La Exposición Compostelana de 1858

En el presente trabajo es objeto de nuestro interés una etapa de la vida de Domingo Fontán que retomamos en 1855 y concluimos en 1859, año en el que después de un último viaje a la Villa y Corte, una vez obtenida su jubilación, se estableció definitivamente en Galicia.

El hecho más relevante de este periodo, fue la Exposición Agrícola Industrial y Artística de Galicia, celebrada en Santiago en 1858, que en el presente se cumple su 160 aniversario, en la que Fontán participó activamente interesándose y trabajando por el progreso de Galicia.

En 1855, en el que continuamos este relato, la prensa de la Villa y Corte, se ocupó de su obra una última vez:

El diario “La España”, periódico del ala más conservadora del Partido Moderado, en su edición del 23 de Febrero, criticó de forma durísima a Ramón de la Sagra, según tenemos referido, (“1853 El año del hambre en Galicia”) por demandar a las Cortes protección para su Historia Física-Política de la Isla de Cuba, refiriéndose a los cuantiosísimos gastos de su publicación,  le acusaba de haber recibido una graciosa pensión durante veinte años como Director de un Jardín Botánico, que según dicho periódico nunca existió.

En esta misma línea crítica, en su número 2.252 del martes 7 de Agosto de 1855, ese diario reprochaba a Fontán haber cobrado un sueldo durante once años por el grabado y estampado de su Carta Geométrica de Galicia en París “como asistente sin estarlo” según se afirmaba en un artículo inserto en su página 3ª, reiterando la misma argumentación empleada contra Ramón de la Sagra:

“Siempre y en todos los gobiernos hubo en nuestra España asombrosa facilidad de dar empleos y pensiones sin que fuese bastante a contenerlas el desnivel del Tesoro y el consejo de hombres eminentes. El Ministro Garay, en 1817 decía a Fernando VII:

Parece que no es nada dar una pensión o empleo de 10.000 ó 20.000 reales, y es cantidad igual a la que se exige a un pueblo entero que con mil afanes y sudores apenas puede traerla anualmente al Tesoro de V.M.

A propósito de esto séanos lícito preguntar: El Mapa de Galicia para el que entregó el Gobierno en 1831 siete mil duros del Fondo de Balanza, seguidamente 8.000 más del Tesoro, después más de 1.000 el Ministerio de la Gobernación,  abonando al mismo autor sobre otras asignaciones, once años de sueldo a razón de 25.000 reales, como asistente en París sin estarlo al estampado y grabado del mapa que todo asciende a más de 29.500 duros ¿se concluyó? ¿se ha tomado cuenta de ello? ¿Qué es de la obra y su propiedad?, La Gaceta debe contestar”

“La Época”, diario de la mañana Monárquico-Conservador, fundado por Diego Coello, hermano mayor del Cartógrafo Francisco de Coello de Portugal y Quesada, el 1 de Abril de 1849 y dirigido por éste, en su edición del miércoles 8 de Agosto de 1855,  página 3ª recogía el mismo texto del periódico “La España” del día anterior, “A propósito de esta pregunta uno de nuestros colegas….”

“La Iberia”, periódico afín al Partido Progresista en su tirada de ese día 8 de Agosto de 1855,  página 4ª haciéndose eco de la noticia aducía:

“Que responda la Gaceta: Un periódico pregunta si se ha concluido el Mapa de Galicia para el que entregó el Gobierno a su autor en 1834, 7.000 duros del Fondo de Balanza, seguidamente 8.000 más del Tesoro, después más de 1.000 del Ministerio de la Gobernación, abonando al mismo autor sobre otras asignaciones once años de sueldo a razón de 25.000 reales como asistente en París sin estar presente al estampado y grabado del mapa todo lo cual asciende a 29.500 duros ¿Qué es de la obra y su propiedad? La Gaceta debe contestar”.

“El Clamor Público” periódico del Partido Liberal del mismo día, en su Sección de Variedades, página 3ª, insertaba la nota titulada: “QUE RESPONDA LA GACETA”, con idéntico texto que el de “La Iberia”.

“El Genio de la Libertad” periódico de la tarde de las Islas Baleares adscrito al Partido Liberal Progresista, en su edición del 14 de Agosto de 1855,  igualmente repetía la noticia del diario “El Clamor Público”

También “El Balear” diario de Palma de Mallorca, afín al Partido Liberal Moderado, en su número 2.255 correspondiente al 13 de Agosto de 1855, como colofón apostillaba al texto publicado por el diario “La Época”:

“…. Sin este y otros mil escandalosos despilfarros  ¿tendría la necesidad el país de recurrir a los anticipos voluntarios y forzosos y vivir entre miseria? La Gaceta debe contestar”.

Esta fue la unísona y clamorosa despedida que la prensa de la Villa y Corte y la de  las Islas Baleares otorgó a Domingo Fontán y a su  Carta Geométrica de Galicia, pasando ambos al más absoluto anonimato, lo mismo le sucedió a Ramón de la Sagra, a quien se le esperaba en la Villa y Corte, después de desempeñar su comisión  en la Exposición Universal de París,  ya no regresó.

De lo expuesto por la prensa, con independencia de tratar este tema en un futuro artículo que titularemos “La cuestión de propiedad de la Carta Geométrica de Galicia”, podría pensarse que Fontán se desentendió del grabado de la Carta Geométrica, efectuándolo Bouffard según su buen saber y entender. Nada más incierto, Fontán hizo honor a lo recogido en la Cartela de la Carta Geométrica, donde literalmente se expresa: “Grabada bajo la dirección del Autor en 1845 por L. Bouffard”, como no podía ser de otra manera, a tal fin se desplazó a París en Enero de 1839 permaneciendo en la capital francesa hasta el mes de Julio, durante los cinco años siguientes en los que se tardó en concluir el grabado, se ocupó del mismo de la forma que tenemos referida en otro artículo titulado “El Grabado de la Carta Geométrica de Galicia”.

En cuanto al Estampado, concluido en 1847, nos remitimos al artículo  que a él dedicamos.

Por parte del Gobierno, no se dio contestación alguna a lo demandado por los citados periódicos. Consultada la Gaceta de Madrid, y particularmente su Sección denominada “PARTE NO OFICIAL”, donde se rectificaban las observaciones y noticias de los periódicos que se tenía por conveniente y en su caso se daba respuesta a sus peticiones, solo encontramos de nuestro interés en la Gaceta número  964 del 23 de Agosto de 1855, la respuesta que se dio al artículo publicado en el diario “El Occidente” referente a Ramón de la Sagra”:

“Dice El Occidente:

Uno de nuestros compatriotas que desempeña en París sin sueldo una comisión científica, oficial, ha dejado también de percibir el de su antiguo destino por haber acordado la suspensión de su pago desde el 1º de Julio próximo las oficinas de la Habana que antes lo satisfacían”.

“Por si las anteriores líneas se refieren, como parece al Sr. La Sagra, vamos a manifestar lo que en la Dirección General de Ultramar consta sobre el particular. El Sr. La Sagra acudió a aquella dependencia el 24 de Abril último quejándose de que desde el mes de Julio inclusive no se le abonaba el sueldo que por la Caja de la Habana disfrutaba como empleado de Ultramar residente en la Península, y en su vista, con fecha 7 de Mayo se mandó que no habiendo autorizado ninguna disposición superior la suspensión de dicho sueldo, se verificase su pago desde luego si no había razón justificada que a juicio del Superintendente lo impidiera.

Posteriormente en 14 de Junio, expuso el interesado que el fundamento de la suspensión del pago de su haber era lo dispuesto por Real Orden de 8 de Mayo del año anterior, señalando el término de seis meses para la terminación de su obra titulada “Historia Física Política y Natural de la Isla de Cuba” y exigiendo su presentación en la Habana a los dos meses siguientes, entendiendo en otro caso que renunciaba al destino. El Gobierno resolvió en vista de esta exposición, que la Real Orden citada de 8 de Mayo del año anterior  requería una nueva declaración para la ejecución de su parte conminatoria, siendo la única incumbencia de las oficias de la Habana dar el correspondiente aviso a la conclusión de cada término para la oportuna resolución de S.M.: al propio tiempo se puso en conocimiento de aquel Superintendente que La Sagra se hallaba a la sazón en París desempeñando, sin otra retribución que el sueldo que percibe por las Cajas de la Habana, una comisión científica y que a mayor abundamiento el expediente sobre la obra mencionada estaba sometido a la decisión de las Cortes Constituyentes, no pudiendo por lo tanto la Administración introducir novedad alguna en el estado de las cosas, ni por consecuencia suspender el pago de los sueldos del interesado hasta que recayese el Fallo del poder legislativo. Este es el último estado del extremo de que se trata; restando solo añadir, para que sea cumplida la respuesta al suelto de “El Occidente”, que el Sr. La Sagra ha manifestado su gratitud al Gobierno por la resolución de 8 de Mayo a que acaba de hacerse referencia”.

En los tres cuadros siguientes expresamos:

1º Las cantidades abonadas a Fontán por el Gobierno que se destinaron al levantamiento, grabado y estampado de la Carta Geométrica.

2º Las cantidades gastadas por Fontán en el levantamiento y estampado.

3º Coste total de la Carta Geométrica.

4º Cantidades recibidas por Fontán según los periódicos citados.

Resulta al menos sorprendente que nadie se preguntase ¿quién financió el levantamiento de la Carta Geométrica de Galicia durante esos 13 años, desde su inicio en 1817 a 1829, antes de que Fontán fuese dotado por el Gobierno de los citados 7.000 duros aparte de otras cantidades destinadas al grabado y estampado? Según expresaba el Geógrafo, en esta empresa nunca le movió el ánimo de lucro pues las cantidades que le proporcionó el Gobierno, las destinó a los gastos de la propia obra, sus colaboradores jamás recibieron emolumento alguno por su desinteresada aportación, les guió dos fuertes sentimientos, su amistad con Fontán y su vocación de servicio a Galicia.

En el Anejo I de los Cuadernos de Estudios Gallegos, publicado en 1946, se incluye el manuscrito de Fontán que titulan “NOTAS DE FONTÁN SOBRE LOS TRABAJOS PARA SU CARTA”, en él afirmaba:

“… no gozando de un sueldo personal, no pudiendo para ocurrir a mis gastos más que los siete mil duros y no disminuyendo en nada la cantidad del trabajo, como se deja ver por la parte limítrofe de Asturias, León y Zamora y aún Portugal a que me he extendido y que es una novena parte de la superficie de Galicia; cualquiera conocerá que no era un interés pecuniario, sino otro más noble el que me guiaba; y tan lejos estaba de ser aquel interés el móvil de mis fatigosas tareas cuando pude tomar más dinero y en efecto, gasté mucho más;  y sin embargo no quise pedirlo…”

En esa misma publicación se incluye el de Fontán titulado “COSTE DE UN EJEMPLAR DE LA CARTA DE 12 HOJAS”, que reproducimos en nuestro artículo “La Impresión de la Carta Geométrica de Galicia” que hoy trasladamos aquí:

Dicho presupuesto se refiere a la segunda tirada de la Carta Geométrica,  una vez cerradas las cuentas de la primera con el Gobierno mediante Liquidación recogida en Real Orden de 10 de Abril de 1848, edición que Fontán decidió efectuarla a su costa para poder disponer de ella a su conveniencia.

Del contenido del presupuesto nos llama la atención que Bouffard calculase para la impresión y transporte a la Coruña en 16.480 reales, cuando Fontán a tal fin abono 20.000 reales, por el mismo concepto, según se recoge en la Carta que el 5 de Noviembre de 1848 remite Ramón de la Sagra a Fontán solicitándole fondos e instrucciones para esa segunda tirada (ver artículo “Impresión de la Carta Geométrica”) donde le manifiesta que la suma de 2.000 Francos (8.000 reales) en poder de Bouffard  no es cantidad suficiente para iniciarla.

Fontán a través de Ramón Francisco López entregó a Ramón de la Sagra otros 12.000 reales dándole instrucciones para efectuarla.

Incautada la Carta Geométrica por medio de Real Orden de 31 de Diciembre de 1849, el Gobierno se subrogó en el contrato de tirada abonando a Fontán los 20.000 reales comisionándole para llevarlo a efecto.

Fontán no recibió la financiación del Gobierno como parte integrante de un sueldo, lo que le convertiría en funcionario, al trabajar a cuenta del Estado, y también determinaría la propiedad del resultado de tal trabajo, sino  que por el contrario la percibió como gratificación.

Como principal argumento que fundamenta nuestra opinión, citaremos el Expediente de Clases Pasivas de Domingo Fontán, (Ministerio e Hacienda, 2656 Expediente 494) por el que la Junta de Clasificación le concedió una pensión de jubilación de 2.000 reales mensuales en función de su sueldo como Catedrático Director del Observatorio Astronómico de Madrid, sin que costase gratificación alguna por así determinarla computable a tal efecto. Sin embargo como veremos al considerar la Junta de Clases Pasivas, los haberes recibidos por Ramón de la Sagra, en el desempeño de su función de Director del Jardín Botánico de la Habana, como gratificación, se le denegó la pensión por él interesada, pues las gratificaciones que recibió para efectuar su “Historia Física Política y Natural de la Isla de Cuba” como tal gratificación, reitero no sueldo, no podía constituir derecho a percibir tal jubilación.

Sin embargo, en los últimos tiempos, vemos cómo se difunde la idea de que el levantamiento de la Carta Geométrica de Galicia fue un proyecto Estatal.

Así en la presentación (pág. 32) del  libro de Carmen Manso Porto, Real Academia de la Historia, Selección de Cartografía Histórica Siglos XVI-XX, Madrid 2012, leemos:

“De la primera mitad del Siglo XIX destacamos algunos mapas: la Carta Geométrica de Galicia dividida en sus provincias, La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra, subdividida en partidos y ayuntamientos, levantada por Don Domingo Fontán entre 1817 y 1834 en escala 1/100.000 en doce hojas en proyección Flamteed modificada, también denominada Bonne, con una precisa triangulación geométrica. Como se trata de un Proyecto Real, la Carta fue presentada a la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón…

Miguel de Cervantes en su libro “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” decía que “las comparaciones son siempre odiosas y mal recibidas”  a pesar de ello no podemos sustraernos de hacerlas.

A tal  fin recurrimos a la Revista “ERIA” de Geografía nº 81 correspondiente al año 2010 donde se publica el artículo de Francisco Quirós Linares, Departamento de Geografía de la Universidad de Oviedo, titulado “La Cartografía de la metrópoli en el Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar (1847-1870) de Francisco Coello. Características, Fuentes y Colaboradores páginas 63-92; saque el lector sus conclusiones.

Su autor nos  relata:

“El Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar cuya cartografía fue obra de Francisco Coello, nació como una obra vinculada intelectual y económicamente al Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España (1845-1850) del que fue autor Pascual Madoz….”  “…la vinculación entre ambas obras está explícita en las hojas del Atlas, las cuales aparecen encabezadas por sendos rótulos: a la izquierda: “Diccionario Geográfico Estadístico-Histórico” y a la derecha: “Atlas de España y sus posesiones de ultramar”, constando en las cartelas el nombre de Coello como autor de la Cartografía y el de Madoz como autor del texto inserto en cada hoja provincial o de las colonias. Con el fin de publicar el Atlas, Madoz y Coello constituyeron una empresa presidida por el segundo”.

Francisco de Coello de Portugal y Quesada (Retrato)

Francisco Coello de Portugal y Quesada tuvo el mérito de elaborar el Atlas de España y sus posesiones de ultramar, engarzando toda la cartografía existente en España, recogiéndola no solo del Depósito Hidrográfico sino también del Depósito de Guerra Francés que contenía los levantamientos planimétricos ejecutados por los franceses durante la Guerra de la Independencia y durante su intervención en 1823 para reponer a Fernando VII en el trono, así como los fondos de la Sociedad Geográfica de París, en definitiva su confección fue un trabajo de gabinete, pues solamente recurrió a los trabajos de campo para efectuar la triangulación de las zonas de las que carecía de información cartográfica”.

En cuanto a la financiación del Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar, Francisco Quirós nos comenta en su artículo:

“… durante algún tiempo Coello solapó las tareas del Atlas con sus obligaciones militares, pero la dificultad de compaginar ambas le llevó a solicitar en 1847 licencia por un año, la cual, en forma de comisión de servicios con sueldo, le fue concedida en 1848 y se prolongó hasta 1860. Esos doce años durante los que Coello percibió su sueldo como militar mientras disfrutaba de licencia para trabajar en el Atlas no dejaba de ser una forma de subvención indirecta como lo fue también la decisión adoptada en 1850 de que todas las direcciones, inspecciones, academias, colegios militares, se suscribieran a aquel haciéndose luego extensivas a todos los batallones y escuadrones del Ejército.

Pero además, desde 1849 se consignaron anualmente en los Presupuestos del Estado 520.000 reales para subvencionar la empresa del Atlas, cantidad de la que la Hacienda se resarcía en parte, admitiendo suscripciones de los empleados públicos con cargo a sus sueldos atrasados…”

“…. Quedaría por considerar el hecho de que la empresa Coello-Madoz editora del Atlas, sería perfectamente conocedora del quebranto que para muchos retirados, supondría recibir como parte del pago de sus atrasos una, una obra de la que no podían deshacerse, sino malvendiéndola”.

“… Pero en fin de cuentas, tanto Madoz como Coello, aparte de todos sus méritos, no dejaban de ser dos buenos representantes de la burguesía de su época, atentos al lucro personal. Incluso en tiempos como los actuales no deja de llamar la atención que Coello percibiera su sueldo como militar, sin prestar ningún servicio al Ejército mientras trabajaba en una empresa cartográfica de la que era copropietario y que estaba subvencionada por el erario público….”

En ese año de 1847 en que empezó a publicarse el Atlas de España y sus posesiones de Ultramar, también salió a la luz la primera tirada de 500 ejemplares de la Carta Geométrica de Galicia,  noticia que no tuvo apenas difusión; se ocuparon de ella “El Heraldo”, edición de Madrid en su número del 10 de Junio de 1847, insertando una nota remitida desde Pontevedra anunciando la llegada al Gobierno político de esa provincia de tres ejemplares. La nota de prensa concluía:

“…. Felicitamos al Sr. Fontán por su científico y buen acabado trabajo que le hace merecedor de la eterna gratitud de su patria”.

