veo que los habitantes que antes vivían ricos y felices, en el día se hallan hechos unos infelices jornaleros y miserables esclavos.

He aquí como esas miras generales de fomento de la pesca han producido la miseria de la marinería…»

«…. El Sr. Presidente: A la cuestión Sr. Fontán

El Sr. Fontán: yo voy a impugnar lo que tengo derecho a impugnar, yo no tengo ningún carril para dirigir mi impugnación; no tengo otro que el de mi imaginación, mi lógica es ésta…»  «… si quiere que me encarrile me encarrilaré, pero en España son desconocidos los carriles, porque no hay carruajes de vapor…»  «… pues pertenezco a un país que tiene algunas decenas de leguas de costa, que comprenden una población inmensa y cuya riqueza marítima ha ido a parar, no a los infelices pescadores, sino a los que no van al mar ni se exponen a correr sus riesgos ni proveen a la marina con sus robustos brazos”. Esa riqueza se fue a los Catalanes y se convirtieron   los naturales del país en unos pobres jornaleros siendo antes unos ricos propietarios…»

 

El también Diputado por Pontevedra, Pedro María Fernández Villaverde replicó el discurso de Fontán afirmando:

“¡Yo hubiera deseado que el Sr. Fontán en el calor del discurso no hubiese hablado de si los catalanes han causado la ruina de los naturales del país…!» «… Los catalanes son útiles al país por los capitales que invierten, la industria que fomentan y porque se establecen con frecuencia en los mismos puertos y pueblos, o en las ciudades de Pontevedra y Vigo. Su Señoría debe conocer mejor que yo las ventajas que en ello reporta al país…»

A lo que Fontán contestó ejercitando el derecho de dúplica:

«El Sr. Villaverde quiere que yo de una dedalita de miel a los catalanes, y yo no quiero dársela, Su Señoría debe saber que en la provincia que tiene el honor de representar hay 12 almacenes catalanes que ya no tienen nada en el día y que se han mudado al Océano, donde también agotan la pesca. Ya solo falta que se pongan almacenes flotantes».

 

Sobre la decadencia de la industria pesquera en Galicia y sus causas citaremos dos ejemplos que adveran las palabras de Fontán:

 

Sebastián de Miñano en el Tomo VI editado en 1827 de su “Diccionario Geográfico y Estadístico de España y Portugal” en la página 199 referente a la localidad de Muros, señalaba:

 

«… los habitantes se emplean en la pesca y navegación que forma su principal riqueza. Hay fábricas de salazón de sardina de la que hay mucha abundancia en la ría de Muros, están esparcidas en los sitios más a propósito, cerca de las playas en todo el recinto de la ría. En un día no pasarán de 12 los principales fomentadores, pero hay muchos que trabajan según sus posibles o según la abundancia.

Era un pueblo rico antes de establecerse los catalanes y máxime por los aparejos que han inventado y que han arruinado esta industria.

Tienen éstos sobre 26 ó 27 almacenes en diversos puntos de la ría de Muros y Noya con una porción de aparejos, teniendo que estar todos sujetos a jornal, y aún los dueños de embarcaciones para que les carguen sus buques…»

 

Veintidós años después Pascual Madoz en el Tomo XIII publicado en 1849 de su “Diccionario Geográfico y Estadístico Histórico de España y sus posesiones de ultramar”, en la página 155, referente a la ciudad de Pontevedra  afirmaba:

«La pesca de la sardina a la que estaba dedicado el gremio de mareantes del arrabal de Moureira, era la que daba impulso a este movimiento mercantil, de que habla Molina, (Descripción del Reyno de Galicia del Licenciado Religioso y Cronista Bartolomé Sagrario Molina, publicado en Mondoñedo en 1550) cuya pesca se conducía a las costas de Levante, Francia, Italia y también a América.

Tan gran riqueza y movimiento empezó a decaer cuando por los años 1750, se presentaron en las costas de Galicia pequeñas asociaciones de catalanes, los que introduciendo los aparejos de jabegas, artes, rons y boliches, que usaban en sus costas de levante para coger la pesca y su cría principiaron a destruirla.

Contra este grave mal en 1767 los marineros gallegos, representaron al Gobierno de S.M. (Carlos III), el cual mandó para remediarlo formar las ordenanzas de pesca. La de Pontevedra tuvo efecto y se aprobó por S.M. en 1768 y comprendía todo el litoral que media entre la Punta de Santa Tecla en la desembocadura del Miño al Cabo de Finisterre. Cuando se aprueba que esta ordenanza fuese remedio capaz de evitar la destrucción de la pesca, no produjo más que un paliativo. Creadas poco después y sucesivamente las comisiones y comandancias de las provincias de marina y sus respectivas ayudantías, dando éstas ensanche y libertad para usar toda clase de aparejos desde entonces a proporción que se destruía la pesca en sus criaderos, los ayudantes y empresarios catalanes se enriquecían de un modo prodigioso resultando los marinos gallegos pobres y transformados en esclavos de estos nuevos señores…»

 

Como decíamos mientras se fraguaba la idea de organizar la Exposición Compostelana mediante una Comisión Mixta formada por el Ayuntamiento de Santiago y la Sociedad Económica de Amigos del País.

En la Sesión del Congreso de los Diputados del 2 de Marzo de 1858:

«Se leyó la proposición de ley del Sr. Castro, Don Alejando y otros, autorizando al Gobierno para subastar el ferrocarril desde San Isidro de Dueñas a La Coruña y Vigo. Se tomó igualmente en consideración y pasó a las secciones para nombramiento de Comisión».

 

La Proposición de Ley recogida en el Apéndice segundo al nº 30 que es el de esa sesión, tiene el siguiente texto:

«Los Diputados que suscriben tienen el honor de presentar al Congreso la siguiente:

 

PROPOSICIÓN DE LEY

 

Artículo 1º. Se autorizará al Gobierno para adjudicar en subasta pública y con sujeción a la Ley General de Ferrocarriles, la línea de primer orden, que empalmando en la de Valladolid a Burgos en San Isidro de Dueñas, pase por León entre en Galicia por el puente de Domingo Flores, y en Monforte o donde aconseje la Ciencia, bifurque, a terminar en los Puertos de Coruña y Vigo. Formará parte de esta línea la que de la misma vaya a un puerto de los de Asturias, que según los estudios posteriores resulte preferible.

Artículo 2º. La subasta se verificará por secciones de los estudios ya aprobados por la Junta consultiva de caminos canales y puertos.

El Gobierno propondrá que en el término de un año se hagan los que faltan desde Vigo al punto de bifurcación y los de la línea de Asturias, a fin de que aprobadas se subasten como las demás secciones, girando todos los remates sobre el importe total de la subvención que se fijará como tipo 420.000 reales por kilómetro.

Artículo  3º. El Gobierno publicará los pliegos de condiciones para el otorgamiento de la concesión, marcando los plazos en que deberá terminarse la construcción de cada una de las secciones y el progreso sucesivo que las obras ha de tener cada año.

Palacio del Congreso. 1º de Marzo de 1858.

Alejando Castro Casal, (Diputado por Pontevedra)

Juan Flórez Freire, (Diputado por La Coruña)

Agustín Esteban Collantes (Diputado por Orense, Distrito del Barco de Valdeorras….)

El Conde de Pallares, Manuel Vázquez de Parga y Somoza, Diputado por Lugo)

El Marqués de Montevirgen, Cayo Quiñones de León y Santalla, (Diputado por León, Distrito de Ponferrada)

Francisco Bernaldo de Quirós (Diputado por Oviedo, Distrito de Pola de Laviana)”.

 

Tal como se acordó en la Sesión del Congreso del 2 de Marzo de 1858, en la Sesión del 27 de Marzo, una vez nombrada la Comisión se leyó su Dictamen emitido ese mismo día, recogido en el Apéndice Séptimo al Diario nº 49 para su aprobación. De él destacamos: sus artículos 3º y 6º en el que se divide la línea en secciones y en el sexto donde se fijan la subvención directa y en metálico que se aplicará a cada una de las secciones por kilómetro:

Primera:    De Palencia a León             –           180.000  reales

Segunda:  De León a Ponferrada          –           357.000     “

Tercera:    De Ponferrada a Quiroga    –            404.000     “

Cuarta:   De Quiroga a Lugo                –           410.000     “

Quinta:   De Lugo a La Coruña            –           360.000     “

 

En el artículo 5º, se fijaba el término de un año para efectuar el proyecto de la bifurcación a Vigo y que una vez aprobado se sacaría a subasta para su adjudicación, al igual que la Línea de Asturias.

En la Sesión del Congreso de los Diputados del 29 de Marzo de 1858, sin debate, fue puesto a votación el Proyecto de Ley quedando aprobado.

El Proyecto del Ferrocarril a Galicia no estuvo exento de polémica desde su aprobación surgiendo discrepancias entre el Senado y el Congreso que lo había aprobado; para dirimirlas se nombró una Comisión Mixta que emitió Dictamen el 19 de Abril de 1858 contenido en el Apéndice quinto al Diario nº 62.

Del mismo señalamos como lo más notorio:

«Se considera parte de esta línea…» «… la que partiendo de Medina del Campo y pasando por Nava del Rey termine en la ciudad de Zamora….» “… el Gobierno también auxiliará la construcción de las líneas de Vigo, Asturias y Zamora…»

 

En la Sesión del Congreso de los Diputados del 20 de Abril de 1858 como segundo punto del Orden del día se acordó:

«También sin discusión fue aprobado el dictamen de la Comisión Mixta encargada de conciliar las opiniones de ambos cuerpos Colegisladores respecto del Ferrocarril que partiendo desde Palencia irá a terminar en los Puertos de Coruña y Vigo.»

 

De la forma indicada, La Reina Isabel II en Aranjuez el 23 de Abril de 1858, sancionó la Ley para la Concesión en pública subasta de un ferrocarril desde Palencia a los Puertos de Vigo y La Coruña con ramales a Asturias y a Zamora.

 

Mientras tanto una vez conocida la noticia, en Santiago se editaba la «Exposición Compostelana», periódico semanal de Intereses Materiales bajo el auspicio de su Sociedad Económica de Amigos del País, presidida por el Catedrático de Química Antonio Casares Rodríguez (Monforte de Lemos, 28 de Abril de 1812 – Santiago de Compostela, 11 de Abril de 1888).

 

En el Nº 2 de dicho Periódico correspondiente al día 9 de Mayo de 1858, página 1, se anunciaba la sanción real de la Ley para introducir el ferrocarril en Galicia:

«… pondrá en comunicación a Vigo y a las provincias de Pontevedra y Orense con la capital del reino y por consiguiente con toda Europa. Tan fausto suceso fue celebrado con entusiasmo por todos los periódicos de Galicia, desde el momento en que se presentó el proyecto de ley en el Congreso…» «… las dudas que algunos pueden abrigar respecto a las ventajas de estos medios rápidos de comunicación, deben disiparse a poco que se estudie la historia de los ferro-carriles…» «…Así es que todas las naciones hicieron y hacen esfuerzos para construir vías rápidas de comunicación, medio más eficaz de facilitar el comercio y estimular la producción y aunque algo tarde también España ha entrado hace poco en este período de actividad; se trabaja en el ferro-carril en muchas de sus provincias y se proyectan grandes líneas que enlacen más provincias unas con otras y las pongan en comunicación con los mares y con los demás reinos de Europa.

Una de éstas, es la que ha de atravesar Galicia, facilitar el transporte de los géneros coloniales que desembarquen en sus famosos puertos, dar salida al sobrante de las producciones de Castilla y León y establecer entre las cuatro provincias de nuestro antiguo reino y las del centro de la monarquía, un mutuo cambio de productos agrícolas y fabriles, ventajosa para todos…» «…Preciso es con todo advertir que el ferro-carril no trae consigo la riqueza y el bienestar; es en sí un gran medio para buscarlos. El trabajo, la actividad y la inteligencia deben aprovecharse de él, los gallegos deben prever con anticipación las nuevas necesidades que va a crear esta vía, las modificaciones que ha de ocasionar en el comercio y en la agricultura, y prepararse a tiempo para no ser sorprendidos, o lo que uno solo no puede hacer, lo podrán hacer muchos y el espíritu de asociación es ahora más preciso que nunca; de otro modo nos exponemos a que hombres más emprendedores venga a aprovecharse de nuestra apatía y natural desconfianza. A. Casares«.

 

Con el entusiasmo al que se refiere Casares, fue acogida la noticia del ferrocarril a Galicia. Las rivalidades entre Vigo y La Coruña, pues cada ciudad apostaba por la línea más favorable a sus particulares intereses lastraron este proyecto; la Diputación de La Coruña con el apoyo de la Diputación de Lugo, estudia conceder una subvención a su línea de ferrocarril que fue rechazada por las Diputaciones de Orense y Pontevedra que veían con ello perjudicada la línea a Vigo, ello fue una de las causas de que la primera licitación efectuada en Febrero de 1859, resultara desierta.

 

En este clima nació la idea del proyecto del Ferrocarril  Compostelano en la Sociedad Económica de Amigos del País que en ese año dirigía Juan José Viñas Balduvieco (Santiago de Compostela 26 de Marzo de 1811 – 14 de Septiembre de 1881), Catedrático de Jurisprudencia de su Universidad.

 

Domingo Fontán en la nueva Junta Rectora de la Sociedad de Amigos del País (1858-1859), ocupó el cargo de Archivero Bibliotecario.

 

El 31 de Julio de 1859, José Sánchez Villamarín presentó a la Sociedad Económica un informe para unir la Ciudad de Santiago con el mar concretamente con el Puerto del Carril, actualmente Villa García de Arosa, del que se dio traslado al Ayuntamiento, creándose entre ambas instituciones una Comisión Mixta para su estudio.

 

El 10 de Noviembre de 1859, con carácter quincenal se publicó el primer número de la «Revista Económica, Periódico Artístico y Comercial de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago», según se refiere en su nota final a los suscriptores; “se edita con voluntad de servicio para contribuir al progreso”.

El 10 de Enero de 1860, en la Junta de la Sociedad Económica en la que hizo de Censor Domingo Fontán como suplente del titular Jacobo Flores, se leyó el acta de la anterior del día 5 por la que la dirección de la Sociedad Económica en ese año de 1860, quedó constituida de la siguiente forma:

Juan José Viñas: Director

Antonio Casares: Vice-Director

Jacobo Flores: Censor

Prudencio Pesqueira: Vice-Censor

Domingo Fontán: Archivero Bibliotecario

José Planellas: Vice-Archivero Bibliotecario

Joaquín Rodríguez: Tesorero

Domingo Rodríguez: Contador

Vicente M. de la Riva: Secretario

Francisco Sobrino: Vice-Secretario

En la Junta celebrada el día 14 de Enero, cuyo contenido se publicó en el nº 8 de la Revista Económica (página 25) del 20 de Enero de 1860 se hace constar:

 

«Enseguida se hizo lectura del oficio del acuerdo del Excmo. Ayuntamiento, relativo al proyecto de construcción de la vía férrea desde esta ciudad a la ría de Padrón, se discutió con la mayor extensión y fue aprobado por unanimidad. Se acordó el nombramiento de los Señores Socios que con los individuos del Ayuntamiento han de componer la comisión, que se encargue de los trabajos preliminares a aquel proyecto; fueron nombrados los Señores Don Domingo Fontán, Don Patricio Moreno y Don José Sánchez Villamil y como suplentes de estos Señores, si un incidente inesperado les impidiese dedicarse a este encargo, los Señores Conde de San Juan y Don Julián Olaya. Se acordó finalmente que la unánime aprobación de aquel acuerdo y del nombramiento de la Comisión se diese debido reconocimiento al Excmo. Ayuntamiento y sin más asuntos se levantó la sesión. Vicente Martínez de la Riva – Secretario”.

 

El Diario de Madrid  “Las Novedades” Número 3.394 del martes 24 de Enero de 1860, en un artículo que recogía de la “Revista Minera” titulado:  “Reseña geográfica de España,” en su página 4ª afirmaba sobre la Carta Geométrica de Galicia:

 

“… Tenemos en mucho todos los trabajos científicos; pero no podemos menos que mirar con predilección aquellos que en los que a ellos se dedican exigen mucha abnegación y sacrificios. No poco debemos en esta parte a algunos oficiales D. Felipe Bouza, D. Domingo Fontán, con no menos celo y amor a la ciencia, y a quien el Sr. Coello hace la justicia que merece, llevo luego a cabo su magnífica Carta de Galicia, que asombro y al mismo tiempo vergüenza causa decirlo, no costó al Estado lo que hoy día un mal estudio de camino de hierro. El Sr. Coello animado de no menos celo y decisión, emprendió luego sus trabajos, dándole un gran desarrollo y así es como hemos comenzado a tener mapas de nuestras provincias que merezcan este nombre…”

 

En el nº 13 de esa “Revista Económica” correspondiente a la edición del día 10 de Marzo de 1860, (pág. 197-199), se publicó el siguiente artículo justificando la conveniencia del Proyecto del Ferrocarril Compostelano del que reproducimos los siguientes párrafos:

 

«A LOS HABITANTES DE GALICIA

«El Excmo. Ayuntamiento, cediendo a sus propias convicciones, ha acogido un pensamiento que, iniciado por la distinguida Sociedad Económica de Amigos del País, viene a ser el cumplimiento de las patrióticas tareas inauguradas por la misma con la Exposición pública verificada en el año pasado de 1858. Este pensamiento es la construcción de la vía férrea desde esta ciudad a la ría de Padrón y para llevarlo a cabo se han nombrado individuos del municipio, quienes en unión de otros, también elegidos por la Sociedad Económica componen la Junta que hoy tiene el  honor de dirigirse a sus convecinos…» «… acrecentará más la riqueza pública si los frutos y ganados pudieran transportarse al litoral del Océano por ínfimo coste que proporcionaría un ferrocarril…» «… No estamos viendo que todas las Provincias de España se cruzan de ferrocarriles…» «… no cabe por tanto duda en que las vías férreas son ya una necesidad del siglo y que si Galicia permaneciera sola en la península sin este elemento de vida, sus habitantes emigrarán más y más en pos del sustento, de la comodidad y del trabajo reproductivo que en otros puntos les proporciona la rapidez en las comunicaciones y la facilidad del cambio de productos de una a otra población…» «… Una ciudad tan populosa como Santiago y centro de las cuatro provincias de Galicia, no necesita más que tres leguas de ferrocarril para comunicarse con el Océano y el coste de este trayecto no tiene mínima comparación con el de otras dilatadas líneas si consideramos la utilidad relativa…»  «… Para esta clase empresas no puede acometerse sin la asociación de capitales…»  «… Prematura sería hoy ciertamente el llamamiento a los capitales que más tarde según previene la ley, han de asociarse por medio de acciones…»

Santiago, 2 de Marzo de 1860.

Joaquín Caballero y Piñeiro – Vice-Presidente

Domingo Fontán, Nicolás Santamarina, Luis de la Riva, Patricio Moreno, José A. González, José S. Villamarín, Secretario».

 

Como vemos, la Comisión Mixta constituida para el estudio del Informe sobre el Ferrocarril presentado por José Sánchez Villamarín, se convirtió en la Junta encargada de tal Proyecto del Ferrocarril de Santiago a la Ría de Padrón que el 25 de Febrero de 1860, estaba formada por los firmantes del anterior artículo dirigido a los habitantes de Santiago, la Junta fue constituida de la siguiente forma:

 

Sociedad Económica

Domingo Fontán  –  Vice-Presidente

Patricio Andrés Moreno – Industrial Papelero Comerciante y Contratista de obra pública, fue uno de los mayores contribuyentes de Santiago.

José Sánchez Villamarín – Abogado e Industrial del sector del curtido de pieles.

 

Ayuntamiento

Joaquín Caballero y Piñeiro – Presidente,Teniente 2º de     Alcalde

Luis de la Riva –                   Concejal y Banquero

Nicolás Pérez Santamarina –  Concejal e Industrial Papelero

José A. González –                          Concejal

 

La Junta encargada del Proyecto del Ferrocarril Compostelano el 15 de Marzo de 1860, solicitó al Marqués de Cervera, Rafael de Bustos y Castilla, quien fue Ministro de Fomento, la designación de persona capacitada para el estudio del Proyecto designándose por Real Orden de 26 de Junio de 1860 al Ingeniero Narciso Carrero y Ulloa que ingresó en el Cuerpo de Ayudantes de Obras Públicas el 12 de Abril de 1854.

«Ilmo. Sr. Accediendo la Reina (Q.D.G.) a una instancia de Joaquín Caballero y Piñeiro y demás individuos que componen la Junta creada por el Ayuntamiento y Sociedad Económica de la Ciudad de Santiago para atender y llevar a cabo el proyecto de un ferro-carril desde la misma Ría de Padrón, se ha dignado autorizar al Ayudante tercero del personal facultativo subalterno de Obras públicas Don Narciso Carrero, que sirve en la provincia de Pontevedra, para que pueda ocuparse del estudio de dicho proyecto con estricta sujeción a las prescripciones que establece el Real Decreto de 22 de Julio de 1857 extensivo al referido personal subalterno de 1º de Septiembre del mismo año , lo participo a V.I: de Real Orden para su inteligencia y efectos consiguientes. Dios guarde a V.I. muchos años. Madrid 26 de Junio de 1860 – Cervera – Sr. Director General de Obras Públicas”.

 

El 6 de Abril de 1860, el Ingeniero inglés Thomas Rumball es nombrado por la Junta del Ferro-carril, Director de las obras cuyo estudio del trazado inició el año anterior con la colaboración de Domingo Fontán, ya que éste se efectuó sobre su Carta Geométrica de Galicia. En fecha indeterminada de ese mes de Abril, ambos recorrieron la periferia de Santiago a efectos de situar la Estación en el punto más idóneo, ubicándola donde actualmente se encuentra.

 

En la Revista de la Sociedad Económica nº 19 del 10 de Mayo de 1860, se publica un artículo de Fontán (páginas 190-193) ante la concesión de las dos líneas que entrando en Galicia hacia Monforte de Lemos, donde se bifurcan en forma de «y» una en dirección Norte a La Coruña y la otra en dirección Sur a  Vigo, Fontán apuesta decididamente por una tercera la de un ferrocarril central que vertebraría Galicia uniendo La Coruña y Vigo cuyo germen sería el ferrocarril de Santiago al Puerto del Carril:

 

 

“FERROCARRIL DE SANTIAGO A LA RÍA DE PADRON

Llaman en el día la atención pública los estudios de esta vía-férrea, emprendidos sin pérdida de tiempo tan luego como se recibió la noticia de la autorización que para hacerlos se ha concedido al Excmo. Ayuntamiento de Santiago y a la Sociedad Económica de Amigos del País. La Junta que al efecto crearon ambas corporaciones, no de otro modo podía corresponder a la confianza de las mismas. Así que de antemano había buscado una persona muy competente y ejercitada en trabajos de esta clase dentro y fuera de España para tan importante objeto, y tuvo la satisfacción de que se prestase a sus deseos Mr. Thomas Rumball, Ingeniero inglés bien conocido, y uno de los que a las órdenes del célebre Brunel coadyuvaron a la grandiosa obra de la perforación subterránea del Túnel de Londres. Damos así a conocer al Ingeniero que está haciendo los estudios de nuestra vía, tan entendido como infatigable y tan entusiasta, como el que más en favor de nuestro proyecto, para que los celosos por el bien del país se presten gustosos a tomar partido en tan útil empresa.

También llamó la atención de alguno el creer que nuestro proyecto se limita a facilitar la comunicación de Santiago con Cesures. Eso pidieron y obtuvieron los Señores Suárez y Couloms. El Excmo. Ayuntamiento y la Sociedad Económica pidieron y han obtenido autorización para mucho más. Sus miras son más elevadas: se dirigen al porvenir de toda Galicia. La vía que se estudia pasará por Cesures para terminar en el primer puerto de la Ría de Padrón; no es, pues Cesures su estación extrema, lo será el Carril, porque no hay antes otro puerto en aquella Ría que desde allí también se llama Ría de Arosa, porque allí empieza ésta. En efecto, el Ulla no es navegable en baja mar; y solo a beneficio de la marea puede subir barcos desde el Carril a Cesures, y subir trabajosamente. Por otra parte, las elevadas miras de la Sociedad Económica iniciadora de este proyecto, Sociedad justamente llamada de Amigos del País, no podían limitarse a una vía-férrea de tres leguas de reducida utilidad; y así como en la Exposición pública que llevó a cabo, fue su objeto la utilidad de toda Galicia, el mismo objeto se propone hoy en este principio de una vía férrea, que ha de tener mucha más extensión que la que hoy se deja ver, vía-férrea que se echa de menos, que ha sido olvidada al concederse las de Vigo y Coruña, porque estas no bastan para que Galicia marche a la par en el progreso de su futura prosperidad. En efecto, cualquiera conoce que falta una vía férrea central, de la cual se alejan mucho las dos concedidas, por seguir la una el curso del Sil y del Miño, o sea la línea fronteriza con Portugal en una gran parte de su extensión, y por correr la otra hacia el Norte, dirigiéndose por Lugo a Betanzos y Coruña. Por manera que solo queda beneficiado el valle o cuenca del Miño, río que desde el valle de Lemus siguen ambas líneas;  pero el valle formado por el segundo rio caudaloso de Galicia, que es el Ulla, dejando aparte el Tambre, paralelo a aquel por el norte y los del Umia y del Lerez, que lo son por el Sur, ríos que al perderse en el mar forman las tres grandes rías de Arosa,  Noya y Pontevedra; aquel valle y éstos, su extenso territorio que abraza un tercio de la población de Galicia, la costa que los termina y sus celebradas rías de tan notable y variada pesca quedan sin participar del movimiento, del beneficio del cambio, de las utilidades en fin de las vías férreas.

Digan ahora los que como Gallegos, como hijos de esta patria común y no como hijos de Vigo o de la Coruña, sueñen en caminos de hierro como medios de hacer a aquella su madre feliz, si darían para ello la preferencia a aquellas vías, evidenciado, como queda, que así no era posible conseguirlo. Son por lo tanto necesarias en el actual estado de las cosas tres vías, ya que no bastan las dos susodichas; y de esa tercera vía iniciamos hoy el principio y lo ponemos partiendo del fondo o término del valle del Ulla en el Carril a Santiago, ciudad que se halla en la región hidrográfica del Ulla sobre uno de sus ríos tributarios, que lo es el Sar.

Si discurriéramos sobre este asunto, prescindiendo de hechos consumados, considerando como tales las vías ya concedidas; si resolviéramos el problema de comunicar la Corte de España con algún puerto marítimo de Galicia, satisfaciendo a dos condiciones muy atendibles, a saber el menor coste posible del proyecto y la mayor utilidad de este antiguo Reino, no vacilaríamos en decir que era preferible a las apartadas vías de Vigo y Coruña que se reúnen en Monforte, una sola vía central, que siguiente el curso del Sil, línea limítrofe de las provincias de Lugo y Orense, se dirigiese al valle del Ulla, río que también divide las de Pontevedra y Coruña y termina su curso en la ría de Padrón o puerto del Carril.

En primer lugar, no costaría más esta línea central que cada una de las dos susodichas; y en  segundo lugar, los beneficios de estas en bien poco excederían a los de una línea única común a las cuatro provincias, que fecundaba sus mejores valles; y si para cualquiera de aquellos no será fácil hallar capitales ¿cómo se reunirán para las dos a la vez?

Parece ser una consecuencia de esta última observación que se nos objete ¿si para las dos vías concedidas no es fácil hallar capitales, como se encontrarán para la que proyectamos? ¿Cómo hallar capitales para costear tres vías a la vez cuando tan difícil es hallarlos para los dos?

Satisfaremos a esta objeción haciendo observar que contamos de seguro con capital para nuestra vía, y desde luego lo hace presentir esa competencia en solicitar la autorización para sus estudios; y los que movidos por su interés la obtuvieron para verificarlos entre Santiago y Cesures, por considerar que será bastante productivo el capital que en ella se emplee, dan a conocer a todo el mundo que con mayor razón debe serlo, extendiéndose la línea al Carril, haciendo de Santiago un puerto de mar. Por de luego, se juega en esa doble autorización de una parte de la línea a la pérdida de un capital, si bien pequeño, nunca despreciable, correspondiente al coste de los estudios; porque solo los que merezcan la preferencia, habrán de obtener su reembolso; y ese juego es una prueba de lo muy hacedera y productiva  que ha de ser la vía. Que el país tenga esto muy presente para dar ventajosa colocación al capital que para ella se necesite. Nuestra imprevisión retrayéndonos de ello, hará venir capitalistas del extranjero, que nos enseñarán cuan errados van los que siguen como  verdadero el refrán del avaro «si quieres tener dinero tenlo».

Pero, no solo tendremos capital para nuestra vía, sino que con emprenderla, lejos de retraer, contribuimos a que afluyen capitales para que se lleven a feliz término las muy costosas vías concedidas a la Coruña y Vigo. Desde luego conoce cualquiera que las hacemos más productivas. A la manera que un río se hace caudaloso con los numerosos afluentes que le llevan las aguas de su región hidrográfica, así una vía férrea será el vehículo de un mayor caudal de riqueza según se la lleven otras vías que con ella se ramifiquen; por eso son tan necesarias las más fáciles comunicaciones con las vías-férreas, el más expedido contacto con ellas para alimentarlas; por eso cada estación de la vía debe ser un centro en donde confluyan los caminos vecinales de la zona que recorre. Sentado esto y siendo bien conocida la distancia que hay entre los puertos de la Coruña y Vigo, nuestra vía en una posición intermedia y equidistante de ellos, les llevará los productos que acumule, así como recogerá los de los mismos que puedan convenirle. Desde luego será el Carril un emporio o colonia comercial, que dará más vida al puerto de Vigo y la navegación de vapor entre ambos los hará prosperar; las mismas consideraciones nos llevan a conocer lo mucho que aumentarían las relaciones comerciales entre Santiago y Coruña, si bien de no tanta importancia como aquellas, por no ser tan fácil y expedita la comunicación entre ambas ciudades.

Pero andando el tiempo nuestra vía se prolongará y llegará a empalmarse por sus dos extremos con las del Norte y Sur de Galicia. La naturaleza no ofrece obstáculos en el terreno intermedio que hagan costosa la prolongación; y si bien quizá lo será más hacia el Norte, que hacia el Sur, nunca su coste será excesivo comparativamente con el de aquellas. Por eso las estaciones extremas que en Santiago y Carril fijaremos llenarán la condición de ser puntos de partida para la prolongación a que aspiramos. La que ofrece desde luego un empleo muy lucrativo del capital, efecto del mayor beneficio que proporcionará al país en la zona que ha de recorrer, es la que por el litoral se dirige a Pontevedra, continuando al Puente de San Pedro por el desfiladero de Bertola paralelamente a la carretera, siguiente después por el litoral hasta encontrar la vía de Vigo en la proximidad de Redondela.  Los puertos de la gran ría de Arosa entre Carril y Dena estarán en contacto con este ferro-carril. Desde Dena, quedando a la derecha la península del Grove, salvará la vía la divisoria entre las rías de Arosa y Pontevedra en dirección al puerto de Sanjenjo o a Samieira, sin que sea necesario dar la vuelta por Villalonga, Noalla, la Lanzada y Arra, si en ello hubiese mayor economía, aun perforando dicha divisoria; la continuación a Pontevedra por el litoral tocando en Combarro es cosa fácil: lo mismo se verifica en lo restante hasta Redondela. Las obras más costosas en toda la línea se reducen a tres puentes que hay que echar sobre el Umia, el Lerez y el Oytaben o río de Puente San Payo, y a ellas podrá añadirse un pequeño túnel entre Simes y Samieira, si necesario fuese.

No pasemos adelante sin echar una ojeada sobre los productos de tres rías las más notables de Galicia, que llevará este ferro-carril al interior de Castilla. De ellas es la de Noya, la más apartada de la vía; aun así, no distando aquella villa dos leguas del puerto del Ourolo inmediato a Rianjo, puede decirse que se halla a menos de tres horas del Carril; los puertos que desde el de Rianjo al de Carreira contiene la ría de Arosa, ese mar interior de trece millas de largo y cinco de ancho, con tantos senos, abrigos y excelentes fondeaderos, con una isla muy poblada en su centro y otra que se está repoblando en su entrada, puertos que recogen además de los productos de la pesca, los de una agricultura floreciente, por ser tan rico el extenso valle de la pendiente oriental que el Barbanza forma y fecunda con sus abundantes aguas, todo ese país prosperará cada día más.

No menor será el beneficio del valle de Salnés o del Umia inferior, en más de dos leguas de largo y más que la mitad de ancho, cuya riqueza en productos agrícolas se ostenta en esos abundantísimos mercados semanales que ofrece Villagarcía en todo el año, y que son casi diarios en el verano; la vía-férrea llevará veloz a lejanas tierras esos  productos y los hará afluir en mayor abundancia mejorándose el cultivo y prefiriendo el que ofrezca más utilidades al labrador.

El valle del Lerez en cuyo término se halla Pontevedra en una situación la más bella, y la península de Morrazo que aquella ría y la de Vigo circundan, darán salida a los productos que la tierra y el mar ofrecen. En fin las tres rías de Pontevedra, Arosa y Noya y el hermoso país que las circunda serán todavía enriquecidas con la afluencia de viajeros que en él quieran veranear, viajeros que el ferro-carril nos traerá de la Corte en menos de un día.