El “Eco del Comercio” del 16 de Junio de 1847, se reiteraba en la noticia:

“Ha recibido el Gobierno Político de Pontevedra tres ejemplares del grande mapa de Galicia grabado en París y levantado por Don Domingo Fontán, director que ha sido del Observatorio Astronómico de Madrid”.

También “El Eco del Comercio” en su edición del 1 de Agosto de 1847, dedicaba un amplio artículo al Atlas de Coello:

“PUBLICACIONES NUEVAS. Atlas General de España y sus posesiones de Ultramar, por Don Pascual Madoz y Don Francisco de Coello.

Pascual Madoz Ibáñez (Retrato)

Tenemos a la vista el bien escrito prospecto del Atlas General de España y sus posesiones de Ultramar en que como parte integrante del Diccionario geográfico-estadístico-histórico van a dar a la luz su autor y Don Francisco de Coello”.

Seguidamente el articulista del “El Eco del Comercio” copiaba del citado prospecto el plan de la obra y los antecedentes cartográficos a los que iban a recurrir para dicho cometido, entre esas triangulaciones geodésicas, se encuentra la Carta Geométrica de Fontán.

“… debiendo añadir a todas estas las verificadas en el antiguo reino de Galicia por Don Domingo Fontán, para formación de su magnífica Carta que hace pocos meses ha visto la luz pública…”

De la forma expresada, la Carta Geométrica de Galicia, ocho años más tarde de su primera tirada, su olvido era tal que como tenemos dicho la prensa de la Villa y Corte se preguntaba ¿si se concluyó? Su auténtica difusión tuvo lugar al recoger dicho trabajo Francisco de Coello, pero no como tal Carta Geométrica de Galicia, sino como parte del Atlas de España y sus posesiones de Ultramar publicadas en cuatro mapas correspondientes a las cuatro provincias gallegas, su autor se limitó a reducir su escala a la mitad, se publicaron en las siguientes fechas:

En cada uno de los mapas Francisco de Coello dejó constancia:

“Todas las situaciones y principales detalles de este mapa se han tomado de la magnífica Carta de Don Domingo Fontán”.

Sin embargo el sueño de Fontán de ver algún día su triangulación extendida o ligada con la del resto de España, no se cumplió, primero porque el Atlas de España quedó inconcluso, pues solo se recogen 31 de las 49 provincias del territorio nacional, entre ellas la de León y la principal razón fue la gran deficiencia de la obra de Coello pues sus mapas provinciales adolecían de un ajuste geodésico entre sí, de esta forma cada mapa resulta ser un mapa aislado sin continuidad de la triangulación geodésica con los de su contorno con la excepción de las cuatro provincias gallegas.

Años más tarde, cuando se levantó la Carta General de España, al menos oficialmente según la Dirección General del Instituto Geográfico Nacional:

“…. dicha Carta constituye una obra de gran mérito y que sería conveniente conservar en los archivos oficiales, si  bien no puede tener aplicación en los trabajos de la formación del Mapa Topográfico de España en escala 1:50.000”.

El Ingeniero de Caminos Alejo Andrade Yáñez, quien en su día colaboró en el Diccionario Geográfico y Estadístico de  Sebastián de Miñano remitiéndole diferentes formularios, en carta que envía desde Orense a Fontán fechada el 6 de Marzo de 1842, se refiere a la colaboración solicitada por Pascual Madoz para la confección de su Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar:

“Durante mi estancia en Monforte pidió el Sr. Madoz a unos primos míos, una porción de noticias que se le remitieron a medias, porque el sujeto es legista pero no conoce absolutamente el país. Mi hermano (Juan Andrade) tiene otro pedido, pero como hace un año se halla en cama tendré que despachárselo. Creo que dicho Sr. se halla ocupado en las publicaciones de una casa Geográfica de Madrid por lo que a ello tienden las preguntas que hace; V. sí que podría cual ninguno desempeñar la parte de Galicia, porque de no, saldrá como es natural, una plasta…”

Pascual Madoz cita a Alejo Andrade en su Diccionario en diferentes ocasiones entre ellas: Como Director de la Carretera de Vigo a Castilla, como autor del Proyecto de desecación de los juncales de la Ría de Betanzos y como Arquitecto de la Capilla del Cementerio de San Amaro de la Coruña.

Cuestionario para la Formación del Diccionario de Madoz (Archivo Fundación Domingo Fontán)

Juan Andrade fue Abogado de la Coruña durante el Trienio donde defendió a diferentes Realistas, Corregidor de Baños de Molgas y de Orense en 1833, en 1836 desempeñó el cargo de Juez de 1ª Instancia de Pontevedra y en 1837 de Orense, en las Cortes Constituyentes de 1836-1837, fue Diputado electo por esa Provincia y en 1843 Magistrado de la Audiencia de Oviedo.

Domingo Fontán, Diputado Moderado por Pontevedra y Pascual Madoz, Diputado Progresista por Lérida, compartieron las legislaturas de 1836-1837, 1837-1838 y 1841-1842, fueron oponentes, nunca enemigos como podría desprenderse del contenido de la sesión del Congreso de los Diputados del 27 de Agosto de 1837 en la que Madoz acusaba a Fontán de ser: “…el que más declama en el Congreso, el que más grita y el que además al parecer quiere arrancar la convicción a fuertes voces…”

Mantuvieron una relación cordial, tanto en el Congreso como en la esfera personal, de hecho Fontán colaboró en el Diccionario Geográfico y Estadístico rellenando y remitiéndole diferentes cuestionarios. Madoz tuvo la deferencia de cuando se refirió a Porta de Conde afirmar:

“Es patria de Don Domingo Fontán autor de la Carta Geográfica de Galicia presentada a S.M. la Reina Gobernadora en 1834, grabada bajo la dirección de su autor en 1845”.

En la sesión del Congreso de los Diputados del 17 de Marzo de 1853, denunciando los apaños electorales en Galicia, aseveraba:

“Hoy está el mapa sacado sobre un trabajo importantísimo que hace honor a un distinguido gallego, el Sr. Fontán, yo he visto ese mapa y lo he cotejado con mis datos, lo he encontrado exacto y he podido convencerme que esa división del territorio se ha hecho en interés del candidato del Gobierno y en perjuicio del candidato de la oposición…”

Exponente de esa relación fueron las palabras de Fontán pronunciadas en el Congreso:

Sesión del 7 de Agosto de 1837:

“El Sr. Madoz acaba de preguntar con oportunidad, si la España del año 33 es la del día o la del año 37. Yo repitiendo la misma pregunta diré…” “…la cual exige como dijo muy bien el Sr. Madoz, que se varíe el sistema…”

En el Diario de sesiones del día 15 de Agosto de 1837, se recoge:

“Puesto enseguida a votación el artículo 1º (de la Contribución Extraordinaria de Guerra) en las dos partes designadas por Madoz y Fontán fue aprobada la primera y desaprobada la segunda.”

Sesión del 31 de Agosto de 1837, afirma Fontán:

“… Si como dijo ayer mi amigo el Sr. Madoz, no tratamos de buscar lo mejor en el personal de los empleados de todas clases…”

“… y como ha dicho mi compañero y amigo  el Sr. Madoz la bandera que debe unirnos a todos…”

Sesión 1 de Septiembre de 1837:

“Yo hasta cierto punto opino como el Sr. Madoz ¿Cómo hemos de conceder en las actuales penurias esos 100.000, esos 90.000 reales?…”

Sesión del 19 de Mayo de 1838:

“Ayer dijo el Sr. Madoz que una contribución de 200 millones, que era lo que venía a reducirse ésta, no era una gran cosas, y si no había que poner trabas a su cobranza.

Si esta contribución de 200 millones, fuera igualmente repartida en toda la Monarquía, cualquiera conoce que sería una cantidad muy pequeña para ella…” “… ¿Cómo se quiere repartir a Andalucía 146 millones? Estoy seguro que no puede entregarlos ¿Cómo ha de entregar Galicia 46 millones? También estoy seguro que no les podrá pagar…”

O por último lo dicho por Fontán en la sesión del 22 de Junio de 1838 sobre la Ley de Instrucción Pública:

“La Ley esta no tiene efectos retractivos, no ataca ningún derecho, bajo este supuesto y el de que en tanto se implanten las nuevas enseñanzas cual deben plantearse, yo creo que el artículo con la adicción del Sr. Madoz y sin ella por ahora es innecesario…”

Aunque el Diario de Madrid “La Nación” en su número correspondiente al día 28 de Diciembre de 1855, anunciaba el regreso de Ramón de la Sagra a la Corte después de desempeñar su comisión en la Exposición Universal de París, éste permaneció en esa ciudad donde el 20 de Febrero de 1856 como Vicepresidente numerario de la Sociedad Universal del Fomento de las Artes y la Industria informó sobre “Las recompensas que puedan concederse en España y en la América meridional que reprodujo el Periódico “La Nación” el 6 de junio de 1856.

Fontán en ese año de 1856 gozaba de su jubilación en su casa de la Rua del Villar n 10 de Santiago, no obstante desempeñó el puesto de socio corresponsal de la Real Academia de la Historia a la que pertenecía desde su ingreso el 23 de Octubre de 1826.

El periódico de la Corte “La Iberia” en su número 552 correspondiente al 25 de Abril de 1856, en su página 4 insertaba la siguiente noticia:

“Leemos en el Correo de La Coruña:

Debiendo operar en Galicia la Comisión encargada de formar el Mapa de España, se han dado a los alcaldes las órdenes conducentes para que se faciliten los auxilios y las noticias que les reclamen”.

Dicho comunicado también lo reiteraba “La Nación” en su número 2.423 de esa misma fecha.

La citada Comisión tuvo como antecedentes “La Comisión Mixta de División Territorial” creada por Real Decreto de 3 de Marzo de 1834, al objeto de determinar los Partidos judiciales y rectificar los límites Provinciales recogidos en la División Provincial efectuada por Real Decreto de 30 de Noviembre de 1833 firmado por Javier de Burgos, entre sus miembros se encontraban Fermín Caballero Morgaez y Domingo Fontán, a quien la Junta Provisional de Gobierno de la Provincia de Madrid le suspendió el 20 de Septiembre de 1840, no solo de su cargo de Director del Observatorio Astronómico, sino también de su puesto en esa Comisión Mixta, no volviéndose a contar con él ni para cuestiones de futuras divisiones territoriales ni para el levantamiento de la Carta General del Reino.

Sin embargo Fermín Caballero en el Gabinete de Baldomero Espartero siguió ocupándose de la división territorial como Jefe de Sección del Ministerio de la Gobernación.

También formó parte de la “Comisión Facultativa de Rectificación de los Mapas de las Provincias” creada por Real Decreto de 23 de Noviembre de 1840 en sustitución de la Comisión Mixta que fue extinguida por Real Orden de 11 de Noviembre de 1840, en 1842 una vez disuelta la Comisión Facultativa en Mayo de 1841, presentó un nuevo Proyecto de División Provincial que no prosperó como consecuencia de la caída del Gobierno, no obstante ocupó el puesto de Ministro de la Gobernación del 24 de Julio al 1 de Noviembre de 1843.

El Político Progresista Fermín Caballero fue un crítico de la obra de Fontán pues consideraba que la Carta Geométrica no estaba ajustada  a datos geodésicos, por lo que no es de extrañar la marginación de Fontán durante esta época.

Por Real Decreto de 12 de Julio de 1849 según determina su Artículo I:

“Se crea una comisión para formar la Carta Geológica del terreno de Madrid y reunir y coordinar los datos para la general del reino”, en la que tampoco se contó con Fontán.

No podemos pasar por alto que otro detractor de la Carta Geométrica de Galicia y del Sistema Métrico Decimal a cuya escala está sujeta, Vicente Vázquez Queipo ocupó el puesto de Subsecretario del Ministerio de la Gobernación del Reino desde el 6 de Noviembre de 1847 al 1 de Enero de 1850, al igual que Caballero opinaba que la Carta Geométrica no estaba ajustada a datos geodésicos.

Por Real Orden de 14 de Julio de 1849, el Geólogo e Ingeniero 2º del Cuerpo de Minas Casiano Prado y Vallo, fue nombrado miembro de la Comisión; fue amigo de Ramón de la Sagra, ambos alumnos de Fontán en la Universidad de Santiago durante los cursos académicos de 1815-1816; 1816-1817, Prado fue detenido por la Inquisición el 3 de Diciembre de 1817 permaneciendo en prisión quince meses por lo que Fontán le suspendió por falta de asistencia.

Igualmente, por Real Decreto de 11 de Enero de 1853, se manda que se establezca bajo la dependencia del Ministerio de Fomento la Dirección de la Carta Geográfica de España, el Geólogo Guillermo Schulz  la presidió desde el 12 de Agosto de 1854 al 1 de Abril de 1857, fecha en la que dimitió, siendo sustituido por el Matemático Vicente  Vázquez Queipo, quien ocupó dicho puesto desde Mayo de 1857 a Julio de 1859.

Ramón de la Sagra desde París con fecha del 4 de Mayo de 1856 remitió a la Comisión del Congreso de los Diputados encargado de examinar los Presupuestos de Ultramar la siguiente comunicación según se dejó constancia en el Acta de la Sesión del día 8 de Mayo de 1856:

“Habiendo tenido conocimiento por los periódicos de la parte del dictamen de la Comisión de Presupuestos de Ultramar relativa al sueldo que disfruto, y conociendo la justicia de las observaciones que la misma se sirve hacer, creo oportuno someter algunas indicaciones para facilitar la resolución que se desea.

Efectivamente debe suprimirse el sueldo asignado a la Dirección del Jardín y a la Cátedra de Botánica que he desempeñado en la Habana, puesto que no existen ni el uno ni la otra. Pero convendría tener presente que durante mi regreso a Europa para publicar el resultado de mis tareas en la Isla de Cuba, se me ha continuado la asignación de 2.000 duros anuales mientras durase dicha obra, como consta en varias Reales Órdenes que se hallan en el Expediente que está en las Cortes.

Varias causas han retrasado la conclusión de este vasto trabajo en el cual he vuelto a ocuparme desde que regresé a esa capital en el mes de Abril del año pasado, y que con asiduidad desde que las tareas del Jurado de la Exposición me dejaron completamente libre.

Quedando entonces reducidas mis ocupaciones como empleado del Gobierno a las que exigía la continuación de mi obra, lenta por ser hecha con mis recursos particulares, mi naturaleza no me permitía continuar como empleado activo en una comisión de tan escaso trabajo; lo cual unido al estado de mi salud quebrantada y a mi larga carrera, me decidieron a solicitar mi jubilación en el mes de Diciembre último.

Si S.M. se digna concedérmela, el sueldo activo de Director del Jardín de la Habana y Catedrático de Botánica quedaría suprimido de hecho, como la Comisión propone, y yo en la situación tranquila que solicito para terminar en los años que me restan de vida la publicación de la obra de Cuba y de algunos otros trabajos de antiguo comenzados.

Yo espero de la justificación de mis antiguos compañeros que se sirvan prohijar la idea que tengo el honor de proponerles, recomendando la concesión de la jubilación que he solicitado.

Dios guarde a V.E. muchos años, París 4 de Mayo de 1856. Ramón de la Sagra. Excmo. Sr. Presidente de la Comisión de Presupuesto de Ultramar”.

El 21 de Junio, Domingo y su esposa Manuela Riva Gómez, conocieron con agrado la obtención por su hijo Manuel del título de Licenciado en Jurisprudencia, concedido por la Universidad de Santiago y otorgado por el Ministerio de Fomento.

El Bienio Progresista concluyó  el 9 de Julio de 1856, en que  Baldemoro Espartero dimitió de su cargo de Presidente del Consejo de Ministros como consecuencia de sus desavenencias con el Ministro de la Guerra Leopoldo O’Donnell por la  brutal represión que estaba empleando para sofocar los levantamientos populares que sacudían en Castilla, provocados por la  crisis de subsistencia existente.

O’Donnell se enfrentó con el Ministro de la Gobernación Patricio Escosura, la Reina Isabel II amparó a O’Donnell admitiendo la dimisión de Espartero y Escosura, nombrando a éste Presidente del Consejo de Ministros.

La Milicia Nacional se alzó en Madrid contra O’Donnell el 15 y 16 de Julio teniendo que recurrir el ejército a la artillería para someterla.

En Barcelona se levantó el pueblo a favor de Espartero, la rebelión fue sofocada a sangre y fuego causando gran número de víctimas.

Ramón de la Sagra por Real Orden de 12 de Septiembre de 1856, fue declarado cesante de su destino de Director del Jardín Botánico de la Habana, suprimiéndose definitivamente.

De esta forma, en su Expediente de jubilación nº 890/1857, legajo 3.568 del Ministerio de Hacienda donde obra su hoja de servicios, se le reconocen como tales:

  • Comisión para reunir noticias y encargar máquinas en Francia para mejorar la Fábrica de Tabacos de la Habana, según Real Orden de 30 de Septiembre de 1820.

“No es de abono el tiempo servido en esta comisión por no justificar auténticamente la calidad del servicio y certificaciones de toma de posesión y cese por supresión de la Factoría”

  • Catedrático de Historia Natural de la Habana por Real Orden de 16 de Noviembre de 1822 con un sueldo anual de 2.500 duros.

“Por Real Orden de 4 de Abril de 1835,  se le ha concedido licencia de 8 meses para venir a esta Corte con el goce anterior de su sueldo”.

“Por Real Orden de 9 de Agosto de 1835, se amplió por 6 meses más”.

El 22 de Abril de 1836, por Real Orden se le concede permiso para permanecer en París “tan solo el tiempo que sea suficiente a verificar la impresión y grabado de láminas de la Historia Natural de Cuba”.

El 12 de Septiembre de 1856, por Real Orden se le declara cesante del destino de Director del Jardín Botánico.

El Periódico “La Nación” del 15 de Octubre de 1856, publicaba un artículo de La Sagra del que señalamos el siguiente párrafo:

“Botánica. En el nº 4, recién publicado, del Boletín de la Sociedad Botánica de Francia se lee lo siguiente:

Don Ramón de la Sagra ofreció a la Sociedad un ejemplar de la flora cubana y añadió las observaciones siguientes:

“Grandes dificultades han contrariado en estos últimos tiempos, la publicación de la gran obra que es parte de la flora cubana. Como se hacía bajo la protección del Gobierno español, cuyas vicisitudes han sido tan numerosas, podéis figuraros señores, cuánto habrá sufrido el autor por efecto de tan tremendos cambios.

Desgraciadamente la historia de los Naturalistas de mi país, no era a propósito para animarme porque todos exceptuando uno, el Abate Cabanilles, (que probablemente debió este privilegio a su posición eclesiástica), todos fueron desgraciados.

Ruiz, Pavón, Sessé, Mociño, Mutis, Rejas, Clemente, Lagasca, no han podido ver publicados todos sus trabajos. Estos tristes precedentes, excitaron sin embargo mi energía para llegar al término de mi obra, contra todos los obstáculos que hube de vencer…”

En la Sección Científica e Industrial, ese periódico, edición del día siguiente, se publicó el artículo enviado por Ramón de la Sagra en su condición de corresponsal del Instituto Imperial de Francia y de la Academia Real de Bruselas conteniendo sus “Reflexiones con las que no podemos estar de acuerdo, que remitió el Presidente de la Asociación belga para la reforma aduanera, excusándose de no poder acudir al Congreso que se celebraría en Bruselas los días 22, 23 y 24 de Septiembre”.

También en ese año de 1856, se editó en Madrid la “Memoria de los trabajos verificados en el año de 1854 de la Comisión encargada de formar el Mapa Geológico de la Provincia de Madrid y General del Reino, presentado al Excmo. Sr. Ministro de Fomento por Don Guillermo Schulz”, en su página 17 se decía:

“Los trabajos geológicos que la Sección lleva formados, son hasta ahora en España los únicos que ofrecen alguna exactitud, lo cual se debe no solo al empeño con que esto se ha procedido, sino también en las circunstancias de haber podido contar con los mapas geográficos del Sr. Coello, que son después del de Galicia del Sr. Fontán, los que ofrecen más exactitud, a lo menos la que hasta cierto punto puede considerarse suficiente para el geólogo…”

Igualmente en ese año se publicó en Madrid el primer número del Periódico mensual de Ciencias, Arte e Historia Militar titulado “La Asamblea del Ejército” en el que se insertaba un artículo titulado “Descripción del aparato con que en España ha de medirse las geodesias en los trabajos que se están ejecutando para el levantamiento del Mapa”.

En él después de referirse a los errores de los mapas de Tomás López, se afirmaba (página 35):

“Y no porque en España no haya habido personas idóneas que hayan intentado realizar una mejora a todas luces tan necesaria y en prueba de ello, nos basta citar entre otros muchos, los nombres de Bouza, Fontán y Coello, de cuyos trabajos ya antes que nosotros se han ocupado personas más competentes, pagando de este modo un justo tributo a quienes han sabido sacrificar la tranquilidad del hogar doméstico y hasta su propio patrimonio, en aras de su amor a las ciencias y en obsequio de sus conciudadanos, sino porque obras de esta naturaleza que por su índole especial, no se prestan a cálculos de especulación, son de exclusivo de los gobiernos, únicos que pueden disponer de cuantiosos recursos y de los numerosos e inteligentes brazos que para llevarla a cabo se necesitan…”

Felipe Bouza y Cañas (Palma de Mallorca 1764, Londres 1834) fue Capitán de Navío, Geógrafo y Astrónomo, colaboró con Vicente Tofiño en el levantamiento del Atlas Marítimo de España y en los planes de división territorial de España de 1814 y 1820, concluido el Trienio Liberal se exilió en Londres, donde murió.

En ese año de 1857 se creó la Revista mensual “La Razón Católica que se imprime en París, Rue de L’Université nº 26” en cuya Sección Científica, en la que colaboró Ramón de la Sagra, quien también remitió diferentes artículos al Periódico de Madrid “La Esperanza”, que se publicaba por la tarde, fue la máxima representación de la prensa absolutista defendiendo ideas ultraconservadoras desde el que se combatió el liberalismo.

Sirva de ejemplo el título de algunos escritos remitidos por La Sagra. “Reflexiones sobre la carta pastoral del Obispo de Cartagena y Murcia (15 Enero 1857).

“Los errores de la Escuela Liberal “2 y 6 de Junio de 1857), “Necesidad del sentimiento moral” (3 Septiembre 1857) etc.

El 6 de Febrero de 1857, mediante escritura pública que otorga en la Fábrica del Castro, Parroquia de San Juan de Lousame, Andrés Fontán con su hermano Domingo, hizo cesión a éste de la parte que él tenía en la Fábrica de Papel y de otros bienes que en dicho documento se expresan resultando algunos en las Parroquias de Lesende y Lousame y de todos los que de sus padres heredó y aún adquirió en la de Santa María de Portas y contiguas, conviniendo enajenarlas en venta a dicho hermano por 7.800 reales bajo las condiciones siguientes:

1º Que ha de recibir y en este acto recibe 2.000 reales.

2º Que si falleciese intestato los restantes 5.800 serán aplicados por su hermano o los que le representaren al pago de su entierro más actos fúnebres, considerándose entretanto en calidad de depósito y si hiciera testamento como en él ordene.

3º Se reserva mientras viva el usufructo y aprovechamiento de los bienes aquí referidos y el sobrante después de satisfechos los funerales, los distribuya por cuartas partes entre él y sus hermanas (María Alberta, Gabriela  y Rosalía).

María Alberta se casó con Silvestre Vidal Rego y tuvieron cinco hijos Manuel, Rosendo, Andrés, Juan José y Bernarda.

Gabriela murió soltera.

Rosalía contrajo matrimonio con Manuel Vidal, desconociendo si tuvieron descendencia.

Presentada la petición de jubilación de Ramón de la Sagra el expediente pasó a la Junta de Clases Pasivas que emitió el siguiente informe en fecha del 3 de Marzo de 1857:

“… La Real Orden de 12 de Septiembre de 1856, declara cesante a La Sagra y al mismo tiempo suprime definitivamente el destino que desempeñó del Jardín Botánico de Cuba. De lo expuesto resulta que Don Ramón de la Sagra no obtuvo destino en propiedad, se deja percibir que hace 18 años ya fue suprimido el destino que obtuvo y que cobró con autorización del Gobierno el sueldo por entero hasta el 12 de Septiembre del año próximo pasado como ocupado en la publicación de la obra que queda expresada…”

“…. el que suscribe es del parecer que interin no acredita mejor derecho a haber pasivo no procede su clasificación por más dignos de consideración que sean sus buenos servicios y talento literario cuyo mérito se califica por soberanas disposiciones, V.S. sin embargo, se servirá estimar lo más acertado. Madrid, 3 de Marzo de 1857. José González”.

Reunida la Junta de Clases Pasivas en sesión del 5 de Marzo de 1857 de conformidad con el parecer del Vocal presente en la nota que precede, declaró:

“…. No tiene derecho al haber en concepto de Director del Jardín Botánico de la Isla de Cuba, porque en el expediente instruido al efecto resulta que los destinos que Vd. ha servido fueron en nombramiento interino y no en propiedad. Madrid, 5 de Marzo de 1857”.

El 10 de Marzo de 1857, Fontán adquiere de Juana Dolores Torrado mediante escritura pública otorgada en Santiago, la parte que su difunto padre poseía en la Fábrica de Papel del Castro de Lousame, completando así la totalidad de las participaciones de la Compañía.

El 25 de Marzo de 1857, mediante escritura de compraventa otorgada en la Villa de Noya, Antonio de Castro y Blanco vende a Fontán con todas sus servidumbres, aguas de riego y aprovechamientos las siguientes fincas sitas en el lugar del Castro de la Parroquia de San Juan de Lousame:

Una heredad de labradio llamada “Longuiña” de 18 concas de sembradura y cinco de tojar y la última llamada “la Portela” de 28 concas de sembradura y cinco de tojar.

Los diarios de la Villa y Corte “La España”, “La Época” y “La Discusión” en sus ediciones del día 29 de Abril de 1857 daban la siguiente noticia:

“La magnífica fábrica de papel que el Sr. Fontán poseía en Noya, ha sido destruida completamente por un incendio, el cual ha devorado hasta los libros e instrumentos astronómicos que en el mismo local tenía el distinguido geógrafo. Sentimos mucho la desgracia”.

El periódico de La Coruña “El Iris de Galicia”, Año I, nº 1 del 2 de Mayo de 1857 y el “El genio de la libertad“, principal diario de las Baleares, en su edición del 5 de Mayo de 1857 reiteraron la misma noticia.

Gonzalo Gayoso Carreira en un artículo titulado “La Fabricación del papel en Galicia del Siglo XVII a nuestros días”, 1965, publicado dentro de su libro “Historia del Papel en España al referirse a la Fábrica de papel del Castro afirmaba:

“… En el año 1857 ardió completamente y ya no se rehízo…”

Posteriormente en las Notas complementarias de sus Apuntes para la citada “Historia del papel en España”, Servicio de Publicaciones, Diputación Provincial de Lugo 1994, cambiando de opinión decía:

“Después del incendio que sufrió en 1857 fue reparada y puesta en funcionamiento pues en el Indicador de 1864 figura propiedad de Domingo Fontán y en los Bailly – Bailliare de 1879 a 1888 de su hijo Manuel Fontán Riva y en 1900 propiedad de su nieto Rosendo Fontán, Alcalde del Municipio de Lousame.”

Precisamos señalar que Rosendo Fontán Riva, no fue nieto del Geógrafo, sino su hijo menor.

El incendio a que se refieren los periódicos en el que ardió determinada cantidad de trapo, fue sofocado causando daños menores en la Fábrica, que no afectó ni a la maquinaria ni al edificio de mampostería.

En cuanto a la destrucción de libros e instrumentos geodésicos es pura fantasía, pues estos sucesos están desmentidos por la documentación que custodia su Fundación.

Por consiguiente, resulta inveraz que el establecimiento no funcionase desde esa fecha al año 1864.

Su hermano Andrés y su hijo Manuel no dejaron por ello de residir en la Fábrica, así según se advera por la correspondencia mantenida con Fontán; particularmente la correspondiente a 1860 con su hijo Manuel (actualmente inédita) que ya llevaba su administración. De ella se evidencia su buen funcionamiento.

Los incendios en las industrias papeleras del Siglo XIX fueron frecuentes y sus causas conocidas, pues no olvidemos que la materia prima de la pasta del papel estaba constituida de prendas de vestir de pita, lino o algodón que nadie lavaba al deshacerse de ellas, algunas desués de haber pasado por una segunda mano, vendiéndolas al trapero que las adquiría al por menor y las acopiaba, de esta forma la suciedad orgánica como la grasa en una época en que brillaba por su ausencia la higiene sobre todo en las clases populares, unida a la humedad, imperante en Galicia y a la presión ejercida por su embalaje muchas veces producía su combustión espontánea.

En el “Tratado de Farmacia Operatoria o Farmacia Experimental por Raimundo Fors Cornet, Barcelona Imprenta de José Taulo 1841”, Capítulo VIII, página 960 se expone al respecto:

“…. Las mismas causas influyen en las combustiones que acontecen en las reuniones de grandes cantidades de materia orgánica por razones de desarrollarse en ellas fenómenos de varias especies de putrefacciones; y esta aplica a las combustiones que de vez en cuando se observan en los parajes húmedos de heno, del café tostado y húmedo, en las telas de lana embaladas, en las de algodón húmedas con baño de grasa o aceite y fuertemente comprimidas por el embalaje…”

Fontán conocedor de tales fenómenos, bien se cuidaba de prevenir estos sucesos, así en carta de 25 de Febrero de 1854, le comentaba a su hermano Andrés:

“Mi estimado hermano. Mediante salgo por cuatro días te devuelvo la llave de la parte alta del aparador en donde tienes vino y puedes necesitarlo. Cuando esté aquel local desocupado de este artículo colocaré en él trapo por estar más a la mano y más cubierto de incendios….”

17 de Abril de 1866, la Fábrica la heredaron sus hijos Manuel y Rosendo quienes para sobrevivir en un mercado muy competitivo la mecanizaron firmando un contrato el 8 de Julio de ese mismo año con los Señores Planas y Cía. Constructores de máquinas de Gerona, por el cual adquirían por el precio de 44.300 reales de vellón una turbina sistema Fontaine perfeccionada de 16 caballos de fuerza para ser movida por un caudal de agua de 400 litros por segundo a 4 de altura que daba fuerza motriz a dos poleas, más un cilindro triturador y otro refinador.

A la muerte de Manuel en la misma Fábrica el 4 de Septiembre de 1896, se la adjudicó en exclusiva como partija hereditaria, Rosendo quien la explotó hasta su fallecimiento en Noya el 10 de Febrero de 1913, su esposa Everilda y sus hijos Manuel, Enriqueta, Regina y Everilda ya no se ocuparon de mantener la industria, dedicando la Fábrica a finca de recreo donde pasaban los veranos, poniéndola a la venta en 1920.

“Véndese una quinta antigua Fábrica de Papel del Castro (Lousame) salto de agua, con o sin maquinaria, huerta amurallada, molino, prado, pinar, etc. Radica a tres Kilómetros de Noya junto Carretera Noya a Padrón. Fontán Noya”.

El Periódico de la Corte “La Esperanza” en su edición de ese mismo día 29 de Abril de 1857, reseña las siguientes manifestaciones de Ramón de la Sagra que también reprodujo el diario “La Discusión” en su número del 3 de Mayo:

Francia. El Sr. La Sagra nos dirige desde París con fecha 23 del corriente la manifestación que sigue:

“Por una reunión tal vez singular de circunstancias desconocidas del público, resulta que no solamente lo sean también mis  principales tareas y publicaciones y mi verdadera situación, sino que se crea que está muy próspera y favorecida.

Para rectificar la opinión, por ahora solamente en esta segunda parte me hallo en la tristísima necesidad de publicar los tres hechos siguientes sin comentario alguno:

1º Por Real Orden de 12 de Septiembre último, la Reina ha tenido a bien declararme cesante, y al mismo tiempo suprimido definitivamente mi  destino de Director del Jardín Botánico de la Habana.

2º Habiendo acudido a la Junta de clasificación de las Clases pasivas para que fijarse el sueldo que me correspondía al término de mi larga carrera declaró en 6 de Marzo último, que no tenía derecho a haber alguno, porque del expediente resultaba que los destinos que había servido fueron por nombramiento interino y no en propiedad.

3º Recurriendo por último al Gobierno para que siquiera durante el año en que debo concluir la publicación de la obra sobre la Isla de Cuba, me continuase el sueldo que por este motivo me abonaba; S.M., por Real Orden de 6 del corriente, se ha dignado a denegar la expresada solicitud.

De consiguiente me encuentro en París a los 59 años de edad con 34 de carrera activa y laboriosa y la salud quebrantada, declarado cesante y sin sueldo alguno.

Ramón de la Sagra”.

El periódico “La España” de su edición del 30 de Abril de 1857 publicaba la lista de funcionarios declarados cesantes en ella aprecia: “Ultramar Don Ramón de la Sagra Director del Jardín Botánico de la Habana”.

Domingo Fontán el 1 de Junio de 1857 desde Santiago escribía a su hermano quien se encontraba en Noya:

“Mi querido Andrés: Ya sabía por carta de Manolo (su hijo) que debía recibir una de Don Eduardo Riva  a fin de que tu conservases a Maneiro en el puesto de capataz del camino de Noya.

Ahora veo por la tuya que efectivamente dio Riva esa recomendación. Desde luego yo no te pediría ni te pediré que postergues a Rosendo (sobrino de Andrés y Domingo) ni te pediré nunca que prefieras a los que lejos de haberme servido cuando en las elecciones de 1851, les pedí me votasen, obraron como les convino a sus miras de partido a favor del difunto Bernardino Malvar, y además de esto, tengo muy en la memoria lo que todos ellos hicieron en menoscabo de tu reputación al hacerse dueños del Ayuntamiento de Lousame, y al tener la osadía de decir al Gobernador de la Provincia que tu hicieras esas cuentas de los fondos del camino.

Estas infamias y las contrariedades de que fuiste objeto no pueden ser olvidadas por tu hermano. Domingo”.

El 30 de Junio de 1857, se edita en Lugo el nº 8 de la “Aurora del Miño” periódico fundado por el Librero e Impresor Manuel Soto Freite que se publicó de Mayo a Noviembre de ese año.

En él se inserta un artículo en el que su autor, requiere la protección del Gobierno para fomentar el espíritu de asociación para unificar los capitales dispersos e improductivos a fin de promover el desarrollo agrícola e industrial de Galicia.

María Rosa Saurin de la Iglesia en su libro “Apuntes y documentos para una historia de Galicia” Diputación de la Coruña 1977 en una nota a pie de página (222) atribuye a Fontán la autoría del citado artículo:

Aunque si bien es cierto, el Geógrafo defendió estas mismas ideas en un artículo publicado en la Revista “La Esposición Compostelana” nº 7 del 13 de Junio de 1858, sobre el Fomento de la Agricultura.

Por nuestra parte somos de la opinión de negar la autoría de Fontán sobre ese artículo que fundamentamos con las siguientes observaciones:

En el artículo de la “Aurora del Miño”, su autor dice:

“Y sin embargo, en este país tan fértil, con tan abundantes y variados productos con una superficie de 1932 leguas cuadradas y dos millones de habitantes…”

Domingo Fontán fue un hombre muy meticuloso y no se cansó de afirmar que la superficie de Galicia era de 937 leguas cuadradas para desdecirse en ese artículo de esta cuestión tan importante para el autor de la Carta Geométrica de Galicia.

En la sesión del Congreso de los Diputados del día 24 de Agosto de 1837, alegaba:

“… Así que todo el reino tiene 937 leguas cuadradas, correspondiendo a la provincia de la Coruña 250, a la de Lugo 312, a la de Orense 231, y a la de Pontevedra 140…”

Observamos que la suma de las leguas cuadradas (de 20 al grado) no resultan las 937 sino 933, esto se debe a un error de transcripción de los taquígrafos de las Cortes que quedó evidenciado en la sesión del Congreso de los Diputados de 15 de Junio de 1838 en la que se debatía sobre el reparto de las contribuciones entre las provincias, en la que intervino el Diputado por la Coruña Larriva (Nicolás de la Riva) quien recogía las cifras de la superficie de Galicia calculadas por el Geógrafo:

“Otro tanto sucede con la extensión del territorio porque solo cuenta la superficie (de la Coruña) de 250 leguas cuadradas, teniendo la de Lugo 312, la de Orense 231 y 144 la de Pontevedra pero hay más….”

Fontán ratificándose en lo dicho en la sesión del 10 de Mayo de 1838, afirmaba:

“… La superficie de Galicia es de 937 leguas cuadradas”.