Hablemos ya de la posibilidad de empalmar nuestro naciente ferrocarril con el del norte, partiendo de la estación de Santiago.  Basta considerar que nos hallamos muy próximos a la divisoria del Tambre, y que nos es muy fácil sin puentes, sin viaductos y sin túneles, vencer la pendiente que nos separa de dicha división, y que podremos hacer tan suave como se quiera, dirigiéndonos al nacimiento del arroyo Sar. Marchando después por la línea culminante entre los valles del Tambre y del Ulla, o sea entre sus regiones hidrográficas, llegaremos a dominar la cuenca del Mandeo en sus primeras aguas que vienen de la aldea de este nombre, sin necesidad de llegar a ella. De la cuenca del Mandeo, río que termina en Betanzos, buscaremos la divisoria del Parga, o sea del Miño de quien es afluente y en esa misma divisoria quedará empalmada nuestra vía-férrea con la de la Coruña. He aquí el proyecto más hacedero o que requiere menos capital para esta prolongación. Seguros estamos que una vía central que nos llevase por el fondo del valle de Ulla al valle del Sil o a Monforte de Lemos, costaría más que la prolongación que por sus dos extremos hemos proyectado para el ferro-carril de Santiago. Con esto fomentamos los ya concedidos a la Coruña y Vigo, y promovemos en lo que hoy es posible, los intereses de toda Galicia.

Domingo Fontán”

 

El eclipse de sol del 18 de Julio de 1860, suscitó la atención de Fontán efectuando observaciones astronómicas entre los días 14 y 23 de ese mes de Julio de los que prolijamente tomó nota en un cuaderno que tituló «Año 1860 observaciones astronómicas» que custodia su Fundación:

«Mes de Julio 14, por alturas correspondientes allá en casa (Rúa del Villar nº 10) que el medio día verdadero en el cronómetro era a las 11 horas 56 minutos 33,3 segundos…. «…El 16 de dicho mes llevé el cronómetro a la Universidad donde lo comparé con el péndulo y se halló que a las 24 horas atrasaba 22 segundos…»  «… en la tarde del 17 solo pude hacer una observación de alturas correspondientes por haber tocado el tornillo del círculo vertical en lugar de hacerlo al de la alidada….»

 

Fontán se refiere a las alturas del borde interior del sol observadas con el teodolito.

«… Julio 18 día del eclipse. Nubes barómetro Bunten y su termómetro péndulo y cronómetro…» «… Comenzó a verse el eclipse, cronometro 1 hora 10 minutos 4 segundos, Péndulo 1 hora 10 minutos 4,171 segundos. Fin del eclipse 3 horas 21 minutos 90 segundos. Péndulo 3 horas 21 minutos  93,364 segundos.

«En la mañana del 19 el Sr. Casares por si solo observó el péndulo, 7 horas 1 minuto 35 segundos…»

«… Julio 21 el cronómetro no salió del Gabinete hasta las 7 ½  de la tarde a cuya hora lo traje a casa…»

“… En Santiago según el tiempo verdadero empezó el eclipse a las 12 horas 58 minutos 38 segundos la mayor fase fue a las 2 horas 7 minutos 38 segundos y concluyó a las 3 horas 13 minutos 50 segundos…»

 

En dicho cuadernillo incluye las diferencias del péndulo con respecto al tiempo del cronómetro los días 16, 17, 18, 19, 20, 21 y 23 de Julio.

 

De este acontecimiento astronómico también se ocupó la Revista de la Sociedad Económica que en su nº 7 del 30 de Julio de 1860 incluyó un artículo de Antonio Casares titulado:

 

«OBSERVACIONES HECHAS DURANTE EL ECLIPSE DE SOL EN 18 DE JULIO» (del que señalamos el siguiente párrafo):

 

«… los (resultados obtenidos) que en la Universidad se recogieron se refieren a las alteraciones que durante el eclipse ha sufrido la temperatura, presión y humedad atmosférica, aunque también el entendido Sr. Fontán se ocupó de apreciar en el teodolito los momentos en que se tocaban los discos del sol y la luna, y en que se separaban. No le fue posible observar el instante en que el eclipse empezaba, porque algunas nubes impedían ver los astros; pero como a poco rato se dispersaran éstas, pudo apreciar el momento en que los bordes de la luna tocaban a la gran mancha que se veía al Oeste del disco solar y otras dos más pequeñas que aparecieron hacia el Este del mismo y el de la terminación del eclipse…»

 

El 1 de Octubre de 1860 se publica en la Coruña el primer número de la Revista «Galicia, Revista universal de este Reino», que en sus páginas 2 a 5 dedica un artículo firmado por Antonio de la Iglesia González, Escritor y Editor de dicha Revista, al ferrocarril a Galicia que se denominaría del Príncipe Alfonso (futuro Rey Alfonso XII)

«FERROCARRIL DEL PRÍNCIPE ALFONSO

Tenemos una verdadera satisfacción en que se haya sacado a remate la parte de este ferro-carril comprendida entre Palencia y León para el día 21 de Noviembre de este año, pero nuestra alegría sería doblada si para ese mismo día estuviesen de tal modo vencidos los obstáculos, que las secciones gallegas fuesen a la vez rematadas con las de Castilla…»

 

El 6 de Octubre de 1860 Fontán recibe carta de Tomás Labarta quien en su condición de cabezalero del Foral del Castro de Lousame, donde se ubica la fábrica de papel de  su propiedad, por la que le reclama la renta que en el ejercicio de tal cargo estaba obligado a recaudar:

“Noya, 6 de Octubre de 1860:

Muy Sr. mío: Contesto a su favorecida 2 del actual y digo que no son 19½ ferrados de centenos y dos gallinas las que le pido a V., sino, lo que acostumbra a pagar y son 16 ½ de centeno según los años anteriores ha remitido V. por sus criados y Domingo Antonio de Castro recibió en mi nombre y entregué al Sr. Pérez Yebra en esta conformidad por la casa de Don Antonio de Castro 7 ½ ferrados, para la de García 4 ferrados, para la de Cipriano de Mayo 5 idénticas que estas tres partidas hacen las 16 ½ que le pido, además a V. le corresponde por los 7 ½ ferrados de la de Castro 9 ½ éstos por razón de gallinas porque pagando una gallina la casa me parece justo se reparta entre los 25 ferrados que paga la casa.

Dice V. que hizo presente a los que le vendieron los terrenos de la Fábrica que estaban a su disposición la renta que le correspondía según el prorrateo de 1793 y ellos no quisieron recogerla y llevarla como pagadores que son según dicho prorrateo;  y como se lo habrá de tomar Domingo Antonio de Castro, el mozo o subordinado vendedor, si no es posible se lo dijese, ni aún sabrá V. su paradero, así como los que se murieron y vendieron a la Fábrica: V. conoce que no son razones justas las que V. alega, y que el dominio no busca nombres, sino los actuales poseedores de las fincas para hacerles pagar ¿En qué parte del párrafo del prorrateo me encuentro yo para que me hagan cabezalero y pagador de dicha renta debiendo V. serlo pero como sé que la renta foral tiene dos cabezaleros, me someto para que no se entorpeciere el foral, no sin la protesta correspondiente, y para dar ejemplo de orden y moralidad que debemos por nuestra posición ¿No sería una injusticia obligar a los que vendieron, dado caso de estar todos vivos y presentes, hacerles cargar con la pensión de traer la renta, solamente por haber tenido la desgracia de vender un terreno que ayudaba sostenerlos? ¡Qué diferente esto de las bellas palabras que el Sr. Don Domingo vierte en su artículo “La Emigración Gallega de la revista fecha 30 de Septiembre, allí muestra ser un patricio gallego pero aquí ah! Suplico a V. mande sin dar lugar a otra cosa porque la ley da a cada uno lo que es suyo y nos hace entrar en nuestros deberes cuando nos extraviamos.

Soy de V. con toda consideración su afecto S.S.Q.S.M.B.

Tomás Labarta”.

 

El Foro es un contrato por el cual un propietario  (propietario directo) cede a otras personas (foreros o foreiros) el dominio de una finca rústica, es decir el aprovechamiento de sus frutos, (dominio útil) por un tiempo que podía llegar a tres generaciones o vida de tres reyes e incluso de forma perpetua mediante el pago de un canon foral ya sea en dinero o en especie, pudiendo el forero disponer de este derecho a su entera conveniencia,  incluso enajenarlo, ello con independencia de no poseer el (dominio directo).

 

En definitiva, el propietario cede todos los derechos inherentes al dominio mediante el pago de una renta anual excepto el dominio mismo.

El cabezalero o cabezaleiro, es el forero poseedor de la mayor parte de un foral, es decir el que abona la mayor parte de la renta del prorrateo de dicho foral, estando encargado de cobrar a los demás foreros lo que  les corresponde  para entregarlos al dueño o (propietario directo).

 

Rogelio Jover Bravo en su libro:

 

“Los Foros. Estudio Histórico Doctrinal Bibliográfico y crítico de los Foros en Galicia y Asturias”. Madrid 1883 definía el Foro en la página 89 como:

 

“La alianza del trabajo y la propiedad territorial producida por la necesidad de una determinada época”.

 

 

En la página 111 de su Estudio de los Foros, sostiene que este sistema ha contribuido en Galicia a la creación de minifundios, lo que ha dificultado históricamente la producción tanto agrícola como forestal, interfiriendo la interacción entre la población y la producción, desequilibrio este causante de la emigración:

 

“Constituido un foro con una agrupación de fincas rústicas cualesquiera con la pensión foral correspondiente, la división de las tierras aforadas empieza bien pronto; la muerte del primer forero las divide entre sus hijos, las de éstos entre los suyos y así hasta el infinito; pues sabido es lo extraordinariamente que se propagan las familias en Asturias y Galicia, donde el término medio de los hijos de cada matrimonio suele fijarse en cinco o seis, lo que produce un tan grande aumento de población como el que ambas regiones ofrecen, hasta ocasionar el desequilibrio entre producción y población, que obliga a una gran parte de ésta a buscar en otros países trabajo y pan. De manera que, aún sin salir de una misma familia, los bienes de un foro se subdividen constantemente tomando nuevos nombres, a punto de ofrecer una gran dificultad la identificación de las porciones del foral.

 

De otro lado, los foreros venden el dominio útil, traspasan su derecho en todo o en parte a un tercero, y poco a poco van dividiéndose y subdividiéndose la propiedad en pequeñas porciones, en subforos de primero, segundo y tercer grado y sucesivos, hasta que desaparece el primer contrato detrás de esa multiplicidad de cesiones y llega un momento en que no es fácil, antes bien parece imposible determinar los bienes que componen el foral y el dueño directo está expuesto a ver desaparecer su dominio en esa confusión de derechos constituidos que llevan la división hasta lo increíble”.

 

Concluyendo su obra, Jover Bravo tratando el conflicto que ocasiona el interés público del derecho de los foreros y el particular del de propietario directo en la página 297 afirma:

 

“Creemos juzgar la cuestión sin apasionamiento de escuela, mientras esta tacha ha aparecido de una manera evidente hasta ahora; al proponer la solución extrema (expropiación del dominio directo) que combatimos, ninguno de sus mantenedores se ha cuidado de probar que no había otra posible, ni esta otra se ha intentado siquiera por ninguno.

 

Todo esto prueba un perjuicio, una preocupación invencible, que no vacilamos en creer perjudicial consecuencia de las doctrinas dominantes, de una parte las escuelas socialistas y por su concepto de la propiedad territorial; y de la otra por el concepto que del Estado tienen las escuelas conservadoras.

 

Ciertas soluciones tráenlas consigo las ideas que informan cada época, y con relación a la propiedad del suelo los ha condensado en una frase de un escritor francés, al decir que la posesión ha vencido a la propiedad….”

 

Aunque no es una cita literal totalmente exacta el autor se refiere al Escritor, Filósofo y Teórico Político Francés Pierre Joseph Preudhon, (Besacón 15 de Enero de 1809, Passy 19 de Enero de 1865).

 

A la aldea del Castro se refiere el Libro:

 

“Itinerario Militar y Descriptivo de España”, Tomo VII Galicia, Imprenta de Rivadeneyra Madrid 1866, donde en su página 490 (Noya a Padrón por Lesende cuando afirma:

 

“Tiene 13 edificios y un albergue y depende de la Parroquia de San Juan de Lousame”.

 

En cuanto a su Carta Foral fue otorgada por el Monasterio de San Justo de Toxosoutos dueño de los terrenos en 1576 a favor de Juan de Castro y su mujer María Casais, hijos y nietos, con un canon de tres cargas y media de centeno y dos cabritos (a cuatro reales) al año, además de construir una casa a su costa y satisfacer la luctosa, tributo que pagaba la familia del difunto al dueño del lugar o al párroco, que no tenía cuota fija, pues se abonaba en dinero, o con algún objeto del finado. En 1602 María Cassais como heredera de su esposo, se subrrogó en los derechos de éste, ello según refiere Claudio González Pérez en su artículo: Posesiones del Monasterio de San Justo de Tosoxoutos publicado en el “Anuario Brigantiño” nº 21, año 1998, página 115.

 

El 24 de Septiembre de 1810, el Licenciado Esteban Campero y Leys, Abogado de los Reales Consejos, Alberto Antonio Torrado y Domingo Antonio de Castro, vecino este del lugar del Castro de San Juan de Lousame, solemnizan contrato de hacer papel, a tal fin el 30 de Octubre de 1810, Domingo Antonio de Castro, Juan García, Miguel García, Francisca Castro, Florencia Forjan, Gertrudis Outeiro, Domingo Antonio Payan y Rosa Sampayo, “venden al vecino de Noya Esteban Campero para sí y para la Compañía en el establecimiento de una fábrica de papel que tienen proyectada en el lugar del Castro de San Juan de Lousame, una porción de labradío y monte por el precio total de 2800 reales  “… donde ese mismo día empiezan a romper los canteros…”

 

El 30 de Diciembre de 1810, constituyen la Compañía los Señores Campero, Torrado, Castro y García; el 28 de Enero de 1811 Rosendo Fontán Oliveira (Porta de Conde, 1 de Marzo de 1758  –  14 de Enero de 1830) padre de Domingo Fontán entró a formar parte de la Compañía.

 

Concluyendo este tema, es de precisar que el ferrado, es una medida de superficie tradicional en Galicia, originariamente contenía un volumen de cereal entre 12 y 20 kilos, posteriormente pasó a medir la superficie de terreno que se podía sembrar con esa cabida  de cereal, por esa razón de productividad cada parroquia de Galicia tenía su propio ferrado, el de Lousame equivalía a 420 metros cuadrados.

 

El referido Labarta, fue Boticario de Noya y propietario de la Fábrica de Papel de La Albariza, sita en la Parroquia de Santa Cristina de Barro en el término municipal de esa Villa, muy cerca del lugar del Castro de Lousame.

Labarta, cuando increpa a Fontán aludiendo a sus “bellas palabras” vertidas en el artículo “La Emigración Gallega” publicado en la “Revista Económica” del 30 de Septiembre de 1860, páginas 519 a 523, se confunde dado que su autor es Domingo Erosa y Fontán quien fue Maestro, Secretario de la Junta Directiva del Círculo Artístico de Padrón, y Escritor, entre sus libros podemos citar: “Nuevo sistema métrico decimal” 1868; “Mejoras que reclama la instrucción primaria”; “El maestro de escuela o el civilizador del mundo”, Santiago 1865, etc.

En Noviembre de 1860 Domingo Fontán cuenta con 72 años de edad, sus ocupaciones se centran en la promoción del Ferrocarril a la Ría de Padrón, y en la ayuda que presta a su hijo Manuel, Director de la Fábrica del Castro en el gobierno de ésta. En esa fecha escribe a Manuel la primera de una serie de cartas que le remite a lo largo del mes, su contenido nos da una idea no solo de la marcha de la industria sino de la cotidianidad de su vida  por aquellas fechas:

“Santiago 3 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Hoy pagué a Ramón Carballal 18 quintales menos una libra de trapo a saber las 10 últimas y las 8 menos 1 libra que dijo se le debían de otra.

Importó esta cuenta 647 reales 22 maravedíes.

Cobró Furnes por el acarreo 57, incluyendo los 5 reales que se le habían anticipado.

Anotarás todo en cuenta. Es lo que ocurre a tu papá. Domingo Fontán.

P.D. Afectos de todos”.

 

“Santiago, 7 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Dejé de contestar en los dos últimos días a las cartas que en ellas me has dirigido. Discúlpame las ocupaciones que aquí tengo, entre otras el estar revolviendo legajos de papeles sin hallar el recibo del pago de 805 reales, que por la derrama que se hizo estando yo en esa y estando tú y Félix (su hijo mayor) aquí.

Veremos si se me devuelven lo que a cuenta se está satisfaciendo a otros contribuyentes, como lo espero.

Recibí la carta que me has incluido y que me escribió desde París Don Ramón de la Sagra contestando a una mía.

El tiempo está malo para la cosecha de maíz y para que se siegue y pueda recogerse papel de palloza.

Si en este mes quieren que se le remita 400 resmas, no nos será posible verificarlo. Hasta ahora no se recibió oficio sobre ello, y con eso vamos ganando tiempo. Por otra parte tampoco se nos pagó nada de las 800 resmas últimas, si bien habrá ofrecido verbalmente hacerlo el Administrador respecto a las 400 primeras en todo el mes último, lo que no cumplió y respecto a las segundas en el presente. Dime si se hará preciso hacer venir trapo de Puenteareas sin esperar que allí se reúnan 120 quintales, para que fletando un galeón en 240 reales nos lo traiga sin averías, porque si urge el traer el que se halla acopiado, convendrá encargarlo así y escribir donde era en nombre mío o hacerlo yo desde aquí al Sr. Don Francisco Yáñez Rodríguez para que a su tiempo lo haga venir a Vigo como en las anteriores remesas.

Afectos de mamá y de tus hermanos, aquí hoy se concluirán las manzanas, y bueno sería que por Jacinta u otra persona viniese una cesta de peras de huerta aquí para si las hay y de manzanas carnosas o las que hubiere, mejores para hacer compota.

Tu papá Domingo F.

P.D. Afectos a Rosendo (sobrino de Fontán) si es que regresó a esa y cuida de que viva con nosotros sin que él ponga la menor cosa de su bolsillo”.

 

Fontán en su misiva se refiere al suministro de papel para la Fábrica de Tabacos de la Palloza de La Coruña. Francisco Yáñez fue un Comerciante de Vigo y Armador del buque bergantín – goleta “Faro de Vigo”.

En cuanto a Ramón de la Sagra, en el prólogo de su libro “Historia Económica, Política, Intelectual y Moral de la Isla de Cuba, relación del último viaje del autor”, publicado en París en 1861 en la librería de L.Hachette, afirma que en el mes de Agosto de 1859 partió para Cuba desde París con el propósito de realizar una nueva edición aumentada, concluyendo tal viaje al expirar el mes de Julio de 1860 (pág. 219).

En fecha indeterminada de ese año de 1859 falleció en Santiago su esposa Manuela Turner del Río Maldonado.

De las actividades de La Sagra durante el viaje, aparte de la ”relación” que en el libro hace del mismo, desde Cuba siguió insistiendo en su pretendido derecho a percibir la pensión como Ex – Director del Jardín Botánico de la Habana que le negó la Junta de Clasificación de Clases Pasivas en su acuerdo de 5 de Marzo de 1857 “por no haber desempeñado en propiedad ningún destino con Real nombramiento de las Cortes”, y a tal fin por conducto del Super Intendente de Hacienda el 22 de Febrero de 1860 remitió una instancia mediante la cual interesaba la revisión de su clasificación.

La prensa de la Villa y  Corte durante este periodo no se olvidó de Ramón de la Sagra, así el Periódico “La Discusión” en su edición del martes 15 de noviembre de 1859 anunciaba:

“El  Sr. Don Ramón de la Sagra ha comenzado a publicar en la Habana una Historia Físico, Económica y Moral de la Isla de Cuba, relación del último viaje del autor….”

“La Esperanza” del viernes día 9 de Diciembre de 1859 comunicaba:

“Nuestro amigo el Sr. Don Ramón de la Sagra nos escribe desde la Habana con fecha 11 de Noviembre último entre otras cosas lo que sigue….”

La Sagra comenta su visita a la Escuela Normal y Colegio de Balen de los Jesuitas de Guanabacoa.

 

“La Esperanza” del 7 de Enero de 1860 anunciaba:

“Nuestro amigo el Sr. Don Ramón de la Sagra ha publicado en el “Diario de la Marina”, periódico de la Habana un artículo que copiamos a continuación que lleva por título María Inmaculada tipo de perfección moral…”

 

“La Correspondencia de España”. Madrid sábado 11 de Febrero de 1860 refería:

En Trinidad de Cuba se encuentra el Sr. Don Ramón de la Sagra recogiendo datos para aumentar su interesante obra, en la que ha dado a conocer en Europa la importancia de aquella Isla”.

 

“La Esperanza” del 28 de Marzo de 1860 aducía:

“Tenemos el placer de reproducir el discurso leído por el Sr. Don Ramón de la Sagra en el acto de inauguración de la primera escuela de párvulos en la Habana el día dos de Febrero de 1860”.

 

Por último “La Correspondencia de España” del jueves 11 de Octubre de 1860 daba la noticia de su regreso a París concluido el viaje:

“El Sr. Don Ramón de la Sagra se halla de regreso en París donde ha emprendido la redacción de un extenso suplemento a su grande obra sobre la Isla de Cuba y al mismo tiempo la publicación de una nueva edición hasta el día”.

La instancia formulada por la Sagra desde Cuba, interesando la revisión de su clasificación de Clases Pasivas tuvo como respuesta el informe de esa Junta de fecha 12 de Diciembre de 1860 declarando: “No haber motivo para variar el acuerdo de 5 de Marzo de 1857”.

En carta de 8 de Noviembre de 1860, remitida desde Santiago, Fontán le refiere a su hijo:

“Mi querido Manolo: Recibí con tu carta de ayer la que me has incluido la de los Señores Núñez y Casas. Ayer te dije que había recibido con otra tuya una que desde París me escribió el Sr. Sagra.

Me dirás si urge hacer venir trapo de Puenteareas sin esperar a que haya 120 quintales para fletar un galeón de nuestra cuenta que los traiga sin que se moje.

Estuvo conmigo anoche Nicolás Rivero el del Faramello, me preguntó cómo estábamos de trapo y le contesté que muy mal.

Él por su parte se quejó de que le habían quitado el que hace años acopiaba en Puenteareas y le contesté que efectivamente había en aquel país comisionados que subiendo el precio y contratando por medio de escrituras con los acopiadores todo lo arrebataban.

Así que me hice el tonto. Añadió que era forzoso subir el papel, y le contesté que ya lo subieron mucho y él convino con qué acuerdos él y Santamarina en vender la entracilla a 20 ¡Que se lo diga a su tía!

Rivadulla quiere papel antracilla delgado y grueso pagándolo como antes a 19 el uno con el otro. Le dije a Félix le contestase que apenas había del delgado y solo una partida del de 6 ½ libras que por ahora se vende a 16 en la Fábrica, pero que mediante habrá subido el trapo como él lo sabía, que no se haría más para venderlo a ese precio.

Es lo que ocurre. Tu papá Domingo F.

P.D. Cobré 2/3 de 805 reales que había pagado de derrama. Afectos de mamá y tus hermanos.”

 

Nicolás Rivero de Aguilar y Rodríguez fue Director de la Fábrica de Papel del Faramello, sita en el Ayuntamiento de Rois parroquia de Santa María de Rivasar.

Nicolás Pérez Santamarina, nacido en Santiago el 1 de Septiembre de 1826 además de ocupar el cargo de Concejal del Ayuntamiento de Santiago y ser miembro de la Junta encargada del Ferrocarril Compostelano según tenemos referido era el Director de la Fábrica de Papel de Laraño, sita en la Parroquia de San Martín de Laraño en el lugar de Vildán cercano a Santiago.

 

“Santiago 9 de Noviembre de 1860:

Mi querido Manolo Contestaré por el correo próximo a los señores Juan A. Fontán hermanos de Puenteareas, y escribiré al Sr. Don Francisco Yáñez Rodríguez, diré a los primeros que si por no haber barco fuese necesario pagar en Puenteareas algún almacén en donde se recoja el trapo de Medal, que abonaré este gasto.

2º Que cuando vaya barco con encargo de traer el trapo lo haga venir en la cantidad de quintales que debo recoger a bordo.

Me alegro de que llegado el caso de pedirse las 400 resmas, podamos enviarlas.

Muy mal se presenta el tiempo para recoger el maíz y me hago cargo de lo mucho que esa faena debe ocuparte, así como que no pueda venir Jacinta esto es lo menos importante.

Afectos de mamá y de tus hermanos. Tu papá Domingo F.”

 

“Santiago, 10 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: ayer escribí y salieron por correo las cartas a Yáñez, Rodríguez y a los señores Fontán dije a estos que por su cuenta almacenasen que ellos y Medal no pudiesen conservar en sus casas hasta reunir 120 o más quintales a fin de traerlo en barco fletado ex profeso en buen tiempo, esto sin perjuicio de ver si lo había y que me contestasen.

Al otro que les facilitaré el dinero que para tales gastos pagar a Medal necesiten librando al efecto ocho mil reales que recibió Domingo Rodríguez.

Es lo que ocurre y te comunico para que no te ahogues en buscar barco, aunque no es malo aprovecharlo, porque no nos arrebaten otros el trapo, tiempo a más.

Tu papá. Domingo F.”

 

“Santiago, 11 de Noviembre de 1860.

Querido Manolo: Sin pérdida de correo contesto el 9 tu carta del 8 en que me incluías la de los señores Juan A. Fontán y hermano de Puenteareas; ayer te remití lo que les escribí a los mismos. Al Sr. Don Francisco Yáñez Rodríguez en cuyo poder puse ocho mil reales para que continuando aquellos y Medal el acopio hasta reunir 120 quintales por lo menos, tuvieren dinero para pagar a este y para almacenar de nuestra cuenta el trapo que no pudieran conservar en sus casas, con lo cual podríamos fletar barco que nos lo trajera en buen tiempo. No por eso dejo de conocer que alguna ventaja nos podrá tener el hacer venir algún trapo si hay proposiciones y el mal tiempo no nos perjudica, aun cuando no se flete el barco ex profeso por no tener bastante para cubrir el coste de 2 reales por el quintal. Porque así evitaríamos que quizás cayeran en la tentación de dar al Faramelleiro parte de nuestro trapo. Nada más tiene que decirte por hoy. Tu papá Domingo F.

P.D. Ya te comunicaré lo que me contesten los de Puenteareas sobre almacenar el trapo. Afectos de todos”.

 

“Santiago 12 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: De las dos cartas que me has incluido en la tuya de ayer, es una de ellas de Don Pedro Muñoz de Oviedo, avisando recibo del papel que se le remitió.

Pero tenemos la novedad de que si bien está conforme en abonar por las 10 resmas de blanco y antracilla delgada los 145 reales de su importe el precio que se le fijó de 14 ½ reales resma cuando se le enviaran las muestras, no así respecto a las 40 resmas de papel de red, se le había dicho que al peso de estas sería 9 libras castellanas y su precio 9 reales resma.

Él dice que nos hemos equivocado remitiéndole dicha partida por pesar las resmas tan solo  6,6 ¼ y 6 ½ libras castellanas, supone que irían dirigidas a los amigos y desea saber a quién debe entregarlas. Pues es papel invendible para él.

No le contesté, no se lo que he de contestarle correspondiendo el tal peso castellano 4, 4/5, 5, 5 1/5 libras gallegas, nos hizo el Muineiro un servicio que los que acostumbra al sacar ese papel, sin que sirva de disculpa que yo le dijese una vez que por su mucha resistencia podía economizarse algo en pasta.

Ello es que hay que contestar que venda el papel como pueda o que enviándolo a Gijón a la viuda de Aldábalo o a Don Felipe María Romero lo vendan estos al precio que pudieren o nos lo devuelvan por Pérez u otro.

El precio, aun perdiendo, no puede bajar de 7 reales resma.

Dime lo que te parezca y sírvanos de gobierno lo que nos está pasando con esa tina tan malditamente servida.

Dime también algo sobre subir el jornal de ese solemne bribonazo ¡Qué desgracia la de mendigar el trabajo de tal gente!

Afectos de mamá y de tus hermanos. Tu papá Domingo Fontán”.

 

“Santiago, 14 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Haré lo que me dices respecto a las 40 resmas de papel de red dirigidas a Don Pedro  Muñoz.

Me dicen de Puenteareas los señores Don Juan A. Fontán y hermanos que muy luego reunirán 120 quintales de trapo y me dice también el Sr.  Yáñez Rodríguez si cuando llegue el caso de traerlo deberá ir Miguel de Castro a pesarlo, creo que así convendría hacerlo. Lo que sí haré es encargarle que en el caso de llevarse alguien pieles o cueros indios para que no se mojen hasta estar embarcados. Por de luego no hay reparo en tener  en Puenteareas el trapo en la cantidad que se quiera; con la circunstancia que nada me dicen los señores Fontán respecto a almacén.

Tomaron 4.000 reales a cuenta de casa del Sr. Yáñez Rodríguez y pagaré aquí una letra suya de 1.121 que todo importa 5.121 reales.

Albor saldrá mañana o pasado, llevará el betún, el costal que vino con patatas, y traerá de retorno el papel de palloza que hay embalado y desde luego las 8 balas que mencionaste en una de tus últimas, si hubiese 10 balas tanto mejor.

La Palloza nada pagó de lo que debe ni ofició tampoco para que se lo remitan las 400 resmas de que habló Félix el Administrador cuando está en La Coruña.

Afectos de todos. Tu papá. Domingo Fontán.

P.D. Sirva de gobierno lo dicho respecto al barco que en pocos días quiere fletarse pues pronto habrá 120 quintales de Medal, ya hay cinco carros reunidos y sigue ocupando.

Suplillos quiere cinco resmas de papel de red. Rivadulla quiere 40 resmas del grueso y delgado de estracilla, si uno con otro se le da a 15, pero le contesto que solo por mitad se le daría, veremos si viene en ello.”

 

“Santiago, 15 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Quedo enterado de la tuya de ayer y de la que incluyes de Andrés. (su hermano)

Albor aún no saldrá por no tener trapo que llevar para Santo Redondo. Entretanto embalaré el papel que se pueda y cuando haya 17 balas de comunes y se completen las 44 resmas de mixtos, o del Gandulo Furnes irán a su busca si antes no hubiese algún retorno.

Debes estar con el conductor del carro y ajustarle para mandar los papeles públicos y lo más que se ofrezca y no sea objeto de galopinadas.

Envié a la Fialla por el betún que se entregará al correo gratificándole aquí.

Afectos de mamá y de tus hermanos. Tu papá Domingo F.”

 

“Santiago, 17 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Contesto a Oubiña que no es posible rebajar a 17 reales el precio de la resma de papel, igual al que nos compró por el aumento que tuvo el del trapo y de la carnaza después que aquel se hizo, siendo forzoso que lejos de bajar suba el precio del papel al igual que el de las primeras materias y que por otra parte tenemos orden de fabricar a 18 todas las resmas que podamos.

Filgueira (D.Domingo Antonio) pide por carta del 15 que se le remitan 50 resmas del papel de fumar al precio consabido, y ofrece remitirnos por su parte 8 quintales de trapo. Así que si las 5 resmas se las enviaras por el galeón que se fletó para traer los 120 quintales de trapo que ya hay en Puenteareas según lo que nos dice el Sr. Don Francisco Yáñez Rodríguez. No te olvides en remitir también a este Sr. las 52 resmas del papel de Cádiz diciéndole que se hace por encargo de su tío el Sr. Don José Rodríguez o de su hijo Don Domingo para ser enviadas a Andalucía.

No sé cuándo saldrá Albor ni cómo remitirte velas estando ahí el tubo. Envíalo por los coches de Lago o de Pombo o por Jacinto cuando pueda venir.

Está bien que ambas tinas sigan haciendo Palloza, hasta tener concluida en el presente año la última contrata firmada en 12 de Diciembre del año último y asegurando el depósito de la que está pendiente de aprobación del Gobierno. Después se harán 100 resmas estraza para Aldábalo y 10 de 12 liras para Irumbe y se atenderá a los demás pedidos.

Lo que nos urge es hallarnos en el caso de que trabaje otra tina y aún otra más, esto es lo más difícil por ahora.

A Rosendo (su sobrino) dirás que estoy buscando relaciones para el Regente a fin de que no gallée Menéndez en Portas ni en Barro como Andrés (su hermano) lo desea.

Afectos de mamá y de tus hermanos. Tu papá. Domingo F.

P.D. Reservadamente hemos catequizado a uno de los criados del correo para que sin saberlo su amo lleve y deje en la Fialla la correspondencia cada dos días, que es cuando le toca venir. Empezará mañana”.