Y en la sesión del 21 de Junio de 1838, argumentaba:

“… Si se hubiera hecho esta operación no se le hubiera supuesto a Galicia 1.200 leguas de superficie, cuando solo tiene 937, y éste es un error que perjudica a la provincia porque según el cálculo se le imponen las contribuciones.”

Manuel Murguía  en su “Historia de Galicia”, Imprenta de Soto Freire MDCCCLXV, Lugo en su volumen I Capítulo II, página 297, señala la superficie de Galicia en 937 leguas cuadradas y 116,75 leguas de costa…”

La vida de Fontán a finales de 1857 transcurría entre Santiago y Lousame. El 20 de Octubre de 1857 se encontraba en la Fábrica del Castro  a donde escribió su hijo mayor Félix:

“Mi querido papá: Hace mañana ocho días que salió V. de ésta y no tuvimos el gusto de ver más carta que una que nos participaba su feliz llegada, esto no deja de tenernos con algún cuidado.

Remito a V. un mollete de cuatro libras y un periódico.

Nada más ocurre, afectos para Manolo y V. recíbalos de su afectísimo hijo Q.S.M.B.

Félix Fontán”

En el año 1858 en Santiago se pretendía para impulsar el progreso de la agricultura y la industria así como para fomentar el comercio, organizar una exposición en la que se expondrían los productos de Galicia.

La idea de organizar la que se denominaría la Exposición Compostelana, se expuso por primera vez en la sesión de la Sociedad Económica de Amigos del País de esa ciudad, celebrada el 11 de Enero de 1858 por su Director Antonio Casares Rodríguez, Catedrático de Química de su Universidad, contando para ello con la colaboración económica del Ayuntamiento.

En la sesión del 20 de Enero, se aprobó el proyecto aceptando el Ayuntamiento tal colaboración, de esta forma el Gobernador Civil de la Coruña solicitó y obtuvo el visto bueno del Ministerio de Fomento.

El Periódico de la Coruña “El Fomento de Galicia” destinado exclusivamente al desarrollo de los intereses materiales del país en su número 11 del 30 de Marzo de 1858, recogía los rumores que sobre tal Exposición circulaban:

“… En cuanto a noticias solo hablaré a ustedes de la que corren de boca en boca y son las de una visita regia al Apóstol de S.M. la creación de un periódico destinado a ocuparse de la Esposición Agrícola e Industrial a cuyo frente se hayan distinguidos nombres gallegos de los Señores (José) Varela de Montes, (Antonio) Casares, Fontán y otras conocidas personas científicas….”

Para el desarrollo del proyecto se creó una Comisión Mixta, sus miembros por parte del Ayuntamiento la componían:

Joaquín Caballero

José Rodríguez Losada

Vicente Varela Luaces

Ramón Arias

Joaquín Andrés Rodríguez

Y por la Sociedad Económica de Amigos del País:

Antonio Casares

Vicente Martínez de la Riva

Marqués de Bóveda

Luis de la Riva

Manuel Pérez Sáenz

También se crearon comisiones en las cuatro provincias gallegas que a través de sus Diputaciones Provinciales contribuyeron económicamente para sacar adelante la empresa y según afirmaba “El Fomento de Galicia”, para difundir el proyecto se creó el Periódico “La Esposición Compostelana”, nombrándose editor a Vicente Martínez de la Riva.

Mientras se fraguaba la idea de la Exposición de Compostela. Aprobada la proposición de ley presentada en el Congreso por diferentes Diputados de Galicia, Asturias, León y Palencia; por Ley de 21 de Abril de 1858, se sacó a subasta pública la concesión de la línea de ferrocarril de Palencia a la Coruña que comprendía los siguientes tramos:

I. Palencia – León

II. León – Pontevedra

III. Pontevedra – Quiroga

IV. Quiroga – Lugo

V. Lugo – La Coruña

Esta iniciativa surgió con la ley de Ferrocarriles de 6 de Junio de 1855, el proyecto paso por un sinfín de contrariedades al quedar desiertos los concursos públicos, pues su coste ascendía a más de 470 millones de reales, quedó concluso en 1883.

Título del Instituto Agrícola Catalán San Isidro (Archivo Fundación Domingo Fontán)

El Instituto Agrícola Catalán de San Isidro enterado de la Exposición de Santiago, nombró a Fontán socio corresponsal, otorgándole el correspondiente título expedido en Barcelona el 29 de Abril de 1858, que conserva su Fundación, está firmado: “El Presidente Marqués de Alfarrás, El Vocal Secretario Andrés Ferrán

Dicho Instituto se fundó en Barcelona el 21 de Abril de 1851 con 107 socios y desde 1932 tiene su actual sede en el Palacio de Fivaller sito en la Plaza de San José de Oriol nº 4, su primer Presidente fue Joaquín Desvalls Sarriera, Marqués de Alfarrás, es la asociación agraria más antigua de España.

Remitida una comunicación por parte de la Sociedad Económica de Amigos del País a la Reina Isabel II, ésta les hizo saber su aprobación del programa mediante la Real Orden de 23 de Abril de 1858 comunicada a través del Gobernador Civil de la Coruña.

“He dado cuenta a S.M. la Reina (Q.D.G.) de una comunicación de la Sociedad Económica de Santiago, a que acompaña el programa de la Esposición Agrícola Industrial que bajo los auspicios del Ayuntamiento constitucional de dicha ciudad se propone realizar el próximo mes de Julio, solemnizando al mismo tiempo que la festividad del glorioso Patrón de España, el nacimiento de S.A.R. el Príncipe de Asturias.

Sumamente grato es para S.M. que comprendiendo las corporaciones científicas y locales cuanto importa despertar el estímulo del productor, proporcionen ocasiones como la que se trata de conocer los elementos agrícolas o industriales de una extensa zona privilegiada por la naturaleza, y que tal vez no necesita más que dirección y ese mismo estímulo para multiplicar su riqueza.

Recientes aún las impresiones de la exposición nacional de 1857 que S.M. se dignó inaugurar y enaltecer como expositora ha visto con singular satisfacción que han correspondido muy honrosos premios a la mayor parte de las provincias, en prueba de que todas ellas encierran elementos de prosperidad; que continuando cada vez más vivo este espíritu regenerador de la agricultura y de la industria, la provincia de Sevilla ha inaugurada solemnemente el 15 del actual una exposición agrícola, industrial y artística, que ha excedido a las esperanzas de los encargados de promoverla y realizarla; que la de Cádiz, o sea su ilustrada Junta Provincial de agricultura, establecida en Jerez de la Frontera, se apuesta con no menos acierto y entusiasmo a celebrar otra desde el 1 al 15 de Mayo y en medio de esta circunstancia no podía  menos S.M. de acoger con benevolencia el pensamiento de la Sociedad Económica de Santiago.

En su consecuencia ha servido prestarle su aprobación disponiendo que se recomiende a V.S. y a los Gobernadores de las provincias de Lugo, Orense y Pontevedra, que excitando el celo e interés de las corporaciones particulares, faciliten la concurrencia a dicha exposición; que se felicite en su Real nombre a la Sociedad Económica por la iniciativa y los acertados medios que ha propuesto, e igualmente el Ayuntamiento de dicha ciudad, por su generoso desprendimiento; y por último, que se publique en la Gaceta Oficial el programa, para que al mismo tiempo que contribuya a la importancia de la exposición llegue más fácilmente a conocimiento de los que puedan tomar parte en ella.

De Real Orden lo digo a V.S. para su conocimiento y el de los Gobernadores de las mencionadas provincias y demás efectos consiguientes. Dios guarde a V.E. muchos años. Madrid 23 de Abril de 1858 – Guendulain – Sr. Gobernador de la Provincia de la Coruña”.

Seguidamente se incluía el “Programa de la exposición agrícola e industrial de Santiago” a que hace referencia la precedente Real Orden.

El mismo fue publicado en el Tomo XXVI del Boletín Oficial del Ministerio de Fomento nº 33 del jueves 29 de Abril de 1858, Agricultura, página 494.

Entre otras ocupaciones de Fontán señalamos que el día 5 de Mayo de 1858:

En el lugar del Castro de la Parroquia de San Juan de Lousame, reunidos sus vecinos Antonio García Llano País, José de Castro, Miguel Rey, Domingo Antonio de Castro, José Arca, Melchor Castro, Roque Basto y Miguel Castro nombran al Perito Don Crisóstomo Blanco para que junto con Fontán realicen el nuevo prorrateo de rentas del Floral del Castro que Fontán determinó:

“… de veinte y cuatro reales el ferrado, la segunda de veintiuno y la más ínfima de diez y ocho esto respecto a los montes que ya se hayan circundados y que se dejan a sus respectivos poseedores, pero respecto a los que aún se hayan abiertos, la primera calidad será de veinte reales, la segunda de diez y siete y la tercera de catorce…”

El ferrado era una medida existente en Galicia que servía para medir superficies y volumen equivalente a entre 400 a 600 m2 y su volumen entre 12 y 20 kg.

“La Esposición Compostelana” Periódico Semanal de Intereses Materiales publicado bajo la dirección de la Sociedad Económica, editó el 1º de sus 14 números el 2 de Mayo de 1858 y el último el 3 de Octubre de ese año. (Real Academia Galega, signatura R.G. 70/10).

En ese primer número se daba un lugar preferente a la citada Real Orden de 23 de Abril de 1858 por la que la Reina Isabel II aprobaba el Programa de la Exposición.

En el segundo número correspondiente al 9 de Mayo de 1858, en un artículo de Antonio Casares titulado el “FERRO-CARRIL DE GALICIA” daba noticia de que S.M. había sancionado la Ley que disponía la construcción de un ferrocarril de La Coruña a Palencia en el que prevenía:

“… Preciso es con todo advertir que el Ferro-carril no trae consigo la riqueza y el bienestar; es sí un gran medio para buscarlos; el trabajo, la actividad y la inteligencia deben aprovecharse de él. Los gallegos deben prever con anticipación las nuevas necesidades que va a crear esta vía…” “… de otro modo nos exponemos a que hombres más emprendedores vengan a aprovecharse de nuestra patria y natural desconfianza”.

En su nº 4 correspondiente al día 23 de Mayo de 1858, se insertó el siguiente artículo de Ramón de la Sagra, en el que apela a la renovación de los valores morales de la sociedad gallega para su progreso y desarrollo, valores estos que en la actualidad han sido suprimidos, no siendo sustituidos por otros, hoy para muchos impera como único sentido de la vida, el postulado crematístico del mínimo esfuerzo, máximo beneficio; La Sagra también se refiere a la explotación razonada y científica del suelo, que en este tiempo en que vivimos se la denomina explotación sostenible de los recursos.

Recomienda que la Carta Geométrica de Galicia sirva  y se emplee para la ubicación de sus producciones y conocimiento de su territorio; por último insiste en la necesidad del cultivo del mar adelantándose a las piscifactorías y bateas, que hoy proliferan en nuestras costas y rías:

“Damos el debido lugar preferente en esta sección a la interesante carta que hemos recibido de nuestro apreciable paisano y colaborador, el distinguido gallego Don Ramón de la Sagra. Nuestra satisfacción es grande al ver honrada nuestra publicación con los escritos del autor de la Historia Física, Política y Natural de la Isla de Cuba y de la Memoria sobre la exposición de Londres: ojalá esta pudiésemos tenerla también de que este eminente literato fuese el digno historiador de la esposición gallega. Reciba el Sr. de la Sagra la expresión sincera de la gratitud del país y nuestro reconocimiento profundo de su cooperación.

París 9 de Mayo de 1858 – Sr. Director de la Esposición Compostelana. Permítame Vd. que un gallego olvidado (1)….

(1)    (No dude el Sr. Sagra que el pueblo gallego que conoce su mérito le considera como uno de sus más merecedores hijos: pero estas quejas no son solo del Sr. Sagra: lamentamos este extravío que tanto influye en nuestra prosperidad: el hombre de corazón cumple solo con su deber, como suple el Sr. Sagra, los hombres contemporáneos desaparecen en el olvido, pero el suyo pertenecerá a Galicia. N. de la R.)

… dirija a su país desconocido la más sincera enhorabuena por el feliz pensamiento de mostrar reunidas en una exposición general las producciones de su suelo y los productos de la laboriosidad de sus hijos. Por ese medio, secundado por el de la publicidad, no solamente Galicia comenzará a ser conocida, sino que también podrá fundar sobre datos seguros el cálculo de las futuras empresas que su estado reclama y que sus virtudes exigen.

Es bien seguro que si los productores agrícolas e industriales, corresponden al patriótico llamamiento, habrá motivos para sorprenderse de los inmensos recursos que ese variado territorio ofrece para ser transformada su situación precaria en la más próspera y opulenta de la Península.

En efecto, el antiguo y por más de un título heroico reino de Galicia, ocupa una posición insigne en el mapa europeo, que por su latitud la constitución orográfica y topográfica y la configuración de sus costas. Formando un ángulo de lados sinuosos sobre los mares atlántico y cantábrico reúne las condiciones y cualidades más propicias para la agricultura, la industria y el comercio. Estas circunstancias, únicas en el territorio peninsular, son los elementos naturales, que la Providencia divina, pródiga y hondadura, ha presentado a la laboriosidad gallega, que por causas superiores a la inteligencia humana, parece condenada a sufrir una expiación de miseria y penalidades incesantes, en medio de las virtudes más fecundas y recomendables; el trabajo y la honradez. El ilustre escritor que ha marcado el primer número de la Esposición gallega, con el sello de sus elevadas ideas, al hablar de los resortes para la prosperidad y la riqueza, evita al hacerlo el trabajo considerado bajo el punto de vista como lo ofrecen las modernas escuelas que olvidaron el más noble y santo de los estímulos que en Galicia les sostiene; el elemento del deber, la idea religiosa de la resignación y la esperanza cristiana en una recompensa eterna. Sin tales sentimientos, sería inexplicable la rara y estrecha alianza que en los desgraciados pueblos de Galicia, ofrecen la laboriosidad y la honradez. Ambas cualidades reconocidas en Europa, en la América y en Asia, en todas partes donde sus hijos se han fijado; son ya tan incontestables que, por una lógica vulgar y contradictoria, dejan ya de ser apreciadas como merecían, por considerarlas inherentes a la raza pacífica que sin orgullo ni obstentación las posee.

La aplicación de esos medios intelectuales y morales, a la explotación razonada y científica de tan rico suelo, puede dar resultados tan inmensos que la imaginación más fecunda no puede representarse, y por esto ha sido feliz la idea de reunir los resultados de la aplicación de los primeros sobre los productos del segundo. Ella dará a conocer, lo que posee el país gallego, lo que hacen sus laboriosos hijos, en medio de infinitos obstáculos que los rodean, y de las comparaciones de estos dos datos, con lo que se hace en otras partes, no tan bien dotados por cierto, pero si más sabiamente dirigidas y secundadas, resultará el problema de sus futuros e incalculables adelantos.

Más para la exposición que se prepara, no deje de producir resultado alguno de los a los que está destinada, es preciso que no se desvíe ni desatienda ninguno de los objetos que entran a formar la verdadera estadística de la riqueza de un país, o sean los elementos materiales del trabajo. No hay producción alguna que no merezca entrar en la serie porque de todas puede la ciencia presente o ciencia futura, sacar ventaja. Lo más común suele muchas veces ser lo más útil y lo más extendido por el suelo de un país, no merece por esto ser desdeñado. En Galicia sobre todo, donde la industria se halla por crear, y donde las noticias de las modernas aplicaciones no penetran apenas en las poblaciones rurales, conviene mucho, que esos objetos, en ella comunes e indiferentes, formen parte de la exposición general y hallen en la memoria descriptiva de ella, un lugar preminente y enriquecido con cuantos datos sea posible reunir, para hacerlos conocer y apreciar dignamente.

No menos importante sería, si no fuese posible presentar colecciones completas de las producciones naturales, que se supliesen  las faltas y se  llenasen los vacíos con relaciones o cuadros sinópticos que formasen los profesores de las ciencias que tienen por objeto el estudiarlas y describirlas. Por este medio, poco costo se podrá formar una idea exacta de la riqueza natural de las provincias de Galicia.

Si la comisión encargada de la dirección de tan interesantes tareas, pudiesen antes de abrir la exposición al público, designar sobre el gran mapa, que el país debe a la laboriosidad de uno de sus distinguidos hijos (Sr. Fontán) las más notables localidades de los productos minerales, vegetales, animales y agrícolas, haría un eminente servicio, que además de facilitar el conocimiento del territorio gallego, suministraría preciosos datos para futuros cálculos y empresas. A la categoría de las colecciones y de los cuadernos sinópticos que dejo indicados, corresponden todos los artículos de la caza y de la pesca, así de los ríos como de las bahías, puertos y costas; porque en el día, en que el cultivo de las aguas, como la llama el ilustrado Sr. Rayau de Acuña) empieza a llamar la atención de los sabios y de los gobiernos para equipararla algún día con el cultivo de la tierra, merecen ser mencionados y bien indicados los elementos importantes de la riqueza acuática, que poseen las provincias gallegas.

De este conjunto de estudios y de las consideraciones naturalmente  ejenduen surgirá, digámoslo así, a sus habitantes, la nueva vida de los pueblos modernos; vida que aparece ya, en distintos puntos de la Península y cuya expansión beneficiosa puede y debe hacerse coincidir con la gran regeneración moral que ha de servir de base y de regulador a todas las mejoras materiales. Ese nuevo orden de la existencia social que pide Galicia en particular y la España en general, supone, extinguido el volcán  político, donde se hunde estérilmente la generosidad del día; y para conseguirlo nada es más conducente que la atracción de las empresas útiles debidas a un trabajo perseverante e inteligente ejercido sobre los variados productos de un suelo, cuya cultivo y explotación ha sido confiada al hombre por el Supremo Criador. Desempeñando esta Santa misión, su alma se eleva e implorando los auxilios del cielo, no tarda en recibir la remuneración merecida, siempre que humilde y resignado, no cese jamás de confiar y esperar en ella.

Aun cuando la Exposición Compostela no diese otro resultado que el distraer la atención de los debates políticos para fijarla en cosas útiles, sería ya fecunda en bienes para el país; pero este primer paso una vez dado, hacen entrar a los pueblos desengañados en la senda del verdadero progreso que no es temible ni peligroso, cuando le preceden los sentimientos religiosos, que de tiempo inmemorial dominan en el pueblo gallego.

El amor que profeso a mi país natal, y el deseo ardiente de verle ocupar el lugar distinguido que merece, por tantos títulos y circunstancias, me servirán de excusa para la libertad que me tomo de hacer algunas indicaciones, fruto de la experiencia del estudio.

Me es sumamente sensible el no poder visitar la exposición, que han promovido las ilustradas corporaciones de Santiago y las celosas autoridades de toda Galicia; pero tendré la satisfacción de leer las relaciones que publique el periódico y de cooperar a que sean conocidas por medio de la prensa extranjera. De este modo pagaré, a lo menos, un ligero tributo a las glorias de su país, este atento servidor y paisano Q.B.S.M. R. de la Sagra”.

En el nº 6 de la Revista, publicado el 6 de Junio de 1858, se inserta un artículo firmado por José María de Andueza, Periodista, Escritor y Traductor, autor del libro titulado: “Isla de Cuba, Pintoresca, Histórica, Política, Literaria, Mercantil e Industrial”, Madrid, Impresor y librero Calle de Carretas nº 8, 1841, en su página 122 se refería a la destrucción del Jardín Botánico de la Habana como consecuencia de la construcción de la estación de ferrocarril de la Habana a los Güines:

“… Sin embargo estas obras han destruido casi enteramente el magnífico Jardín Botánico conservado a costa de ímprobo trabajo y de incesantes desvelos por el laborioso ilustrado naturalista D. Ramón de la Sagra, pero el comercio, el genio de la especulación, está en estos tiempos a la orden del día….” 

Andueza, hacía ocho meses que se había establecido en Galicia y en ese artículo pone de manifiesto sus impresiones, de él reseñamos el siguiente párrafo:

“¿… Qué es Galicia? Pregunto yo a mi vez. Un país, que ahora empieza a conocerse en España, merced a la imparcialidad y a la justicia con que de él hablan escritores extranjeros de primera nota. ¡Vergüenza para nosotros! Un país sin protección; un país entregado a sí mismo; un país que desde tiempo inmemorial ha soportado cargas muy superiores a sus fuerzas; un país esclavo de las leyes, obediente fiel honrado y pacífico…”

En las palabras de Ardanza, vislumbramos el vicio nacional de vernos siempre a través de los ojos de los extranjeros llamados Hispanistas, sobre todo ingleses, muchas veces llenos de prejuicios, quienes con “autoridad indiscutible” nos cuentan quienes somos e interpretan nuestra propia Historia.

Citaré como ejemplo de ellos a Richard Ford al que ya nos hemos referido en otras ocasiones. (Ver “Viaje a Sargadelos”). Fue autor del Libro “Manual para viajeros por España y lectores en casa” publicado en 1845 en el que describe esos viajes efectuados entre 1830 a 1833, libro en el que afirma:

“… España es una tierra incógnita para los naturalistas, los geólogos y todos aquellos cuya profesión termina en isla o en logo….”

“… ese curioso país que oscila entre Europa y África entre la civilización y la barbarie….”

(Volumen I, Editorial Turner, Madrid 2008, pág. 130).

El 13 de Junio de 1858, se edita el Número 7 de la Revista “La Esposición Compostela”, en la que en su primera página, se incluye el siguiente artículo de Fontán, en el que pone de manifiesto, el retraso de Galicia en todos los órdenes, agrícola, industrial y comercial, resalta la laboriosidad y frugalidad de los gallegos y como uno de sus males la emigración a América del Sur.

Fontán solicita la ayuda del Gobierno para sacarla del estado de postración en que se halla aconsejando la canalización de los ríos para convertir las tierras de secano en regadíos, para paliar el retraso de la agricultura en el cultivo del maíz:

“El fomento de la producción de un país casi siempre depende de la acción de un Gobierno ilustrado, y no es dado a los particulares ni aún al espíritu de asociación vencer las dificultades que solo el poder público puede remover. No basta que un gobierno quiera que la riqueza pública vaya en aumento, que al efecto deje expeditos a sus gobernados todos los medios que quieren emplear para conseguirlo, es necesario además que les remueva las trabas que a ello se oponen, que aún removidas éstas, los ilustre y haga conocer el partido que deben sacar del país que ocupan, y si no bastasen los esfuerzos y la actividad de los particulares y de las asociaciones para lograrlo, que él venga en su ayuda. Solo así el que contemple la posición que ocupa en el Globo no digo la España sino Galicia podrá concebir porque tan atrasados nos hallamos en la producción de todos los ramos de la riqueza, ya agrícola, ya industrial y comercial. En efecto, nada tenemos que envidiar a otras naciones de Europa los que hemos nacido en esta parte de ella que la naturaleza ha privilegiado con sus dones. Y los gallegos si no son ricos, si no lo son los mejores agricultores, si no sobresalen en las artes y en las ciencias, en el comercio y la navegación, no es porque el Todo Criador les haya negado un suelo productivo, no es porque dejen de regarlo con el sudor de su rostro, no es porque le falte actividad e inteligencia.

El que recorra y estudie la superficie de Galicia, se convencerá de lo favorecida que ha sido en esa misma variedad que presenta y cuan apropiado es un terreno tan accidentado para toda clase de frutos en razón de sus diferentes climas; notará la extensión de su litoral y la excelencia de sus numerosos puertos, los mejores del mundo. El estudio de los ríos, más o menos caudalosos y de las corrientes de agua que descienden de sus montañas, le hará ver que se prestan a una canalización y aún necesaria para el riego y para dar movimiento a cualesquiera máquinas, que para la navegación interior, pero echará de menos canales de riego, esos motores de máquina en un país sin industria y que ningún adelanto hizo, ni aún en sus molinos harineros. Al contemplar esos fondeaderos abrigados que desde la desembocadura del Eo hasta la del Miño nos ofreció  la naturaleza tan pródigamente, apenas verá la acción del hombre a quien no se concedieron en vano. Si se prescinde de algunas lanchas de pescadores y de establecimientos de salazón, debidas a la actividad de industriosos catalanes, la costa y sus fondeaderos carece de vida, no hay muelles, no hay puertos propiamente dichos en donde se abriguen los buques, si se exceptúa el puerto militar o la dársena de Ferrol. En todos los demás fondeaderos, sin exceptuar La Coruña y Vigo, quedan en la bajamar incomunicados los buques con las poblaciones y el que a ellos se dirija tiene que cabalgar en hombros de un marinero para entrar en una falúa. Tampoco verá el navegante balizas o boyas flotantes que le adviertan donde hay escollos que debe evitar, si bien ya en el día tenemos algunos faros. Cuál es nuestro comercio marítimo lo dicen los productos de nuestras aduanas comparados con los de Santander, Cádiz, Málaga y Barcelona.

Ahora bien, nadie desconoce la exactitud de estos hechos, y  nadie desconoce tampoco la laboriosidad de los gallegos, de los habitantes todos de un país que no reúne grandes poblaciones en que se concentren y puedan entregarse a la ociosidad y a los vicios que en ellos se suelen dominar. En Galicia, cuya población se aproxima a dos millones de almas, solo Santiago y La Coruña llegarán a unos veinticinco mil vecinos. Nadie desconoce la frugalidad de tan numerosa población; diríjase cualquiera a las casas de nuestros desgraciados y virtuosos labradores, tan hospitalarios y obsequiosos con quien se albergue en ellas, como de ello puedo dar testimonio, y verá cuál es su alimento.  Sin lujo lo verá también en las romerías y fiestas del país. Esto no obstante, el malestar de esta clase es notorio, es evidente. Y el que quiera pruebas de ello pídaselas a los logreros, búsquelas también en la emigración a la América del Sur, en ese comercio de blancos muy parecido al prohibido de los esclavos africanos. A la vista de todo lo que acabamos de indicar tan rápidamente, convenzámonos de que solo viniendo el Gobierno en nuestra ayuda podremos cooperar a que nuestro país salga del estado de postración en que desgraciadamente se halla.

Pero no basta presentar los cuadros de nuestros males, evidenciado su origen y la causa de donde proceden. Hagamos algo para su curación, si no radical, porque esto no está en nuestra mano, a lo menos hasta donde nos sea dable y ser visto que nos extralimitamos. Empecemos por una de las muchas causas del atraso de nuestra agricultura en el cultivo del maíz.

No se conocía en Europa esta semilla hasta que con el descubrimiento de América de allá nos vino, como nos vinieron las patatas y otras plantas útiles. Al generalizarse entre nosotros el maíz, quedando caso desterrado el mijo menudo y reducido a la mitad el cultivo del centeno, necesario era estudiar los medios de hacer productivo el suelo que a aquella planta hemos destinado. Ella prospera más ventajosamente en los terrenos de regadío que en los de secano. Así pues, al facilitar el riego venía a ser una necesidad no ya del labrador, sino del Gobierno para quien éste trabaja contribuyendo al sostén de las cargas del Estado; porque sólo el Gobierno puede facilitar la canalización de nuestros ríos, con lo cual convertidos en terrenos de regadíos los que hoy son de secano, sería más que dupla la producción que hoy ofrecen en el cultivo del maíz. Nuestros labradores han hecho cuanto en su pequeñez le fue dable para proporcionarse aguas con que regar el maíz, pero esto no es nada comparativamente a lo que debió haber hecho el Gobierno.

Casi todos nuestros ríos o corrientes de agua se desaprovechan para el riego y tan solo se utilizan en molinos harineros. Algunos llevan su curso en valles, que se elevan sobre su nivel muy pocos pies, en vegas extensas que apenas tienen agua de fuentes recogida en pozos con que pueden ser regadas. La elevación de las aguas de estos ríos, que así se pierden, es cosa muy fácil y poco costosa. Así como su conducción por canales que cruzasen las vegas a derecha e izquierda de tales ríos, hasta ganar la pendiente que sobre ellos hacen. Pudiera citar alguno de estos valles en las cuatro provincias de Galicia, pero no quiero privar a los dignos Gobernadores, que son los agentes de su prosperidad, de la gloria que les debe caber iniciando tales y tan útiles mejoras.

Otros ríos marchan por un terreno de mucha pendiente, de la cual pueden ser desviados a beneficios de canales haciendo regadías sus laderas. Un ejemplo de esto tenemos en los ríos Umia y Ameijeiras, que es afluente suyo, los cuales podrían reunir sus aguas en un solo canal de más de ocho mil varas, canal que mediaría entre las cascadas de Segade y Barosa dominando una superficie de mucha extensión.

Además de esta agua que los ríos nos ofrecen, cuyo aprovechamiento aumentaría en mucho no solo el maíz sino otros varios de la agricultura, las hay subterráneas que debieran procurarse como suelen hacerlo algunos particulares que tienen más medios que el común de los labradores para hacer tales gastos; pero que ellos se preocuparían también estimulándolos con premios a que se asociasen entre sí para conseguirlo con el auxilio de mineros entendidos. No debe echar en olvido las aguas de todos conocidas con el nombre de pozos artesianos, que en Francia se aprovecha y debe hallarse o a lo menos ser explotados en nuestro país.

Suspendemos por hoy la empezada tarea a que nos hemos dedicado en beneficio de Galicia a cuyo conocimiento y el de sus necesidades hemos consagrado nuestros mejores años. D. Fontán”.

También en ese número 7º de la Revista se inserta el artículo de Nicolás Pérez Santa Marina quien fue Industrial papelero, propietario de la Fábrica de Laraño y Concejal del Ayuntamiento de Santiago; en dicho artículo titulado: “PORVENIR DE GALICIA” hace clara alusión a las palabras de Ramón de la Sagra vertidas en el nº 4 de la Revista en la que se refería a la resignación de los gallegos, de la que son  fruto su laboriosidad y su honradez.

“… No entraré ahora a inquirir el origen de la proverbial resignación de nuestros paisanos, porque se explica por sí mismo con solo recorrer los monumentos que a este país legaron nuestros antepasados; pero si sostendré que esa recomendadísima virtud habiendo degenerado en un hábito, viene a ser una falta rémora para los materiales adelantamientos de nuestra agricultura, y tan cierto es esto, que a esa misma resignación se debe el que el supremo Gobierno careciendo de la estadística de la riqueza de Galicia y observando por otra parte la suma puntualidad en el pago de sus tributos, sin ningún género de queja, o lo que es igual especial comisión gallega se le hubiese acercado a exponer el verdadero estado del país, nos contemple rebosando felicidad, cuando a centenares emigran los labradores, y conformes en contribuir con mayores impuestos, cuando esa presunta puntualidad en el pago se debe a un honeroso recargo y a los apremios. Tal es el resultado de los hechos. Tenemos pues por comenzar por combatir a nosotros mismos ese pernicioso ánimo resignativo si hemos de resolver el problema de asociación en Galicia…”

El 27 de Junio de 1858, en el nº 9 de la Revista: “La Esposición Compostelana” se publica el artículo de Fontán en el que propone en términos generales el aprovechamiento de los juncales o terrenos que son inundados por las mareas en la desembocadura de los ríos y en la bajamar pueden reconocerse en las rías de Betanzos, Pontevedra, Noya, sin perjudicar a la pesca y navegación, solicita que sea el Gobierno quien emprenda esos trabajos o en su caso se efectúen con la iniciativa privada “en sus manos está estimular a los capitalistas a que de su cuenta las realicen cediéndoles la propiedad de terrenos”. En particular interesa dicha iniciativa para concluir el desagüe de la Laguna Antela también llamada de la Limia convirtiendo el terreno en labradío:

Laguna Antela en la Carta Geométrica de Galicia (Archivo Fundación Domingo Fontán)

“No solo progresará en mucho la agricultura de Galicia aprovechando en el riego las abundantes aguas de sus ríos dirigidas por acequias, sino también dando a los que desaguan en el mar la dirección conveniente en el término de su curso, a fin de que sin perjudicar en nada a la pesca y facilitando la navegación, se sustraigan al dominio de las mareas terrenos por ellas inundados, cuya posición nos excusa decir que serán feracísimos, y que nunca debieron verse así perdidos para el país por un Gobierno ilustrado y previsor a quien está encomendada su felicidad.

El utilizar estos vastos juncales, que cualquiera en la bajamar que puede reconocerse en las rías de Betanzos, Pontevedra, Noya y otras, pues en todas ellas hay terrenos fangosos más o menos extensos, es un objeto de preferente atención para las autoridades honradas con el encargo de fomentar y promover la riqueza pública. Trabajos de esta clase no están al alcance de nuestros labradores. También es necesario que al emprenderlos el Gobierno marchen de consumo los ministerios de Fomento y de la Marina; no sea que competencias siempre perjudiciales, eternicen en daño del país expedientes, que solo deben iniciarse y llevarse a cabo rápidamente sin perder de vista el importante objeto que los motiva.

Si el Gobierno no quisiese emprender obras de esa naturaleza en su mano está estimular a los capitalistas a que de su cuenta las realicen, cediéndoles la propiedad de terrenos tan vastos. Tales empresas son conocidas e indudablemente lucrativas. Así que, levántense por nuestros ingenieros los planos de esas marismas; fíjese en ellos el curso que haya de darse a las aguas en provecho de la navegación; mídase el terreno adyacente que hoy inundan y que ha de ser entregado al cultivo; y así aumentaremos la masa de la producción agrícola, y aún de la producción industrial a beneficio de las aguas que quieran estancar los empresarios, empleándolas después con un motor, según hoy se hace en el seno de nuestras rías.

Este aumento en la producción del suelo gallego, hoy perdido, y con el empleo de capitales quizá dedicados a negocios de efectos públicos improductivos para la Hacienda, es no menos beneficioso al país que a aquella, creando así una riqueza imponible; y lo es sobre todo para nuestros desgraciados compatricios, proporcionándoles tales obras ocupación y trabajo, sin necesidad de buscarlo en lejanas tierras, sin atravesar el Atlántico, como lo están haciendo emigrando a las repúblicas del Uruguay, Buenos Aires y otras del continente americano.

Si en las tres provincias litorales tienen sus dignos Gobernadores un objeto de tan preferente atención en que ocupar su actividad e inteligencia en beneficio de Galicia, igual gloria puede caber al digno Gobernador de la provincia de Orense, llevando al cabo empresas análogas respecto a terrenos inutilizados por las aguas de algunos de sus ríos. Bien se deja ver que vamos a hablar de la Limia.

El artículo Limia de las páginas 286 y 287 del Diccionario geográfico del Sr. Madoz, de cuya exactitud no cabe duda, merece ser aquí trasladado en casi toda su totalidad, no para conocimiento de la autoridad a quien se haría una ofensa en suponer que desconoce lo que es el Valle de la Limia, sino para conocimiento del público y de todos cuantos deben interesarse por la salubridad aún más que por la riqueza agrícola y pecuaria, de los que lo pueblan. Es el Limia un río que nace en nuestro territorio y a las 10 leguas entra en Portugal y cruza este reino desaguando en Viana en el Océano Atlántico. Domina su origen la gran sierra de San Mamed, de cuyas vertientes occidentales procede también el Arnoya; así como las meridionales dan sus aguas al Tamege, que es afluente del Duero. El curso de estos dos ríos es rápido, no así el de Limia. Aproxímase el nacimiento de aquellos a la cumbre de la sierra, al paso  que el de ésta dista de ellas unas tres leguas. Del fondo de una laguna de la extensión de una legua cuadrada, brotan sus aguas corriendo casi cuatro leguas mansamente por una llanura sin declive alguno. El desnivel entre el origen del Limia o la laguna Antela y la extensa cumbre de la sierra es de 1200 varas. Las nieves no desaparecen en ella sino en tres o cuatro meses al año. En esa estación del estío la laguna viene a ser un pozo, cuyas aguas allí se estancan, como que aparece enteramente seco el cauce del río, y yo así lo reconocí en el puente de las Poldras bien próximo a la laguna y la vadeé también enfrente a Sandiás. Pero en el resto del año, sobre todo en la estación de las lluvias y del derretimiento de las nieves, la llanura se inunda, brota el agua en toda su extensión y la carretera es un camino muelle o arrecife que cruza un lago especialmente entre los ríos Limia y Ginzo; todos los demás caminos rurales están encharcados o inundados. Estos dos ríos forman dos valles llamados el del E. o de la Laguna Limia Baja, y el del O (Oeste) o Limia Alta, mediando una colina entre las dos comarcas, siendo la extensión de éstas de cuatro leguas N.S. y otras tantas E.O. Este terreno es muy productivo en lo poco que de él puede cultivarse, y que se calcula en una octava parte; pues los labradores se ven precisados a abrir zanjas alrededor de sus tierras para desahogarlas del agua que las encharca y esteriliza. A pesar de ello es tal la feracidad del terreno que se considera la Limia como el granero de Galicia. Su centeno, abundante y el mejor que he visto, se extrae para Allariz, Celanova, Verín, Rivadavia, Pontevedra, Redondela y Vigo, aparte del que se introduce en Portugal. Hay también trigo, mucho y buen maíz patatas, nabos y otras legumbres, y jamás hallé cebollas tan disformes como las que se cultivan no lejos de la laguna. Abunda el ganado de todas clases, es bien merecida la nombradía de los cabritos, y si se exceptúa la producción del vino, de todo es capaz el suelo de la Limia, en donde tampoco escasean excelentes frutas. Veamos ya el reverso de esta medalla.