 

“Santiago, 18 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Ahora que el tiempo parece favorable para los buques que quieran ir a Vigo, no dejes de encargar al patrón del que se flete que traiga además del trapo: 120 quintales de Puenteareas los 8 ó más de Filgueira y los que tenga de red y aún de trapo del Sr. Irumbere, así conseguiremos proveernos de dichos artículos, y que el porte salga menos costoso. Si en el barco se enviase 10 cubiertas de red para otros tantos carros, que se carguen en Puenteareas, no se perdería ningún trapo llevándolos los carros de Vigo, porque de allí van a buscar el trapo. Miguel de Castro irá con ellos según tengo escrito al Sr. Yáñez. Que no se olvide remitir a Filgueira  las 50 resmas de papel de fumar a 14 reales resma y las 52 del de Cádiz que recibirá el Sr. Yáñez por cuenta de su tío Don José Rodríguez o de su primo  Domingo hijo de este señor al precio de 18.

Es lo que ocurre a tu papá. Domingo Fontán.

P.D. Afectos de todos”.

 

“Santiago 21 de Noviembre de 1860

Mi querido Manolo: Está bien lo que me dices en la tuya de ayer, creería yo que las resmas de Cádiz existentes ahí eran 52 en lugar de 50 si esta cifra es exacta y no se remitieron al Sr. Francisco Yáñez, me lo dirás para cobrar su importe de Don Francisco Rodríguez a razón de 18 reales resma.

Mañana escribiré al susodicho Sr. Yáñez para que en el caso de no hallarse en Vigo Miguel de Castro, vayan los carros a Puenteareas encargando a los Sres. Fontán y hermanos que cuidan del peso del trapo así como debe encargarse a Luis Rodríguez de que lo recoja a bordo sin que haya pérdida alguna.

Félix  se olvidó de remitirte los periódicos, mañana le toca venir al muchacho David que los llevará y dejará en la Fialla.

Afectos de todos. Tu papá Domingo F.”

 

“Santiago, 23 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Hoy se recibió oficio de la Palloza, su fecha de ayer pidiendo 400 resmas por cuenta de la actual contrata. Así que irán dos carros en busca de las 17 balas que faltan para que con las 8 aquí existentes vayan todas a La Coruña. Al efecto va Félix a estar con el Gandulo (Furnes) para que salga a esa y lleve dos pieles para cada carro y bastante paja con que poner el papel a cubierto de la lluvia. Enseguida continuará con ellos y otros carros hasta poner todo en la Palloza.

Puede traer, si quiere, las balas de mixtos o sea las 44 resmas que aunque no pedidas oficialmente hemos ofrecido remitir. De todos modos si aunque no están o no puedan estar recogidas y hechas las 32 resmas que faltaban al completo de las 17 balas de comunes siempre hay con qué cargar los dos carros de Furnes.

Enviarás por el mismo Furnes alguna docena o menos de limones. Siento que tal vez se hayan acabado las peras de Liasta y que mamá y tus hermanos por falta de propio no hubiesen podido aprovecharse de ellas, que no suceda lo mismo con las manzanas como esas.

Don Antolín del Palacio me escribe desde Bayona con fecha del 20 que remite por Cipriano Pérez los 137 reales, resto de su cuenta, y luego que los recibas lo anotarás en el Diario.

Don José Oubiñas me pide el precio de la resma de doble tamaño del papel corriente que sea igual a la muestra que acompaño, para que se le hagan 50 si les conviniese prometiéndose pedir tal vez otra partida igual. Le contestaré que no podemos por ahora ocuparnos de estos encargos. Don José  o más bien D. Domingo Rodríguez desean que no tardemos en empezar a fabricar papel de Cádiz igual a la 1ª resma de 7 ¾ libras gallegas que envío de muestra al precio de 18, y le ofrecí que tan luego saliésemos de los apuros de la Palloza y algún pedido urgente y antiguo aludiendo a las 100 resmas estraza de Aldabalo y 10 de a 12 libras de Irumbere, se dedicaría exclusivamente una tina a complacerle. Envíe al Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez los 900 reales del importe de las 50 resmas para atender a los gastos del trapo.

En el Miño que ayer recibí se dice que salió para Noya el bote español Tigre, capitán Domínguez. Sentiré nos atrapase alguno allí contratado.

Acaba de llegar Félix de estar con Furnes. Este asegura que saldrá de aquí el domingo de madrugada con los dos carros, los dos cueros para cada uno y lo más necesario para que venga el papel sin avería alguna.

No se envía trapo porque Ramón no tiene ni siquiera 1 arroba.

Mamá quiere que le envíes algunas cañas para escobas. Puedes mandar cortar de las mejores, aunque mejor sería que Ramón hiciera dos palos de escobas curiosamente cepillados.

Afectos de todos sin que ocurra otra cosa a tu papá. Domingo Fontán.

P.D. Se contratará ahí con Lago lo que mensualmente debe dársele por llevar semanalmente un saco de ropa sucia y volver a traerla lavada en esa entregándolo y tomándolo en su casa. Así estaríamos mil veces mejor de lavandera”.

 

“Santiago, 24 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Por mi carta de ayer habrás visto que la Palloza pido las 400 resmas de papel chico que felizmente están corrientes y que traerá Juan Furnes yendo mañana con dos carros por las 17 balas y hallando así mismo las 44 resmas del grande para lo cual llevará dos cueros por carro que ponga las balas a cubierto de toda avería.

El mismo Furnes seguirá a la Palloza con dicho papel y con 8 balas que aquí tenemos. No era posible obtener este resultado, ni estar preparados para que haya otras 400 resmas con que hacer el depósito de la contrata, cuya aprobación se espera sin trabajar ambas tinas en papel Palloza. Esto trajo consigo el no poder atender a los pedidos del comercio por ser obligatorios los de la Palloza, además de ser más lucrativos.

En efecto no solo se hubieran despachado las 400 resmas que dices en tu carta de ayer, sino mil más que pide Don Domingo Rodríguez para un solo corresponsal suyo de Cádiz a quien envió la resma de 7 ¾ libras que por vía de muestra nos ha pedido.

El remedio a todo esto está en habilitar lo más antes posible otra tina lo antes posible haciendo esa rueda que para ello nos falta. Al efecto bien sabes que dije se comprasen maderas aunque fueran caras y se buscasen carpinteros, que bajo la dirección de Ramón acelerasen la conclusión de la obra.

Esto es lo que hoy repito. Ahora tu verás si hay sacadas de tina las 400 resmas que no tardaremos en necesitar para el depósito indicado, y si habrá alguna más para estar de aquí a un mes en el caso de tener corrientes otras 400 trabajando tan solo una tina. Ello es que la Palloza desde el 2 de Octubre acá recibió 800 resmas, y al mes y medio pide 400. Por consiguiente dentro de otro mes y medio o antes volverá a hacernos igual pedido. Bajo estas consideraciones resolverás lo que hay que hacer repito a trabajar para la Palloza con una solo o con dos tinas en tanto no se habilite la 3ª que tanto necesitamos y tampoco bastará para atender a los pedidos probables del comercio.

Es lo que puedo decirte. Antes de ayer se enviaron los periódicos a la Fialla con una carta de Félix. Hoy va otro con la presente. Afectos de todos. Tu papá Domingo F”.

 

“Santiago, 25 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: Vista la tuya de ayer, escribiré por el correo de mañana al Sr. Yáñez Rodríguez para que envíe por Ramón Insua el trapo y red que anteriormente se le dejó, debía traer Luis Rodríguez no pudo hacerle hasta mañana, porque saliendo de aquí a las 8 el correo y recibida tu carta a las 9 no era posible verificarlo hoy lo sensible es que tu no dieses una carta a dicho Ramón Insua esperando este mismo del Sr. Yáñez con lo cual nos ahorramos estos rodeos.

Ayer por el muchacho David  te envié dentro del periódico la Época una carta contestando a la tuya de antes de ayer, verás si la dejó en la Fialla como debió hacerlo, cobrando cuatro cuartos por este servicio. Allí deben estar otras dos Épocas con una carta de Félix, por lo cual se le dio igual gratificación viniendo el mismo a casa en busca de tales encargos a las 11 de la mañana. Más ya que no los cumple se te enviarán por los coches de Lago o de Pombo. En dicha carta de ayer, te recordaba el pedido que antes de ayer hemos recibido de la Palloza y la salida que hoy hará a esa (como lo verificó) Juan Furnes el Gandulo con dos carros, provistos cada uno de dos cueros para traer así las 17 balas de papel chico de Palloza, como los restantes del grande o las 44 resmas de esta clase sin que puedan mojarse las balas.

El mismo seguirá con ellas y llevará en otro carro las 8 que hay aquí a la Palloza.

Añadía en dicha carta que debemos preparar otras 400 resmas lo más antes posible para el depósito de la nueva contrata luego que se aproveche el remate, lo que no debe tardar, mediando ya un mes desde el 23 de Octubre en que se firmó y debemos ver lo que se tarda en tener sacadas de tina otras 400 para el 1er. pedido que no dejará de hacerse antes de dos meses, porque si con mes y medio o desde el 2 de Octubre, surtida la Fábrica con 800 resmas, ya pide 400 es de creer que enviándoselas ahora estas, necesitará otras tantas antes de dos meses, es decir que o bastará una tina o será forzoso que sigan las 2 según el papel que hay hecho.

De todo ello se deduce la necesidad de hacer cuanto antes otra rueda y hechas otra tina para no perder los parroquianos del comercio, sin esto es forzoso atender a la imprescindible obligación de la Palloza tal vez en las dos tinas.

En fin tú conoces como yo y aún mejor la posición en que nos hallamos puedes buscar maderas y operarios como mejor te acomode, aunque cuesten aquellas y estos algo más de lo regular, si nos conviene hacer este sacrificio.

Afectos de todos. Tu papá Domingo F.

P.D. Se me ocurre por lo visto con Luis Rodríguez que no contrataste el galeón por un tanto alzado para traer el trapo y red, si así fue traerán la cantidad que les acomode, posponiendo este artículo a otros que más les convenga. Sentiré que seamos víctimas de nuestra improvisación y para consecuencia de tales patrones”.

 

“Santiago  28 de Noviembre de 1860.

Mi querido Manolo: No te escribí en los dos últimos días; llegó en el de ayer Furnes con todo lo que expresas en la carta de que fue portador.

Siento que en vez de remitir 44 resmas de mixto, enviases 48. Tendré que deshacer un fardo quitando las cuatro que sobran, porque no las necesitan ni hay por qué regalarlas a la Palloza. Me escriben de Vigo que cuando llegue Ramón Insua se le entregará el trapo que allí haya y el de Puenteareas. También me contesta Irumbere a una carta que le escribí para la entrega del trapo que él tenga a dicho Insua y me contesta que podrá entregarle 15 quintales de trapo si me acomoda pagarlo a 18 reales arroba del blanco, y a 10 reales el de estraza debiendo contestarle sin demora para en caso de negativa enviarlo a Fernández de la Coruña que le apura. Respecto a red me dice que tiene muy poca y no sabe si le llegará a tiempo para embarcarla.

Voy a contestarle aceptando el trapo y los precios que dice porque casi coinciden con los del de Puenteareas puesto a bordo y por ser muy de temer que el trapo subirá y es forzoso que suba lo mismo que debe  subir el papel, siento la falta de red porque ahí habrá poca y sin ella hay que dar cola al papel Palloza subiendo así su coste. Sirve esto de gobierno para que ahí acopies red. Félix te envía ese 4º billete. Mañana jueves te compraré algún par de capones si los hay y los quiere llevar el portador de la valija del correo. En todo caso no viniendo hoy Jacinto, como no lo espero, dispondrás que se aposte en el camino quien recoja el correo, los tales capones, si es que los lleva. El objeto de enviarlos es para que los remitas a mi hermano en la noche víspera de sus días a fin de que los celebre con felicidad, dándoselos tú en nombre de todos nosotros.

Nada más ocurre. Afectos de todos. Domingo Fontán”

 

Llegados a este punto, nos encontramos con un inconveniente para seguir un orden cronológico de los acontecimientos contenidos en este relato, pues una de las fuentes de información a la que recurrimos es la “Revista de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago” a cuyos números de esa publicación tenemos acceso a través de “Galiciana” Biblioteca Digital de Galicia cuya edición se interrumpe en periodo comprendido del 1 de Noviembre de 1860 al 1 de Mayo de 1861, a pesar de ello, de las noticias contenidas en la “Revista durante este periodo, aunque prescindiendo de la cabecera de cada uno de sus números, se da cuenta en un libro de 272 páginas titulado:

“Revista Económica: Periódico agrícola, artístico y comercial de la Sociedad de Amigos del País de Santiago, Tomo II, Santiago, Imprenta de Manuel Miras Frente a la Universidad nº 11, 1860-1861” al que nos referiremos”:

En la página 22 de ese Tomo II de la “Revista Económica” se citaban varias noticias del ferrocarril general a Galicia de diferentes publicaciones:

 

“FERRO-CARRIL GALLEGO

Dice la Gaceta de los Caminos de hierro del día 4 (de Noviembre de 1860 página 4).

Han tenido en Madrid varias conferencias entre el infatigable (Juan)Flórez y representantes de las provincias de Lugo, Coruña, Orense y Pontevedra para obtener las bases de la futura sociedad y ponerse de acuerdo con las casas constructoras.

El Diario de la Coruña cree según cartas de Madrid, que según dice le merece entero crédito que muy pronto van a sacarse a subasta las tres secciones a la vez de la Coruña a Lugo, de Vigo a Orense y de León a La Coruña. Nosotros creemos sin embargo que próxima como ya lo está a verificarse la subasta de esta última sección el Gobierno no difería, anunciando inmediatamente y para el plazo acostumbrado las de las demás secciones”.

 

Por otra parte la “Ilustración de la Coruña” del 7 (de Noviembre) se expresa así:

“El 21 del corriente es el día señalado para sacar a remate en pública subasta el primer trozo del ferro-carril de Palencia a León.

Si se realiza esta subasta aisladamente del resto de la línea podría ofrecer graves perjuicios  e inconvenientes a los intereses de Galicia…” Para evitar este grave inconveniente, y que la línea se remate todo lo más pronto y del mejor modo posible, las cuatro provincias de Galicia tienen hoy sus representantes en las Cortes, encargadas de entenderse con casas inglesas para formar una sociedad, bastante fuerte en interés que pueda hacer frente a la construcción y explotación de la línea desde Palencia a los puertos de la Coruña  y Vigo y anular por consiguiente el remate del primer trozo que hemos citado.

El estado en que hoy están estos trabajos, nos hace concebir las más lisonjeras esperanzas para dentro de poco sobre el 10 ó 12 del actual debemos tener la importante noticia de la fundación de la sociedad constructora, la anulación de la Real Orden para el remate del primer trozo, y la publicación de subasta a toda la vía……”

 

Por último se hacía referencia al contenido de “La Revista Galicia, Revista universal de este Reino” que en su número 5 correspondiente al día 1 de Diciembre de 1860, también dedicó gran atención al ferrocarril gallego publicando lo siguiente: (página 73)

 

“Noticias sobre el ferro-carril del Príncipe Don Alfonso”.

“El Miño y el Faro de Vigo publicaron el siguiente suplemento:

Alcaldía constitucional de Vigo – El Sr. D. José Elduayen, Diputado a Cortes por este distrito, en parte telegráfico que acabo de recibir me comunica la importantísima noticia siguiente:

Se presentó proposición al Gobierno garantizada por cuatro millones, para construir el ferro-carril de Palencia a Ponferrada y de Monforte a Vigo cuya grata nueva tengo la satisfacción de comunicar al pueblo de Vigo para que se regocije del feliz porvenir que le espera. Vigo 16 de Noviembre de 1860 Vicente Méndez Quirós”.

 

En ese mismo número también se daban las noticias que apuntamos: (página 74)

“El Diario de la Coruña del 23 de Noviembre inserta parte de una carta de Madrid en que se afirma que el Gobierno solo admitió la proposición hasta Ponferrada segregando por consiguiente el trozo o sección de Monforte a Vigo, lo que se confirmó con la expresada Real Orden que copiamos y dice así:

 

REAL ORDEN

Ilmo. Sr.: Presentada una proposición por Juan Flórez, autor que sirvió de base para anunciar en 18 de Agosto último la subasta de concesión de la sección del ferro-carril de Palencia a la Coruña, comprendida entre Palencia y León siendo preferible esta por cuanto se extiende a las secciones de Palencia a León, de León a Ponferrada S.M. la Reina (Q.D.G.) se ha dignado disponer que se suspenda dicha subasta anunciada para el 21 del corriente  procediendo a publicar la de las secciones que comprenden la nueva proposición.

De Real Orden lo digo a V.I. para su inteligencia y efectos consiguientes Dios guarde a V.I. muchos años. Madrid, 19 de Noviembre de 1860”.

 

En la misma página 74 de la “Revista Galicia” se comentaba:

“Hemos tenido el gusto de ver el plano del trazado del ferro-carril compostelano que debe unir la ciudad de Santiago con el puerto del Carril.

Deseamos que este pensamiento sea pronto una realidad”.

 

Por último en las páginas 75 y 76 de ese nº 5 de la “Revista Galicia” se publicaba el siguiente artículo:

“El proyecto de este ferro-carril va desenvolviéndose por grados apareciendo tan grande como es: así sucede en todas las cosas mundanas en el invernáculo del entendimiento y sólida base, malo será que un poco más adelante no descuelle la cápsula.

Se ha distribuido autografiado y en escala 1:50.000 metros el plano de la vía…” “…El Ingeniero Rumball autor principal de los trabajos y apreciador extranjero de las cosas de Galicia, no podía dejar de consultar el mapa levantado por el Sr. D. Domingo Fontán, y con una modestia que le honra calificar aquel mapa de excelente, sin hacer en él más alteración que  la de ponerlo a mayor escala…” “..lo   que falta ahora en el caso en que los trabajos merezcan la aprobación del Gobierno, previo examen de la memoria que los acompañará, es que los diputados gallegos les presten su apoyo, sin olvidarse de que este ferro-carril tiene muchos puntos de semejanza con el primero que se hizo en Cataluña que fue de Barcelona Mataró…” “…Es menester también y que no llegue a mal nuestra humilde advertencia que antes de dar el voto favorable o contrario se pasen bien en el santuario de la conciencia individual, que al fin ha de ser juzgada por la conciencia social que impulsaron a la Sociedad Económica y al Excmo. Ayuntamiento de Santiago a iniciar y desenvolver la idea…” “… la única cuestión que habrá que discutir es ésta: ¿perjudicará el ferrocarril compostelano a los demás que están en proyecto? Y nosotros la resolvemos negativamente, añadiendo que en vez de perjudicarlas las favorecerá…”

 

En las páginas 63 y 64 de la “Revista Económica” (Tomo II 1860-1861) se refiere el acto acaecido el 6 de Diciembre de 1860 en el Ayuntamiento de Santiago en el que Fontán dio lectura a la Memoria de Thomas Rumball que presentó a la Junta nombrada por el Excmo. Ayuntamiento y la Sociedad Económica de Amigos del País de la ciudad de Santiago para llevar a cabo el proyecto de una vía férrea desde esta ciudad al Puerto del Carril que la “Revista Económica” publicó en su nº 24 correspondiente al 30 de Octubre de 1861 en ella se referencian en 35 folios, los materiales, obras a efectuar, tanto de desmontes, construcción de puentes y un túnel y conducciones para canalizar las aguas y por último unas observaciones generales sobre la explotación. Rumball a esta memoria del mes de Diciembre de 1860, en el mes de Febrero de 1861, adicionó los datos referentes al:

 

“Estado de la población, importaciones y exportaciones en la extensión de la línea del proyectado ferro-carril y su tráfico probable”.

 

Sobre el citado acto del 6 de Diciembre la “Revista Económica”, afirmaba:

 

“Repartimos con este número a nuestros suscriptores la memoria que acompaña a los estudios del ferro-carril compostelano (Santiago, Imprenta de Manuel Mirás, frente a la Universidad número 11, 1860) y que fue leída el día 6 del actual por el Sr. Don Domingo Fontán a quien Galicia es deudora de beneficios que todavía no se apreciaron como era debido..” “.. Mr. Thomas Rumball cuya figura y modales simpáticos predispone a su favor, ya antes de tratarle trabajó de acuerdo con el Sr. D. Domingo Fontán y tuvo a la vez como ayudantes a ingenieros españoles e ingleses como lo fueron los Sres. Tilson, Carrero, Cundy y Regueral…”

 

La precitada Memoria iba acompañada de dos mapas del trazado de la línea, uno de ellos impreso en Santiago y el segundo en Londres. La cartela del primero es la siguiente: “Ferro-Carril Compostelano de Santiago al Puerto del Carril Thomas Rumball Escala 1:50.000 Santiago. Autor Jorge Osterberger 1860”

“Y en él se incluye además de la escala gráfica, kilómetros: Puesto en mayor escala y sacado del excelente mapa de Galicia hecho por el distinguido Sr. Domingo Fontán”.

El segundo es de mayor tamaño que el citado, dado que incluye en su parte inferior el perfil longitudinal de la línea en escala horizontal 1:50.000 y escala vertical 1:2.500

Su cartela lo titula:

“Mapa del ferro-carril compostelano de la Infanta Doña Isabel de Santiago al Puerto del Carril: puesto en mayor escala y sacado del excelente Mapa de Galicia hecho por el distinguido Sr. Don Domingo Fontán. Thomas Rumball (Ingeniero Jefe)” Escala 1:50.000, London William Penny Lathographer a Printer 1860”.

 

En ese mes de Diciembre del año 1860 se renovó la Junta de Gobierno de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago según se refiere en la página 103 de la “Revista Económica”:

 

“Esta Sociedad en cumplimiento de lo que previenen los artículos 1º, 2º, 3º y 4º título 6º de los Estatutos, ha tenido a bien nombrar los oficios que han de dirigirla y gobernarla en el presente bienio a los Señores Socios:

 

  1. Domingo Fontán: Director

Sr. Conde de San Juan: Vice-Director

  1. Jacobo Flores: Censor
  2. Pablo Zamora: Vice-Censor
  3. Jacobo Gil Villanueva: Archivero
  4. Francisco Sobrino: Vice-Archivero
  5. Domingo Rodríguez: Contador
  6. Salustiano Aseguinolaza: Vice-Contador
  7. Joaquín de Andrés Rodríguez: Depositario
  8. Vicente Martínez de la Riva: Secretario
  9. Isidro Sánchez Salgues: Vice-Secretario

 

De esta forma recayeron en la persona de Fontán la Vicepresidencia de la Comisión Mixta del Ferrocarril Compostelano y la Dirección de la Sociedad Económica, lo que no fue una casualidad, dado que se pensó en él por considerarle la persona más idónea para avanzar en un proyecto que nació ya cuestionado debido al localismo, uno de los males endémicos de Galicia, concretamente por la rivalidad entre Santiago y la Coruña.

Victoria Armesto cuenta en su libro: “Galicia Feudal” (p. 279) Editorial Galaxia 1971:

“… la eclosión del fenómeno jacobeo condujo con la superación de Braga, la ruptura de la gran Galicia histórica, las peregrinaciones iban en cierto modo a producir la insidiosa división de la Galicia actual, ya que prestaran a Santiago de Compostela, corazón y centro espiritual del país gallego, un marcado complejo localista del que iban a brotar una serie de ridículas rivalidades pueblerinas que al enfrentar a Compostela con la Coruña, Coruña con Vigo, Vigo con Pontevedra y así ad nauseam, debilitaron el concepto mundial de unidad regional…”

 

En este clima Fontán, no estuvo exento de verse implicado una vez más en las intrigas localistas como lo fue en 1836 defendiendo en el Congreso de los Diputados la capitalidad de Pontevedra ante las pretensiones de Vigo, tema del que nos ocuparemos en otra ocasión.

 

El vendedor de Biblias protestantes inglés, George Barrow, quien recorrió Galicia en 1837, en su libro “La Biblia en España” Alianza Editorial 2005, sobre esta rivalidad, en la página 316 comenta el encono entre Santiago y la Coruña que en 1822 y nuevamente en 1833 perdió la capitalidad a favor de esta última ciudad:

 

“El librero no se cansaba de enseñarme su ciudad natal, de la que era entusiasta admirador. La verdad es que en ninguna parte he encontrado el sentimiento localista, muy extendido por toda España, tan fuerte como en Santiago. Con tal que su ciudad prospere, a los santiagueses les importe poco que las demás ciudades gallegas perezcan. Su antipatía a la ciudad de La Coruña no tenía límites, sentimiento agravado en no corta medida por la traslación de la capitalidad provincial desde Santiago a La Coruña. No me toca a mí que soy extranjero, decir si el cambio era o no recomendable; pero mi opinión íntima es por completo adversa a él. Santiago es una de las ciudades más céntricas de Galicia, con importantes núcleos de población por todos lados, mientras que La Coruña está en un extremo,  a gran distancia del resto de la región. “Es una lástima que los vecinos de La Coruña no puedan inventar un medio de llevarse nuestra catedral, como se han llevado nuestro gobierno –decía un santiagués. Así harían mejor papel, porque ahora no tienen una iglesia donde se pueda decir misa” “También es gran lástima –decía otro- que no puedan llevarse nuestro hospital, para no verse obligados a enviarnos sus enfermos pobres. Siempre me ha parecido que los enfermos de La Coruña tienen mucha peor cara que los de otras partes; pero ¿qué puede venir de La Coruña que sea bueno?

En compañía del librero visité el hospital; pero no me detuve mucho tiempo en él, porque la miseria y la suciedad reinantes me arrojaron rápidamente a la calle. La verdad es que Santiago viene a ser el inmenso lazareto de Galicia, lo cual explica el prodigioso número de seres horribles que se ven por las calles, llegados, en su mayoría, en demanda de asistencia médica, que se les administra –según pude saber- con escasez e ineficacia. Entre aquellos desgraciados descubría a veces algún caso de la terrible lepra, e instantáneamente huía de él con un “Dios te remedie”, como un judío de la antigüedad. Galicia es la única provincia de España donde aún son frecuentes los casos de lepra; prueba convincente de que esta enfermedad es producida por la mala alimentación y por el descuido en la limpieza, porque los gallegos, en lo tocante a las comodidades de la vida y a los hábitos civilizados, están, por confesión propia, mucho más atrasados que los demás naturales de España.

-Además del hospital general –dijo el librero-, tenemos una leprosería ¿Quiere usted verla? En Santiago hay de todo. Nada falta: hasta la lepra tiene aquí albergue”.

En la “Revista Económica”, página 84 “Sección de Variedades” se inserta un artículo sobre la “Reunión solemne del pueblo de Santiago en la tarde del 23 de Diciembre de 1860”:

 

“En las salas consistoriales para debatir sobre el ferrocarril compostelano a las que asistieron las personas de más elevado carácter como el Arzobispo de Santiago Miguel García Cuesta al que Fontán le cedió la presidencia a lo que le contestó: “aquí no en la Iglesia si…” “… aquí, aquí también, con que le contestaron a un tiempo el respetable anciano Sr. Don Domingo Fontán, Autor del Mapa de Galicia, Director de la Sociedad Económica y Vice-presidente de la Junta Mixta del ferro-carril, y el Sr. Don Manuel Turnes, Presidente del Excmo. Ayuntamiento…” “Previa la venia del Prelado, usó la palabra el Sr. Turnes y en breve discurso rogó al Sr. Fontán, que expusiese como persona muy entendida y competente la historia del ferrocarril compostelano. Respondió inmediatamente a esta invitación el Sr. Fontán y en otro discurso, tan breve como lo permitían los detalles científicos de que debía estar lleno, acabó por llevar al ánimo de todos el convencimiento de que el ferrocarril es conveniente, de fácil ejecución, hacedero en poco tiempo y por último favorable al país en general..”

 

Seguidamente intervinieron Varela de Montes, Conde de San Juan  y Casares.

Asevera el cronista autor del artículo que firma Francisco Costantini:

 

“Había recordado con mucha oportunidad el Sr. Fontán que el proyecto antiguo que otro Arzobispo de buena memoria Fray Sebastián Malvar concibiera de unir a Santiago con el mar por medio de un canal aprovechando las aguas de los ríos Sar y Sarela que confluyen en el Ulla, y no dejó tampoco en olvido las circunstancias de que entonces no eran conocidas las máquinas de vapor. Esta feliz idea debía sugerir y sugirió desde luego, a los circunstantes la de que, si en tiempos pasados, era necesaria la comunicación rápida y directa de Santiago con el Océano, hoy es de todo punto indispensable…” “… Otro incidente no menos agradable fue la lectura que el Sr. Fontán hizo de  las pólizas de suscripción de acciones…” 24 millones de reales de capital social, 500 reales valor nominal de cada acción desembolsados en 10 plazos con intervalo de 2 a 10 meses…”

 

La “Revista Económica” en su página nº 86 y 87 afirmaba respecto al Ferrocarril Compostelano:

“Dice la Gaceta de los Caminos de Hierro del 23 (Diciembre 1860):

“Hemos tenido ocasión de ver los planos levantados por el Ingeniero Sr. Rumball para esta línea…” “… en la Memoria que acompaña a los planos, y que nos ha parecido muy bien hecha, se hallan las razones que hacen esperar a este ferro-carril un excelente tráfico…” “… los planos y la Memoria a que nos referimos han sido ya presentados al gobierno de S.M. por el Sr. Marqués de Figueroa, diputado por aquellas provincias, con el objeto de que pueda discutirse el proyecto de ley dentro de la presente legislatura….”

También en esa página 87 de la “Revista Económica” se hacía referencia a la Reunión de los Artistas de Santiago celebrada en las casas consistoriales en la noche del 28 de Diciembre.

 

El artículo se iniciaba trasmitiendo a los lectores el éxito de la comentada reunión del día 23, en que la afluencia de público fue tan numerosa que una gran parte de la concurrencia no pudo entrar en la sala.

Seguidamente se afirmaba:

“… abierta la sesión por el presidente del Excmo. Ayuntamiento, leyó el Sr. Fontán un razonado pero sencillo y claro discurso en el que puso de manifiesto los beneficios que, aun simplemente bajo el aspecto del lucro podrían reportar las clases menos acomodadas interesándose en las acciones; pero denominaba además, en todo el otra idea más grande, cual fue lo de que en esta empresa deben todos tomar parte, para que aparezca unida y compacta la opinión de la publicación.

Concluida la lectura de aquel bien escrito discurso, usaron la palabra algunos de los presentes y volvió a tomarla por último, el Sr. Fontán desenvolviendo y desmenuzando todos los pormenores del proyecto y poniéndolos al alcance la más corta comprensión. Consiguió con esto el Sr. Fontán lo mismo que había conseguido el otro día, llevar el convencimiento al ánimo de todos.

Desde luego, se apresuraron los concurrentes a suscribirse por el número de acciones compatible con su estado de fortuna, y puede asegurarse que dentro de pocos días no habrá taller que no cuente algunos accionistas, siéndoles tan fácil el desembolso…”  “Si uno solo, decía con su particular acierto el Sr. Fontán, no puede suscribirse por una acción, que se asocie con otro y el desembolso no será más que de dos cuartos al día, pero dos cuartos que han de volver con ganancias en un breve plazo y además cuanto menos capitales tengamos que buscar fuera de casa, más utilidades nos quedarán después en la propia…”

 

El Periódico de Vigo “El Miño” en su suplemento de la edición del jueves 10 de Enero de 1861, se congratulaba de la aceptación por el Gobierno de la proposición garantizada por un millón de reales para sacar a pública subasta en el próximo mes de Abril el ramal de Orense a Vigo del Ferrocarril Gallego.

 

Por último la “Revista Económica” páginas 113 a 119 publicaba un artículo dando contestación al “Diario de la Coruña” del 12 de Enero de 1861, mostrando su oposición a una exención fiscal de 60 millones de reales para financiar el ferrocarril gallego del que recogemos los siguientes párrafos:

“OBSERVACIONES SOBRE EL ACUERDO TOMADO POR LA DIPUTACIÓN DE LA PROVINCIA DE LA CORUÑA FIJANDO LA EXENCIÓN DE SESENTA MILLONES PARA CONSTRUIR EL FERRO-CARRIL GALLEGO.