Tantas ventajas naturales (dice el ilustrado autor del artículo del diccionario) desaparecen en gran parte por la insalubridad que ocasiona el pestilente charco de la laguna Antela, llamada también de Limia y Beón. Se forma éste en el centro de la Limia baja con las aguas que nacen en su fondo, las que descienden de las cumbres inmediatas, y las llovedizas que por falta de pendiente se detienen allí y  se estancan hasta ocho pies de profundidad en lo más hondo. Creciendo con las impetuosas avenidas o derretimiento de las nieves, se derraman por toda la llanura arroyando y destruyendo los sembrados que alcanza. Si bien en otro tiempo pudo ser mayor su extensión, hoy día tiene una legua de N. a S. y 1 ¼ de E. a O. poco más o menos. Antiguamente ceñía y contenía al lago para que no se derramase con tanta libertad una espesa selva de pinos, zarzas y  otros árboles enredados entre sí, de manera que para ir desde Junquera de Ambía al Buen Jesús, al tiempo que se edificaba este convento en el coto de Trandeiras, dice la historia de su fundación, era menester entrar armados y poner de trecho a trecho lienzo u otras señales en las ramas hasta que se marcó esta peligrosa travesía con las grandes piedras o pasales que aún subsiste; no así los árboles de que no ha quedado uno sólo en todo aquel recinto. Dentro de la laguna hay crecidos juncos, algas, espadañas, carrizos y otros herbages  palustres con que se hace más turbio y desagradable el aspecto de unas aguas verdosas y enlodadas sin perceptible agitación. Con las sustancias vegetales animales que allí nacen y se corrompen, adquiere un hedor y un sabor ingrato aún para los ganados que pastan en sus márgenes; despiden vapores fétidos y mortíferos que vician el ambiente y con el calor del sol en el estío, esparcen por la atmósfera una nube inmensa de zumbadores cínifes que mortifican de día y de noche, y no cabe que los haya en otra parte tantos ni tan sañudos.

Durante el estío acuden a bandadas a la laguna mucha variedad de aves acuáticas, en cuya caza se ocupan los labradores distrayéndose de sus útiles y más provechosas faenas. Pero lo que más abunda en ellas son las ranas y las sanguijuelas, siendo éstas preferibles para los usos de la medicina a cuantas se crían en España. Así es que no ha muchos años se estableció en el país una comisión o factoría para su acopio y exportación a Francia, pudiendo asegurarse que dicha pesca dejaba a los franceses más ganancia que la pudiera ofrecerles la de atunes en las almadrabas de Conil. Son muy graves los males que pesan sobre la población vecina al lago. La agricultura pierde a una y otra orilla pingües terrenos, que sofocados por la humedad, solo dan alguna yerba floja en los meses del estío; su influencia en las afecciones atmosféricas que contribuye visiblemente a los hielos y a las nieblas frías que desvigorizan y consumen los cereales, o impelidas por el viento N.E. corren hacia el inmediato valle de Monterrey, y exterminan en una noche sus viñas y olivares. No es menos perjudicial a la salud pública un suelo tan pantanoso y un aire tan sobrecargado de su pesada y fétida humedad; sin que basten el benigno temperamento del país, la natural robustez de sus habitantes, la inocente calidad de los alimentos, ni una vida sobria y activa para que dejen de ser harto comunes la hidropesía, el asma, la gota, la parálisis, reuma y fiebres pútridas e intermitentes demasiado malignas y pertinaces; de aquí que tantos niños sucumban a los accidentes comunes de la infancia; de aquí que se malogren tantos jóvenes teniendo que arrostrar una vida penosa que más bien es una muerte prolongada; y por último de dichas causas proviene que sean muy raros los ejemplos de longevidad en este país.

Para evitar tantos daños el Señor Don Julián Touves, corregidor de la villa de Ginzo en 1823, concibió el pensamiento del desagüe de la citada laguna, y al efecto se dedicó a reconocerla detenidamente, y calculó el beneficio que recibiría la agricultura convirtiendo en terreno labradío y de 1ª  calidad los que no son más que inútiles juncales; demostró matemáticamente que resultarían unos 24.308 ferrados de sembradura, los cuales en venta valdrían 3.210.855 rs. Vn. Y en renta anual unos 120.000 ferrados de trigo que al precio quinquenal de 8 rs. Por ferrado, reportarían al país la suma de 960.000 rs. Entusiasmado dicho corregidor con el más vivo deseo del bien público, comunicó su idea a personas facultativas e inteligentes, y a los sujetos más ilustrados del país y tuvo la satisfacción de que no solamente aprobasen su proyecto, sino que varios curas párrocos y otros hacendados se suscribieron para contribuir a la obra con cierto número de jornales.

A este tiempo, había presentado a su S.M. sobre la necesidad y ventajas del referido desagüe Don Domingo Rodríguez Nieto, y en su consecuencia, por Real Orden de 3 de Marzo de 1827, comunicada al Intendente General de Galicia, se autorizó al mencionado corregidor para que hiciese levantar el plano y calcular el coste de las obras. Con el auxilio de D. Leocadio García, cura de San Pedro de Pena, de Fray Benito Valencia, franciscano del Buen Jesús y otras personas de luces y conocimientos locales, se formó la carta geométrica del territorio de la Limia y sus confines, hasta la frontera de Portugal en escala mayor y menor, con expresión de los pueblos, sus distancias entre sí, montañas y ríos. También el Capitán de Infantería Don Joaquín Pardo, vecino de Rivadavia, levantó el plano topográfico de la parte del río Limia, sito entre los pueblos de Guin, Abeleda y Paradela, poniendo en dicho plano el resultado de las diferentes nivelaciones y reconocimientos del terreno, y haciendo ver que en el círculo de montes que rodean la Limia no hay otra garganta abierta para la corriente de las aguas, que la del puente de Linares; más esta única abertura se halla interceptada por una gran masa de peñas que obliga a retrogradar y rebalsarse el agua; siendo dicho peñascal el que debía romperse a fuerza de pico y barrenos para abrir un nuevo cauce al río. Igualmente se calculó el gasto y se vio que ascendía a 280.312 r. y 17 mrs. el importe de la principal obra de cantería; y el de la acequia o cauce del río a 147.912 con 17, componiendo la suma total de 428.255 reales.

Reunidos los antedichos datos, auxiliado el Sr. Touves en su comisión por las justicias de los pueblos y demás personas celosas del bien del país y con los fondos que al efecto destinó el Comisario General de Cruzada Don Manuel Fernández Varela, dio principio a las obras, las cuales desgraciadamente no quedaron terminadas, tanto porque cesó en su destino de corregidor el Sr. Touves, como por otras causas que no creemos oportuno indicar. Sin embargo se construyeron 17.000 varas del nuevo cauce dándole 16 de ancho y la profundidad que exigía el nivel con respecto al nacimiento de las aguas; se comenzó a romper el peñascal del puente Linares y a pesar de hallarse los trabajos incompletos el agua corre libremente arrastrando en las crecientes la arena hasta el punto de ir cegando los pozos y cavidades que hay bajo el mencionado puente, donde antes hacía mucha pesca los vecinos de Guin y Santiago de Rivero; y los ganados pastan en todo tiempo, donde antes no se conocían sino cenagales y pantanos. Se invirtieron en dichas obras 50.000 reales procedentes del fondo de la Cruzada, cuyas cuentas rendidas por el depositario D. Bernardo Martínez Moure en 13 de Junio de 1834, y en 6 de Diciembre de 1844, fueron aprobadas por el Gobierno político de la provincia en 28 de Noviembre de 1844, y en 4 de Mayo de 1845 y publicadas en el boletín oficial a petición del Sr. Touves, para poner coto a la maledicencia de algunos calumniadores, que osaron presentar como dudosa la integridad de dicho funcionario, con notable ingratitud a los beneficios de que le es deudor el país; pues durante su destino de corregidor en la villa de Ginzo, no solamente realizó las indicadas obras que habría terminado si permaneciera en aquel, sino que planteó una parada de caballos padres sostenida con gran lujo, y practicó varios caminos, de manera que la Limia se halla actualmente transitable cuando antes era muy difícil transitar por ella.

Concluimos este artículo encareciendo la necesidad de llevar a cabo la obra principiada y dirigida con tan patriótico celo por el Sr. Touves, de lo cual emanarían incalculables ventajas a la población, agricultura y comercio de un país e según hemos dicho, es de los más bellos e interesantes de Galicia.

Increíble parece que hayan transcurrido 33 años, la tercera parte de un siglo, desde que emprendió el desagüe de la Limia el Sr. Touves, sin que se haya adelantado más para conseguirlo, y sin autoridad alguna (que sepamos) se haya ocupado de ello; asunto que no pudo menos de tener a la vista el Gobierno político de la provincia cuando examinó, aprobó y mandó publicar las cuentas de lo gastado en el proyectado desagüe, como se deja ver por el artículo que acabamos de trasladar. Nada tendría de extraño que así sucediese en un Gobierno absoluto, lo es que suceda en Gobiernos de publicidad y en el que todos tenemos alguna intervención. El Gobierno absoluto acogió el proyecto de desagüe. Dos gallegos de muy grata memoria como el Sr. Ballesteros, Ministro de Hacienda y el Sr. Fernández Varela, Comisario de Cruzada, no desoyeron al Sr. Touves, antes bien secundaron su celo y le facilitaron fondos para llevar adelante su empresa. Llevamos ya la 4ª parte de un siglo con otro sistema de administración y gobierno más benévolo a la cosa pública. La autoridad central tiene provincias menos extensas que en la anterior época, subdelegados, con razón llamados de Fomento, y agentes de prosperidad por el Sr. Burgos, encargados de estudiar sus necesidades y satisfacerlas, necesidades que recorriendo personalmente las provincias, no pueden ocultárselas y sólo así serán debidamente apreciadas. También debe conocerlas y apreciarlas, así la Diputación provincial compuesta de individuos elegidos aisladamente por cada partido judicial, circunstancia muy atendible para que cada cual promueva los intereses del suyo, como los diputados que la provincia de Orense envía a las Cortes, igualmente elegidos por distrito y comprometidos a gestionar cerca del Gobierno Supremo por su prosperidad respectiva; en lo cual por lo que hace a la Limia no perjudican en manera alguna antes coadyuvan a promover el bienestar de la Nación. De esperar es que así excitados, no estará lejana la época de ver terminado el proyecto tan humanitario y patriótico del Sr. Touves.

Materia nos ofrecerían para extendernos sobre su realización, así los datos consignados en el artículo que dejamos trasladado, como los que personalmente nos hemos procurado reconociendo la Limia detenidamente, pero huyendo siempre de pernoctar en el radio mortífero de su laguna. Hemos recorrido todo su perímetro y reconocido minuciosamente cuantos arroyos desaguan en ella, de los cuales apenas hay dos, de un caudal insuficiente para dar movimiento a un molino harinero del país. Es indudable que las aguas nacen en el fondo de la laguna y que vienen de la gran sierra de S. Mamed y del ramal de la misma que comunica con la de Larouco; por eso creen o menguan en la estación de las lluvias o del derretimiento de las nieves. De esta última sierra vienen también las aguas del Ginzo, cuyo valle se inunda igualmente que el del Limia. Su desagüe está reducido a profundizar el cauce que ambos reunidos forman hasta vencer el paso del puente de Linares, desde el cual hasta Lindoso en el reino vecino hay notable declive. Hágase que también lo haya en el territorio inundado partiendo de las aguas perennes de la laguna; ésta desaparecerá del todo aunque subsistan las fuentes que hoy la alimentan porque se les dará salida. Con esto la producción del valle se hará 8 veces mayor, mediante se calcula que hoy solo se cultiva la 8ª parte de su superficie. El capital que así se obtiene, valuado en 3.210.885 rs. Con una renta anual de 960.000, recobrando del dominio de las aguas tan solo con un gasto que no llegue a medio millón de rs. ó a la sexta parte de su valor, merece fijar bien la atención no solo del Gobierno, sino de cualquier especulador;  pues los productos de un año ya exceden del duplo de los 428.225 rs. en que fue presupuestado ese gasto por el Sr. Touves. Aun cuando se haga mayor este presupuesto, aun cuando llegara a duplicarse, siempre habría en el desagüe de la Limia un negocio muy lucrativo. Sobre este gran interés de cualquiera capitalista, está el del Gobierno respecto a la salud pública. No insistimos sobre esto, persuadidos o tal vez ilusionados de no en vano serán leídas estas líneas.

Domingo Fontán”

Gran influencia en lo dicho por Domingo Fontán tuvo el Deán de la Catedral de Orense, y buen amigo del Geógrafo quien se interesó por la desecación de la Laguna Antela y redactó una:

“Memoria sobre el desagüe de la Laguna Antela o de la Limia en la provincia y Obispado de Orense, reino de Galicia por el Dr. D. Juan Manuel Bedoya, Canónigo Cardenal de la S.I.C. de Orense e Individuo de la Real Academia de la Historia, Orense, Diciembre 1831, oficina de Juan María Pazos” (30 hojas).

En los tiempos actuales tal desecación es considerada por algunos como una mala herencia del Franquismo ya que esos trabajos los efectuó el Gobierno entre 1958 y 1963, afectó a 3.100 hectáreas, se desplazaron 4.000 millones de kg. de arena y arcilla, se canalizaron 6,6 km. del río Limia y se construyeron 10 km. de canales; con su ejecución se destruyó uno de los mayores humedales de España con escaso aprovechamiento agrícola y grave daño ecológico, según se dice.

Desde la época de los romanos, se venían realizando intentos para desecar la Laguna; estos llamaban al río Limia “Lethes” y le atribuían la facultad de borrar la memoria de quien lo cruzaba.

En el presente año, se cumple el sesenta aniversario de los inicios de los trabajos que al fin lo lograron, no exentos de polémica.  Se ocuparon de este tema(el diario.es de 27-IV-2018; El Faro de Vigo.es de 5-VIII-2018; La Voz de Galicia de 21-IX-2018); Por último la Voz de Galicia.es, el 8 de Septiembre de 2018, en su artículo: “Debate sobre la desecación de la Laguna Antela hace 60 años” recoge la opinión del Historiador de Ginzo de Limia José Antonio Parente:

“…. A nivel económico se crearon terrenos de labranza que supusieron que hoy la Limia sea la primera comarca agrícola gallega. Pero hay también otra cara de la moneda en el ámbito medio ambiental, la valoración no puede ser positiva. Se perdió el humedal más grande de Europa y un ecosistema único….”

De la conversión de las tierras inundadas en labradíos también se ocupó Alejo Andrade Yáñez, colaborador de Fontán en los trabajos geodésicos de su Carta Geométrica, cuando ocupaba el cargo de Ayudante 2º como Ingeniero de la Junta de Caminos de Galicia y dirigió las obras de la carretera de Lugo a Ferrol; en 1835 se encargó de la desecación de los juncales de la Ría de Betanzos y de su navegabilidad levantando en 1835 la “Carta Geométrica y Sonda de la Ría de Betanzos”.

Pascual Madoz en el Tomo IV página 301 (Betanzos) de su Diccionario Geográfico y Estadístico de España y sus Posesiones de Ultramar, Madrid, 1846, comentaba al respecto:

“El terreno aunque desigual, se presta bien al cultivo y en general es fértil, especialmente la margen o rivera de los ríos de que hemos hablado más de una vez, siempre sin efecto se ha querido reducir a cultivo, la parte del terreno que ocupan los grandes juncales que a lo largo de la Ría cubre esta con sus aguas en las pleamares: en 1835 llegamos a creer que se conseguiría pues vimos como el Ingeniero Alejo Andrade Yáñez, levantó los planos y formó el presupuesto del coste de esta obra, más su trabajo no obtuvo mejores resultados que los deseos mostrados en otras ocasiones….”

A continuación del artículo de Fontán, en ese nº 9 de la Revista, se inserta otro de Ramón de la Sagra sobre el lino:

“Debo mostrarme tanto más desconocido a la benevolencia de mis queridos compatriotas, cuanto mayor es la indiferencia de los hombres del poder hacia los intereses nacionales que salen del estrecho círculo de la política. Entre los importantísimos que promueve “La Esposición Compostelana”, el distinguido Catedrático Sr. Casares indica uno, en el núm. 5, digno, por muchos motivos, de fijar la atención de este país y de sus ilustradas corporaciones. Me refiero a la industria del lino, de la cual me he ocupado en diversas épocas, y con bastante asiduidad durante mi residencia en Inglaterra en 1851. Cuarenta páginas de la memoria sobre la esposición universal, y un informe especial que fue publicado aparte en 1852 contenían el resumen de mis observaciones entonces, sobre los adelantos hechos en la preparación de los linos y cáñamos. Además reuní una colección de muestras de todos los países del mundo, cuya enumeración puede leerse en las páginas 419 y 420 de la citada memoria.; enumeración que sirvió de poco o de nada, puesto que las colecciones fueron sepultadas en la oscuridad, con la multitud de objetos por mi reunidos y depositados en el Ministerio que se llama de Fomento.

Conocido el interés por la industria del vino debía ofrecer, a varias provincias de España en general a las de Galicia en particular, procuré enterarme de las muchas obras y memorias publicadas sobre ella; lo cual me procuró al fin un catálogo numerosísimo de citas, que los industriales y cultivadores podrían consultar, en caso necesario. Como formaba parte del mucho más vasto que comprendía casi todas las industrias, no era posible publicarlo como apéndice, y así me he limitado en éste a dar noticia de las más recientes publicaciones, que se hallarán citadas en las páginas 406 y 407.