Nuestro apreciable colega el Diario de La Coruña del 12 del corriente mes, exhortaba a todos los compañeros de la prensa de Galicia a manifestar su opinión sobre el acuerdo adoptado por la Diputación Provincial de aquella ciudad para subvencionar con 60 millones, además de lo que el Gobierno tiene asignado la construcción de la vía férrea que partiendo de Palencia debe terminar en los puertos de La Coruña y Vigo..” “… nosotros atentos al llamamiento de nuestro colega y convencidos, como todos lo están, de la gravísima transcendencia que para el país encierra la medida adoptada por el cuerpo provincial de La Coruña, nos hemos decidido a abordar esta espinosa cuestión y exponer nuestro humilde sentir…” “… muchos de los males que afligen a este desgraciado país proceden de ese espíritu de discordia que anima a los habitantes de las diversas poblaciones, fomentando la constante, aunque a veces sorda lucha que los divide, a ese ciego egoísmo que lleva a unas a buscar su engrandecimiento en la ruina de las demás, sin tener en cuenta que el progreso de todas nada tiene de antagónico y exclusivista…” “… y cuenta que al hablar así no nos referimos ni culpamos a una publicación determinada. Todas sin excepción alguna, Santiago, Coruña, Vigo, Pontevedra, Lugo, etc. son más o menos responsables de la misma falta y sobre cada una de ellas, con mayor o menor intensidad cae de lleno la anterior inculpación…” “… Olvídense para siempre las discordias y los rencores pasados, sacrifíquense los aparentes intereses particulares en aras del interés común…” “… Esta ha sido desde su aparición en el estadio de la prensa la línea de conducta  seguida con religiosa exactitud por la Revista Económica…” “… Y no es por cierto en la cuestión que nos ocupa, de importancia tan grave y transcendental, en la que la Revista Económica, abandonará su acostumbrada mesura, descendiendo desde la elevada región de la Justicia y conveniencia general al campo de las pobres rivalidades y  mezquinas rencillas de lugar…” “… La Diputación de la provincia propone que los 60 millones se repartan proporcionalmente entre ésta y las otras tres del antiguo reino, asignando a la primera 20 millones, igual suma a la de Lugo y dividiéndose el resto entre las de Pontevedra y Orense. Ahora bien, con sentimiento debemos confesar que la realización de esta idea, si posible fuera, produciría funestos resultados: nosotros y con nosotros la conciencia pública, reconoce que los habitantes de Galicia privados por el oidium (enfermedad de las plantas y particular de los viñedos provocada por hongos) de su único elemento de riqueza desde 7 años a esta parte como las de la de Orense y crecido número de los de La Coruña y Pontevedra, y en general afligidos y extenuados por los impuestos ordinarios que no puede ya soportar de ningún modo su proverbial pobreza, no están dispuestos, ni es posible que lo estén, a satisfacer esta nueva y pesada carga…” “… Y no se diga que sin imponer nuevas cargas a los pueblos es posible hacer efectivos los 60 millones del mencionado acuerdo. Porque hasta para demostrar lo gratuito e inexacto de este acierto…, tender la vista a los presupuestos de cada una de las provincias. Concretándonos al de La Coruña publicado en el Boletín de 5 del corriente, aparece que el sobrante después de satisfacer las cargas, es 177.333 reales, cantidad considerablemente menor, como a primera vista resulta, que la de 1.000.000 con que la Diputación cree que debe contribuir anualmente la provincia…” “…He aquí nuestra opinión franca y lealmente manifestada sobre el acuerdo de la Diputación provincial de La Coruña en nombre de los altos principios de justicia y de la conveniencia del país, fija la vista en el lastimoso estado de sus habitantes, creemos que no es aceptable y deseamos que el Gobierno de S.M. no le conceda su aprobación.”

 

En cuanto a Ramón de la Sagra a quien dejamos en París de regreso de su viaje a la Isla de Cuba, una vez que conoció el acuerdo de la Junta de Clases Pasivas del 12 de Diciembre de 1860, por el que no se modificaba su situación, con fechas del 11 y 18 de Enero de 1861, dirigió dos nuevas instancias al Ministerio de la Guerra y Ultramar; manifestaba en la primera que: “su destino obtuvo la Real aprobación, lo mismo que su sueldo; y que por su comportamiento se había hecho acreedor a la remuneración que el Gobierno señalaba a los buenos empleados”.

En la segunda alegaba que: “sirvió en propiedad la plaza de Director del Jardín Botánico y Catedrático de Botánica agrícola de la Habana, primero con asignación de 1.500 pesos y después con 2.000, cuyos sueldos habían sido satisfechos por las Cajas de la Isla de Cuba: que si no aparecían en los presupuestos era porque no los había regulares para dicha Isla hasta hacía pocos años, pero que deberían hallarse en los manuscritos formados en la Habana antes del año 1856; que su destino y sueldo se hallaban mencionados en los estados que en años anteriores publicaba la Tesorería General del Ejército bajo el título de entradas y salidas de las Cajas matrices, así como en los estados manuscritos que anualmente redactaba el Tribunal mayor de cuentas; y concluyó suplicando se impetrase la oportuna resolución que remunerase sus dilatados servicios….”

Ello según se cita en la “Revista General de Legislación y Jurisprudencia” Tomo XI, Parte Segunda, Tomo III Competencias, Sentencias y denegaciones de autorización, Madrid 1865, Imprenta de la Revista de Legislación, a cargo de Julián Morales, calle de los Abades nº 20,  página 390.

En lo que concierne a los Presupuestos de la Isla de Cuba a los que se refería Ramón de la Sagra, Domingo Fontán se ocupó de ellos en la Sesión del Congreso de los Diputados del 31 de Octubre de 1837 replicando al Ministro de Hacienda:

“Todas las operaciones de Hacienda de la Isla de Cuba son misteriosas, y ya es tiempo de que dejen de serlo; por lo mismo, invito al Sr. Ministro de Hacienda y le interpelo para que vengan los presupuestos de aquella isla, y sepamos lo que tenemos allí, lo que se gasta y lo que nos sobra, y que veamos órdenes dadas y no cumplidas.

Sepa la Nación que si no hay Diputados por la isla de Cuba, hay un gobierno vigilante y tenemos comunicaciones exactas acerca de lo que allí pasa. Yo veo que el ramo de Hacienda en la isla de Cuba es todo enigmas, que los intereses nacionales no están bien cuidados y que, como dijo muy bien el Sr. Sancho, hay un monopolio que solo sirve para hacer la suerte de ciertos mandarines.

Señores, es preciso conocer que allí hay mucho enredo, porque vemos que todos quieren una comandancia o un empleo en Cuba o Puerto-Rico, ¿y por qué? Porque eso vale allí mucho, porque está mal administrada la Hacienda, porque siempre se ha mirado en España esa isla como un país donde ruedan los pesos duros, y es menester irse desengañando de que allí se ha de adquirir el dinero con el sudor del rostro, como en todas partes.

El gobierno cumplirá su deber haciendo respetar las órdenes que ha dado y haciendo que rijan las leyes en aquel país y no lo que se les antoje a ciertos mandarines. En fin, he dicho bastante, y no quiero extenderme a más, porque  revelaría cosas que no serían agradables a algunos”.

 

Concluyendo el debate contestaba al Diputado Pascual Madoz:

“Yo digo al Sr. Madoz  que desde el año 1834 se ha estado clamando para que se presenten los presupuestos de la isla de Cuba, y se han pasado el 35, el 36, se pasa el 37, y aun se pasará el 57 y no habrán venido”.

 

Lo cierto, es que esas anomalías denunciadas por Ramón de la Sagra y por Domingo Fontán en cuanto a la reiterada ausencia de presupuestos en la Isla de Cuba, determinó como veremos en su momento que La Sagra no pudiese acreditar fehacientemente que sirvió en propiedad la plaza de Director del Jardín Botánico de La Habana cobrando un sueldo que le daría derecho a percibir pensión de clases pasivas.

 

En la sesión del Congreso de los Diputados celebrada el 14 de Enero de 1861 se leyó una proposición de ley para la concesión de un ferro-carril de Santiago a Padrón presentada por el Diputado por la Coruña distrito de Santiago Juan Armada Valdés:

 

“PROPOSICIÓN DE LEY

Artículo 1º. Se autoriza al Gobierno para otorgar a D. Joaquín Caballero y  Piñeiro D. Domingo Fontán y D. Inocencio Villardebo, la concesión de un ferro-carril de Santiago a Carril declarándose desde luego esta línea de utilidad pública.

Artículo 2º. La concesión se hará con arreglo a la Ley general de ferro-carriles de 3 de Junio de 1855 y el proyecto, tarifas de precios máximos de peaje y transporte y relación de material libre de derechos que aprueba el Gobierno de S.M. previo informe de la Junta consultiva de Caminos Canales y Puertos, y con pliego de condiciones particulares que forme en vista del proyecto adoptado.

Artículo 3º. La duración de esta concesión será de noventa y nueve años, otorgándose sin subvención alguna del Estado ni de las provincias que cruce el ferro-carril; pero con todos los privilegios, franquicias y exenciones que las disposiciones vigentes otorgan a las empresas de caminos de hierro para la construcción y explotación de los mismos.

Palacio del Congreso 4 de Enero de 1861…”

 

Seguidamente obran los nombres de los siguientes Diputados que en unión del citado Juan Armada presentaron tal proposición de ley:

Francisco María Valdés Mon, Diputado por Pontevedra Distrito de la Consolación.

Diego López Ballesteros Pérez Santamaría,  Diputado por Pontevedra, Distrito de Prado, fue hijo del Ministro Luis López Ballesteros.

Antonio Romero Ortiz, Diputado por La Coruña, Distrito de Noya.

Juan Ferreira Caamaño y Lemos, Diputado por La Coruña, Distrito de Cée.

Frutos Saavedra Meneses, Diputado por La Coruña, Distrito de Puentedeume.

Domingo Antonio Merelles, Diputado por Orense, Distrito de Carballino.

 

Seguidamente el Diputado Juan Armada en apoyo de la proposición presentada dijo:

“… Se trata de la construcción de un ferro-carril que partiendo de Santiago, centro de las cuatro provincias de Galicia, de aquel antiguo reino que fue un día capital y atravesando gran extensión de terreno de lo más fértil de aquellas comarcas, vaya a terminar al puerto del Carril, uno de los mejores que encierra sus costas y cuyo movimiento en el día da grandes esperanzas para el porvenir.

Todos los Sres. Diputados conocen la situación triste y angustiosa de Galicia, que yace mucho tiempo ha en la postración y saben bien los sacrificios que debemos hacer todos por sacarla de ese estado. A esto se encamina este proyecto de hoy en que no se pide subvención de ninguna especie ni al Estado ni a los habitantes ni a las provincias por donde atraviesa.

Espero en tanto le otorguéis vuestra aprobación como se pide, pues en ello daréis una prueba de que conocéis las necesidades de aquel país, en nombre del cual me anticipé a daros las gracias”.

La proposición se tomó en consideración y pasó a las secciones para el nombramiento de comisión.

 

La prensa de la Villa y Corte se hizo eco de la noticia en los siguientes periódicos: “La Esperanza” nº 4986, Año 17 del martes 15 de Enero de 1861, página 2ª y La “Iberia” nº 1988, Año VIII del mismo día pág. 2ª.

 

En el Acta de la Sesión del Congreso de los Diputados celebrada el 25 de Enero de 1861 se citan los siguientes nombramientos:

“PARA LA (COMISIÓN) DEL FERRO CARRIL DE SANTIAGO A CARRIL:

Sres. (Agustín) Leis (Diputado por la Coruña, Distrito de Betanzos)

Vizconde de Espesantes (José María Vázquez de Quiroga) Diputado por Lugo, Distrito de Quiroga.

Elduayen (Garroti José) Diputado por Pontevedra Distrito de Vigo.

Cuenca (de San Juan Lorenzo) Diputado por Pontevedra, Distrito de la Cañiza

Gassell y Artime (Eduardo) Diputado por La Coruña, Distrito de Padrón.

El Congreso quedó enterado de que la comisión nombrada para dar dictamen sobre el Proyecto de Ley relativo a la concesión de un ferro-carril de Santiago al Carril había elegido por su presidente al Sr. Cuenca y por su secretario al Sr. Elduayen”.

 

En la sesión del Congreso de los Diputados del 31 de Enero de 1861:

“Se leyó el dictamen de la comisión sobre la concesión de un ferro-carril de Santiago a Carril anunciándose que se imprimiría, repartiría y señalaría día para su discusión”.

 

Tal dictamen consta en el apéndice segundo al Diario nº 85 de esa sesión y su texto es el siguiente:

“DICTAMEN DE LA COMISIÓN ENCARGADA DE INFORMAR SOBRE LA PROPOSICIÓN DE LEY PRESENTADA POR EL SR. ARMADA VALDÉS, RELATIVA A LA CONCESIÓN DE UN FERRO-CARRIL DESDE SANTIAGO AL PUERTO DEL CARRIL.

La Comisión nombrada para emitir su dictamen sobre la proposición de Ley para conceder a D. Joaquín Caballero y Piñeiro, D. Domingo Fontán, y D. Inocencio Vilardebó, la construcción y explotación de un ferro-carril que una la ciudad de Santiago con el Puerto del Carril, juzga necesario extenderse en largas consideraciones sobre la conveniencia y ventajas que ha de ofrecer la ejecución de esta línea férrea, conocida como es de la mayoría del Congreso  la importancia y riqueza de la ciudad que durante un largo periodo ha sido la capital del antiguo reino de Galicia, que hoy es todavía una de sus más importantes poblaciones y que por su posición especial permite convertirla en el centro de las grandes comunicaciones entre sus cuatro provincias.

Por otra parte las excelentes condiciones del puerto del Carril y las obras que en él se están ejecutando, circunstancias que por sí solas han sido suficientes a desarrollar la navegación de vapor en aquella parte de la costa hasta el punto de que sea uno de los más frecuentados de ella, unido a las ventajas que obtengan con la ejecución de esta línea, producirán un aumento notable de su comercio y en su industria, que a la comisión hace concebir la esperanza de que en muy breve plazo será uno de los puertos más frecuentados del Océano.

Más no son únicamente esta clase de consideraciones las que han inclinado el ánimo de los que suscriben a proponer al Congreso se sirva conceder su aprobación a este proyecto de ley, sino que también han tenido muy presente que la línea que se propone ha de prolongarse desde Padrón por Pontevedra a Redondela, a unirse con la general de Madrid a Vigo, de la que se halla anunciada ya la subasta de tres secciones y de la que la separa únicamente una distancia de  40 kilómetros, ligando de este modo con la capital de la Monarquía lo de la Provincia de Pontevedra y las histórica y monumental ciudad de Santiago que han estado privadas de este importante medio de comunicación.

Por último, teniendo presente esta comisión que llegado el caso que acaba de indicarse obtendría en su día una fácil, conveniente y económica solución a las dificultades que el terreno y lo excesivo de los presupuestos ofrecen a la construcción de la línea general de La Coruña a Palencia ya que no se reclama subvención alguna del Estado ni de las provincias para la ejecución de la de Santiago al Carril, ha creído que en vista de las anteriores consideraciones, y de acuerdo con el Gobierno de S.M. podía someter a la deliberación del Congreso el siguiente:

 

PROYECTO DE LEY

Para evitarnos repeticiones innecesarias el texto es el mismo que se leyó en la anterior sesión del Congreso de los Diputados del día 14 de Enero de 1861, que reproducimos anteriormente  en su literalidad. (PROPOSICIÓN DE LEY)

Concluido dicho texto de tres artículos, obra lo siguiente:

“Palacio del Congreso, 31 de Enero de 1861. Lorenzo Cuenca, Agustín Leis, Ramón Ugarte, El Vizconde de Espesantes, Eduardo Gasset Artime, Juan Armada, J. Elduayen”.

 

El día 4 de Febrero de 1861, en el Congreso de los Diputados se inició la discusión del Dictamen de la Comisión del Ferrocarril de Santiago al Puerto del Carril, abriéndose la “caja de los truenos” del localismo más exacerbado:

Inició el debate parlamentario el Diputado por La Coruña Distrito de Betanzos Agustín Leys, quien a pesar de ser miembro de la Comisión, con su actitud evidenciaba su temor a que dicho ferrocarril pudiera perjudicar al General de Galicia y en particular al ramal de Monforte a La Coruña:

 

“Es por cierto muy triste señores, siendo individuo de la comisión y estando firmado por mi este dictamen, (de 31 de Enero de 1861) tener necesidad de pedir la palabra en contra de él. Pero no la pido en contra de la parte dispositiva de la ley, sino en contra del preámbulo que la precede que en mi opinión no tiene relación alguna, absolutamente con su parte dispositiva…”  “… que de haberme fijado en él, seguramente no lo hubiera firmado porque lo considero perjudicial a las provincias de Galicia y sobre todo a La Coruña cuyos intereses represento….”

Las palabras de Leys fueron replicadas por el Diputado de Pontevedra, Distrito de Vigo, José Elduayen quien dijo:

“… Yo que considerándome el último de los individuos de la comisión, he sido el que he tenido la desgracia de ser el autor de este preámbulo, hallo personalmente un agravio para mí al ver que una persona tan digna y entendida en esta materia como el Sr. Leys no podía estar conforme con mi opinión. No tengo inconveniente, ya que S.S. no ha sido tan explícito como debía en hacer notar al Congreso cual es el párrafo del preámbulo a que S.S. se refiere, no tengo inconveniente, repito en hacerlo yo:

Dice el último párrafo del  dictamen de la comisión que es al que S.S. se ha referido:

(Por último, teniendo presente esta comisión que llegado el caso que acaba  de indicar, se obtendría en su día una fácil, conveniente y económica solución a las dificultades que el terreno y lo excesivo de los presupuestos ofrecen a la construcción de la línea general a La Coruña a Palencia, y a que no se reclama subvención alguna del Estado ni de las provincias para la ejecución de la de Santiago a Carril, ha creído que en vista de las anteriores consideraciones y de acuerdo con el Gobierno de S.M. podía someter a la deliberación del Congreso el siguiente proyecto de Ley).

¿Es este el párrafo que indica S.S.? Pues yo digo que esto, no solo es conveniente a todas las provincias de Galicia, sino que lo es extraordinariamente para La Coruña y no puedo figurarme en qué razón de conveniencia o de economía puede fundarse el Sr. Leys para oponerse a esta parte del dictamen…” “… Siento si, y me lamento de que en vez de estar S.S. a nuestro lado,  siendo como es digno individuo de la Comisión, tengamos el disgusto de verle enfrente de nosotros…”

A lo anteriormente dicho, duplicó el Diputado Leys:

“…Solo el compromiso de haber suscrito el dictamen es lo que me ha obligado a tomar la palabra. No estoy ahora en el caso de decir, por decoro al Congreso, como se ha firmado este dictamen y de la manera como se me ha cogido mi firma y las informalidades que la Comisión ha usado para darla sobre este particular…” “… Yo no impugno el dictamen, repito en la parte dispositiva de la ley: solo me refiero al preámbulo, escrito con marcada intención, que rechazo, y en cuanto a esa parte del dictamen salvo mi firma….”

Seguidamente hizo uso de la palabra el Diputado Armando Valdés:

“El Sr. Leis se ha levantado aquí, como Diputado de la provincia de La Coruña a protestar contra la parte expositiva o el preámbulo del proyecto de ley que se discute, y no es solo S.S. el Diputado de esa provincia que se sienta en estos bancos, sino que somos varios y uno de ellos, que soy yo, me siento en el banco de la Comisión, el Sr. Leys es el único que ha disentido de la provincia de La Coruña; los demás que yo sepa, no han pedido la palabra en contra (El Sr. Saavedra pide la palabra en contra). Veo que solo es el Sr. Leys y el Sr. Saavedra los que disienten, pero tantos otros como hay aquí, no, (El Sr. Carballo pide la palabra en contra) pues, señores me había equivocado…”

Concedida nuevamente la palabra al Diputado Leys manifestó:

“Siento mucho haber promovido esta cuestión; pero puesto que ha entrado en este terreno de la discusión, tengo que rectificar empezando por las últimas palabras que ha pronunciado el Sr. Armada Valdés contra esos manejos y contra eso que dice S.S. que ha habido para llevar a cabo esa idea de aumentar la subvención con ciertos arbitrios de las provincias, y no sé qué más ha dicho  S.S. respecto al ferro-carril de La Coruña; creo no debía expresarse de esa manera; no sé qué interés defiende; yo solo digo que no hay semejantes manejos, ni los hubo, protesto contra esas palabras y arbitrarias apreciaciones…” “… No voy a permitir ahora hacer un breve extracto del preámbulo que precede a su parte expositiva…” Había sido capital, pero hoy es menos, no lo puede ser; no tiene condiciones para ello; además Santiago no es el centro de las cuatro provincias, como parece quiere indicarse…” “… jamás ha sido centro de las cuatro provincias de Galicia ni cuando construyan las carreteras de Orense por los Portillos (El Padornelo y la Canda); y de Orense por el Bierzo, nadie tendrá que pasar por allí; sino los que vayan por allí a visitar al Santo Apóstol, Patrón de España…”

 

Después de un larguísimo discurso, centrado en el ferrocarril general de Galicia saliéndose del debate que debía concretarse en la aprobación o no del Dictamen efectuado por la Comisión del Ferrocarril Compostelano, tomó la palabra el Diputado Saavedra Meneses:

 

“No tengo la honra de ser individuo de la Comisión que presenta el dictamen; pero he tenido el gusto de firmar el proyecto de ley primitivo redactado por el Sr. Armada, deseaba que los pueblos de Santiago y Carril estuviesen unidos por medio de una vía férrea, no solo por el interés de estas localidades, sino porque consideraba este proyecto como utilísimo al país en general.

La cuestión actual no es ésta. Consiste a saber si hay pretexto de un trozo de ferro-carril entre Santiago y Carril pueden suscitarse incidentalmente cuestiones fundamentales en materia de ferro-carriles españoles. Si ha de ir la línea general del ferro-carril desde Madrid por Zamora y Vigo a La Coruña, o si ha de pasar por Palencia y Lugo.

La Comisión suscita sin necesidad estas cuestiones; y para probar que las suscita hasta ver en el penúltimo párrafo de su preámbulo, dice terminantemente que este ferro-carril compostelano será parte de la línea general de la línea que debe establecerse entre Vigo y Madrid…”

 

A continuación intervino el Diputado Elduayen quien aseveró:

“… En el proyecto de ley que se está examinando no se resuelve cuestión alguna ni de Zamora ni de Palencia; es necesario que lo tenga entendido S.S. se trata de otra línea completamente extraña a estas dos..” “… tengo que hacer una pequeña parada respecto de aserciones que aquí se han sentado y que no calificaré porque pienso ser parco en este punto; pero yo creo que al hablar de las provincias de Galicia, nadie tiene derecho para calificar los actos de ninguna de ellas…” “… (Refiriéndose al Diputado Leys) si yo no me hubiese ofrecido a contestar a S.S. para decirle que por grande que sea su patriotismo, su desprendimiento, su celo por los intereses de Galicia, no nos gana a los demás Diputados que no reconocemos a nadie el derecho de dar lecciones a aquellas provincias. Aquellas provincias han estudiado perfectamente bien la cuestión cuando ha ido una comisión y el Gobernador a invitarlas para que votasen 20 millones de reales para la construcción de la línea general, 20 millones como subvención, no como acciones, sino 20 millones como subvenciones. Los Diputados provinciales de aquellas provincias han examinado perfectamente bien el estado de ellas; han visto que era completamente imposible cumplir lo que ofreciesen; han conocido que eso no conducía más que a una cosa que no tiene nombre, que no tiene calificación. Si las provincias de La Coruña y Lugo se encuentran en un estado tan desahogado que les permite votar 20 millones de subvención, cosa que ninguna provincia de España, absolutamente ninguna ha podido hacer, dedíquense a la construcción de su línea, que las de Orense y Vigo con su modesto ramal se contentan sin subvención ninguna…”

 

“… (El Sr. Leys: Pido la palabra) Ya que S.S. deseaba explicaciones francas, aquí me tiene. Ni S.S.  ni el Gobernador de La Coruña, ni las personas que le han acompañado en esa clase de gestiones, tienen derecho para interpretar actos que aquí como Diputados por la nación venimos a sostener delante del Congreso…”

 

Seguida y nuevamente interviene el Diputado Saavedra Meneses:

“Aunque nuevo en el Parlamento, no puedo ignorar que lo que el Congreso vota son los artículos de los dictámenes y no sus preámbulos…” “… No abrigo ninguna idea de rivalidad entre Vigo y La Coruña, Diputado de esta última provincia no aspiro sin embargo a la popularidad comentando rivalidades locales…”

 

Al Diputado Vizconde Espesantes se le concedió la palabra pedida y dijo:

“… El Gobernador (de La Coruña) en su proposición exigía a la misma el enorme sacrificio de 20 millones de reales como aumento de la subvención, y disentimos por estar convencidos de que la provincia de La Coruña no tiene necesidad de hacer ese enorme sacrificio….” “… no paga tampoco menos la de Lugo que tengo el honor de representar en el distrito de Quiroga,  por la epidemia del oidium que le priva ha nueve años de su principal cosecha….” “… Además no había necesidad de hacer ese sacrificio, porque asegurado ya la propiedad, la construcción de la línea férrea hasta Ponferrada no puede de ningún modo quedarse allí estacionada y necesariamente tiene que terminar en uno o más puertos de Galicia y que de éstos habrá de ser uno La Coruña…” “… y si esto se hace ¿Cómo se consiente que ese Gobernador vaya a la provincia de Pontevedra a gestionar acepten su proposición? ¿y eso es permitido? ¿y eso denotará más amor patrio del que yo tengo? No señores…”

 

El interviniente prosiguió su discurso, que resumimos afirmando que él mismo y el Diputado Hermida suscribieron su voto particular, aparte de otros tres Diputados que querían hacerlo y no pudieron por la premura con que se tomó el acuerdo, que considera nulo, concluyendo que los votos de ambos oponiéndose a lo acordado se suprimieron del acta para dar la sensación que el acuerdo se tomó por unanimidad.

 

Dichas afirmaciones provocaron la intervención del Ministro de la Gobernación (Posada Herrera) tratando de quitarle fuego al asunto y defendiendo a su Gobernador Civil dijo:

“Señores, no puedo menos de levantarme a decir dos palabras respecto del Gobernador Civil de La Coruña. El Sr. Vizconde de Espesantes ha hablado con tanto calor sobre esta materia, que cualquiera creerá, que el Gobernador ha cometido, no ya falta, sino hasta delito; y cuando se va a examinar el asunto con detenimiento, todo el delito del Gobernador de La Coruña consiste en creer que un ferro-carril que debe ir desde Madrid a La Coruña, directamente es útil a los intereses de la provincia que administra…” “Esto es todo el delito del Gobernador de La Coruña y bien conoce el Congreso que no merece ninguna clase de censura.

El Sr. Vizconde de Espesantes ha dicho una cosa de que no tenía noticia, y es, que el Gobernador de La Coruña se ha negado a cierta consignación en el acta de un voto particular que S.S. y otro Diputado provincial habían hecho. No conozco los antecedentes de este negocio y no puedo verdaderamente ser juez de esta cuestión…” “… No se puede por vía de consignar un voto hacer trasladar al acta las Siete Partidas…” “… De manera que el derecho de hacer constar el voto en el acta cuando se quiere ejercer de cierta manera tiene sus límites en el reglamento. Como no tenemos aquí formulados esos votos, no podemos juzgar la conducta del Gobernador Civil de La Coruña en este caso.

Una cosa grave ha dicho el Sr. Vizconde de Espesantes, quien como creo ha dicho sin intención, yo desearía que la explicase, porque los Sres. Diputados son los primeros que tienen interés en salvar el decoro de las autoridades que están al frente de sus provincias. S.S. ha dicho que se trata de un negocio ¿Ha querido decir que es un negocio deshonroso para el Gobernador de La Coruña? ¿Es que el Gobernador tiene más interés que el interés en general de la provincia que administra?…” “…Hoy este asunto ha tenido que venir al conocimiento del Gobierno, porque por la ley vigente corresponde al Gobierno examinar la subvención que la Diputación hace a este ferro-carril y antes de darle su aprobación ver si cabe, dentro  del presupuesto de la provincia. De manera, señores, que hasta aquí no ha pasado realmente nada más que una exposición de la Diputación de La Coruña y otra de Lugo pidiendo les permitan gastar 10, 20, 40 millones para auxiliar la empresa del ferro-carril, y un Gobernador que cree esto conveniente a los intereses de la provincia y que estimula a los Diputados, y a los que no lo son, a que contribuyan para que esta subvención sea aprobada y el ferro-carril se lleve a cabo”.

 

Concluida la intervención del Ministro, el Diputado Leys afirmaba:

“No puedo menos, señores que lamentarme muy sensiblemente del triste espectáculo de desavenencia que estamos dando en el país la Diputación Gallega, pero él nos juzgará y dará a cada uno el lugar que le corresponde de interpretar aquí los verdaderos intereses de aquel desgraciado país.

Yo me levanté y pedí la palabra para protestar contra los cargos inusitados dirigidos por el Sr. Vizconde de Esposantes al Sr. D. José Palarea, dignísimo Gobernador de la provincia de La Coruña El Sr. Ministro de la Gobernación le ha defendido tan cumplidamente como era de desear…”

 

A continuación el Diputado Sr. Vizconde de Espesantes replicaba al Ministro de la Gobernación:

“El Sr. Ministro de la Gobernación ha dicho que no tuvo otro objeto que el de favorecer los intereses de las provincias de Galicia. Así lo creo y si en el calor de la improvisación he usado la palabra negocio, entiéndase que no ha sido refiriéndome al Gobernador sino únicamente a los concesionaros de los estudios de la vía que reformando el presupuesto según tengo manifestado, no serían, y lo siento indemnizados…” “… Ha dicho el Sr. Ministro que el Gobernador se negó a consignar mi nombre en el acta. Si he dicho esto, he dicho mal; de lo que yo me he quejado es de que después de haberse consignado en acta ese voto…” “… haya supuesto que fue unánime la votación de los comisionados…”

 

Después intervino el Diputado Leys, quien afirmaba:

“Ha dicho S.S.que no puede aumentarse el presupuesto; cierto pero no puede aumentarse la subvención….” “… pero si la subvención fijada en el tipo dado, nunca podrá pasar ese límite a no ser que se hiciera una nueva ley…”

 

A lo que replicó el Diputado Vizconde de Espesantes

“… Cree S.S. que no puede aumentarse, la subvención es el 50% del presupuesto, y al votar la ley no se ha fijado el actual…”

 

A lo que responde el Diputado Leys:

“Pues solo falta que se suba el presupuesto al doble, o triple de lo que cuesta la vía y que se haga toda ella a costa del Estado. Ya lo consentiría el Gobierno eso es un imposible, con el que se han alucinado algunas personas, y se llevó la discusión a todas partes de nuestro país, y hasta aquí venimos a dar este triste y bien triste espectáculo; pero el tiempo hará justicia al que la tenga y Galicia agradecerá esta discusión, e irá conociendo a sus Representantes aquí.”

 

Seguidamente intervino el Diputado por Pontevedra circuncisión de Caldas de Reyes, Alejando Castro Casal quien alegó:

“… He oído después al Sr. Leis provocar una cuestión de que luego se ha lamentado, deplorando que cuarenta y tantos Diputados por Galicia no nos entendamos, cando si no recuerdo mal la primera oposición que se hizo a este proyecto vino de parte de S.S. De suerte que si ha habido mala inteligencia, ha sido de parte del Sr. Leis…” “… Pero en esto se levanta el Vizconde de Espesantes y hace aquí una autoridad, no la censura, que bien merecida la tiene hace muchos años, si no la acusación que se puede hacer a un hombre que ejerce un cargo público…” “…. Se ha dicho que un gobernador de provincia, constituyéndose en commis voyagueur, ha ido de provincia en provincia asistido de diputados provinciales o comisionados, cuyas dietas y viaje había querido que se pagasen de los fondos de la provincia; aquí se ha dicho que esa autoridad había falsificado un documento público… (El Sr. Vizconde de Espesantes: No falsificar no…” “… El Sr. Ministro de la Gobernación, a este cargo tan grave, a esta acusación tan dura ¿Qué ha contestado? Al primer extremo, a lo que se refiere a que esa autoridad se convierta en un agente activo que anda de provincia en provincia, yendo y viniendo con una especie de calentura incomprensible que parece le tiene en movimiento continuo nada nos ha dicho; pero luego haciendo como acostumbra cierta metafísica, nos ha manifestado que era muy cuestionable si los Diputados provinciales puedan o no justificar la negación de sus votos…” “… lo que resulta de sus palabras no ha podido destruirlo el Ministro de la Gobernación ni es fácil que ahora se pongan de acuerdo porque lo que resulta es lo siguientes: que ha habido dos Diputados de provincia que han opinado negativamente respecto al asunto dado, y que el gobernador ha enviado un acta en que dice que en ese acuerdo hubo unanimidad. Esto es lo que ha dicho el Sr. Vizconde de Espesantes y apelo a las notas taquigráficas…”

 

Seguidamente por alusiones toma la palabra el Ministro de la Gobernación:

“Señores, cuando a las cosas no se les llama por su nombre, es muy fácil hacer argumentaciones que parece son de importancia y que examinadas no tienen ninguna…” “… El Sr. Vizconde de Espesantes tenía razón para quejarse pero el Sr. Castro no tiene ninguna para decir que esto es una falsedad…” “… será una omisión…” “… No hay por tanto ese desprestigio de la autoridad que supone el Sr. Castro…”

 

A lo dicho replica el Diputado Castro:

“… S.S. no ha entendido lo que es falsedad, ni lo que han dicho los señores Vizconde de Espesantes ni Castro Ahí tiene S.S. planteada la cuestión en el mismo terreno. Pues que ¿no he visto yo que el Sr. Vizconde de Espesantes ni Castro? Ahí tiene S.S. planteada la cuestión en el mismo terreno. Pues que, ¿no he visto yo que el Sr. Vizconde de Espesantes, empezó a tocar retirada en las acusaciones que había hecho?….” “… Dijo el Sr. Vizconde de Espesantes: el gobernador de la provincia de La Coruña faltando a la verdad, asegura en un documento público que había habido unanimidad de pareceres y se ha faltado a la verdad, se ha cometido falsedad, no ha habido unanimidad porque otro y yo hemos disentido.

Esta es la cuestión que plantea la buena fe; defiende el Sr. Ministro de la Gobernación al Gobernador de la provincia de La Coruña que elocuencia tiene para hacerlo defienda a esa autoridad hoy como pueda, mañana como quiera, pero no haga teología de esas cosas que están en el sentimiento de todos los Señores Diputados.

Por eso el Sr. Vizconde Espesantes que originó este agrio debate, pero haciendo honor a la verdad en él ni se llama al acto documento público ni se habla de falsificación alguna de tal documento; lo dicho fue:

Pues en ese acta he visto que se había suprimido mi voto porque quieren hacer aparecer que el Sr. Hermida y yo hemos votado, que esas comisiones que se han votado, que se han dirigido a las provincias, se pagasen por cuenta de los Fondos provinciales cuando nunca votamos sacrificios a los pueblos de ese género…”

 

El discurso del Diputado Castro fue replicado por el aludido Vizconde de Espesantes quien afirmó:

“Si en el calor de la improvisación he dicho algo que no debiera, si he indicado algo que parezca ofensivo al Gobernador de La Coruña desde luego manifiesto que no ha sido mi ánimo decirlo. Esto, sin embargo, no es tocar retirada según supone mi amigo personal el Sr. Castro…”

Soy nuevo en las lides parlamentarias; es esta la vez primera en que me veo precisado a hablar, creí que nunca llegaría el caso de desplegar mis labios; pero yo aunque no experimentado como S.S. en estas lides nunca toco retirada. Yo he dicho que el Gobernador de La Coruña suprimió mi voto, que hizo de él omisión en la cuestión de que se trataba. Esto es lo que dije, y de ninguna manera hubiese falsificado el acta. El Gobernador dijo: Certifico entre otros particulares los siguientes, y después de reseñar el asunto no hizo mención de los Diputados disidentes porque no le convenía: esta será por tanto una omisión más no una falsificación…”

 

A continuación hizo uso de la palabra el Diputado Elduayen saliendo al paso de alusiones personales y después el Diputado Castro quien afirmó:

“Dos palabras tan solo al Sr. Vizconde de Espesantes, que quedamos convencidos que S.S. no ha tocado retirada lo que hay es que antes tenía calor y luego con el frío se retiró…”

 

Pedida la palabra por el Diputado por La Coruña Daniel Carballo Cousido y una vez que le fue concedida adujo:

… aunque he pedido la palabra en contra, no para votar en contra del proyecto de ley sometido a la deliberación del Congreso sino para adherirme a la comisión a que este proyecto de ley sea aprobado por la Cámara…”

 

Efectuada la votación se aprobó la siguiente:

 

“PROPOSICIÓN INCIDENTAL

Pedimos al Congreso se sirva declarar que el proyecto de ley referente a la Concesión de Santiago al Carril, no prejuzga ninguna cuestión de las que relativamente a la construcción de las Secciones de Palencia a La Coruña del ferro-carril general de Galicia suscita el preámbulo de dicho dictamen.

Palacio del Congreso 4 de Enero de 1861 (Febrero) Daniel Carballo, Manuel Aguirre de Tejada, José Vicente Rivero, A. del Rivero Cidraque, Felipe Benicio Díaz, Frutos Saavedra, Casimiro de Polanco.

Aprobada la cuestión incidental

“y no habiendo ningún Diputado que pidiese la palabra en contra de la totalidad del dictamen, se pasó a la discusión por artículos, siendo aprobados los tres que comprende sin ningún debate.”

 

En la Sesión del Congreso de los Diputados del 6 de Febrero de 1861 “Se leyó revisado por la Comisión de Corrección de estilo el tan meritado proyecto de ley relativo a la concesión de un ferro-carril desde Santiago al Puerto del Carril y hallándose conforme con lo acordado en el Congreso lo votó y aprobó definitivamente,” publicándolo en el Apéndice Segundo al Diario nº 89 de esa Sesión cuyo texto es el mismo que se leyó en la citada Sesión del Congreso del 14 de Enero de 1861, a su pie consta:

“Palacio del Congreso 6 de Febrero de 1861

Francisco Martínez de la Rosa, Presidente

Félix García Gómez de la Serna, Diputado Secretario

Francisco Millán y Caro, Diputado Secretario”

 

En la Sesión del Congreso de los Diputados del 7 de Febrero de 1861 nuevamente intervino el Diputado Leys para precisar en lo referente a sus palabras vertidas en la Sesión del día 4 de Febrero:

“… y entonces no quise decir ni más ni menos que lo que dije: por lo tanto las reitero, porque no se crean ofensivas a ninguno de los Señores Diputados que componían aquella Comisión, y que con cuya amistad me honro. Hago esta aclaración para que sirva de satisfacción a S.S., y quedan por tanto retiradas completamente las palabras de aquel periodo, reconociendo que en los actos siguientes que dieron por resultado la Ley, así en las reuniones de su mayoría, como la Comisión, se ha conducido como no podía menos, con lealtad y patriotismo, creo que estas explicaciones satisfarán a S.S.”

 

El Diputado Armando Valdés se dio por satisfecho con tales explicaciones.

 

“La Revista Económica” en sus páginas 154 a 156 de ese Tomo II, 1860-1861 publicaba la noticia referente a la petición dirigida al Congreso de los Diputados por la Junta de Gobierno de la Sociedad, interesando se desestime el Proyecto de la Diputación Provincial de La Coruña de una exención fiscal de 60 millones de reales para incentivar la construcción de la línea férrea de Monforte a esa ciudad a repartir entre las cuatro provincias gallegas, a la que se hizo referencia en la Sesión del Congreso de los Diputados de 4 de Febrero según tenemos referido.

 

“SOCIEDAD ECONÓMICA DE SANTIAGO

Esta Sociedad acordó en Sesión ordinaria de 28 de Enero último (1861) dirigir una petición al Congreso de los Diputados en contra del proyecto iniciado de exigir a las cuatro provincias de Galicia la suma de 60 millones de reales para construir parte de la vía férrea general gallega y en Sesión también ordinaria de 5 del corriente (mes de Febrero) aprobó por unanimidad después de una luminosa y razonada conferencia la siguiente exposición que fue dirigida con fecha del 6:

 

AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

La Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, que en medio de las contrariedades que con sus compañeras las demás del Reino ha sufrido, alcanzando la buena suerte de sostener y de continuar velando, en cumplimiento de lo que sus Estatutos prescriben, por los intereses generales de Galicia se ve hoy precisada a llamar la atención del Congreso acerca de los perjuicios que se originarán a estos habitantes, si se lleva a cabo el proyecto iniciado de imponerles una contribución extraordinaria de 60 millones, para construir una parte de la vía general gallega que arrancando de Palencia debe según lo prevenido en la ley de 21 de Abril de 1858, bifurcarse en Monforte y dirigirse después en dos ramales a Vigo y a La Coruña.

Constan al Congreso de un modo auténtico las dificultades prácticas que hay que vencer en Galicia para realizar en metálico los impuestos ordinarios y debe constar así mismo que aquellas dificultades no son hijas de la resistencia, que nunca hubo pago legítimo, sino de la imposibilidad material de efectuarlo. El campo todo está lleno de familias desoladas que perdieron su exigua fortuna y hasta el ajuar doméstico para satisfacer el múltiple impuesto ordinario que las leyes generales determinan; y la elocuencia de este hecho, que nadie podrá desmentir, sirve de base a la Sociedad Económica para su razonamiento.

Porque es verdad, si aún hoy se hace imposible en muchos puntos el cobro; si, además, todo induce a sospechar que la imposibilidad se irá extendiendo aunque no se aumente el impuesto ordinario, ¿cómo podía justificarse la exacción de nueva índole que el proyecto va a ocasionar? Solamente fundándose en la conjetura de que los beneficios que producirá una parte de la línea compensará con creces el desembolso, y esta suposición es demasiado gratuita para que sea aceptable. Nadie niega la importancia, las ventajas, la inmensa utilidad de las vías férreas, pero todas las cosas tienen sus límites y en el caso presente la exageración desvirtúa la exactitud del principio. Si no basta la subvención asignada por el Estado de la cual, al fin las provincias deben satisfacer proporcionalmente una tercera parte, la justicia exige que se pida aumento en la subvención y que si no puede otorgarse por ahora se otorgue más adelante. Esta sería sin duda de ningún género, mejor camino, que el de arrebatar inesperadamente a la agricultura y a la industria existentes en la actualidad más capitales que los que ya sacrificándose, consigan al bien común.

Y que no parezca mal que se califique como de nueva índole la exacción propuesta. No hay ninguna provincia en España que hubiese dado hasta ahora semejante ejemplo: las que tienen ya ferro-carril los fueron construyendo con la subvención legal y, sin salir de Galicia, las de Orense y Pontevedra se prepara para hacer lo mismo. Sabe que, exigiendo de cierta manera a las cuatro provincias gallegas en masa una contribución extraordinaria, queda infringido un principio general establecido por la Ley, a saber que la subvención se pague proporcionalmente y en razón inversa hasta la distancia máxima de 30 kilómetros contados desde los lados de la línea. Esta infracción puede dar lugar a serios altercados cuando llegue el caso del repartimiento, y la Sociedad Económica que provee el conflicto hace todo lo que le es posible para precaverlo.

Después de estas elevadas indicaciones no puede descender a otros pormenores que hicieran resaltar la injusticia que encierra el proyecto en cuestión, y concluye en uso del derecho que las leyes la conceden:

Suplicando al Congreso se sirva llamar a si el expediente que al efecto debió haberse formado y desestimando en todas sus partes, por opuesto a la legislación vigente de ferrocarriles, Santiago 6 de Febrero de 1861. Por acuerdo de la Sociedad – Domingo Fontán – Vicente Martínez de la Riva, Secretario”.

“La Revista Económica” (página 160) respondía a la “Ilustración de La Coruña” del 12 de Febrero de 1861 respecto a un artículo sobre la citada Sesión del Congreso de los Diputados del 4 de Febrero:

“UNA ACLARACIÓN

La Ilustración de La Coruña del 12 insertó en sus columnas:

Un comunicado dirigido por su corresponsal desde Santiago, con fecha 9 del corriente, apreciando de una manera absurda la noble desinteresada y leal conducta observada por los Sres. Diputados de las cuatro provincias gallegas en la sesión a que el mismo se refiere y en especial por los celosos y decididos protectores de los intereses bien entendidos de esta provincia los Sres. Armada y Vizconde de Espesantes permitiéndose, además interpretar infundadamente lo ocurrido en la reunión del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad a que asistió el Sr. Palarea Gobernador de la Provincia, de un modo enteramente contario a lo que según nuestras fidedignas noticias, ocurrió, en ella; y atribuyéndose una significación, que no tiene, a la sencilla y acostumbrada serenata que, como a todos los Gobernadores, suele dar por acuerdo de la Casa de beneficencia, la música de los hospicianos.  No queremos quitar ilusiones a nadie, pero no podemos dejar pasar sin desmentir lo que encierra más inexactitudes que líneas. Parece imposible  que nadie se atreva desde esta ciudad a suponer con tanta desfachatez lo que supone el tal comunicado. Dícese que en esos días se hallaba por aquí el Director de la Ilustración y en tal supuesto se explica perfectamente la superchería del corresponsal.

¡Pueblo Santiagués! ¡Cría cuervos y ellos procurarán sacarte los ojos!

 

Al respecto “La Revista Económica” (página 176) se apartaba de lo dicho formulando la siguiente:

“RECTIFICACIÓN

Por inadvertencia del encargado de la parte material del periódico y sin conocimiento del Director ni de ninguno de los Redactores se insertó un suelto bajo  el epígrafe de “una aclaración” en la página 160 del nº 7 de esta Revista.

El asunto a que se refiere es ajeno de la índole del periódico y por lo mismo la Redacción enteramente extraña a este hecho no ha podido menos de mirarlo con desagrado.

Por encargo de la Redacción.

Eugenio Montero Ríos

 

Montero Ríos, (Santiago de Compostela, 13 de Septiembre de 1832, Madrid, 12 de Mayo 1914) Catedrático de Disciplina General de la Iglesia y Particular de España, Cátedra que ocupó de 1861 a 1864; en 1874 presidió la Real Sociedad del Ferrocarril Compostelano de la Infanta Isabel, llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros en 1905.

 

En cuanto al Proyecto de Ley sobre la Concesión del Ferrocarril Compostelano aprobado por el Congreso de los Diputados solo le faltaba un último trámite para convertirlo en Ley consistente en su remisión al Senado y en caso de no introducirse ninguna enmienda, este lo enviaría al Presidente del Gobierno para la correspondiente Sanción Real, promulgación y publicación.

 

Sobre este trámite tenemos noticias a través de El Periódico “El Contemporáneo” edición de Madrid, Año II, Número 51 del martes 19 de Febrero de 1861, en su página 4 recoge el extracto de la Sesión del Senado celebrada el 18 de Febrero en cuyo orden del día, se produjo la “Discusión del Dictamen relativo al proyecto de ley sobre concesión de un ferro-carril desde Santiago al puerto del Carril”.

De tal extracto nos llama la atención el desconocimiento geográfico que sobre Galicia tenía el Senador Facundo Infante Chacón quien fue muchos años Diputado por Badajoz, y que le era exigible por haber sido Diputado por La Coruña en las tres legislaturas comprendidas entre los años de 1847 a 1850 que determinó la intervención del Senador Pascual Fernández Baeza, quien también fue Diputado por León en numerosas legislaturas.

 

Una vez leído el dictamen se procedió a la discusión por artículos, leído el artículo primero, tomó la palabra el Sr. Infante:

 

“Conozco que el proyecto de ley que se va a discutir no es susceptible de gran impugnación, pero no sé hasta qué punto se ha tomado en cuenta una circunstancia y es que siendo la línea cuya concesión se pide paralela a la de La Coruña puede perjudicar a ésta. En tal caso, siendo el camino de Santiago al Carril paralelo al que ha de ir desde Lugo a la Ciudad que primeramente he indicado, se falta a la Ley de Ferro-carriles, perjudicándose a una población importante para proteger a otra que no lo es tanto.

Quisiera que la Comisión satisficiese estas dudas para votar yo el dictamen con la debida tranquilidad”.

 

El Sr. Fernández Baeza (de la Comisión) antes de contestar al Sr. Infante debo hacer una observación.

Yo no sé si el artículo de la Ley de Ferro-carriles a que S.S. ha aludido se refiere a las líneas paralelas no subvencionadas, pero me parece que nadie puede oponerse al particular que como en el caso de que se trata, quiera a su costa hacer un ferro-carril para aproximar el mar, digámoslo así, a un pueblo cercano a la costas, y esto creo es el espíritu de la ley general.

Viniendo ahora a lo que S.S. ha dicho relativamente a las líneas paralelas, recorra S.S. el mapa, y verá que en la línea del Nordeste quedan La Coruña a la derecha, Santiago a la izquierda y Lugo en el vértice del triángulo: por consiguiente no puede existir el paralelismo de que hipotéticamente ha hablado  S.S.

Sin más debate se aprobó el artículo 1, siendo aprobados después los dos restantes sin discusión de ninguna especie.

Acto continuo, se leyó la minuta y declarada conforme a lo acordado, se aplazó la votación definitiva del proyecto para cuando hubiera suficiente número de Señores Senadores”.

Efectuada la votación el Senado de completa conformidad con el Congreso de los Diputados aprobó el 26 de Febrero de 1861 como Ley el hasta entonces Proyecto.

Concluyendo el texto de la ley, se hace constar:

“Y el Senado lo elevará a V.M. a fin de que se digne darle sanción, si lo tiene por conveniente”.

 

“La Revista Económica” (páginas 186 a 188) al tener conocimiento del contenido del artículo publicado por el “Diario de La Coruña” del día 23 de Febrero de 1861, saliendo en defensa de su Director y Secretario le dedica el siguiente correctivo:

“AL DIARIO DE LA CORUÑA

El acuerdo de la Excma. Diputación de esta provincia relativo a la subvención de sesenta millones para construcción del ferro-carril gallego, dio motivo a una empeñada discusión entre los periódicos de Galicia. La Revista Económica, no pudiendo menos de conocer la gravedad y trascendencia de este asunto, ha publicado algunas observaciones para demostrar que se causarían inmensos perjuicios con la realización del pensamiento de la corporación provincial.

Y al mismo tiempo la Sociedad de Amigos del País de Santiago, elevaba al Congreso de Señores Diputados una respetuosa exposición acerca del particular.

Pero así la Revista como la Sociedad, obrando con toda la buena fé propia de las arraigadas convicciones y de la lealtad de miras que determinaron su conducta, han tratado la cuestión, de la manera digna y circunspecta que corresponde a sus honrosos antecedentes. Una y otra se hallan perfectamente persuadidas de que en ningún caso y bajo ningún pretexto, les sería lícito entrar en el odioso terreno de las personalidades ni fomentar rivalidades de mal género ni separarse de los principios de justicia que constituyen la subida base de las legítimas aspiraciones de los pueblos. Salen muy bien las personas y especialmente las que ejercen autoridad, merecen siempre respetos, consideraciones y deferencia: y abrigan el profundo convencimiento de que no han de ser las vanas declamaciones, los insultos y las ofensas, sino los argumentos incontestables, los razonamientos fundados y los datos ciertos y seguros, los que han de proporcionar la victoria a los contendientes. Penetrada íntimamente de esta verdad, la sociedad y la Revista dejaron correr sin contestación todos aquellos artículos en que no se haga más que declamar, insultar y ofender, confiando en el recto criterio del país y descansando tranquilas en el acertado fallo de la opinión pública, la que más tarde o más temprano acabará por dar la razón a quien la tiene.

Sin embargo de esta resolución dictada por la prudencia y por la seguridad de quien se defiende en causa justa, creemos que no sería conveniente que pasase sin el oportuno correctivo, una especie vertida en el Diario de La Coruña del 23 próximo pasado. Ese periódico al hacerse cargo de la noticia de haberse verificado el remate de las dos secciones del ferro-carril gallego de Palencia a Ponferrada, invoca desacertadamente el nombre del Sr. D. Domingo Fontán diciendo que este Sr. y un Secretario lanzaron exposiciones contra los acuerdos de las Diputaciones de La Coruña y Lugo, y estampando otras palabras que no debemos reproducir.

El Sr. Fontán autor de la carta geográfica de Galicia y cuyo distinguido talento y vasta instrucción son reconocidos y apreciados por cuantos honran a la ciencia, es el actual digno Director de la Sociedad Económica y el Secretario de tan respetable y antigua corporación es el Sr. D. Vicente M. de la Riva que viene desde muchos años desempeñando ese cargo con la inteligencia y celo propios de sus recomendables dotes y de su vivo deseo de contribuir a la prosperidad del país. Ninguno de dichos señores lanzó exposiciones, como con desusada forma, asienta el periódico de que hablamos. Las personas que en algo se estiman y valen algo, nunca lanzan exposiciones; y cuando se sienten agraviadas o cree lastimados los intereses que tiene la misión de defender, por efecto de cualquier medida o proyecto que consideran perjudicial, exponen o representan mesurada y atentamente, elevando sus reclamaciones a donde corresponda, en uso de su derecho que jamás ha sido puesto en duda y mucho menos por los que estarían imposibilitados de dedicar sus actividades a las tareas periodísticas, sino se encontrasen consagrados ese y otros derechos. Los dos señores a quienes con notoria falta de miramiento, se alude por el Diario, no lanzaron sino que suscribieron como debían hacerlo por razón de sus cargos de Director y Secretario de la Sociedad Económica, la respetuosa exposición que ésta discutió y acordó dirigir al Congreso de Señores Diputados. Habiendo precedido un acuerdo formal y  solemne de la Sociedad, claro está  que, aun prescindiendo de la impropiedad de las exposiciones de que usa el Diario y del carácter agresivo de las mismas, hoy marcada e imperdonable inexactitud en contraer a los mencionados Señores un acto concebido y llevado a cabo por aquella corporación. Sensible es que cuestionen que tanto afectan al bienestar del país sean empequeñecidas cono apasionadas invectivas; y que confundiendo cosas diferentes, se lleve la ceguedad hasta el extremo de creer que la subasta de las secciones de Palencia a Ponferrada, puedan ser motivo para increpar a las que no están conformes con el proyecto de subvención. Ese mismo remate que, con ventajoso resultado tuvo ya lugar, es un nuevo y poderoso argumento contra el acuerdo de la Excma. Diputación Provincial. Todos deseamos vivamente que Galicia llegue a ponerse en pronta comunicación con las demás provincias por medio de un ferro-carril. Pero también queremos que esto se haga con los menos sacrificios posibles, y que no sea nuestro país el único que se prive voluntariamente de las ventajas que las leyes facilitan, solo por salir de un mal paso, de cualquier modo.

Poco importa emprender grandes construcciones, si con ellas ha de quedar aplastada la riqueza de las comarcas que las necesitan. El bien se trueca en mal, cuando esto sucede.

La generación presente no se halla obligada a prodigar todos sus recursos en obsequio de obras de que han de sacar más positivos resultados las generaciones venideras. El gran tacto de los Gobiernos en materia de construcciones, consiste siempre en evitar que  estas pesen sobre el capital de los individuos porque si esto último sucediese, la disminución progresiva de la riqueza pública, hará completamente imposible los mismos proyectos que se intenta plantear.

Bajo este punto de vista miramos la cuestión de subvención, y en ese terreno libre y exento de pequeñeces mirará la Revista las que considere de utilidad. Y nos atrevemos a rogar al Diario y además periódicos que se ocupen de los asuntos concernientes a Galicia, que observan ese mismo comportamiento, pues así ganarán en prestigio y estimación tanto como pudieran perder, si desgraciadamente adoptan el camino opuesto J. Obaya”.

 

Intentamos localizar el número correspondiente a esa fecha del sábado 23 de Febrero de 1861 del “Diario de La Coruña” cuya denominación completa es:”Diario de Anuncios y Noticias de La Coruña” que se publicó desde el 24 de Noviembre de 1858 al 12 de Abril de 1866, sin conseguirlo. Pero como dice el Evangelio de Mateo 7.8 “el que busca halla”, tuvimos que recurrir al “Miño, periódico de Galicia, comercial, industria, literario y de noticias” Año V Número 403 del miércoles 27 de Febrero de 1861 editado en Vigo donde reproduce lo publicado por el “Diario de La Coruña” en el siguiente artículo:

 

GALICIA

El Diario de La Coruña ha llegado al periodo álgido de su locura. ¡Pobre Diario! No es de extrañar tatas ilusiones y esperanzas defraudadas, tantos proyectos e ideas desvanecidas, tanto incienso, en fin, quemado inútilmente ante las aras de tantos ídolos, debían dar aquel desgraciado resultado, que lamentamos en verdad, porque al fin y al cabo pisó la misma arena periodística que nosotros pisamos, y sea cual haya sido su vida era nuestro colega en la prensa de Galicia. ¡Séanle saludables los aires de Orates!, ya que la desgracia no ha permitido aun establecer el manicomio y en el insignificante hospital de ese pueblecillo de Santiago que tiene ínfulas; de deber ser la capital o Corte de Galicia, cuando de hecho y de derecho le pertenece al privilegiado peñón Herculino (La Coruña).

Cojan nuestros lectores el pañuelo, para enjugarse las lágrimas que arrancará a su sensible corazón la lectura del artículo que nos revela el triste estado del Diario de La Coruña, dice así en su número 23 del sábado 23 del actual:

 

FERRO-CARRIL GALLEGO

En el primer momento que hemos sabido el feliz desenlace que esta gran cuestión tuvo en las secciones de Palencia a Ponferrada, desenlace que igual tendrá en su día el resto de la línea hasta La Coruña y Vigo, nos habíamos propuesto guardar silencio, tanto para observar el efecto que producía en las provincias del Sur de Galicia, cuando por ser consecuentes con nuestra prudencia y con la proverbial modestia de que en toda época dio pruebas esta capital: lo primero nos lo indica bien el silencio del Miño tan oficioso siempre en comunicar telegramas y armar danza hasta por el suceso más insignificante, y en cuanto a lo segundo tememos con sobrada razón por lo que hemos visto otras veces que nuestro silencio pudiera interpretarse indirectamente y ante estas consideraciones nos decidimos a exponer la verdad franca y lealmente para que nuestros lectores sepan  con toda realidad lo que pasó y está pasando.

Es ya bien público que a favor de la respetable casa española Miranda e hijo de Madrid, quedaron en el remate del 19 del corriente las dos secciones del ferro-carril desde Palencia a Ponferrada, y también es sabido que esta casa rebajó en la licitación 17 millones de la subvención, mucho más por consiguiente que ninguna otra de las diferentes que tomaron parte en la subasta. Este hecho bastará para convencer a muchos de que la nueva subvención ofrecida por las provincias para atraer licitadores al todo de la línea, se pudo creer fundadamente como se creyó que vendría a competencia y deploraran hacerla innecesaria la que oportunamente no se haya podido realizar el pensamiento de La Coruña y Lugo que era pedir la subasta del todo a la vez; y en cuyo caso vendrían perfectamente los 17 millones que en las dos secciones rematadas el 19 ahorro al Estado. ¿No quedan ahora bien patentes y justificados todos los esfuerzos que una sabia y patriótica previsión inspiró a los verdaderos patricios para la realización de este mágico elemento de vida? ¿No están ahora bien confirmadas las esperanzas que falseándose indignamente, sirvieron para llenar tantos artículos con las más insultantes suposiciones sobre las que por decoro a los que las profirieron callaremos? De todos modos hay dos sucesos con los que La Coruña, Lugo y toda Galicia deben vanagloriarse, a saber:

 

1º Que el remate haya quedado en una casa de tan alto crédito, importancia e independencia mercantil, y libre por lo mismo de compromisos particulares e intrigas políticas que den lugar a miradas bastardas, ni a que se dude de la construcción en su debido tiempo y forma.

 

2º Que con este remate y con la completa seguridad que el pueblo ha adquirido que Galicia tiene el ferro-carril en sus gargantas o cordilleras teniéndolo ya en Ponferrada del Bierzo, desapareció para siempre la descabellada idea de variar el trazado de la línea general de Palencia a La Coruña, se sepultará vergonzante aquella inocente manía que oculta y tenebrosamente germinó en cabezas más o menos sesudas, pero que dio lugar en el Congreso Español a una proposición incidental aprobada por unanimidad y en favor de La Coruña en la Sesión del día 4.

 

Estos dos hechos bastan por sí solos para tranquilizar a toda Galicia, a las dignísimas autoridades que tanto se desvelan por su prosperidad y a todos los hombres que honrada y desinteresadamente se afanan por su engrandecimiento y por el bien: a los que prestando servir al país, faltaron indignamente; a los que llenaron de insultos a las autoridades y a los particulares porque les conocían; y por último a los que como D. Domingo Fontán y un Secretario, lanzaron exposiciones contra los acuerdos de las diputaciones de La Coruña y Lugo, les olvidamos aplicándoles el siguiente epitáceo que les sirva de eterno remordimiento y desengaño:

Fui tan bravo,

Que me alabo

En la misma sepultura

¡Matóme una calentura! ¿Cuál de los dos fue más bravo?….”

 

Por último, “El Miño” de Vigo reprochaba al “Diario de  La Coruña”:

“… No queremos entrar en detalles odiosos pero sepa La Coruña que sus pretensiones cortesanas le hacen mucho daño y canta victoria antes de tiempo. La Corte natural de Galicia es Santiago porque esa monumental ciudad tiene todas las especiales condiciones para serlo, y ella está llamada, el día que los ferro-carriles acorten las distancias….”

 

Llegado el mes de Marzo de 1861, por Real Orden del día 13 se declaró a Ramón de la Sagra sin derecho a los beneficios de clasificación.

 

El 30 de Marzo tuvo lugar el luctuoso suceso del fallecimiento de Andrés, hermano mayor de Fontán en la Fábrica del Castro de Lousame.

 

En el acta de la Sesión del Congreso de los Diputados de 3 de Abril de 1861, se entregaron los ejemplares originales relativos a la ley sobre concesión del ferrocarril de Santiago al puerto del Carril sancionada por la Reina Isabel II, cuyo texto se recoge en el Apéndice tercero al nº 125 de esa sesión que es el siguiente:

 

“Ley sancionada por S.M. y publicada en el Congreso, sobre concesión de un ferrocarril desde Santiago al puerto del Carril: Señoría: El Senado de completa conformidad con el Congreso de los Diputados, ha aprobado el siguiente:

 

PROYECTO DE LEY (DEL FERROCARRIL COMPOSTELANO)

Artículo 1º. Se autoriza al Gobierno para otorgar a D. Joaquín Caballero y Piñeiro, D. Domingo Fontán y D. Inocencio Villardebó la concesión de un ferro-carril de Santiago al Carril, declarándose desde luego esta línea de utilidad pública.

Artículo 2º. La concesión se hará con arreglo a la Ley de Ferro-carriles de 3 de Junio de 1855 y al proyecto, tarifa de precios máximos de peaje y transporte, y relación del material libre de derechos que aprueba el Gobierno de S.M. previo informe de la Junta Consultiva de caminos, canales y puertos y con pliego de condiciones que forme en vista del proyecto adoptado.

Artículo 3.- La duración de esta concesión será de noventa y nueve años, otorgándose sin subvención alguna del Estado ni de las provincias que cruce el ferro-carril, pero con todos los privilegios, franquicias y exenciones que las disposiciones vigentes otorgan a las empresas de caminos de hierro para la construcción y explotación de los mismos.

Y el Senado lo eleva a V.M. a fin de que se digne darle sanción si lo tiene por conveniente.

Palacio del Senado 26 de Febrero de 1861 – Señora A.L.R.P. de V.M. – El Marqués de Duero Presidente Domingo Ruiz de la Vega, Senador Secretario Manuel Cantero, Senador Secretario. El Marqués de Santa Cruz, Senador Secretario, Juan de Sevilla, Senador Secretario. Publíquese como Ley – Isabel, Dado en Palacio a 22 de Marzo de 1861. El Ministro de Gracia y Justicia Santiago Fernández Negrete”.

 

En la Gaceta de Madrid, del día 11 de Abril se publicó dicha Ley sancionada el 7 de Abril de 1861 que tiene el siguiente preámbulo:

 

LEY DEL FERROCARRIL COMPOSTELANO

 

“Doña Isabel II por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía Española Reina de las Españas, a todos los presentes vieren y entendieren, sabed: que las Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente”:

Después de la enumeración de los anteriores tres artículos concluye:

“Por lo tanto, mando a todos los Tribunales de Justicia, Jefes, Gobernadores y demás autoridades, así civiles como militares y eclesiásticos, de cualquier clase y dignidad que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes.

Dado en Palacio de Aranjuez, a 7 de Abril de 1861 YO LA REINA – El Ministro de Fomento Rafael de Bustos y Castilla.”

 

También en la Sesión del Congreso de los Diputados celebrada el día 20 de Abril de 1861 se mandó pasar a la Comisión de Peticiones las presentadas en la Secretaría desde el día 13 de ese mes y entre ellas con el nº 172 la de la Sociedad de Amigos del País de Santiago:

 

“Núm. 172 la Sociedad de Amigos del País de la Ciudad de Santiago solicita que el Congreso se sirva reclamar del Ministerio de Fomento el expediente que se ha formado para la construcción del Ferro-carril de Palencia a La Coruña y Vigo y desestimándolo en todas sus partes, habida consideración a la imposibilidad de que los pueblos de Galicia puedan abonar 60 millones de reales para aquellas obras que se les ha de exigir”

 

Recibido por la Comisión de Peticiones ésta “propone que se tenga presente en tiempo oportuno (Apéndice 1 al nº 145 Sesión 26 de Abril de 1861).

 

En el mes de Abril de 1861 vemos de nuevo a Ramón de la Sagra  en la Villa y Corte donde permaneció por espacio de un mes. Su viaje tiene dos objetivos, uno de ellos es promocionar su obra “Historia Económica, Política Intelectual y Moral de la Isla de Cuba, relación del último viaje del autor” cuyo primer tomo lo tenía terminado y encuadernado en el mes de Enero. En el mes de Marzo remitió en una caja cien ejemplares a Bayona con el objetivo de introducirlos en España, para ello requiere que se expida la oportuna Real Orden concediéndole la autorización, por lo que el día 2 de Abril de 1861 entregó la pertinente solicitud en el Ministerio de Fomento.

Otro asunto que motivó el viaje, es su pretendido derecho a que la Junta de Clases Pasivas le conceda la oportuna Clasificación para poder obtener la pensión como Director del Jardín Botánico de La Habana que como tenemos referido le fue denegada por Real Orden de 13 de Marzo de 1861, por lo que presentó un nuevo escrito ante el Consejo de Estado en el que interesaba su nulidad.