La indiferencia con que fueron acogidos mis trabajos entonces y después, me forzó sino a suspender del todo, a moderar en parte, la actividad investigadora que absorbía estérilmente mi tiempo; pero entretanto, la industria del lino se ha extendido, separar la hilaza de la paja o parte leñosa, antes de someter la primera al enriado.

Según las observaciones reunidas por Mr. Way, químico de la sociedad de agricultura de Inglaterra, los residuos de la paja de lino y particularmente las de las raíces, contienen una gran cantidad de materia nutritiva y pueden ser empleados con provecho, en el alimento del ganado, si se tiene cuidado de administrarlos antes de someter la parte textil a la acción del agua y del aire. Además de esta ventaja, de utilizar para el alimento, una sustancia que pierde las propiedades de tal por el enriado, el nuevo procedimiento permite obtener una tercera parte más de hilaza que por ningún otro. Todas estas circunstancias, decidieron a la sociedad belga a nombrar una comisión especial que la informe sobre el asunto.

Si la sociedad patriótica de Santiago, en vista de los datos que resultasen de la próxima exposición, se propusiese fomentar el interesantísimo cultivo del lino y mejorar su preparación en nuestras provincias, reuniría todas mis notas y perfeccionado, en diversas comarcas de Europa, mientras que permanece estacionaria y atrasándose en España. Digo atrasándose porque el lino es una planta que exige la renovación de la semilla para que la fibra conserve la longitud y la finura que le procuran el terreno y el clima adecuados y requiere también un fomento igual de las diversas ramas agrícolas a que debe asociarse para que los terrenos destinados a él no se depauperen.

No puedo en esta carta, reunir muchas noticias recientes de adelantos en la preparación de la hilaza, porque esto me obligaría a hacer una larga relación de los métodos a que se refieren sus respectivas ventajas y la oportunidad de introducirlas en Galicia: pero no omitiré en citar una, sumamente reciente, de la cual acaba de hacerse mención el 3 del pasado mes de Mayo, en la Sociedad Central de Agricultura de Bélgica que verificó una gran esposición de máquinas y producciones agrícolas. La primera comunicación que le fue dirigida, dice el informe, fue debida a M. Box de Inglaterra, relativamente a una máquina que por medio de la cual se consigue separar la corteza del lino, o lo que es lo mismo para enviárselas y procuraría estar al corriente de los adelantos sucesivos para comunicárselos.

No creo necesario extenderme sobre la importancia de este ramo de la industria agrícola, para las provincias de Galicia, porque mis compatriotas se hallan en situación de conocerlas y apreciarlas mejor que yo. Conviene sobre todo, tener presente que esa planta posee sobre otras, la ventaja de ser cada vez más necesaria en cantidad y calidad y que solo la primera de estas condiciones, puede dar grandes utilidades, porque es materia primera que escasea mucho, relativamente a la demanda y al consumo que de ella se hace la perfección de la maquinaria para la preparación y el hilado, ha conseguido sacar partido, de variedades comunes, porque no exigiendo el hilado mecánico hebras largas sino cortas, hay aparatos que separan las hebras del mismo tallo, dos o tres grados de finura, según se aleja la fibra más o menos de las raíces, como recuerdo haber explicado en alguno de mis escritos sobre esta materia. Pero las circunstancias locales y climatológicas de Galicia, permiten el aspirar a las grandes mejoras obtenidas en la calidad, a fin de construir un ramo de industria tan importante como puede y merece serlo.

Ramón de la Sagra.

París 9 de Junio de 1858” 

La floreciente industria del lino de Galicia fue menguando de la misma manera en que se establecía en Cataluña la subvencionada industria del algodón.

En el nº 10 de la Revista correspondiente al 4 de Julio de 1858, se rendía homenaje de gratitud a diferentes colaboradores, entre los de Santiago, se citaba a:

“Sres. D.

Domingo Fontán

José María Andueza

Dionisio R. Cousillas

Nicolás Pérez Santa Marina

Manuel Varea y Saco

La Exposición de Santiago también tuvo amplia repercusión en la Villa y Corte, así el Diario “La España” del 6 de Julio de 1858, publicaba la siguiente noticia:

“Los diarios gallegos siguen ocupándose de la próxima exposición compostelana y dando algunos detalles.

Entre los productos que deben figurar en ella se cuentan una porción de objetos fabricados en la magnífica factoría del arsenal del Ferrol. Los tres ángulos del local destinado al concurso miden un espacio de cerca de 900 varas cuadradas y el patio para los arbustos, flores y plantas tiene 1.600; de modo que la exposición dispondrá de una extensión de 2.500 varas cuadradas con abundante luz y una fuente central en el patio.

La Sociedad Económica de Santiago está reuniendo medios para plantear una hacienda en la que se cultiven y alimenten buenas especies de plantas y robles indígenas y exóticas que se creen más útiles, con el objeto de extender las semillas y hacer al mismo tiempo ensayos de diferentes métodos de cultivos cuyos resultados publicará mensualmente para llevar a cabo su idea de modificar sus estatus, cuya modificación ha dirigido el Gobierno y luego que merezca la aprobación de S.M. se publicará y se hará una invitación a todos los buenos patricios a fin de que contribuyan a la realización de un pensamiento, que tantas utilidades puede reportar al país”. 

El día 10 de Julio de 1858, se constituye el segundo gobierno de Leopoldo O’Donnell que con una duración superior a los cuatro años sería el más largo de todo el reinado de Isabel II.

Mientras en Santiago se preparaba la apertura de la Exposición conocemos como le iban las cosas en París a Ramón de la Sagra por lo publicado por el Periódico de la Corte “La Esperanza”, en su edición del 12 de Julio de ese año 1858 que defendía ideas católico-monárquicas:

“Sabemos que Don Ramón de la Sagra prepara una exposición a S.M. la Reina, sobre la situación inexplicable en que le tiene el Gobierno en París, después de haber terminado su interesante obra sobre Cuba, sin responderle una sola palabra y dejándole hace años privado de todo sueldo o remuneración y hasta del derecho a jubilación en el término de una carrera científica de treinta y siete años a los sesenta de edad.

Al mismo tiempo, hemos sabido también que el Gobierno del Estado de Uruguay conocedor y apreciador de estos vastos conocimientos de nuestro desatendido compatriota acaba de enviarle el título de Cónsul general cerca del Gobierno Imperial, rogándole que acepte y ayude así a la reorganización de aquel país, tan favorecido por la Providencia como desgraciado por culpa de los hombres”. 

Según refiere en el Programa de las Funciones en la Ciudad de Santiago para celebrar la Exposición que con gran pompa se inauguró en la mañana del 24 de Julio de 1858, víspera del día de Santiago Apóstol:

“A las nueve de la mañana se reunieron en la sala de sesiones del muy ilustre Ayuntamiento los individuos que componen la Municipalidad, los de las Sociedades Económicas de Amigos del País y los de las diferentes comisiones de provincias encargadas de tomar parte en la Esposición, los de las demás corporaciones, las personas constituidas en autoridad y las demás de distinción de esta ciudad invitados al efecto por la Comisión Mixta que ha dirigida los trabajos para inaugurarla.

Leída por el Secretario de la Comisión la Memoria de los trabajos de ésta, pronunciará un discurso el Sr. Presidente anunciando que se va a abrir la Exposición después de lo cual el Cortejo saldrá  precedido de la banda de música del Hospicio Maceros del Ilustre Ayuntamiento para trasladarse al Ex convento de S. Martín en cuyo magnífico edificio se halla aquella; y en la que el Sr. Presidente después de colocarse bajo el dosel que cubrirá el retrato S.M. proclamará en alta voz abierta la Esposición pública, agrícola e industrial de Galicia, retirándose después de recorrer los Salones de la Esposición a las Casas Consistoriales…”

A tan solemne inauguración cuyos festejos se prolongaron tres días más. Domingo Fontán como persona de distinción participó en los mismos invitado por la Comisión Mixta.

El día 14 de Julio de 1858, se publica el nº 11 de la Revista “La Esposición Compostelana”, que contiene el artículo de Fontán en el que sigue insistiendo en el saneamiento del Valle de Limia inundado por la abundancia de las aguas de la Laguna Antela y del Río Ginzo, así como de la Tierra llana o de la Balura sita en la Provincia de Lugo, partido de Villalba inundada en invierno por el Río Miño, a efectos de evitar fiebres intermitentes.

“No es cuestión de los labradores que demasiado hacen desecando tierras pantanosas según lo practicaron sus mayores. Por parte las operaciones en grande, son de la incumbencia del Ministerio de Fomento o de las empresas que bajo su protección las quieran ejecutar dedicando a ello capitales que ni aún los grandes propietarios del país pueden reunir.

No es el valle de la Limia el único en Galicia, inundado en la estación de las lluvias por la superabundancia de las aguas de la laguna Antela y del río Ginzo; también se deja ver en la provincia de Lugo, partido de Villalba el extensor país de la tierra llana o de la Balura, inundado en el invierno por el caudaloso Miño y sus afluentes entre la confluencia del Miñotelo y la de del Labrada. Las aguas de la cordillera cantábrica en la parte que llaman sierra de Meira y de la Carba no caben entonces en el cauce del Miño. Ya desde la Fuente Miñá en donde nace brotando el agua sobre la superficie de una pequeña laguna, con tanta abundancia que excede a la del rio Meira, se viene en conocimiento de que las vertientes de la sierra que domina el pueblo del mismo nombre deben aumentar considerablemente el caudal del rio durante el invierno. También las aguas del Labrada, que nace en la parroquia de este nombre en la sierra de la Carba son entonces no menos abundantes. No influiría esto en la inundación de la cuenca o región hidrográfica de ambos ríos, si la profundidad de su cauce y el declive de la comarca les permitiesen una libre salida. Pero hasta pasado el punto de Rabade no corre el Miño con esa rapidez; por eso se ve inundado el país al norte de la carretera entre dicho puente y Bahamonde, extendiéndose esta inundación a la parte inferior del valle Ladra que cruza el puente de Ribas, -esta región fundadamente llamada tierra llana, lo es en extremo desde el puente de Otero. Siendo muy poco notables las lomas que dividen las aguas de los afluentes que a la derecha e izquierda se las tributan al Miño. Por eso el río forma varias islas en la extensión de casi dos leguas o se divide en canales entre Justás y Sisoy, siendo muy notables en la parroquia de Tiraba. Allí confluye no de los brazos del Labrada que desde el Pozo de las extremas en la parroquia de Moucelos a dos leguas de distancia y antes de recibir el rio Martiñán forma una grande isla dentro de la cual hay diez parroquias entre ellas la de Roás en otra islita y la de Germar con una ciénaga de considerable extensión, que quizá excederá de media legua cuadrada conocida con el nombre de Lama de Germar. Al Sur del Miño entre las confluencias del Luaces y del Lea dejan las inundaciones lagunas, alguna de las cuales como las de Caque, apenas desaparece en los últimos días de verano.

De esta descripción fácil es deducir, que si bien la Tierra llana no es un país tan malsano como la Limia, hay en algunas parroquias en donde no se conocerían las fiebres intermitentes, si se pensase en el  saneamiento de terrenos tan enaguazados. Y este saneamiento a la que útil para la salud pública, no lo sería menos para el saneamiento de la agricultura.

Ahora bien, el saneamiento de las tierras es uno de los ramos más importantes de la ciencia del agrónomo. No se exijan estos conocimientos de nuestros labradores,  que demasiado hacen en desecar sus tierras pantanosas según lo practicaron sus mayores. Por otra parte las operaciones en grande. Son de la incumbencia o del Ministerio de Fomento o de Empresas que bajo su protección las quieran ejecutar, dedicando a ello capitales que ni aún los grandes propietarios del país pueden reunir. No basta que los Agrónomos o profesores de Agricultura estén al nivel de lo que hacerse debe para conseguir el saneamiento de tierras así inundadas o encharcadas. Requiérese también la ciencia del Ingeniero, y requiérese sobre todo un conocimiento práctico más bien que teórico, conocimiento que más pronto se adquiere viajando por países donde se hicieron productivos terrenos de esta clase, que leyendo libros. Téngase muy en cuenta que la práctica es el todo, sin ser visto que abogamos por una práctica rutinaria y no razonada.

Careciendo como carecemos de ella, no queremos hacer en vano alarde de conocimientos teóricos, copiando o extractando lo que hemos leído en los libros que a la vista tenemos, nos limitamos a indicar las mejoras que hay que hacer en la totalidad de Galicia, país que hemos estudiado con la mira de mejorar la suerte de sus habitantes.

Por último, vamos a hablar del desagüe de una laguna poco conocida, situada en la provincia de La Coruña en la cordillera que divide aguas al Allónes y al Jallas, en la cual nace el afluente más notable de este último, llamado río Soufon. Lleva el nombre de laguna de Alcayan. A su inmediación se halla el lugar de las Salgueiras en la parroquia de Seabia del partido judicial de Carballo. No está dominada la laguna por montañas, su asiento es en una mesa, si bien descuella por el  Oeste el pico aislado de Bubela. No es considerable la extensión de la laguna, pero bien podría contener la cuarta parte de una legua cuadrada. Parece cosa muy fácil y poco costosa la operación de desagüe, profundizando el lecho del Soufon, o bien practicando una mina que lleve aquellas aguas a la cuenca del Allones. Basta para el objeto de este artículo demostrar la conveniencia de que se de salida a aquellas aguas. Si esto se consigue aun cuando no se de otro destino al terreno en el día inundado que el de pasto, de seguro que esto sería muy beneficioso.

Domingo Fontán”. 

La Exposición Compostelana suscitó gran interés en el resto de España que en ese mes de Julio de 1858 recogió la Gaceta de Madrid, número 198, del 17 de Julio 1858:

“Coruña 13 de Julio, página 4. Nos escriben de Santiago que los premios señalados por la Comisión de la Exposición cuyo programa recientemente reformado publicaremos en uno de nuestros próximos números.

Se han reunido cuatro a seis medallas remitidas por el Sr. D. Ramón de la Sagra a nombre de la Sociedad Científica Industrial de Londres para distribuir entre los expositores que más se distingan (Fomento de Galicia)”. 

También la Gaceta de Madrid. número 201 del 20 de Julio, página 3, publicaba:

“Parte no oficial interior.

“Coruña 5 de Julio. Según leemos en varios periódicos de Galicia y de la Corte, la Sociedad Económica de Santiago abriga el pensamiento de establecer una hacienda en la que se cultiven y alimenten las buenas especies de plantas y robles indígenas y exóticas que se creen más útiles, con objeto de extender las semillas y hacer al mismo tiempo ensayos de diferentes métodos de cultivos cuyos resultados se publicarán mensualmente. Si esto fuere cierto, no podemos menos que aplaudir el celo e interés que despliega la Sociedad Económica de Santiago por el bien y regeneración del país y no dudamos de que los buenos patricios acudirán presurosos a la invitación que haya para realizar tan útil pensamiento.

Se ha aprobado la subasta de varios trozos de la carretera de Vigo a La Guardia. Esta carretera terminará en la red de itineraria de caminos peninsulares en la frontera de Portugal.

Se ha mandado subastar la primera Sección de la carretera de Cerezal a Rivadeo en la Provincia de Lugo cuya vía debe terminar en los puertos limítrofes del principado de Asturias (Fomento de Galicia)”. 

Domingo Fontán al igual que Ramón de la Sagra tampoco se salvó de que otros colaboradores de la Revista le censurasen por las opiniones en ella vertidas.

Manuel Verea Saco, quien fue el mayor contribuyente de Órdenes (La Coruña) premiado con 400 reales por el Jurado de la Exposición Compostelana “por un toro manso”, publicó un artículo en el nº 11 de la Revista “La Esposición Compostelana” del día 14 de Julio de 1858 en el que malinterpretaba las palabras de Fontán vertidas en el nº 7 de esa Revista publicado el 13 de Junio anterior en el que se refería a demandar la ayuda del Gobierno para efectuar grandes obras públicas de infraestructuras a las que no alcanza la iniciativa privada ya sea por falta de capital o por falta de rentabilidad,   que son necesarias y deben ser efectuadas por su interés social, dado que en el contexto en que se vertieron dichas palabras fue en el de las grandes obras hidráulicas de regadío necesarias para fomentar la producción agrícola.

“FOMENTO DE LA INDUSTRIA PECUARIA

En un artículo escrito con la maestría y profundos conocimientos que a su autor adornan, publicado el 13 de Junio próximo se dice: “A la vista de todo lo que acabamos de indicar tan rápidamente convenzámonos, que solo viniendo el Gobierno en nuestra ayuda, podremos cooperar a que nuestro país salga del estado de postración en que desgraciadamente se halla.” Este asunto es una verdad generalmente hablando. No obstante ¿por qué el Gobierno, a causa de otras atenciones, no nos presta ayuda, debemos estacionarnos estar quietos y ociosos esperando el maná del Cielo? No: si así hacemos, la miseria será nuestra compañera inseparable y mataremos nuestra agricultura, industria y comercio…”

Seguidamente el autor se pone de ejemplo como empresario en el ejercicio de la iniciativa privada para la reproducción y mejora de la raza de ganado vacuno, dando así lecciones a quien levantó por su propia iniciativa la Carta Geométrica de Galicia y dirigía una de sus pocas industrias en el Castro de Lousame.

“Aquí tenemos mejoras en nuestro ganado sin la ayuda del Gobierno: serán pocas, muy lentas y sin la rapidez con que se obtendrían dispensando protección del Gobierno…”

“… Esto hacen los gallegos celosos de los intereses de su país…” 

“En vista de esto, gallegos, aunque el Gobierno no venga en nuestra ayuda asociémonos, establezcamos granjas…”

Como se puede apreciar, el tema era contemplado desde dos puntos de vista.

El del hacendado Manuel Verea Saco centrado en sus particulares ocupaciones de criador de ganado vacuno y el de Fontán, quien en la sesión del Congreso de los Diputados del 20 de Diciembre de 1836, afirmaba:

“… estoy acostumbrado a ver las cosas en grande, a considerarlas bajo el aspecto de la conveniencia general y hacerme superior a los intereses parciales cuando obstan al comunal…”

El domingo 18 de Julio de 1858, se publicó el nº 12 de la “Exposición Compostelana”, de él citamos seguidamente el artículo del Sr. Quijano, discrepando también con lo expresado por Fontán en el citado  nº 7 de dicha Revista sobre el fomento de la producción:

“Damos gustosa cabida a nuestro periódico a la siguiente comunicación que nos dirige el Sr. Quijano, gallego aventajado residente en París

Sres. Redactores de la Esposición Compostelana.