 

La “Revista Económica” en su número 13 del 15 de Mayo de ese año 1861 se congratulaba de haberse sacado a pública licitación los tramos del ferrocarril que lo ponían a las puertas de Galicia, es decir de Palencia a León y de allí a Ponferrada y particularmente de la subasta celebrada el día 18 de Abril del tramo de Orense a Vigo, lamentándose de que la subasta de los tramos que van partiendo de Monforte de N. a S. no se haya valorado a la vez “enlazándolos también con la línea compostelana central” pues como vemos el ferrocarril compostelano surgió ya desde sus inicios como tal línea central para vertebrar Galicia.

 

La “Revista Galicia, Revista Universal del Reino” en su número 15 del 1 de Mayo de 1861 completaba la noticia:

 

“La Casa Miranda de Madrid ha rematado el día de la subasta la sección de Palencia a León y de León a Ponferrada y últimamente la de Mollinedo, también de Madrid ha rematado la sección de Orense a Vigo…” “… Creemos que los capitales de los señores Miranda y Mollinedo llamen a otros para el mejor éxito en la especulación a que se destinan, o que las dos constructoras, si se encuentran con fuerzas bastantes, se unan para obtener la adjudicación de toda la obra que es así como les rendirá un crédito que tal vez están algo lejos de sospechar ciertas personas que no conocen bastante Galicia”.

 

La “Revista Económica” en su número 17 del 15 de Julio de 1861 inserta un artículo titulado: “Subvenciones Municipales a los Ferrocarriles”

 

Al objeto de atraer capitales para la construcción de ferrocarriles justifica tales subvenciones, poniendo como ejemplo al Ferrocarril Compostelano que ofrecía un 6% de interés, que se vio insuficiente en comparación del 8% o el 10% que aseguraban las compañías de crédito, por ello apela a la necesidad rigurosamente necesaria de los pueblos de tener que recurrir a los fondos comunes, ya como garantía de préstamos o subvenciones a los concesionarios como suplemento de las subvenciones del propio Estado o de las provincias, y en particular a los pueblos de Galicia a pesar de su “funesta situación” su “falta de asociación”, “su espíritu de quietismo marchando a la zaga de las demás regiones” “el sacrificio es cruento aunque hay que reconocerlo, no por eso puede dejar de afrontarse”.

 

El citado artículo llamó la atención de los periódicos “La Ilustración de La Coruña” y “El Diario de La Coruña”, quienes en sus números correspondientes al 24 y 28 de Julio criticaron severamente lo expuesto por “La Revista Económica” a quien consideraban que había incurrido en fragante contradicción ante la exposición remitida al Congreso de los Diputados por la Sociedad Económica, en la que interesaban la desestimación del Proyecto de la Diputación Provincial de La Coruña de subvencionar la línea de Monforte a La Coruña para lo cual interesaba una exención de 60 millones de reales a repartir proporcionalmente entre las cuatro provincias gallegas, en esas fechas pendiente de resolución por la Comisión de Peticiones.

 

Ante lo expuesto, a la “Revista Económica” no le quedó más remedio que salir al paso afirmando al respecto en el nº 19 del 5 de Agosto de 1861:

 

“… Ante tales críticas, nuestros colegas están en un error. No han comprendido bien. Nuestra recomendación se dirigía a los pueblos que se hallan en los trayectos de las líneas, aplicando por nuestra parte el expreso de la ley de ferro-carriles, que solo comprende en materia de auxilios a los pueblos inmediatamente interesados. A esos pueblos recomendamos todos los recursos que la ley les permite, salirse de aquí, sería hacer que Galicia pobre, atrasada, contribuye cual ninguna a las líneas de servicio general en obsequio del resto de las provincias de España y del Estado que en otras partes las levanta por si por no concurrir empresa a acometerlas…” “… Pero estamos muy lejos de reconocer semejante perturbación de conducta. Ni la Sociedad Económica al dirigir al  Congreso Nacional la exposición a que se refieren nuestros colegas, ni la Revista antes de ahora han visto que se recomendase al país o más bien que se tratase de imponer una subvención provincial, o un interés fijo o mínimo, ni menos una subvención municipal. Lo que han debido ver una y otra, fue un impuesto desconocido, ilimitado, desigual, directo, exigente y contrario a los sanos principios que envuelve la ley de ferro-carriles y a los económicos que sobre esta materia rigen en las demás naciones. Nosotros sostuvimos todos los auxilios que se proponen en la ley de 3 Junio de 1855 para que fluyan los capitales a esta clase de empresas, pero nos opondremos siempre en materia de impuesto a que se precipite el país por senderos desconocidos que no están ajustados a la legislación…” “… Una vez pues, nuestro colega de la Ilustración, dice que patrocinamos hoy, si no informa igual, muy parecida la exención que ayer rechazábamos, verá también ahora la inmensa distancia que hay entre lo determinado y lo indeterminado, entre lo legal y lo arbitrario entre lo que se haya reconocido como posible y lo imposible…”

 

Según se refiere en la “Revista Económica” nº 20 del 30 de Agosto de 1861 (pág. 425-430)

Fontán preside la entrega de premios de la Academia de Dibujo dependiente de la Sociedad Económica de Amigos del País:

“El respetable Director Sr. D. Domingo Fontán, a quien debe Galicia la formación de su mapa, adjudicó por sí mismo los premios…” “… Por último el Sr. Director ‘leyó un extenso discurso que insertamos íntegro…”

 

“DISCURSO DEL SEÑOR DIRECTOR

Señores: Un año cumple hoy, que nos hemos reunido aquí, movidos del mismo pensamiento, esto es, de patentizar que el espíritu de asociación, es lo que más interesa promover y fomentar, para la fuerza de todas las inteligencias reunidas, realicen la obra del progreso aplicada a todos los intereses morales, intelectuales y materiales; de suerte que, la regeneración que deseamos para Galicia, sea completa y se extienda como ráfaga de fuego por todo el hermoso horizonte del territorio gallego. La Sociedad Económica, sosteniendo este emblema aquí, de que el progreso, si bien se ocultará bajo espesos celajes, es para volver a resplandecer radiante, comunicando torrentes de vida a las sociedades que parecían destinadas a desaparecer, hace permanecer viva la inefable esperanza de que aún han de llegar para el país días venturosos de bienestar más grande. ¿A qué sino permanecer cual centinela avanzada, desafiando épocas de espantoso atraso, para venir luego a hundirse con todas las demás sociedades e instituciones en la cima que absorbía la independencia del suelo patrio, volver de un fondo inconmensurable a sostenerse y seguir su marcha al sacudirse el yugo de la dominación extranjera, desaparecer después luego, (podría creerse para siempre) al arreciar todavía con más furor tiempos que la eran contrarios para otra vez volver por último con la restauración de nuestras libertades a continuar la benéfica misión que el esclarecido Carlos III la había confiado? No vemos que, no obstante esta sucinta reseña,  que encierra todas las vicisitudes de los tiempos que corrieron en poco menos de medio siglo, nuestra Sociedad ha venido sosteniéndose y todavía nos hallamos aquí los que muchos somos descendientes directos de los Sánchez Boado, de los Marcelino Pereiras y demás ilustres Socios, eminentes patricios, fundadores de la Sociedad, a quienes cumplimos un deber sagrado en tribunales hoy el recuerdo de sus cívicas virtudes, que parece estamos dispuestos a imitar siguiéndolos por las fecundas huellas que nos dejaron trazadas? Qué será pues que en el malaventurado suelo gallego, donde reina siempre estrella funesta para los adelantos, donde no existe esa asociación que deseamos, donde la agricultura, esa gran riqueza podía desenvolverse más que en otra parte por los ricos gérmenes que encierra, y que por un signo fatal se pierden lastimosamente, donde las artes no se  atreven a ostentarse en las grandes exposiciones a que no obstante somos invitados, donde el comercio se ejerce meticulosamente, amparándose para que solo sea provechoso a un limitado número, a esos privilegios que van cayendo con demasiada perniciosa lentitud, que será pues decimos, que donde no hay asociación de ninguna clase, se destaca incólume en medio del horizonte de esta hermosa comarca una Sociedad que tiene por objeto el fomento de su inmensa riqueza, dotada con la independencia necesaria para poder asistirla, reclamando contra todas las medidas que puedan venir a dañarla, o solicitando la extirpación de los males que desde tiempos remotos la están aniquilando? Es que debemos decirlo pues, nuestra Sociedad encarna y representa la idea del progreso, la ley que rige al mundo; y esta idea siquiera impresa en escaso número, se halla entre las clases todas de la Sociedad, porque en nuestra reunión que se propone el bien público, reina la libertad en toda clase de manifestaciones, que se dirigen a obtener aquel; y como consecuencia, inmediata, un admirable consorcio entre el rico propietario, el acaudalado comerciante, el simple cultivador y el modesto industrial. Todos tienen derecho y son admitidos a compartir nuestras tareas, y con todas estas clases confundidas en un común deseo se enorgullece la Sociedad. De suerte que el ideal es fantástico, por lo que cautiva y es positivo, porque esparce el bien aunque en pequeña escala, por sus efímeros recursos (que no por sus grandes deseos) a la vez entre las clases más necesitadas, llevándolo también al propio tiempo a los grandes elementos de la propiedad y de la industria.

Así vemos sostenerse, pues la Sociedad Económica a través de rudas pruebas, y luchando contra la hostilidad de un país, para el que empiezan los albores del día desapareciendo la oscuridad felizmente al fulgor de la idea progresiva encarnada en nuestra Sociedad como hemos dicho, y atizando a cada paso el fuego de la antorcha de consoladora esperanza, que llevándola en la mano, siente a cada paso desfallecer. Así se la ve preocuparse antes que todo de aumentar el capital del obrero, atrayéndole a esta noble Academia, donde adquiera los más esenciales rudimentos, que le llevarán después a ensanchar la esfera de aquel capital, dando a los objetos un inmenso valor, a beneficio de la mano de obra acabada, y haciéndolos pasar por las diferentes transformaciones que exigen las diversas necesidades del comercio. La Instrucción pues de esta clase es el más grande beneficio a que puede consagrarse nuestra Sociedad, porque careciendo el país de escuelas industriales solo con grandes sacrificios que no pueden imponerse al modesto artesano, alcanzaría los medios de perfeccionar y aumentar el capital del trabajo mecánico, que es con que le sonríe la posición social en que se encuentra al querer hacer uso de las manifestaciones de su actividad; y he aquí que en medio del vasis de la enseñanza que precisa, halla la fuente en la única asociación benéfica de esta clase que existe en Galicia, brotando copioso raudal que aumentando las fuerzas desfallecidas en medio de tanto desamparo, le vigoriza con una instrucción que siquiera entreveía, le hace suave y simpático el trabajo, que no quería reconocer como la ley ineludible, y al propio tiempo las más dulce que Dios impuso al hombre; y en vez de temerle de acongojarle la idea de entregarse a él, le santifica y acoge como el único recurso de aumentar su bienestar y de poder alcanzar la satisfacción completa de las necesidades de la vida, meciéndose en la tranquila solicitud de deberle todo a su infatigable actividad, y en la de haber alcanzado a constituirse en ciudadano útil para los demás, independiente y dueño exclusivo de su riqueza noblemente acumulada. Y el servicio entonces, que presta esta Sociedad es indudablemente benéfico y de inmensa importancia porque eleva así la condición del hombre mecido en pobre cuna, dotándole de la instrucción necesaria, y haciéndole adquirir una convicción profundad, de que en los pueblos ilustrados, ninguna cosa ennoblece más al hombre, que la santidad del trabajo, cualquiera que sea la forma de su ejercicio.

Prescindiendo ya del fomento de las artes, se presenta a la Sociedad un vasto campo en que ejercitar su acción, y también triste es decirlo, la vemos en su difícil tarea, sin tener por más que tienda la vista, ninguna otra corporación que cual la nuestra se ocupe con el más noble desinterés, de aquellos que atañen a los diversos ramos que constituyen la riqueza del país. De suerte que ninguna asociación para la industria, ninguna para el comercio, ninguna para el extenso elemento agrícola que existe en la vasta y rica superficie que pudiera ser la envidia de otras menos privilegiadas. Y sin embargo, la Sociedad tiende sus afectuosas miradas sobre tan diversos ramos, a todos quisiera prestarles su escasa influencia, y acogerlos bajo su desinteresada protección. Así vemos que usando del gran elemento de la imprenta, da a luz un periódico, cuyas columnas están abiertas a todos los que deseen manifestar las necesidades que siente Galicia y los medios de remediarlas. Ilustres miembros de su seno, obedeciendo al cumplimiento de un deber que les encarga, se lanzan con abnegación y valor a un terreno de abrojos en que proponiendo transiciones, tienen necesariamente que lastimar intereses creados a la sombra del privilegio. Ahí tenéis ese gran servicio que están prestando esos acrisolados patricios, abrid las hojas de esa modesta publicación y hallaréis desde la primer época de su difícil empresa, tratadas todas aquellas reformas que podrían contribuir a sacar al país de la postración en que yace, al propio tiempo que veréis también contrastado vuestro estado de atraso, con la vía de prosperidad y progreso por la que marchan otras naciones, y también algunas provincias de España. Tributemos pues a tan dignos consorcios, el reconocimiento que les debe el país por sus heroicos esfuerzos, y sírvales este recuerdo de los servicios que están prestando, para que al menos no decaiga su ánimo, si se estrellasen aquellos, contra hábitos muy arraigados, que la lucha y la imperiosa necesidad ha de venir a destruirlos. Esperemos entre tanto a que la reforma se obre. La subdivisión de las tierras: el arreglo de los municipios rurales: la organización del cultivo: la libertad de la propiedad: los medios de suavizar la  contribución de sangre: la estadística que regularice los impuestos: la instrucción para la clase agrícola, para la industrial, la enseñanza práctica en las granjas modelos, en las escuelas industriales. ¡Qué campo tan vasto se presenta a la Sociedad para ejercitar su acción benéfica! Y todas estas reformas, no lo dudemos estamos llamados a acometerlas, porque tienen que ser subsiguientes a esos trabajos que ha iniciado, y que tanto la enaltecen. Si, después de esa grandiosa exposición que tanto la enaltece. Si, después de esa grandiosa exposición que con tanto prez se ha llevado a cabo, hemos visto que ha despertado pensamientos de un museo agronómico, que ya se ostentaría en esos espléndidos salones de ese monumento artístico, en que aún nos parece estar viendo destacarse de sus altos miraveles, aquella gigantesca figura de un Soult hospedado con diez mil hombres, sin molestia de los monjes, sus moradores, si la Sociedad hubiese ya podido disponer de tan suntuosa morada y que una vez en sus manos debería esperarse que aún le viésemos convertirse en foco ardiente, despidiendo torrentes de luz sobre la comarca gallega.

Pero dejando lo pasado y los trabajos que aún restan para el porvenir daremos cuenta de aquellos más importantes, que en el año transcurrido, han ocupado a la Sociedad.

Descuella sobre todos, la prosecución infatigable por la digna comisión de su seno y del Excmo. Ayuntamiento, del proyecto de la vía-férrea compostelana, que llevando a cabo en poco tiempo los estudios, procurando se discutiese por las Cortes y se sancionase por S.M. la ley que le declara de utilidad pública; en breve se constituirá la Sociedad anónima, que inaugurando las obras alcance la verdadera primicia en el ejemplo para el país, de la fuerza de la asociación, y del porvenir que debe prometerse Galicia, cuando posea las vías-férreas que necesita: nuestra línea como el cuerpo humano abrirá sus brazos, y en su proyección, dará una mano al mejor grupo de los pueblos del Norte, y la otra a los tan notables del Sur de Galicia o a través del país central, abriéndose paso hasta hallar a la dilatada Castilla, proporcionará a todos los pueblos de Galicia con mayores economías de ejecución y de tiempo, la grande velocidad de las comunicaciones que necesita hoy el Comercio y todos los intereses de los pueblos y de este modo el corazón de la zona gallega, el centro natural de su vida irradiará a toda la circunferencia.

También se ha ocupado la Sociedad en otros proyectos de interés público, como el establecimiento de cajas de ahorros: el de arbitrar los medios de que los Ayuntamiento pudiesen llegar a redimir los mozos que sufren la suerte de soldado; y cumpliendo lo que consignan sus Estatutos en medio de la escasez de recursos, ha determinado adjudicar en unión del Excmo. Ayuntamiento, Corporación dispuesta siempre a aceptar cualquier pensamiento que tenga por objeto el fomento de la producción, diferentes recompensas a los criadores del mejor ganado de todas clases, que se presente en la feria que tiene lugar estos días; y ojalá  el estado de los ingresos permitiese a dichas Corporaciones poder destinar a la vez algún estímulo, al fomento del arbolado, a la aclimatación de las mejores y más productivas plantas, sin olvidar las artes, la industria fabril, y otros de los diferentes ramos que constituyen nuestra esencial riqueza. Vemos asimismo como recompensa hoy a los alumnos de esta Academia, y que ha tenido que acordar premios extraordinarios por el sobresaliente mérito de los trabajos en la sección de modelado, y en la de extremos prometiéndose así que algún día estos jóvenes  de tanta aplicación, continuando tan gloriosa senda, levanten cada vez más el nombre de nuestro país. Y aún no satisfecha la Sociedad con todos estos estímulos, también es objeto de su meditación la mejora de las costumbres y en este sentido se ocupa en escogitar  los medios de procurar recompensas a las acciones virtuosas. Y por último sintiendo la imperiosa necesidad para el desarrollo de tan grandes pensamientos, de poseer un vasto local que ocurra a satisfacerlos, ha elevado a la superioridad su pretensión esperando confiadamente de la protección que el Gobierno de S.M. dispensa a toda idea de interés público, que le será otorgada.

Con la noble independencia que le es propia, allí donde ha podido ver que los grandes intereses de la agricultura, del comercio, de la industria y en una palabra de todas las clases, podían ser perjudicados; ha acudido solícita a representar en favor de los mismos. Ha evacuado diferentes e importantes informes que le pidieron respetables corporaciones, y otras personas discutiendo algunos en sesiones públicas, entregando sus actos al criterio de todos, aprovechando la ocasión de crear hábitos de reunión pacífica para todos los intereses, como base y desarrollo del espíritu de asociación que tanto desea establecer.

Todos los Socios rivalizan en deseos de consagrarse al bien público, desempeñando con el mejor celo las comisiones que les confía, y les hay que lo llevan hasta hacerla presentes de mucha estima, no tanto por su valor intrínseco; cuanto por el sentimiento de patriotismo que atesora sus pechos.

Ha tenido la ocasión, grata siempre, de poder distinguir algunas personas, nombrándolas socios de mérito en atención a los servicios que han prestado al país y a la Sociedad, como los Sres. Rumball y Vilardebó y el artista Samartín por su estatua de Feijóo, teniendo al propio tiempo que deplorar la pérdida del que también era socio de mérito el Sr. D. Dionisio Rodríguez Coucillas, tan distinguido como naturalista y agricultor y uno de los que con mayor ardor promovieron y trabajaron para el buen éxito de la exposición pública. Honremos aquí su memoria y pidamos que tenga imitadores.

Tales son Señores los principales actos que han ocupado a la Sociedad y tal es el horizonte de bienes que a su benéfica acción se presentan. Disponiendo de ese local gloria de las artes, expresión del espíritu de épocas que pasaron, verdad irrecusable y firme, como su soberbia mole, de la fuerza del principio de asociación que preconizamos, será el elemento de vida de la Sociedad, que obrará entonces en el país todas esas reformas, que se agitan en su seno y que hemos antes indicado.

Terminaremos esta incorrecta reseña tributando las gracias al Gobierno de la Reina por la protección que nos dispensa a la celosa autoridad que le representa y se ha dignado honrar este acto, a y todos los Sres. Invitados para dar esplendor a esta cívica y modesta fiesta de las artes que celebramos cada año, recogiendo el sazonado fruto cada vez más progresivo de nuestros trabajos.

Domingo Fontán”

 

La “Revista Económica” del 30 de Septiembre de 1861, como noticia de última hora se complacía en comunicar el interés de una casa francesa, de hacerse cargo del ferrocarril compostelano como concesionaria y constructora del mismo, haciéndose solidaria con los accionistas:

“… Como concesionaria concurre con un capital respetable, que con el allegado por el país completa la suma que la ley requiere para poder constituir la Sociedad Anónima que ha de estar al frente de la empresa y el resto del capital se colocará en acciones…”  “…Como constructora ofrece dicha casa empresaria mejoras de grande trascendencia bajo el punto de vista económico y bajo el de la explotación. Se construirá la línea desde Santiago hasta el Carril mejorando en aquel pueblo el punto de estación a mayor o igual proximidad del mismo. El trazado sufrirá mejoras notables…” “..todas estas modificaciones y alteraciones del presupuesto incluso los  gastos de rectificación y planos representan más de dos millones y medio de reales, y sin embargo se compromete la casa a llevarlas a cabo dentro de los 24 millones a que asciende el presupuesto…” “… Por último, ofrece también la casa dar principio a los trabajos dentro de dos meses o antes, tan pronto como el Gobierno otorgue la concesión para la que está facultado por la ley ya sancionada…”

 

Ese mismo día tuvo lugar la Junta de Accionistas del Ferrocarril Compostelano de la Infanta Isabel. Fue presidida por Joaquín Caballero y Piñeiro como Presidente de la Junta con la concurrencia de los Vocales Nicolás Pérez Santamarina, y José Antonio González, además del Secretario José Sánchez Villamarín a ella concurrieron los numerosos accionistas según se recogió en lista detallada.

Abriendo la sesión se informó a los mismos de las “negociaciones practicadas con la casa de los señores Archen y Rodon y compañía de París y que en su virtud el mismo señor D. Joaquín Caballero y Piñeiro y los demás concesionaros de la línea, D. Inocencio Vilardebó por sí y con facultades de D. Domingo Fontán ausente había celebrado un contrato con ellos sobre la ejecución del proyectado ferro-carril, seguidamente se dio lectura por el Secretario Sánchez Villamarín del contrato de que se hizo mérito…”

“… En su vista (la del contrato) manifestó el Presidente que desde luego los concesionarios cedían a la compañía el derecho que tienen a la concesión de la línea sin perjuicio de ratificarla en cualquiera tiempo y forma que se requiera o considere precisa; y que en este estado la reunión se hallaba en el caso de acordar la instalación de la Sociedad Anónima, una vez que con lo pactado en dicho contrato se completaba la suscripción de la mitad del capital que según la ley vigente necesitan hacer constar las sociedades de crédito aceptado lo propuesto por el Sr. Presidente se leyeron los estatutos por los que se ha de regir la Sociedad y que han de ser sometidos en su día a la aprobación del Gobierno…”

 

Seguidamente se procedió al nombramiento del Consejo de Administración compuesto por: J.B. Archen, Dionisio Redón, Cheré, Baron de Morat resultando electo como Presidente el  Conde de Torres Novaes, para vocales Manuel Pérez Sáenz, Luis de la Riva y Jacobo de Andrés García, y para Administrador Gerente Inocencio Vilardebó, ello según se refiere en el nº 23 de la Revista Económica del 15 de Octubre de 1861.

 

Constituida la Sociedad Anónima denominada del Ferrocarril Compostelano de la Infanta Isabel, en la “Revista Económica” del 30 de Octubre 1861 se insertó la Memoria de Thomas Rumball fechada el 6 de Diciembre de 1860 y su Anexo de Febrero de 1861, de los que hicimos referencia en su momento cronológico. En ella Rumball afirmaba:

“Hallar el punto más a propósito para la estación en Santiago ha sido, para mí, asunto de la mayor consideración, y al efecto en compañía del Sr. D. Domingo Fontán, he examinado las diferentes posiciones que podían en toda probabilidad ofrecer alguna ventaja. Creo mi deber consignar aquí mi especial agradecimiento a este distinguido señor, por la prontitud y amabilidad con que en todas ocasiones, me ha dispensado la atención de proporcionarme una minuciosa y general información sobre Galicia, la cual durante mis estudios me ha sido en extremo útil….”

Sobre la ubicación de la estación seguidamente alegaba:

“Otros puntos, más o menos favorables a nuestro proyecto, han sido también cuidadosamente examinados, y considerado su respectivo mérito: pero en mi juicio, cabiéndome la grata satisfacción de poder decir que está apoyado por la respetable autoridad del señor D. Domingo Fontán, ningún otro punto ofrece tal facilidad, ni permite tan cómoda aproximación el principal centro del tráfico, como el que está situado detrás del convento de las Madres….”

 

La ciudad de Santiago honró a Domingo Fontán dedicándole una calle en las cercanías de dicha estación de ferrocarril.

 

En el mes de Julio de ese año de 1861 Ramón de la Sagra se encuentra en Mandres, localidad cercana a París donde decide romper su silencio remitiendo al diario de la Corte “La Esperanza” dos cartas fechadas el 2 y 3 de ese mes que dicho diario publicará en sus ediciones de los días 10 y 11, en la primera de ellas nos explica la razón de su decisión:

 

“… Las causas de mi silencio fueron varias…” “… comenzar esta nueva era de mis comunicaciones al público indicando ligeramente las razones que a ello me deciden:

Son de dos géneros, o mejor dicho proceden de dos orígenes diversos. El uno muy general y trascendente, son los motivos públicos y religiosos…” “… El otro procede de mi posición singular completamente olvidada y abandonada y que no obstante necesita salir de la nulidad a que se la ha condenado por motivos que sabrán los autores de ella.

En una carta que acabo de escribir a una persona importante de esa, le digo que necesito hacer un gran esfuerzo para salir de la degradación del olvido y que para ello estudio los sucesos europeos y transatlánticos y los refiero a mis escritos…”

 

Llegado el mes de Octubre de 1861, vemos de nuevo a La Sagra en la Villa y Corte donde permanecerá casi tres meses hasta  Diciembre, el objeto de tal viaje es la promoción de su obra, aunque sin haber obtenido el permiso para introducir el cajón retenido en Bayona en espera de cursar la autorización pertinente.

 

“La correspondencia de España” en su edición del 14 de Octubre de 1861 publicaba:

 

“El Sr. D. Ramón de la Sagra ha presentado a la Sociedad Económica de Madrid una Memoria sobre el modo de acelerar la vegetación de las patatas y cortar la enfermedad que en varios países destruye hoy tan importante cosecha. Esperaremos a conocer el juicio de tan importante Corporación.”

 

“El Pensamiento Español” en su edición del día siguiente anunciaba:

“Acabamos de recibir la siguiente carta del Sr. D. Ramón de la Sagra acompañada de un libro en francés “Le mal et le reméde, Çaphorismos Sociaux.

Sr. Director del Pensamiento Español: Muy Sr. mío: aprovecho mi venida a Madrid para ofrecer a V. un libro que hace tiempo tengo ofrecido y que traje conmigo, viendo que la entrada de un cajón que tengo en Bayona desde mes de abril más de lo que yo creía regular…”

 

“La Esperanza” del miércoles 26 de Octubre publicaba la siguiente carta dirigida a su Director:

 

“Sr. Don Pedro de la Hoz:

Mi estimado amigo y Sr.:

Acompaña a esta un volumen que hace meses le he ofrecido, y que me ha sido preciso traer yo mismo de contrabando desde París, donde fue impreso, para tener el gusto de ofrecérselo. Este retardo y este subterfugio han procedido de una causa, cuya explicación me costaría sumo trabajo hacer comprensible allende los Pirineos, pero que  V. comprenderá con media palabra. El cajón, con ejemplares, está esperando desde el mes de abril en Bayona el permiso para la entrada. Pero vengamos al libro. Esta relación sucinta de la última excursión que hice en 1859 a la Isla de Cuba, donde he permanecido un año entero recorriendo las admirables comarcas del interior y reuniendo datos.

Este fue el motivo de mi viaje, pues los contenidos de aquel país eran ya atrasados, y desde la época de su publicación hasta el día, ha transcurrido un periodo menos largo que fértil y rico en adelantos de todo género.

Me ha parecido conveniente al comprender el primero en el programa de mi futuro trabajo por muchas poderosas razones, entre las cuales gravita la de la influencia que recíprocamente ejercen los intereses morales y materiales y la imposibilidad absoluta que hay de resolver los problemas relativos a los segundos, sin tener en cuenta los primeros. Esto parecerá inexacto a muchos publicistas del día; pero su opinión no puede alterar la verdad absoluta del principio.

Con este motivo recuerdo la pena que, en los días que precedieron a mi partida, tuve en París al leer en un periódico tan sensato como La España ciertas aserciones disolventes de orden social, estableciendo la independencia de los poderes, cuando no existe ni un hecho siquiera del orden material o económico en los individuos o en los pueblos, que no deben hallarse rigurosamente sometidos a las leyes del orden moral, y sea por lo tanto, dependiente del poder que representa. Pero volvamos al libro, y dispénseme V. esta segunda digresión.

La relación adjunto de mi viaje dará a Vd. ya una aproximada idea de cómo se ven y como se tratan en la rica Antillas los problemas del progreso; pero lo que no hallará V. suficientemente indicado, porque lo reservo para la obra, es la influencia de ese progreso en las condiciones de estabilidad, de orden y de ventura para la Isla de Cuba. El torbellino de las empresas y la fiebre de las riquezas no permite ver aisladas de su atmósfera seductora los grandes problemas de la vitalidad cubana y la niebla vaporosa que las oscurece y desfigura es tan extensa, que atraviesa los males y ofusca los ojos madrileños. A los de más alcance, empero, la Isla de Cuba se presenta como un niño de una familia opulenta, al cual se deja sin criterio ni previsión, correr la senda caprichosa que facilita la riqueza, sin pensar en el porvenir, en la carrera que le aguarde, ni en la gran misión que debe desempeñar por su posición y demás circunstancias sociales.

Si la necesidad imperiosa que tengo de ocuparme de la mía me dejase algún tiempo para escribir a V. demostrando o desenvolviendo siquiera algo de lo que acabo de indicar, creo que le quitaría a V. el sueño, con lo cual no le haría bien alguno, pero tal vez consiguiera llamar la atención del público y del gobierno, pero repito que el tiempo me falta y este representante de la vida es el único capital de su afectísimo amigo –Ramón de la Sagra.

Madrid, 12 de Octubre de 1861”.

 

“La Discusión” en su edición del 18 de Octubre de 1861 salía al paso a lo manifestado:

“El célebre D. Ramón de la Sagra, socialista, allá en sus verdes años, neo-católico furioso en el día remite a los directores de “La Esperanza” y el “Pensamiento Español” un volumen que según dice con franqueza que le honra, ha traído él mismo de contrabando desde París ¿Con qué el célebre D. Ramón después de sus grandes estudios botánicos ha venido a parar en contrabandista? Qué ejemplo, Sr. La Sagra para los que se dice que introducen biblias protestantes.”

 

“La Correspondencia de España” del 26 de Octubre de 1861 daba la noticia:

“Ha sido remitido a la Sociedad Económica Matritense por su autor el Sr. D. Ramón de la Sagra el primer tomo de la Historia Económica Política de la Isla de Cuba como muestra de consideración y la Corporación recibió con mucho aprecio”.

 

“La Esperanza” en su edición de ese mismo día afirmaba:

“… Al dar sucinta noticia de la nueva obra de nuestro amigo, no podemos menos que desdeñar el contraste que presenta una tan perseverante actividad, con el no menos tenaz desdén y abandono de que viene siendo víctima hace muchos años, habiendo llegado esa conducta hostil hasta el extremo de dejarle privado de haber pasivo y sin emolumento alguno. Esto sucede desde el año 1856, en que se le declaró cesante de un destino que no existía privándole con este pretexto del sueldo de que él disfrutaba por el desempeño de tareas científicas que sin cesar ha continuado…”

 

El Periódico “La Esperanza” en su tirada del sábado 2 de Noviembre de 1861, publicaba la siguiente carta de La Sagra dirigida a su Director:

“Madrid 30 de Octubre de 1861

Sr. D. Pedro de la Hoz

Mi estimado amigo y Señor: Hace unos meses que hallándome yo en París, cuando llamaban la atención en España y en el extranjero los llamados sucesos de Loja, cuyo carácter se aseguraba ser democrático-socialista, escribí a  V. prometiéndole continuar la serie de artículos que en Febrero de 1858 le he remitido bajo el título de El Socialismo en España. Al efecto comencé a reunir periódicos de todos matices, y a estudiar lo que cada uno decía.

Confesaré a V. ingenuamente que aunque a mí no me pueda sorprender, de modo alguno, el desarrollo en las masas populares, de todos los géneros o formas del socialismo, atendiendo a la educación que de años acá se las viene dando, y mucho menos de la relativa a una transformación radical de la propiedad territorial promulgada hace ya más de 20 años por el más eminente de los economistas liberales, no he podido sacar de las noticias y opiniones emitidas, datos suficientemente luminosos para caracterizar con precisión la índole, la fuerza y las tendencias de los mencionados sucesos, de una manera tal que me sirviesen para continuar la reseña histórica que dejé hace más de tres años ininterrumpida.

No ha contribuido poco a retener mi pluma y a faltar a la promesa que hice a V., la confusión en que he visto envueltos a casi todos los denominados órganos de opinión, cuando escriben sobre socialismo, presentando algunos de ellos el curioso fenómeno de repudiarle con cierto horror,  cometiendo así la absurda contradicción de renunciar al último grado de las aspiraciones democráticas, al término sintético de la escuela, al complemento final de la idea revolucionaria.

En cuanto a los otros publicistas, que a manera de jugadores de pelota se la lanzaban y repetían recíprocamente, no era menos la confusión que armaron con las nociones que sobre el socialismo emitieron, llegando la algarabía a tal punto, que si hoy día preguntase a cada uno de ellos, lo que es socialismo, tendríamos otras tantas definiciones.

Esto no debe sorprendernos, y por tanto, no me sorprende a mi tampoco, tanto menos, cuanto que lo mismo sucede en todas las cuestiones sobre las cuales se escribe, pero no se discute por principios, como los del poder, la autoridad, el derecho, la justicia, la ley etc.

La epidemia de escribir, consecuencia forzosa de la libertad de hablar sobre todo, usurpada por los que suelen no tener conocimientos sólidos sobre cosa alguna, ha plagado las publicaciones periódicas, y hasta los libros de esa espantosa palabrería, que nada absolutamente de verdadero tiene en el fondo, pero que ha conseguido confundir y embrollar todas las cuestiones.

Esto fue, pues, lo que, concretándome a la del socialismo, me ha quitado la gana de tomar la pluma.

No digo nada de otra que, si también se ha embrollado en España, ya la tenían así los publicistas liberales del extranjero, que hace años la vienen tratando; con la diferencia que si el error o falta de fijeza en la noción del Socialismo, produce un daño contra la claridad de las discusiones que sobre él se tienen,  la confusión de las ideas relativas a la otra cuestión a que me refiero ahora, influyen funestamente en los grandes principios sociales, en la obediencia de los pueblos a la autoridad y,  por lo tanto en el orden de los Estados.

Refiriéndome a la noción del poder, que puedo asegurar, comprometiéndome a demostrarlo, que no hay un solo publicista liberal que sepa lo que debe ser, porque la tal idea o noción se desprende de un principio que desconocen o rechazan las escuelas liberales. La aserción puede parecer fuerte o demasiado absoluta; pero es tan verdadera como todas las que, de quince años acá, vengo sustentando, y a las cuales supuso V. al tener la bondad de ocuparse de mi último libro sobre la Isla de Cuba, que podría atribuirse al desdén con que se me ha tratado, y el abandono deplorable en que al fin de una larga carrera se me deja.

Sin ser esta la ocasión de demostrar la probabilidad o la certeza de semejante hipótesis, pero admitiéndola como tal, comprenderá V. que ella me marca la línea de conducta que debo de seguir: conducta reducida a continuar exponiendo y demostrando mis principios, para que algún día, antes o después de mi muerte, ellos contesten a los que profesan  y practican los hombres que me alejan o desdeñan hoy, los que me calumniaron y persiguieron ayer, y los que, sin piedad, pienso me verían con gozo expirar mañana de miseria en la expatriación.

Habiendo sido tratada, en el periódico que V. con tanta energía como perseverancia dirige, la cuestión del poder o de los poderes, y con particularidad en estos últimos días, con motivo del reciente folleto de un publicista francés que tropezando parece acercarse a la verdad, aunque sin alcanzarla nunca, como la asintota  a la parábola; he preferido este asunto, no para tratarlo con la profundidad que merece, sino tan solo con la intención, que no se si llenaré, de referirlo al punto de partida sencillo y luminoso, del cual ha sido, con detrimento de la claridad, separado. No me será posible extenderme mucho, porque el motivo de mi venida a esta corte no me deja el tiempo ni la tranquilidad de espíritu, que para escribir sobre tales materias necesitaría. Este es uno de los más crueles males que con su conducta me ocasionan mis enemigos, y del cual ruegue V. a Dios que libre pronto a su muy afecto Q.B.S.M. – Ramón de la Sagra.

 

La Sagra en su carta se refiere a los sucesos de Loja (Granada), levantamiento armado dirigido por el veterinario militante del Partido Progresista y Demócrata Rafael Pérez del Álamo (1826-1911) quien proclamó una República independiente:

 

“Ciudadanos

Todo el que asienta el sagrado amor a la libertad de su patria, empuñe un arma y únase a sus compañeros: El que no lo hiciese será un cobarde o un mal español.

Tened presente que nuestra misión es defender los derechos del hombre tales como preconiza la prensa democrática respetando la propiedad, el hogar doméstico y las opiniones de todos

¡Viva la República y muera la Reina!

En nombre del Centro Revolucionario Rafael Pérez del Álamo, Iznajar 28 de Junio de 1861”

 

La sublevación concluyó al ser derrotados los revolucionarios por el Ejército, Pérez del Álamo  consiguió escapar de la consiguiente represión siendo indultado al año siguiente con ocasión de la visita de Isabel II a Andalucía.

Éste participó de las ideas de Carlos Marx  como federalista colaboró en la formación del actual Partido Socialista Obrero Español, los llamados Sucesos de Loja tras la caída de  Isabel II en 1868 fueron los antecedentes de la Insurrección Cantonalista de 1873 iniciada en Cartagena.

 

Durante el siguiente mes de Noviembre 1861, fue principal ocupación de La Sagra la publicación en el Periódico “La Esperanza” del folleto titulado “La Noción de Poder” cuya primera entrega se efectuó el 5 de Noviembre.

Antes de su regreso a París remitió al Director de ese Diario  dos artículos, el primero se publicó en la edición del 2 de Diciembre de 1861, se tituló: El Sr. Pacheco y las Colonias. La Sagra  se refería al discurso pronunciado en el Senado por el referido Senador en el que le llamó la atención la siguiente frase referente a la independencia:

“Todas las colonias, todas sin excepción alguna, tienen el derecho a proclamarla, (autonomía política) como las metrópolis tienen la obligación de reconocerlas”.

“… y hablando de oportunidad, no entraré a examinar la que pueda tener dicha frase del discurso del Sr. Pacheco….” “… lo que si diré desde luego es, que la frase, como política, es eminentemente peligrosa y esencialmente peligrosa en el fondo…”

 

La Sagra después de hacer referencia a la unión de los pueblos y no a su desmembramiento, y a la conveniencia de una gran unidad futura que comenzando por la raza termine por la humanidad entera aseveraba:

“Es de extrañar, que al buen talento, no a las instrucciones defectuosas del Sr. Pacheco, dejase de ocurrir que la autonomía política que reconoce en las colonias, pueda aplicarse a las provincias de un mismo Estado, y que conduce a reconocer lógicamente la autonomía que la democracia proclama en el individuo, aunque en rigor no pueda ser esta comparada con aquella.

El error del Sr. Pacheco y de los que piensan como  él, procede de la semejanza que creen hallar entre las colonias y pequeños Estados dependientes de una monarquía….”

 

La Sagra antes de su partida a París remitió el siguiente artículo al Diario “La Esperanza” que publicó en su edición del 4 de Diciembre de 1861 titulado:

“El Sr. Marqués de Miraflores y los cañones rayados” que iba precedido del siguiente comentario:

“Mientras que el Consejo de estado no decide si debe o no concedérseme un pedazo de pan para mi vejez, no puedo emplear mejor algunos de los momentos de mi triste espera que combatiendo falsas aserciones…”

 

En él reprochaba al Marqués de Miraflores haber dicho en el Senado:

“Las revoluciones sociales, las revoluciones que enarbolan la bandera que he indicado (la propiedad es el robo), esos señores no entienden más que de fusiles, de bayonetas, de cañones y mejor si son rayados”.

 

La Sagra afirmaba:

“… Que la idea revolucionaria salió triunfante de las comprensiones materiales, y además enriquecida con nuevas armas, la confirmación de esto último se ve en España donde el progreso de la democracia y el socialismo son manifiestos…”

“Desengáñese el Sr. Marqués, y con él todos cuantos tienen una confianza ciega en las bayonetas y en los cañones rayados, o no rayados, la idea revolucionaria no puede ser eficazmente destruida sino por otra idea de índole y carácter opuestos….”

 

Mientras Ramón de la Sagra  nos reseñaba estas ideas sobre los movimientos sociales de la España preindustrial, ese mismo día 4 de Diciembre de 1861 se celebró la Junta General de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, en la que se renovó su Junta de Gobierno, cesando Domingo Fontán en su puesto de Director que el año siguiente ocuparía José Varela de Montes.

Fontán concluyó su mandato teniendo la satisfacción de ver aprobado el Proyecto del Ferrocarril Compostelano por Real Orden de 13 de Diciembre de 1861. El 21 de Diciembre de ese año también por Real Orden se otorgó el Pliego de condiciones particulares de la concesión del Ferrocarril de Santiago al Puerto del Carril a los concesionarios y consocios de la Compañía del Ferrocarril Compostelano de la Infanta Isabel:

 

  • “PLIEGO DE CONDICIONES –

 

1ª La empresa se obliga a ejecutar de su cuenta y riesgo todas las obras necesarias para el completo establecimiento de un ferro-carril, que partiendo de Santiago y pasando por Padrón vaya a terminar en el Puerto de Carril.

2ª Las obras se ejecutarán con arreglo al proyecto aprobado por Real Orden de 13 de Diciembre de 1861 y a las prevenciones en ella insertas. Este proyecto podrá modificarse con la aprobación del Gobierno.

3ª En término de quince días, contados desde la fecha de la concesión, deberá completar la empresa, sobre el depósito que haya consignado 791.250 reales en metálico o efectos de Deuda Pública al tipo que les está asignado para este objeto por las respectivas disposiciones vigentes, y los que no le tuvieren al de su cotización en Bolsa el día anterior inmediato al de la consignación del depósito.

4ª La empresa deberá dar principio a los trabajos de este Ferro-carril dentro de los tres meses siguientes a la fecha de la concesión y tenerlo enteramente concluido y dispuesto para la explotación a los dos años contados desde la misma fecha.

5ª La explanación y obra de fábrica se construirá para una sola vía hasta que las necesidades del tráfico exijan la segunda, excepto en las que se proyectan, desde luego, para doble vía. Los perfiles de la explanación y  obra de fábrica serán los fijados en el proyecto aprobado.

6ª Se establecerán estaciones en Santiago, Ortoño, Rivasar, Padrón, inmediaciones del Puente Cesures, Caloira, Carril y otra entre Santiago y Ortoño. No podrá la empresa establecer más estaciones o variar la situación de las indicadas sin autorización del Gobierno, pero éste se reserva la facultad de obligarla a situarlas donde lo tenga por conveniente y aumentar su número.

7ª El material móvil se fija como mínimo para toda la línea en:

3  locomotoras       para viajeros

3      id.                   para mercancías

4  carruajes de primera clase

12      id.                 de segunda

20      id.                 de tercera

6   furgones para equipaje

30  vagones para ganado y mercaderías

2         id.                 para caballos

2   truks.

8ª Las máquinas-locomotoras estarán construidas con arreglo a los     mejores modelos.

9ª Los coches de viajeros estarán suspendidos sobre muelles, y tendrán asientos. Los de primera clase estarán guarnecidos y los de segunda tendrán los asientos rellenos: unos y otros estarán cerrados con cristales; los de tercera clase llevarán cortinas. La empresa podrá emplear coches que lleven en departamentos separados más de una clase de viajeros. Podrán también emplear carruajes especiales, cuya tarifa determinará el Gobierno a propuesta suya, pero en ningún caso excederá el número de asientos de estos carruajes de la quinta parte de número total de asientos del convoy.

10ª la empresa deberá establecer y conservar constantemente el buen estado del servicio, durante el tiempo de la concesión, un telégrafo eléctrico completo, con dos o cuatro hilos para el uso del Gobierno sin perjuicio de los que  coloque además para el servicio especial de la línea, proporcionando en las estaciones local correspondiente para los empleados de la Administración.

11ª No podrá ponerse en explotación el todo o parte del Ferro-carril sin que preceda autorización del Gobierno en vista del acta del reconocimiento de las obras y material del camino, redactada por los Ingenieros Inspectores en el que se declare que puede comenzarse la explotación.

12ª Tampoco podrá la empresa emplear en la explotación ninguna locomotora o carruaje, ya sea recién construido, ya después de reparaciones importantes, sin que haya sido reconocida y probada por los Inspectores del Gobierno.

13ª Cada convoy de viajeros tendrá el número suficiente de asientos de las tres clases marcadas en el artículo 9 de estas condiciones para conducir a todas las personas que concurran a tomarlas.

14ª La velocidad efectiva de los convoyes de viajeros de mercancías se fijará por el Gobierno a propuesta de la empresa, así como la duración del viaje.

15ª La empresa queda obligada a poner a disposición del ¨Gobierno, gratuitamente y sin perjuicio de lo prescrito en los artículos 28 y siguientes de las condiciones generales de 15 de Febrero de 1856, los carruajes o departamentos necesarios para el transporte del correo en un tren de ida y vuelta diarios, cuyas horas de salida y llegada se fijarán por la Administración.

16ª La concesión de este Ferro-carril, se otorgará por noventa y nueve años con arreglo a estas condiciones y a la tarifa adjunta, y con sujeción a la ley general de 3 de Junio de 1855, a las condiciones para su cumplimiento de 15 de Febrero de 1856 y finalmente a todas las disposiciones generales relativas a caminos de hierro.

17ª La empresa se sujeta a la adjunta tarifa de precios máximos de peaje y transporte. De cinco en cinco años, con arreglo a la Ley general de Ferro-carriles, podrá ser reformada esta tarifa por el Gobierno, si el camino produjese más del 15 por 100 del capital invertido por la empresa.

18ª En los diez años que proceda al término de la concesión el Gobierno tendrá derecho de retener los productos líquidos del camino y emplearlos en conservarlo si la empresa no llenase completamente esta obligación.

19ª Se fija en 15 por 100 el límite de los productos que debe tomarse como base para la indemnización a la empresa, en el caso de que creyese el Gobierno conveniente rescindir esta concesión con arreglo al artículo 31 del pliego de condiciones generales de 15 de Febrero de 1856.

20ª La empresa nombrará uno de sus individuos para recibir las comunicaciones que le dirigían el Gobierno y sus delegados, el cual deberá residir en Santiago.

Si se faltase por la empresa esta disposición, o su representante se hallase ausente de Santiago, será válida toda notificación hecha a la empresa, con tal que se deposite en la Secretaría del Ayuntamiento.

21ª Serán de cargo de la empresa concesionaria los sueldos de los empleados que nombre el Gobierno para ejercer la inspección facultativa o técnica y la administración y mercantil de esta línea, así como los gastos de reconocimientos y demás que sean necesarios para regularizar el servicio.

22ª No solo quedará la empresa obligada al cumplimiento de las prescripciones y cláusulas precedentes, sino al de la ley de ferro-carriles de 3 de Junio de 1855, instrucción y condiciones aprobadas por Real Decreto de 15 de Febrero de 1856 y demás disposiciones dictadas o que se de en lo sucesivo con carácter general sobre caminos de hierro.

Aprobado por Real Orden de 21 de Diciembre de 1861 (hay una rúbrica).

En virtud de los poderes que me han sido conferidos por mis consocios D. Domingo Fontán y D. Joaquín Caballero y Piñero declaro en su nombre y en el mío propio que me hallo conforme con este pliego de condiciones y que lo acepto en todas sus partes.

Madrid, a 27 de Diciembre de 1861 – I. Vilardebo….

Es copia – Ibarrola”.

En cuadro seguido se recogen las listas de tarifas de precios por pasajero, cabezas de ganado y tonelada de mercancía por kilómetro, llama la atención, que un viajero de primera clase pagase lo mismo que un buey, vaca, toro, caballo, mula, o animal de tiro.

En cuanto a la exención fiscal de 60 millones de reales para subvencionar la construcción del ferrocarril general de Galicia, en la Sesión del Congreso de los Diputados del 21 de Diciembre de 1861, entre otros, y sin discusión se aprobó el Dictamen nº 172 sobre la petición de desestimar tal subvención dada la imposibilidad de pago de los pueblos de Galicia quedando así resuelta esta última cuestión suscitada durante el mandato de Domingo Fontán quien libre de ésta, su última función pública, se dedicaría a sus particulares ocupaciones”.

 

En ese año de 1862, el Naturalista Victor López Seoane, en Santiago, Imprenta de Manuel Mirás, pública su libro “Fauna Mastlógica de Galicia” dedicando uno de sus ejemplares a Fontán que conserva su Fundación.

 

López Seoane nació en Ferrol el 28 de Octubre de 1832 y falleció en La Coruña el 14 de Julio de 1900, es considerado uno de los Naturalistas más importante del Siglo XIX.

 

El Diario de la Corte “La Época” en su edición correspondiente al 10 de Enero de 1862 publicaba lo siguiente:

 

“El Sr. D. Ramón de la Sagra que ha regresado ya a París dirige una carta a “La Esperanza” en la que llama la atención sobre las tendencias que se advierten en Rusia particularmente en las cuestiones que se refieren a la cuestión de propiedad…”

“Es un hecho verdaderamente notable y sorprendente que en Moscú salga a la luz pública y circule sin poder impedirlo la autoridad, un periódico denominado Vielikorus (el gran ruso) donde se trata de dar un sistema liberal al imperio, de emancipar la Polonia, de conceder con la libertad a los siervos, la propiedad libre de las tierras donde ahora trabajan y hasta se discute la opinión de si la familia reinante podrá ser conservada al frente de la nación regenerada…”

Lo reseñado por La Sagra fue el preludio de la Revolución Socialista de Febrero de 1917 que determinó el destino de la Familia Romanov.

 

El Diario de la Corte “La Esperanza” en su edición del día 23 de Enero de 1862 publicaba la carta remitida por La Sagra desde París el 18 de ese mes, conteniendo sus reflexiones sobre el fomento del cultivo del algodón.

 

El 27 de Enero se celebró la Junta de la Sociedad Económica de Amigos del País, en la que Domingo Fontán fue nombrado socio de mérito.

 

El 15 de Febrero de 1862, Ramón de la Sagra remite carta desde París al Director de “La Esperanza” donde le refiere las dificultades para introducir en España su nueva obra sobre la Isla de Cuba, carta esta que se publica en la edición del 21 de Febrero de ese mismo año:

“París 15 de Febrero

Sr. D. Pedro de la Hoz

Mi estimado amigo y señor, Varias veces he deplorado, y el periódico de V. fue también órgano de mis expansiones el vicioso sistema de tramitación seguido en las oficinas españolas, y también he señalado sus gravísimos efectos, de los cuales se hallan exentos los sistemas en práctica de todos los países civilizados.

Pero mis observaciones ni las de otros muchos, ni la voz unánime de nacionales y extranjeros, víctimas de las demoras y perjuicios que por causa de aquellos sufren, parecen ser suficientes para obtener el deseado remedio.

Voy a referir a V. lo que me sucede con el permiso que he solicitado para introducir en España 500 ejemplares de mi nueva obra sobre la Isla de Cuba, que el artículo 15 de la Ley de 10 de Julio de 1847 me concede.

Sabe V. que regresé de la Isla de Cuba, adonde fui a buscar datos para mi trabajo fines del mes de Julio de 1860. El primer tomo de mi obra estaba terminado y encuadernado en el mes de Enero siguiente.

En Marzo, expedí una caja con 100 ejemplares a Bayona, y no queriendo molestar a nadie encargándole desde aquí la solicitud para obtener la entrada, preferí diferirla hasta hacerla yo mismo en esa, y en efecto, la entregué el día 20 de Abril del año pasado. Sírvase V. fijarse en esa fecha.

He estado en esa capital un mes en aquella fecha; después he vuelto y permanecido cerca de tres, desde Octubre a Diciembre. He dado pasos en las oficinas, he molestado a cinco o seis amigos; todo el mundo se hallaba bien dispuesto, la concesión del permiso no ofrecía el menor inconveniente, atendida la naturaleza de la obra; y sin embargo lo vicioso del sistema de tramitación ha hecho que hasta el 15 del pasado Enero no se haya expedido la Real Orden del permiso para el Ministerio de Fomento, es decir al cabo de nueve meses de haberle solicitado. Pero no ha terminado aquí el asunto.

Uno de mis amigos en esa, que suele atribuir a mi impaciencia las quejas que me oye, me escribió al momento diciéndome: Ya me han remitido la Real Orden; ya estará V. contento.

Previendo lo que iba a suceder, me limité a contestarle lo siguiente: Envíe V. esa Real Orden original a la Aduana de Irún y verá V. lo que sucede.

Mi amigo, que creía haber puesto, como suele decirse, una pica en Flandes, con haber obtenido la Real Orden, la remitió muy satisfecho a Irún, de donde me acababan de escribir como yo imaginaba:

La Real Orden que V. hizo remitir aquí no ha sido trasladada todavía por Hacienda, y hasta entonces no se puede despachar la caja.

Suponiendo que este traslado tarde un mes más en hacerse, habiendo ya transcurrido uno desde la fecha de la Real Orden, se completarán once antes que mi caja salga de Irún, e indudablemente llegará al año cuando mi libro pueda ser conocido en esa.

Omito amigo mío, comentarios y reflexiones. Ya estoy cansado: Dios que todo lo puede, pondrá remedio a esos deplorables vicios y defectos de la Administración española.

Su afectísimo amigo. Ramón de la Sagra.”

 

El 27 de Febrero de 1862, la Sala de lo Contencioso del Consejo de Estado dictó Sentencia declarando en única instancia que Ramón de la Sagra no tiene por ahora derecho a haber pasivo, el Fallo se fundamentaba:

“… Considerando que según se deduce de las disposiciones de las leyes de presupuestos en la parte que se refiere a los cesantes, y de la constante inteligencia que hasta ahora se les ha dado, el tiempo servido en empleos interinos, como sean de planta y conferidos por Real nombramiento, es de abono para la clasificación de los cesantes cuando lleguen a desempeñar un destino de Real nombramiento en propiedad.

 

Considerando que no basta este abono de tiempo para el señalamiento de haber pasivo, porque para ello es indispensable haber servido por dos años en propiedad, un empleo de Real nombramiento o de las Cortes, cuyo sueldo sirva de tipo regulador.

 

Considerando por todo lo expuesto, que si bien es de abono a D. Ramón de la Sagra, el tiempo que ha servido, no puede, sin embargo señalarse haber pasivo porque no ha acreditado el goce de un sueldo que reúna las condiciones de regulador, según ley….”

Dicha resolución se insertó en la Gaceta de Madrid Nº 98 del 8 de Abril de 1862.

(Sentencia nº 28, Página 71, Colección legislativa de España, Consejo de Estado 1862).

 

Entre los miembros del Consejo de Estado  que firmaron la resolución se encontraban, Facundo Infante y Antonio González, como vemos los amigos de ayer, ya no eran los de hoy, sobre todo cuando se abandonan las ideas progresistas para abrazar otras conservadoras como le sucedió a Ramón de la Sagra.

Ambos, Diputados por Badajoz, fueron relevantes figuras del Partido Progresista, íntimamente vinculadas con el General Baldomero Espartero, quienes durante su regencia ocuparon puestos de notoria relevancia.

 

Infante, entonces Diputado por Badajoz y La Sagra, Diputado por La Coruña, fueron miembros de la Comisión sobre el Proyecto de Ley relativo al subsidio extraordinario de guerra en las Islas de Cuba y Puerto Rico, quien emitió Dictamen el 15 de Enero de 1838.

 

 

El Abogado Antonio González, fue Ministro del Estado o Presidente del Consejo de Ministros del 20 de Mayo de 1841 al 17 de Junio de 1842. El Militar Facundo Infante desempeñó el cargo de Ministro de la Gobernación entre el 21 de Mayo de 1841 y el 17 de Junio de 1842.

 

Ramón de la Sagra en la Advertencia preliminar de su “Informe sobre el estado actual de la industria belga 1842” comentaba:

“La continuación de mis tareas científicas me llamaba a París a fin del verano último cuando el Excmo. Sr. Facundo Infante Ministro de la Gobernación de la Península respondiendo a mi oferta de ocuparme en cualquiera comisión en que pudiera ser útil a mi patria, se sirvió recomendarme el examen de la exposición de la industria belga, abierta entonces al público en Bruselas. Deseoso de complacer a este digno jefe y antiguo amigo admití gustoso el encargo que me hacía y cuyo resultado forma el objeto del presente informe”.

 

Sin embargo, Domingo Fontán defendiendo sus ideas conservadoras en el Congreso de los Diputados, con ellos fue menos condescendiente, cuando debatió con González en Septiembre y Octubre de 1837, Febrero y Mayo de 1842 y con Infante en Enero, Mayo y Junio del año 1838, y Abril y Mayo de 1842.

 

En la Sesión del 31 de Enero de 1838, en la que se discutía sobre el Proyecto de Ley de una quinta de 40.000 hombres, Fontán replicaba al Diputado Infante:

 

“… Ha dicho el Sr. Infante que yo había sentado que teníamos indigestión de fuerzas, y estoy tan convencido de ello, que entiendo que si las que existen estuvieran mejor dirigidas, no necesitaríamos de ninguna quinta”.

 

En la Sesión del 16 de Mayo de 1842 Fontán replicaba al Ministro de Estado Antonio González  en la discusión sobre el Proyecto de reemplazos del Ejército:

“Permítame el Sr. Presidente que diga esto porque es necesario dar una lección al Gobierno, al Sr. Ministro de Estado, y permítame también la dureza de la exposición.

En España hay libros de bautizados y de muertos y estos dos datos de muertes y nacidos son los que se necesitan para saber cuántos hombres y mujeres hay. Así es como supo, por ejemplo, el Sr. D. Ramón de la Sagra, seguir el movimiento de la población de la Isla de Cuba….”

 

En la Sesión del 2 de Junio de 1842 aseveraba al respecto:

“Al clero español es a quien debemos la exactitud de esos datos para formar una estadística; y así es que el saber a cuánto asciende la publicación es obra de laboriosidad”.

Por este método se ha llegado en algunos países a saber cuál es su población y de este modo se ocupó de la población de la Isla de Cuba Don Ramón de la Sagra y de esta manera es como se adelanta en la ciencia de la población…”

 

El 5 de Marzo de ese año de 1862, La Sagra remitió una nueva carta en la que daba cuenta de las explotaciones auríferas en los Estados Unidos así como de la fabricación de armas por el Ejército Federal y de la construcción de una armada acorazada por Inglaterra, carta ésta que fue publicada en “La Esperanza” del 24 de Marzo.

 

El 30 de Marzo de 1862 se celebró en el Puerto del Carril el inicio de las obras del Ferrocarril de la Infanta Isabel, de cuyo acontecimiento dio cumplida cuenta la “Revista Económica” en su nº 33 del 15 de ese mes:

“… Al despertar la aurora la salva de los buques anclados en la bahía, a cuya señal los de guerra fueron rápidamente empavesados, y los mercantes izaron la bandera nacional fue el primer anuncio de la doble festividad del día…”  “… Desde la primera hora de la mañana aparecieron elegantes colgaduras en las principales casas de la villa y  una comparsa de marineros vestidos sencillamente de blanco, significaban ejecutando un baile animado, la alegría de sus moradores.

 

A las diez hallábanse en el Carril todas las Autoridades y Comisiones invitadas, habiendo llegado a caballo, del Caserío de Rubianes, algunos de los comisionados por la Universidad Compostelana.

 

Acercábase el mediodía cuando precedida de los Sres. Errea, Gobernador de la provincia, Albornoz, General Segundo Cabo y Sánchez Comandante militar, se puso en marcha la comitiva desde la casa del Sr. Avalo en que con este propósito se había reunido de antemano.

 

En el camino que conduce a Fuente Santa véase formado un piquete de infantería, y el pueblo reunido en las laderas que lo limitaban contemplaba con placer el rápido paso de los convidados que saludaban el cañón de los guarda-costas y pedreros del puerto, estremeciendo los ecos del mar con sus majestuosos sonidos.

 

Una elegante y espaciosa tienda de campaña recibió a las autoridades y comisarios de las diversas corporaciones en Fuente Santa. Allí el Sr. Canónigo Don Pablo García Cuesta, delegado de su eminencia el Cardenal Don Pablo García Cuesta,  delegado de su eminencia el Cardenal Arzobispo de Santiago, a quien acompañaba el Sr. Cura párroco del Carril, pronunció los rezos e hizo las ceremonias y prescritas por la Iglesia para  tales casos. Acto seguido el Gobernador tocó tierra con una azada y el General segundo con pico, colocados con anticipación sobre una mesa en la parte inferior de la tienda, situada al ocaso al oriente.

 

El Sr. Errea adelantándose algunos pasos y en el centro del círculo formado por los concurrentes, pronunció con voz algo conmovida el discurso que insertamos….” “… El ¡viva la Reina! con que termina fue repetido con el calor y entusiasmo por todos los que se hallaban en la tienda. Usaron después la palabra el Sr. Fontán, que expuso cual grande era su satisfacción al ver comenzada una obra, reputada al principio de quimérica y en la cual los concesionarios no llevaban miras de interés o particular provecho, sino que españoles y gallegos se proponían tan solo el desarrollo de la riqueza y el adelanto de Galicia…”

A continuación intervinieron como oradores García Cuesta, delegado del Arzobispo; Casares en nombre de la Sociedad Económica y como representante de la Universidad; el Comandante militar Sánchez; el Gobernador de la provincia Errea y el General Albornoz y González en nombre del Ayuntamiento de Santiago.

“… La música del regimiento nº 3 Príncipe, después de situarse al pie de la casa del Sr. Bohigas, desde aquella hora entretuvo agradablemente a la numerosa concurrencia que ocupando en toda su estancia la calle del puerto, fijaba su mirada en los ágiles y robustos marineros que se dedicaban al áspero y penoso ejercicio de subir por las cucañas, con piezas tan escogidas como bien desempeñadas.

La comida oficial comenzó a las dos y media de la tarde; componíase de exquisitos manjares fiambres y excelentes dulces: los vinos de Jerez, Canarias y champagne fueron servidos con verdadera profusión y abundancia.

El orden en que estaban colocadas las personas invitadas era el siguiente: en el testero el Sr. García Cuesta a su derecha Sres.  Albornoz Comandante militar,  Rioja y González comisionados por el Excmo. Ayuntamiento de Santiago.

Sres. Comisionados de las Diputaciones Provinciales; a su izquierda Sres. Errea, Fontán, Caballero y empresarios franceses entre los cuales se encontraba sentado el Sr.  Hoyos, Ingeniero Jefe de la Provincia de Pontevedra; enfrente del Sr. García Cuesta, el Sr. Casares que representaba al Sr. Rector del distrito a la derecha de éste el que suscribe (M.Salvá) representante de la Universidad y los Sres. Pardiñas, Varela, Cadaban, Sánchez, Villamarín y Roffignac comisionados por la Sociedad Económica de Amigos del País, a la izquierda el Sr. Jaraba representante de la Universidad y los Sres. Oficiales que mandan la guarnición de Pontevedra…”

Terminada la comida se iniciaron los brindis que abrió el Gobernador Civil.

“…Desde aquel momento los brindis se sucedieron unos a otros y no hay memoria alguna por feliz que sea, capaz de recordar las ideas brillantes y los rasgos originales o profundos que la común alegría inspiraba.

Así pues solo hablaremos de algunos, no pudiendo hacerlo de todos…”

“… el Sr. Fontán (brindó) por el Sr. Sánchez Villamarín, el iniciador de un proyecto juzgado al principio por imposible, y que con tan singular modestia olvidado de sí mismo sin desmayar nunca, había prestado su cooperación a las penosas labores preparatorias…”

“Nutridos aplausos y murmullos de aprobación acogieron estos pequeños discursos, testigos elocuentes de la franca alegría, del júbilo  que reinaba entre las personas convidadas que podían exclamar como el emperador romano, no hemos perdido el día, que al concluir el banquete acaba al ocaso, los asistentes a los festejos firmaron después el acta que acostumbraba a escribirse en perpetua memoria de los sucesos notables….”

“… La fiesta acertadamente preparada por el Ayuntamiento de Carril tuvieron su remate y corona en el baile que se prolongó hasta las cuatro de la mañana”.

El autor del artículo M.Salvá hace referencia a la “doble festividad del día” sin referirse a ella; la respuesta la encontramos en el nº 518 del “Miño” correspondiente al 2 de Abril de 1862 que por error consta como 2 de Marzo donde refiere la inauguración de la fábrica de papel continuo “La Cristina” en Santa Cristina de Lavadores (Vigo), en la que se instalaron 12 cilindros trituradores de trapo movidos por la fuerza matriz del Río Lagares.

 

A pesar del notorio protagonismo que se le dio a Fontán en el acto descrito, adivinamos cierto desinterés que se evidencia al otorgar apoderamiento a favor de Inocencio Vilardebo para las negociaciones de la cesión de la Concesión a los franceses Archón y  Rodon, su ausencia en la Junta de accionistas en la que se creó aunque pendiente de la oportuna autorización del Gobierno, la Sociedad Anónima del Ferro-Carril de la Infanta Isabel, actuando en su nombre en virtud de ese apoderamiento Vilardebo al igual que en el acta del otorgamiento del Pliego de Condiciones particulares de la Concesión. De su discurso señalamos lo referente a que en tal empresa “los concesionarios no llevaban miras de interés o particular provecho, lo que evidencia que Fontán dio preferencia a los aspectos técnicos del proyecto sobre los económicos  y superados éstos dio por concluida su colaboración.

El Ferrocarril Compostelano, después de muchas vicisitudes por fin pudo inaugurarse el 15 de Septiembre de 1876 siete años después de la muerte de Fontán.

 

El Diario de la Corte “La Esperanza” en su edición del 26 de Abril de 1862 nuevamente se ocupaba de Ramón de la Sagra:

“Parece que vistas las imposibilidades de forma que media para acordar al Sr. de la Sagra derechos de cesantía, y las dificultades que hay en la Península un empleo correspondiente a sus circunstancias personales se ha pensado ponerle en un destino científico de la Isla de Cuba que tanto ha estudiado. Duro parece forzarle, en su edad avanzada a surcar por séptima vez el Atlántico; pero peor sería que la nación a quien ha servido con su trabajo y honrado con su ciencia le dejará morir en el extranjero de manos de la pobreza”.

 

El 12 de Junio de 1862 Domingo Fontán y su esposa Manuela Riva tuvieron la satisfacción de ver como su hijo menor Rosendo, después de superar cinco cursos obtenía por la Universidad de Santiago el título de Bachiller en Medicina y Cirugía.

 

También el día 18 de ese mes la Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago premiaba a su Ex-Director Domingo Fontán, entregándole el Diploma de Socio de mérito que conserva su Fundación y en el que consta:

“Esta Sociedad en sesión de 27 de Enero ha nombrado socio de mérito al Sr. Domingo Fontán considerándole adornado de los conocimientos y circunstancias necesarias para llenar el objeto de su instituto y en cumplimiento de lo dispuesto por la Corporación se le expide este Diploma autorizado con el gran sello y firmado por los Señores Director, Censor y Secretario. Santiago 18 de Junio de 1862. El Censor Jacobo Flores. El Secretario José Planellas.

 

Según consta en el Archivo Histórico de Protocolos de la Comunidad de Madrid, Protocolo nº 19, Consulado de París 1862, Tomo 32020, Folios 176-180. (ES 28079, A.H.P.M. 4667).

Ramón de la Sagra cedió a sus cuñados la herencia de su primera esposa Manuela Turner del Río Maldonado.

“En la ciudad de París a 21 de Julio de 1862. Ante mí el infrascrito Vicecónsul de S.M. la Reina encargado del Consulado General y testigos que se expresan, pareció el Sr. Don Ramón de la Sagra, natural de La Coruña y residente actualmente en esta Capital, a quien doy fe conozco y digo: Que habiendo fallecido su esposa Doña Manuela Turner del Río Maldonado en la ciudad de Santiago de Galicia de donde era natural y en el año de mil ochocientos cincuenta y nueve y deseando dar a sus tres hermanos el Doctor Don Vicente, el Licenciado Don Antonio y Doña Teresa Turner del Río Maldonado una prueba del aprecio que siempre les ha profesado y gratitud con el esmero y cariño con que trataron y atendieron a su difunta hermana durante su última enfermedad y hasta su fallecimiento ha deliberado darles el usufructo mientras vivan de los bienes que heredó de dicha esposa, según resulta del testamento mutuo que otorgaron en Madrid el día veinte y seis de noviembre de mil ochocientos cuarenta y nueve, los cuales copiados de las hijuelas que le corresponden son los siguientes…”

Entre dichos bienes se encontraban una casa principal sita en Santa Eulalia de Oza, lugar de Agoro y otra con palomar ubicada en el lugar de Pasatiempo en la misma Parroquia además de las rentas de catorce fincas rústicas de diferentes ferrados, valorándose el referido usufructo en 27591 reales.

 

A tenor de lo expuesto, nos desdecimos cuando afirmábamos en el artículo “1853 El año del hambre en Galicia” que Ramón de la Sagra llegó a la Corte sobre el 7 de Diciembre de 1851 en compañía de su joven esposa francesa Fanny Adolphine con la que se casó en segundas nupcias tras el deceso de su primera esposa, la anteriormente citada Manuela Turner del Río Maldonado.

 

No piense ni mucho menos mi estimado lector que acusamos a Ramón de la Sagra de bigamia, pues según la legislación francesa de la época, al igual que en la actualidad, regía el matrimonio laico o civil, aunque en España no fuese reconocido.

 

La Gaceta Industrial nº 270 del 21 de Septiembre de 1871 página 2, sección de variedades publicaba una biografía de la Sagra en la que refiriéndose al tiempo en que fue Diputado por Lugo al presentarse a las elecciones de 1854 por la Unión Liberal se afirmaba:

“Durante este tiempo vivió en Madrid probablemente en una modesta casa de huéspedes, con su esposa joven francesa con quien se había casado en segundas nupcias…”

La Sagra llegó a Madrid procedente de París el 8 de Agosto de 1854 (“La Nación” 9-VIII-1854, página 1ª).

“La Esperanza” nº 6972 del martes 25 de Junio de 1867 en su página 3ª publicó lo siguiente:

“El Correo de París nos trae hoy la triste noticia de que el 14 del presente mes, falleció en su casa de campo, departamento Sena Mad. Fanny Adophine, esposa de nuestro amigo el Sr. Don Ramón de la Sagra a quien acompañamos cordialmente en nuestro justo dolor que le habrá ocasionado tan sensible pérdida, rogando a Dios conceda a la finada el eterno descanso.

“El Pensamiento Español” del 26 de Junio de 1867 en su página 2ª reiteró la noticia.

“Leemos en la Esperanza:…”

 

El 19 de Noviembre de 1862, Domingo Fontán efectúa mediciones en la presa del Río Vilacoba del que se sirve como fuerza motriz la Fábrica del Castro de Lousame, presumimos ante la preocupación por la sequía que padecía Galicia que se hizo evidente en los dos años siguientes de 1863 y 1864 hasta el punto de ser insuficiente el caudal del Río Lagares para mover los 12 cilindros trituradores de trapo de la mecanizada Fábrica de papel continuo La Cristina inaugurada en Vigo el 30 del mes de Marzo según tenemos referido por lo que tuvo que suspender la producción, evitándose Fontán la competencia ya que la Fábrica del Castro no suspendió su actividad.

“Verifíquese el nivel de la presa que había determinado en 1848 según se ve en la página enfrente.

El punto de partida, aunque en el mismo local fue el de la superficie del agua aconsejándomelo así Don Eugenio Tramblin para hallar el salto de agua. Resultó este de 7 m. 70 cs. = 38 1/9 cuartas sin dar inclinación al anteojo.

Era anteriormente igual a 36 3/9. Diferencia 1 7/9 que equivale a 16 pulgadas, este aumento parece así, de que se partió del nivel a superficie del agua, siempre más alto, como de no haber dado inclinación al anteojo.

El salto respecto a la esquina del espacio de la Fábrica o término del canal horizontal de la rueda resultó ser de 4 m. 30 centímetros.

La cantidad de agua que entonces llevaba la presa era de 400 litros por segundo de tiempo. El salto mayor de 29 caballos efectivos, el menor da 16”.

 

El Periódico “La Esperanza” en su edición del día 26 de Noviembre de 1862 daba noticia de haberse puesto a la venta en la librería de Gaspar Roig el primer tomo de introducción de la Historia Económico Política de la Isla de Cuba que se conoció en España con muchísimo retraso dado que la Aduana tardó año y medio en cursar la pertinente autorización solicitada por Ramón de la Sagra, para introducir cien ejemplares de la obra el 20 de Abril de 1861.

“Sabemos que la casa de los Sres. Gaspar Roig y Compañía han recibido y puesto en venta ejemplares del tomo de introducción a la nueva obra sobre la Isla de Cuba, que ha empezado a publicar en París el año pasado nuestro amigo Ramón de la Sagra, y sobre la cual emitimos ya nuestra opinión, cuando el autor nos favoreció con un ejemplar hallándose en esta Corte. Ahora diremos que el tomo recién llegado contiene la Relación de su último viaje a la interesante Isla de Cuba, en los años 1859 y 1860 a donde fue a presenciar, digámoslo así, los adelantos hechos en los veinticinco años de ausencia de ella, y reunir los documentos comprobantes que debían servirle para redactar la segunda edición, considerablemente aumentada, de su primera y voluminosa obra”.

“… La futura, sin serlo menos, será mucho más económica, y el tomo de introducción publicado, se dará como prima a las personas que se suscriban a las dos secciones de ella ahora anunciadas, bajo el título Historia Económica-Política, Intelectual y Moral de la Isla de Cuba”.

 

Llegado el mes de Enero del año 1863, el Diario de la Corte “La Esperanza”, seguía recordando a La Sagra, así en su número del día 14 aseveraba:

“… Al insertar este párrafo no podemos menos que recordar con profunda pena que el escrito a quien en él se alude se halla en el extranjero, tan apreciado allí como olvidado de su patria sin ser cosa alguna para el gobierno de ella: ni empleado, ni cesante ni jubilado”.

 

El 17 de Enero de 1863, concluyó el segundo Gobierno de Leopoldo O’Donnell como consecuencia de las discrepancias con los miembros de su partido La Unión Liberal, por lo que el 27 de Febrero presentó la dimisión, siendo nombrado por la Reina Isabel II en su sustitución como Presidente del Consejo de Ministros, Manuel Pando Fernández de Pinedo el 2 de Marzo de 1863.

El cambio de Ministerio motivó otro viaje de Ramón de la Sagra a la Corte al objeto de intentar solucionar su precaria situación a la vista de lo publicado por el Diario “La Esperanza” del 18 de Mayo de 1863:

“Noticias Políticas

Ha llegado a esta Corte nuestro amigo el Sr. D. Ramón de la Sagra ¿Se le hará esta vez justicia, al cabo de su larga y laboriosa carrera?

Noticia que reiteró “La Época” del día 21.

 

Mientras esto sucedía, Domingo Fontán se ocupaba de ayudar a su hijo Manuel en el gobierno de la papelera del Castro de Lousame y en la gestión de un comercio ubicado en la primera planta de la Calle de la Rúa del Villar de Santiago donde residía, alterando la cotidianidad de su vida un hecho relevante acaecido en el Paraninfo de la Universidad de Santiago el 29 de Junio de 1863 al ser investido como Licenciado en Medicina y Cirugía su hijo menor Rosendo.

De dichas actividades nos da idea la correspondencia que mantuvo con Francisco Yáñez Rodríguez, comerciante de Vigo y armador de bergantín-goleta “Faro de Vigo” que regentaba una casa de comercio en unión de sus hermanos, cartas que conserva la Real Academia Gallega ubicada en La Coruña en una carpeta denominada “Domingo Fontán e Fillos 1863-1864” M077/12 que seguidamente trascribimos:

 

Santiago  4 Junio 1863.

“Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Vigo

Muy señor mío y amigo: enterado de las favorecidas de V. de antes de ayer, rectifiqué el arriendo del almacén que se reduce Rs.Vn. 150 que ofreció pagar el Sr. Barba.

Quedo agradecido al favor que V. me dispensa respecto a la pipa de aguardiente de anís.

Nada más por hoy ocurre a su afmo. Amigo S.S. Q.S.M.B

Domingo Fontán”.

 

Santiago 14 Junio 1863.

Muy señor mío y amigo: dejo abonados a V. en cuenta corriente los    Rs. Von. 1.048, que suplió por la pipa de aguardiente de anís que le había pedido y que según su estimada de ayer se sirvió remitirme por el patrón Luis Rodríguez.

Quedo muy agradecido a este servicio que V. tuvo la bondad de dispensar a su afmo. amigo S.S. Q.B.S.M.

Domingo Fontán”.

 

“Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Santiago Junio 25 1863.

Muy Sr. mío de toda mi consideración. Me dirijo a Vd. A fin de que se sirva entregar las adjuntas a mi Sr. padre.

Con toda consideración se ofrece de Vd. su afectísimo S.S. Q.S.M.B.

Manuel Fontán

 

Manuel Fontán fue el penúltimo de los hijos de Fontán

 

Santiago  27 Junio 1863

Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Vigo

Muy señor mío y amigo: Después de participar a V. mi feliz regreso a ésta, sirva la presente para decirle que con la entrega que yo hice en 25 del actual de Rs. Von 500 y con la devolución de 282 que ayer recibí en el concepto de quedar así terminada nuestra cuenta corriente, me parece que se perjudica V. en Von Rs.  63,19, es, cantidad que en mi concepto le debo y que podrá V. cargarme por 1ª partida en cuenta nueva, si revisada aquella, estuviésemos conformes en el resultado de nuestros asientos.

Escribí a Medal lo que V. podrá ver por la copia adjunta y a la mira está de lo que me conteste.

Saludo en esta ocasión al Sr. Don Joaquín y más hermano de V. como también a todos los que se esmeraron en prodigarme los muchos favores que nunca olvidará su afmo. amigo S.S. Q.S.M.B.

Q.S.M.B.

Domingo Fontán ”.

 

“Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Vigo

Santiago 29 Junio 1863

Muy Sr. Mío y amigo: acompaño a V. el conocimiento adjunto a fin de que se sirva recoger de D. Luis Rodríguez, Capitán del Galeón Hortelano las 250 resmas de papel que en él se expresan, que con destino a Cádiz remite el Sr. Su tío D. José Rodríguez.

Quedo a las órdenes de V. su afmo. Amigo y S.S. Q.S.M.B.

Domingo Fontán”.

 

“Sr. D. Domingo Fontán

Ponteareas, 30 Junio de 1863

Muy señor mío: en vista de la de V. su fecha 26 del corriente digo: que Ángel Medal mi marido se ausentó de este Reino sin yo saber cosa alguna; e igualmente ignoro lo que V. reclama, por consiguiente mientras no sepa su paradero o no me mande dinero no puedo decirle nada sobre el particular; pues hay muchos más acreedores que V. y él nada tiene de suyo. Es cuanto puedo por hoy notificarle.

Soy de V. Q.S.M.B.

Por Ángel Medal

Josefa Francoso

 

“Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Vigo

Santiago 30 Junio 1863

Muy  señor mío y amigo: Siento molestar a V. con la presente en razón de una equivocación que ayer se padeció al cerrar mi carta. En ella solo quería yo remitir a V. un conocimiento expresivo de 290 resmas de papel de envolver en 29 balas que debía entregarle D. Luis Rodríguez a su llegada con el galeón Hortelano, y que con destino a Cádiz se remiten por encargo del Sr. su tío de V. D. José Rodríguez. Más en lugar del tal conocimiento solo, se incluyó también otro para D. Mariano Alonso; y no es esto lo peor, sino que me está prohibido por el dueño del pedido de papel que me valga de él para enviárselo, recibiendo hoy carta suya para que lo verifique por medio de los Sres. D. Francisco Tapias y hermanos consignatarios del vapor Amalia antes Garibaldi.

Esto me obliga a escribir a Noya para que si aún está allí Luis Rodríguez le inutilice el conocimiento a favor de D. Mariano Alonso, mediante ha de ser sustituido por otro en favor de los Sres. D. Francisco Tapias y hermanos; y en el caso de haber salido, a incluir a V. las adjuntas para el mismo Rodríguez y los Sres. Tapias a fin de que estos recojan el pedido de papel y se lo remitan a D. Bartolomé Castaño del Puerto de Santa María por el vapor referido o bien según este se lo ordene.

Así que ruego a V. evite, si le es posible, que Rodríguez entregue el papel a Alonso, y en el caso de haberlo hecho que lo recoja y ponga en poder de los Sres. Tapias.

Repito que conozco lo mucho que molestó a V. con este encargo y le ruego mucho disimule quedando a sus órdenes y siempre dispuesto a complacerle como su reconocido y obligado servidor  y amigo Q.S.M.B.

Domingo Fontán”

 

“Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Vigo

Santiago 2 Julio 1863

Muy señor  mío y amigo: Contesto a la muy favorecida de V. de ayer diciéndole que según me escriben de Noya fue advertido Luis Rodríguez de que debe verse con V. antes de entregar el papel que equivocadamente se dirigió a D. Mariano Alonso, mediante habrán de recibirlo los señores Francisco Tapias y hermanos en virtud de la carta que para los mismos remití a V. y de órdenes que a esta fecha deben tener D. Bartolomé Castaño del Puerto de Santa María.

En todo caso si por no tenerlas rehusasen recogerlo, ruego a V. se sirva retenerlo en su poder pagando el flete cargándomelo en  cuenta y dándome aviso de su importe para abonárselo en la misma.

Agradezco mucho el favor que V. me dispensa en el asunto de Ángel Medal. Éste no contestó hasta ahora a mi carta y en verdad que este silencio no hace favor alguno pues tiempo tuvo para escribir.

Respecto a nuestra cuenta estamos conformes en los asientos, excepto en la devolución que me hizo por saldo.

Esta no fue de 218 Rs 81 es, sino 282 es. lo comprueba el papelito adjunto en el que envolví las cuatro monedas que V. me dio, a saber: dos de 100 Rs, una de 80 y otra de 2 Rs. Así que cobré de exceso 63 Rs.19 es creo por lo tanto que debe V. cargarme esta cantidad por 1ª partida en cuentía  nueva. Concluyo la presente saludando afectuosamente a todos sus tres hermanos y de V. y repitiéndome su apasionado amigo  S.S. Q.S.M.B.

Domingo Fontán.

 

“Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Vigo

Santiago 4 Julio 1863

Muy Sr. mío y apreciable amigo: doy a V. mil gracias por los esfuerzos que en favor mío está haciendo en el asunto de Ángel Medal, cuya sospechosa conducta atendiendo a sus negocios en combinación con D. Francisco Fontán Y desentendiéndose de obligaciones contraídas, quizá no tiene conocimiento de esto, me hace considerar como pérdidas la cantidad de 2.400 reales. En fin veremos lo que el tiempo dará de sí.

Dejando así contestadas las dos muy gratas de V. de 2 y 3 del corriente, añadiré que hoy recibí carta de los señores D. Francisco Tapias y Don Bartolomé Castaños, les remita las partidas de papel que este me pida; y les contestó que recibirán de Don Luis Rodríguez las 8 balas con 100 resmas expresadas en el conocimiento equivocadamente extendido en favor de D. Mariano Alonso, pero no remitido a este; conocimiento que con una carta mía de 30 del mes último obraba en poder de V. y que a la llegada de D. Luis Rodríguez les tenía entregada para que recibieran el papel estando prevenido que no se entregara a otro alguno y enterado de todo el conductor.

Me alegro de esta comunicación con la cual se salva la equivocación padecida  al extender el conocimiento.

Es lo que ocurre y sin olvidar a sus señores hermanos a quienes saludo muy afectuosamente me repito de V. su apasionado y reconocido amigo Q.S.M.B.

Domingo Fontán”

 

“Sr. D. Francisco Yáñez Rodríguez

Vigo

Santiago 23 Julio 1863

Muy señor mío y apreciable amigo: Sin asunto alguno, doy a V. cuenta de la contestación que en una carta sin sello de franqueo me dirigió la mujer de Ángel Medal, y que hoy recibí después de enviarlo a la Administración de correos de Puenteareas.

La tal mujer o quien le dictó la carta sabe lo bastante de diplomacia. Los 21 reales que me estafó Medal, no creo que vuelvan a mi bolsillo.

Saludo a V. y a todos sus tres hermanos con el afecto que les debo, y me repito su muy apasionado y reconocido amigo. Q.S.M.B.

Domingo Fontán”

 

Ramón de la Sagra concluido su viaje a la Corte, desde Livry (Seine et Oise) remitió carta a “La Esperanza”, que publicó en su edición del jueves 16 de Julio de 1863 donde resumía su gestión:

“… Después de haber alterado mi salud y perdido mi tiempo y mi paciencia en esa coronada villa durante un larguísimo y fatigoso mes me tiene V. aquí en un lindo pueblecito cercano a París…..”

 

Desde allí en los meses siguientes remitió diferentes artículos que publicó dicho periódico como Francia, Méjico y Cuba, y el Congreso de Europa.

 

Solo faltaba para que Domingo Fontán concluyera satisfactoriamente su gestión de poner en marcha el proyecto del Ferrocarril Compostelano la pendiente autorización del Gobierno a la Sociedad Anónima constituida lo que tuvo lugar mediante Real Decreto de 8 de Agosto de 1863:

“Vengo en autorizar la Constitución de la Sociedad del Ferro-carril Compostelano de la Infanta Isabel de Santiago al Puerto del Carril a lo que transfiere la concesión de la expresada línea…”

La concesión transferida fue por 99 años y el capital de la Sociedad ascendía a 25 millones de reales.

El Consejo de Administración lo formaron:

El Presidente Juan Ozores Valderrama

Sr. de Rubianes, y

El Gerente Inocencio Vilardebo

 

El Proyecto fue elaborado por el Ingeniero Thomas Rumball y las obras estuvieron a cargo del Ingeniero inglés Jhon Stepheson Mould.

 

Entre los días 6 y 12 de Septiembre de 1863 se celebró en Berlín el Congreso Internacional de Estadística. El Diario “La Esperanza” una vez más salía en defensa de Ramón de la Sagra denunciando el hecho de no haberse contado con él.

La Esperanza del 14 de Septiembre de 1863 al comentar la primera entrega del artículo Francia, Méjico y Cuba afirmaba:

“… pero al hablar del Sr. de la Sagra, que tantos servicios ha hecho a su país, que tantas veces le ha representado dignamente en el extranjero, en el terreno científico, y que sin embargo, no ha podido conseguir de nuestros gobiernos ni una colocación digna de su mérito ni el menor premio de sus servicios diremos, para que se vea aquí ni los servicios ni los méritos valen nada, que todo está entregado al favoritismo, que ni aún se han acordado de él para enviarle al Congreso de Estadística de Berlín, eso que es Vicepresidente de la Comisión Internacional ¡Qué país!

 

”La Esperanza” complementaba lo dicho en su edición del 22 de Septiembre de 1863:

“Cuando en nuestro número del 14 del corriente hicimos alusión al desaire que gratuitamente había hecho el actual gabinete en no enviar al Sr. Don Ramón de la Sagra a las reuniones científicas convocadas para Berlin,  no recordábamos con precisión los notables títulos que nuestro amigo reunía para merecer  ser preferido a otros individuos para tal cargo. Helos aquí para edificación del público.

1º El Sr. Sagra pertenece al Instituto Imperial de Francia. Academia de ciencias Morales, Sección de Economía Política y Estadística.

2º Corresponde igualmente a título de corresponsal extranjero, a la Comisión Central de Estadística de Bélgica, aneja al Ministerio de lo Interior.

3º Fue uno de los Fundadores y vicepresidente del Congreso Internacional de Estadísticas que se reunió por primera vez en Bruselas en el año 1853 ahora convocado en Berlín.

4º Fue también uno de los Fundadores y conserva el título de Vicepresidente de la Asociación Internacional para el establecimiento del sistema Métrico Decimal en todos los países creada en 1855 y convocada este año en Berlín.

Las tareas y obras que  han merecido estas distinciones al Sr. de la Sagra, son conocidas y apreciadas en toda Europa, más parece que no lo son tanto del Gobierno Español o que este es más difícil en acordar honores y distinciones. De todos modos no se explica  cómo teniéndole en París, tan cerca de Berlín no se acordó de él”.

 

El 23 de Octubre de 1863, Fontán efectuó sus “Indicaciones para el estudio de un Ferro-carril entre Santiago Betanzos y el Ferrol”, según se expone en un manuscrito que conserva su Fundación cuyo contenido se publicó en los Cuadernos de Estudios Gallegos. Anejo I 1946 (páginas 53-55).

La razón de su elaboración y el contexto en que se efectuó nos es desconocido, pero mucho sospechamos que algo tuvo que ver el que su colaborador en los trabajos de la Carta Geométrica de Galicia y amigo Benito Pla y Cancela consiguiese en las elecciones del 11 de Octubre de 1863 un puesto de Diputado por La Coruña desde el que impulsaría y defendería el Ferrocarril de Galicia de Ponferrada a La Coruña.

“Indicaciones para el Estudio de un Ferro-Carril entre Santiago, Betanzos y El Ferrol”, señalando:

“Nota: Para leer estas indicaciones es necesario tener a la vista mi Carta de Galicia”.

1ª Entre Ferrol y Betanzos hay tres puntos difíciles, o más bien de preferente estudio, dependiendo de ellos el trazado de los intermedios que los unen. Dichos puntos son el paso de la ría de Ferrol entre Jubia y Neda, el de la divisoria entre dicha ría y la de Puentedeume y el del paso del Eume. Un solo puente puede salvar el tránsito a Neda, y el que se eche sobre el Eume debe facilitar la continuación de la vía por el litoral, cruzando las parroquias de Centroña, Boebre, Villanueva, Prevés y Castro, en donde se echará un puente para seguir a la de Miño; así como hay que echar otro sobre el río Tambre para llegar por el mismo litoral a los arrabales de Betanzos.

2ª En este punto hay que decidir si debe o no cruzarse la ría. En el 1er. caso, si con uno o con dos puentes. Aquí como en Neda la economía de los gastos es lo único que hay que tomar en cuenta. Prescindiendo de esto, es preferible en ambos puntos un solo puente; pero aquí se puede y aún debe prescindirse de este gasto, a menos que lo haga indispensable la comunicación directa con La Coruña, buscando el punto de empalme con su ferro-carril.

3ª En efecto si se cruzase la ría de Betanzos, habría que hacerlo con el objeto de llevar la vía a la divisoria del Tambre, ya fuese en dirección a Mesía o al mesón del viento en la parroquia de Bruma; y como la distancia a los puntos de menor altura de la divisoria no llega a 220 kilómetros, no podría vencerse la pendiente, aun adoptando la máquina de 15 metros por kilómetro, sin un desarrollo de 30. La altura de la divisoria sobre el nivel de Betanzos y su corta distancia, es el obstáculo que obliga a prescindir del paso de la ría y a llevar el ferro-carril hacia el este por el valle de Mandeo y por la derecha de su curso hasta los límites orientales de la parroquia de Aranga en la divisoria del Miño, o las aguas del Parga, que es uno de sus tributarios.

4ª Se cruzará el Mandeo no lejos de la Puente Castellana y seguirá el ferro-carril a Santiago después de cruzar el que se proyectó entre La Coruña y Lugo; pasará por las parroquias de Santa Eulalia y S. Vicente de Curtis, llegando así a la divisoria del Tambre; salvará este río en sus 1as. Aguas y no lejos de su origen, cruzándolo entre Vilariño y Folgoso, y tocará en Boimil en la opuesta divisoria entre el Tambre y el Ulla.

5ª Desde Boimil hasta el lugar de San Marco en las inmediaciones de Santiago, perteneciente a una de las parroquias de la ciudad ninguna dificultad se presenta para llevar el ferro-carril por la divisoria sin puentes, túneles ni obras de fábrica; la naturaleza quiso que esta divisoria fuese una loma continuada sin cerros ni accidentes visibles, sin desnivel que exija pendientes notables, ni sinuosidades que den lugar a curvas de corto radio.

6ª La vía pasará por Boimorto, Sendelle, confines de las parroquias de Calvos y Villadabil de Doro (contigua esta última a Arzúa) y S. Berísimo de Ferreiro, de Gomar y S. Vicente del Pino, de Arca y Castrofeito, haciendo una inflexión al Sur entre las de Pereira y Sabugueira por los montes de Amenal, dejando al norte el lugar de la Labacolla y pasando por Neiro, llegará a S. Marcos, punto que se tomó en cuenta al establecer la estación de Santiago para la prolongación de la vía que  allí se construye en dirección al puerto del Carril, así como en este se eligió el más a propósito para seguir por Pontevedra a Redondela y enlazar el ferro-carril compostelano con el de Vigo a Orense.

Este proyecto enlaza las ciudades de Santiago, Coruña, Betanzos y Ferrol con la de Lugo, así como liga por el Sur las de Pontevedra, Vigo, Tuy y Orense. Lo difícil y costoso está en la parte de Ferrol y Betanzos y en su continuación por el valle del río Mandeo, aunque en esta parte ya debe considerarse como perteneciente al ferro-carril de La Coruña a Lugo, si bien desconozco el plano de su trazado.

Siento carecer de este dato porque de él depende el cruzar o no la ría de Betanzos, empalmando en esta ciudad o en donde llevo dicho, el ferro-carril de que me ocupo. Santiago 23 Octubre 1863. Domingo Fontán”.

 

El año de 1863, concluyó y con el también el presente artículo que dejaríamos incompleto si no precisásemos que Domingo Fontán no pudo ver terminados los trabajos del Ferrocarril Compostelano que después de un sinfín de vicisitudes se inauguró el 15 de Septiembre de 1873. Resulta paradójico que el vapor causante del auge del Puerto de Carril, perecería por su causa, pues el vapor que sustituyó a la vela determinó que los barcos aumentasen su tonelaje y calado y no los pudiera recibir el Puerto del Carril al quedarse pequeño. No obstante el Ferro-Carril Compostelano fue el germen del Ferrocarril Central de Galicia, de Vigo y La Coruña.

 

Por último en cuanto al Ferro-Carril general de Galicia de Ponferrada, Monforte, Lugo, La Coruña, tuvo que esperar para su inauguración diez años más hasta el 1 de Septiembre de 1883 en que fue inaugurado por los Reyes Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo, después de que en Sesión del 20 de Mayo de 1864 Pla y Cancela consiguiese la oportuna subvención notoriamente incrementada al quedar desierta la subasta de la obra pública en 1861, lo que determinó que se adjudicasen las obras en el mes de Abril de ese año después de vencer un último contratiempo al apostar Claudio Moyano, Ministro de Fomento, natural de Bóveda de Toro (Zamora) que se prolongase el ramal de Medina del Campo a Zamora para entrar en Galicia por los Altos del Padornelo y la Canda con dirección a Vigo.

 

El 14 de Abril de 1943, el Jefe del Estado, Francisco Franco Bahamonde inauguró el tramo de Santiago a La Coruña que permitió la conexión entre Vigo y esa Ciudad quedando completada esa línea central.

La línea de Zamora a La Coruña se inauguró el 8 de Septiembre de 1958 por Francisco Franco.

Cuando trabajábamos en el presente artículo el 17 de Enero de 2021, leímos en el “Diario de Pontevedra” la carta abierta al Director titulada “Ante un Mapa de Fontán” del Periodista y Escritor Lois Caeiro, ex jefe de prensa de la Delegación del Gobierno de Galicia, ex jefe de los Servicios Informativos de la Televisión de Galicia y ex Director del periódico el Correo de Lugo.

Caeiro emplea el Mapa Fontán para dar visibilidad a las carencias y disparates que en su opinión padece Galicia en cuanto a sus vías de comunicación; en su carta abierta califica la Carta Geométrica de Galicia como una hazaña científica símbolo del país, alegando seguidamente:

“Disparates

Como le contaba, los mapas sirven para un análisis de la gestión y carencias.

Explican por qué Galicia pierde peso poblacional de forma alarmante en España o como las infraestructuras radiales levantadas en Madrid marginan otros territorios.

Cuando la vacuna contra el Covid 19 llega a Galicia por Oporto, la realidad se impone y representa una bofetada para el centralismo y los localismos.

Imaginemos por ejemplo, un mapa de las infraestructuras europeas de transporte de mercancías donde aparece el Puerto Exterior de A Coruña sin conexión ferroviaria alguna de salida o desde sobre Monforte se escriba Puerto Seco. ¿Plataforma logística de Galicia y noroeste peninsular? Una isla, una quimera sin infraestructura ferroviaria que merezca tal nombre para dar salida a Europa o para intercomunicar el noroeste peninsular, también el norte portugués claro. Tomaduras de pelo y silencio. ¿Por dónde transcurre el eje atlántico, autopistas y ferrocarriles, que vayan desde Lisboa a Burdeos? ¿Por dónde va la salida a Europa del Puerto de Leoixoes? No hay enlace lógico del norte portugués ni del sur de Galicia con la A-8, la autovía del Cantábrico ¿Quién reclama que el corredor Nadela-Monforte se transforme en una autovía que nos sitúe en Verín y abra salida a la A-8 por la Cornisa Cantábrica a Europa?

Un examen de ese mapa, la superficialidad que se le quiera atribuir al periodista muestra carencias fundamentales, como las que cito. Quien lea ese mapa libre de prejuicios políticos, verá que aquí históricamente no se hicieron los deberes e incluso se cometieron solemnes disparates. Nos vendieron humo.

Si vamos a las hemerotecas, salvo excepciones honrosas, se constata el silencio de la Sociedad Civil Gallega, ante incoherencias, también económicas, como los accesos – autovía a la Meseta y alta velocidad no entrasen por el Sil hasta Monforte y de ahí a los grandes núcleos de Galicia.

Me despido con este apunte anterior, a propósito del Fontán y con unas referencias a la actualidad el abuso informativo de la nevada sobre Madrid para la España en la que lucía el sol, aunque helase,  muestra que el centralismo además de marginar, solo se mira a sí mismo.

De usted S.S.S.”

Como colofón, somos de la opinión que los errores históricos y  disparates a los que alude Caeiro, tienen como una de sus causas, en la  orografía del terreno a la que es tan sensible el AVE, que sin duda alguna ha marginado en principio a la provincia de Lugo. No precisamente el centralismo, sino por el contrario el localismo provinciano el que en definitiva influyó en determinar el trazado de las vías de comunicación que configuraron la actual organización del territorio gallego que como tenemos expuesto fue compleja y conflictiva.

 

César Camargo

Vice-Presidente

Fundación Domingo Fontán

 

Marzo 2025

 

 

 

 

 

 

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