París 3 de Julio de 1858.

La prontitud con que tantos hijos distinguidos de Galicia respondieron al patriótico llamamiento de la Esposición Compostelana, prueba que el espíritu público vive aún entre nosotros, que no nos ha anonadado enteramente el egoísmo y que  el soplo asolador de la miseria no ha apagado en nuestros corazones el santo amor a la patria. De todos los ángulos del antiguo reino, de las ciudades, como de los lugares y aldeas, del estudio del publicista como del laboratorio del sabio, del escritorio del comerciante como de la desvencijada mesa del poeta, partieron al concurso general de producciones que respiran el más ardiente patriotismo. Séame permitido a mí, hijo el más absoluto pero no el menos apasionado de nuestra patria común, cooperar a empresa tan laudable con este humilde tributo de mi acendrado cariño.

En dos puntos esenciales convienen todas las publicaciones de la Esposición Compostelana: en reconocer y deplorar los males de Galicia, y en esperar su remedio de la acción enérgica e ilustrada del Gobierno.

De acuerdo con ellas en el primer punto, admito con dolor que, a pesar de las calidades favorables a la producción al ahorro y a la acumulación de capital que poseen en alto grado sus habitantes a pesar de la moralidad del país, en donde pueden decirse desconocidos el lujo la disipación, los vicios que arruinan, los crímenes, que ahuyentan la industria, Galicia gimió siempre y sigue gimiendo en las angustias de la miseria y que su pobreza proverbial puede expresarse con esta fórmula, que ya en otra parte tuve ocasión de aplicar a toda la península; “Galicia es el país donde todas las cosas necesarias a la vida física, intelectual y moral cuestan más y donde el trabajo del hombre reditua menos”

“Pero no participo ni puedo participar de la tendencia, que manifiestan los escritores, a quienes aludo, a solicitar como remedio de nuestros males, la intervención directa del Gobierno en nuestras operaciones sociales. La ciencia económica la reprueba, y la experiencia confirmó este fallo de la teoría. Por eso me he admirado y dolido de ver estampadas en “La Esposición” por uno de los hijos más sabios de Galicia estas singulares palabras”:

“El Fomento de la producción de un país casi siempre depende de la acción de un Gobierno ilustrado y no es dado a los particulares ni aún al espíritu de asociación vencer las dificultades que solo el poder público puede remover”. Si alguna nación ha gozado de una larga serie no interrumpida de Gobiernos ilustrados, esta es ciertamente La Inglaterra, o si se quiere su hija predilecta, hoy emancipada, la república anglo-americana: si en algún país se han vencido dificultades, se han removido obstáculos y se dominó a la naturaleza arrancándole una producción que raya en los límites del prodigio, es sin disputa Inglaterra y  en los Estados Unidos; y justamente estas naciones son aquellas en que la libertad individual es más religiosamente respetada y donde el gobierno más se guarda de creer que entra en sus atribuciones ilustrar a los gobernados y hacerles conocer el partido que deben sacar el país que ocupan….” “…Más vasto espacio se necesita que las páginas de un periódico para esplorar los funestos efectos de la intervención del Gobierno en el movimiento y transacciones sociales cuando traspasa el límite de sus funciones que se reducen a proteger las vidas, las propiedades y los derechos de los ciudadanos.  Bajo el punto de vista económico, se prescribe lo que los particulares hubieran hecho por sí mismos, consultando a sus intereses, su acción servirá solo de entorpecer y de gravar a los contribuyentes con sueldos de funcionarios inútiles y perdidos para las ocupaciones productivas: si se distrae los capitales de aquellas operaciones para inclinarlas hacia otras, que no hubiese acometido la industria privada por ser menos beneficiosos la pérdida será igual a la diferencia de productos…”

Seguidamente el Médico José Varela de Montes replicaba a Quijano afirmando:

“…. Estamos conformes con las ideas del Sr. Quijano, con lo que respecta a la acción vivificadora de la libertad y el trabajo individual tiene en la prosperidad pública. Pero sentimos que nuestra efímera existencia no nos permita ya entrar en esplicaciones acerca de la parte que los gobiernos deben tomar en las grandes cuestiones económicas sobre las que se deben fundar el bienestar de las naciones….”

“…Pero igual razón goza el fomento, instrucción, buena dirección y prosperidad de todas las  clases de un Estado es preciso sentir reconocer la acción poderosa del gobierno: esta es su institución su verdadero origen: verdad reconocida por el socialismo, como por los gobiernos representativos como por el imperio.

Varela de Montes”.

El 23 de Julio de 1858, en el nº 13 de la Revista “La Esposición Compostelana” se inserta el último artículo de Fontán, en el que da contestación a los reproches de Varea Saco y de Quijano al verse censurado por éstos; cita con sarcasmo la “pacífica” ascensión al Trono de Felipe V, y achaca la decadencia de España, a la disonancia entre el poder público y el interés individual:

“Cuando nos hemos decidido a escribir en la “Esposición Compostelana”, secundando el loable objeto de esta publicación en la que brillan los conocimientos de patricios celosos por el bienestar de Galicia, no nos hemos propuesto emitir ideas que no estuviesen al alcance de todos, y que no nos fuese útil comprobar. Dimos principio a nuestra tarea, sentando la proposición que “el fomento de la producción de un país casi siempre depende la acción de un Gobierno ilustrado, y que no es dado a los particulares ni aún al espíritu de asociación vencer las dificultades que solo el poder público puede remover”. Convencidos como aún lo estamos, de que “solo viniendo el Gobierno en nuestra ayuda podremos cooperar a que nuestro país salga del estado de postración en que desgraciadamente se halla”, hemos presentado hechos que así lo evidencia, ya respecto al aprovechamiento de aguas perdidas para el riego, ya respecto a utilizar vastos y pingües terrenos inundados por las mareas en nuestras rías, ya respecto al desagüe y saneamiento de extensos valles, como lo hoy encharcados de la Limia y de la Tierra llana. Y nos proponemos continuar indicando objetos no menos dignos de la atención de autoridades ennoblecidas con el título de Agentes de la  prosperidad de las provincias del Reino cuando las creó el Sr. Burgos enalteciendo así sus funciones.

Pero observamos que no hemos acertado a explicarnos, que hemos merecido una censura benévola de nuestros colaboradores, censura que les agradecemos y que nos obliga a contestar a sus observaciones. Vamos, pues, a hacerlo antes de proseguir más adelante, siendo uno mismo el objeto que todos nos proponemos.

Nada hemos dicho ni diremos jamás para que lejos de procurar con toda solicitud nuestro bienestar nos estemos quietos y ociosos esperando el maná del cielo porque el Gobierno, a causa de otras atenciones, no nos preste ayuda, muy lejos de eso; es el Gobierno el que no debe estarse quieto desoyendo nuestras quejas, nuestros lamentos, esperando el maná de las contribuciones que nos exige, si nos ayuda a crear riqueza imponible, riqueza suya y nuestra con que debemos satisfacerlas; si se deja que sin riqueza imponible graviten sobre el capital, si llega a extinguirle quedando por su incuria e imprevisión yermos nuestros campos, no viendo que se van a otro hemisferio los que debieran cultivarlos, esos robustos brazos que no hallando aquí el pan que debieran ganar con el sudor de su rostro, huyen de esta tierra en que han nacido, dejan sus padres, sus mujeres y sus hijos, los hijos de la ternura y se van a las playas del Río de Plata en busca de un trabajo con que puedan alimentarlos. ¡Y cuántos se han ido a la isla de Cuba para perecer en su clima mortífero!

No son los propietarios los que aisladamente asociados pueden atajar este mal gravísimo, esta despoblación tan perjudicial a nuestra agricultura. Es el poder público el que debe indagar y evitar la causa de esa emigración.

Hechos hay muy de bulto que se la indican. El labrador gallego que cultivando la vid, no sacó en 4 y 5 años seguidos fruto alguno de su sudor; y que sin embargo se ve precisado a pagar las mismas o quizá mayores cuotas de contribución territorial o de inmuebles, las mismas o mayores para atenciones provinciales y municipales, que se ve obligado a dedicar algunos días de su trabajo personal en carreteras vecinales sin retribución, sin tener con qué alimentarse, ¿cómo no han de huir de un país, de una sociedad de la cual ningún beneficio reporta? Él, si busca dinero al fiado, no halla quien se lo preste; si lo solicita a interés, apenas lo halla a un sesenta por ciento. Esto sabemos todos, estos deben saber esos Agentes del Gobierno y que deben serlo de nuestra prosperidad. ¿Qué importa, pues al infeliz labrador que allá en Madrid haya un Banco de San Fernando o bien lo haya en La Coruña y que allí el dinero se halle a un 6% de interés? ¿En qué Pósito halla el infeliz la simiente para no dejar abandonados sus campos, o bien el número de ferrados que en los meses más escasos del año necesite para su sustento, aunque al tiempo de la cosecha lo devuelva con creces? ¿Qué instituciones hay en Galicia iguales o parecidas a las que plantearon y nos han dejado los árabes en las provincias del interior y del medio día de España en beneficio de los labradores? En cambio de esto ¿No estamos hoy mismo viendo que con un sobrante de cereales a un precio ínfimo que apenas cubre los gastos de cultivo se dictan providencias (sin duda con la  mejor intención) que lo bajarán más y que obligarán al labrador a vender para el pago de contribuciones o deudas el grano que para su alimento necesita? Trasladémonos a nuestras aldeas para ver esto. Ellas son el gran libro en donde hay que leer y estudiar nuestras necesidades. En esa biblioteca de economía política es donde hay mucho que aprender.

¿Quién puede dudar que si no marchan de consenso el poder público con el interés individual es inevitable la miseria? Alcanzará esta calamidad 1º al individuo; 2º al mismo Estado. Cierto es que las agonías de una Nación son muy lentas, y que el individuo perece muy pronto; pero aquella perecerá si no se detiene ante el abismo a que la conduce la falta de protección de sus asociados o de los individuos que le componen, y si no perece decaerá sin que le sea fácil recobrarse. Dígalo si no la historia de nuestra España. Todos sabemos lo que fuimos en tiempos de los Reyes Católicos, y lo que aún éramos a la muerte de Felipe II ¿Qué es lo que fuimos hasta que Felipe V ocupó pacíficamente el Trono? ¿Cuál hubiera sido nuestra suerte con reyes como Fernando VI después de la muerte del buen Carlos III?, sabida es nuestra decadencia hasta el presente reinado. Pero hoy que conocemos bien la causa de nuestra decadencia ¿por qué no hemos de elevarnos al grado de prosperidad a que se elevan otras naciones menos favorecidas por la naturaleza? ¿Cuánta diferencia no hay de lo que era la España hace 20 años a lo que es hoy? Que Galicia no se quede atrás, que no la olvide el Gobierno que no la olviden sus buenos hijos. Estudiemos todos sus necesidades y sus recursos ayudémonos mutuamente, prestemos al Gobierno nuestra cooperación y excitémosle a que nos retribuya con beneficios los sacrificios que de nosotros exige.

Domingo Fontán.”

También en ese número 12 de la Revista, se incluye la Lista de Suscriptores, entre los de Santiago se cita a Domingo Fontán.

Seguidamente se recogen dos comunicaciones de Ramón de la Sagra, ambas fechadas en París el 20 de Junio y el 14 de Julio de 1858 en las que informa de las cinco medallas que la Sociedad Universal del Fomento de Londres dedica al Ayuntamiento y Sociedad Económica de Santiago y a los productos que la merezcan de la Exposición.

La Exposición Pública, Agrícola, Industrial y Artística de Santiago cerró sus puertas el día 2 de Agosto de 1858, pero sucedió un hecho que determinó que fuera prorrogada teniendo así un segundo periodo.

El General Leopoldo O’Donnell una vez que llegó a ocupar la Presidencia del Gobierno para reforzar la imagen de Isabel II decidió emprender  una serie de viajes de la Familia Real por todas las regiones de España que se efectuaron entre 1858 y 1866. El primero de esos viajes, se realizó en Mayo de 1858 a Alicante y Valencia con motivo de la inauguración de la línea de ferrocarril Madrid-Alicante.

Programa de la visita de Isabel II (Archivo Fundación Domingo Fontán)

El segundo, que se inició el 27 de Julio fue a Asturias y Galicia y se prolongó hasta el 21 de Septiembre.

Al respecto la Gaceta de Madrid en su número 225 del 23 de Agosto de 1858, publicaba una noticia que comprometió la Visita Regia:

“Ha ocurrido otros dos casos de fiebre amarilla en el Vapor Isabel II que se hallaba en el Lazareto de San Simón…”

Sobre la visita de la Familia Real a Santiago, en su Archivo Histórico Universitario se conserva un volumen encuadernado donde se recogen diferentes documentos sobre la organización del certamen bajo el título “1858 Antecedentes sobre la venida de SS.MM. y AA. a esta ciudad, su alojamiento y festejos” (signatura A.M. 1354) de los que son de nuestro interés los siguientes:

La Comisión de alojamientos del Ayuntamiento de Santiago con fecha del 28 de Julio emitió el siguiente Oficio:

“Con respecto al alojamiento de la comitiva, la comisión propone al Ilustre Ayuntamiento, que para las personas de mayor categoría que la forman, si le pareciese conveniente, se sirva invitar a las principales familias del pueblo como único medio de hospedarles dignamente; y en cuanto al resto de la comitiva pueda proporcionárseles alojamiento en las fondas de la Rua Nova y San Miguel, por hallarse ambas casas con buenas habitaciones y servicio bastante regular, para ello necesita saber la comisión qué número de personas tiene que alojar por si aquellos no llegasen ver de proporcionar alguna otra cosa más…”

En contestación a la petición de la Comisión de Festejos, el Ayuntamiento redactó una lista titulada: “Alojamiento de la Real Comitiva” en la que consta: “Historiador Don Juan de la Rada y Delgado – Don Domingo Fontán”.

Seguidamente obra en el volumen del Archivo Histórico Universitario:

“Nota de las personas a quienes se exime del alojamiento, debiendo sustituir este servicio presentando en el edificio destinado a la morada de SS.MM. una cama completa”.

En dicha lista no se cita el a Fontán.

También se enumera la  “Relación de las casas que tienen que alojar a la Regia Comitiva”, entre ellas:

“Rua del Villar nº 10, Domingo Fontán”

El Geógrafo enterado por doble partida que le correspondía alojar en su casa de la Rua del Villar al Historiador de S.M. y Cronista de su visita a Asturias y Galicia, escribió al Ayuntamiento la siguiente carta en medio folio relleno por ambas caras:

“Al Ilustre Ayuntamiento que V.S. preside tan dignamente, ha sido mal informado de que yo haya sido invitado para una Comisión de su seno para que admitiese en esta casa, Rua del Villar nº 10 Cuartel 2º en clase de huéspedes al Sr. Juan de Dios Bada (Rada), Historiador de S.M. y de que yo hubiese accedido a ello, como así se supone en el oficio que acabo de recibir.

Es muy cierto que V.S. tuvo a bien hablarme de esto, y que yo le he rogado se sirviese informarse de las habitaciones del cuarto que ocupo, que no por ser el piso principal arrendado a Don Felipe Pérez Villamil, dista mucho de ser a propósito para el personaje a que se destinan habitaciones, que en todo sentado lo que haya en mi casa estará a disposición del Ilustre Ayuntamiento. Este reconocimiento no se ha verificado; así que vuelvo a rogar a V.S. que se verifique y al hacerlo miro pues por la honra del Ayuntamiento y de ninguna manera rehúyo el prestarme a todo lo que de mí se requiera exigir y esté en la esfera de mi posibilidad. Dios guarde a V.S. muchos años. Santiago a 6 de Septiembre de 1858. Domingo Fontán.

Al Sr. Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Santiago”.

La reticencia de Fontán para hospedar en su casa de la Rua del Villa a Juan de la Rada, tenía una lógica razón de ser, pues en el piso principal o primero sito encima del entresuelo y el segundo, los tenía alquilados, residiendo él con su familia en el tercero.

En el Siglo XIX en el que no existían ascensores conforme se ascendía en altura descendía la escala social de los moradores; el principal era el piso mejor, como su propio nombre indica, y el más caro para alquilar pues según se subían escaleras bajaba el precio del arrendamiento. Fontán en la carta simplemente evidenciaba este hecho mirando por la honra del Ayuntamiento sin eximirse de tal obligación; pese a su alta condición, el Historiador  y Cronista del viaje real,  Juan de la Rada, se hospedó en casa de Fontán.

Pudiera ser que el huésped no se considerase agasajado en atención a su alta ubicación; el hecho es que en la crónica que escribió recogida en un voluminoso libro de 866 páginas titulado “Viaje de SS.MM. por Castilla, Asturias y Galicia verificado en el verano de 1858 por Aguado, Impresor de Cámara de S.M. y de su Real Casa 1860” (Archivo Histórico Universitario de la Universidad de Santiago, Signatura A.M. 1353) para nada se refiere a Fontán.

De la visita de la Real Familia a Santiago, años más tarde también se ocupó el Historiador Fermín  Bouzas Brey en un artículo publicado en el Fascículo XV, Tomo V, año 1950, páginas 151 a 153 de los Cuadernos de Estudios Gallegos, quien lo fundamentó en ese mismo Volumen: “1858 Antecedentes sobre la venida de SS.MM.AA. a esta ciudad y su alojamiento y festejos” guardado entonces en el Archivo Municipal de Santiago, en la actualidad en el Archivo Histórico Universitario, según tenemos referido.

Juan de Dios de la Rada y Delgado (La Ilustración Española y Americana, Madrid, 15-VII-1875, pág. 28)

Juan de Dios de la Rada y Delgado (Almería, 13 de Agosto de 1827 – Madrid, 5 de Julio de 1901). Fue Escritor, Doctor en Derecho, Catedrático de Arqueología y Corresponsal de la Real Academia de la Historia.

El ilustre inquilino de Fontán Felipe Pérez Villamil, bien pudo ser hermano del Pintor de Cámara de Isabel IIJenaro Pérez Villamil (Ferrol, 1807 – Madrid, 1854) quien en 1848 pintó el Pórtico de la Gloria de la Catedral, óleo en el que resalta su colorida policromía que se perdió en 1866, cuando Doménico Brucciani, en nombre del Museo Victoria y Albert de Londres solicitó permiso para efectuar una reproducción en escayola que se llevó adherida en el vaciado de los moldes. En el presente año 2018 se concluyó su restauración en el mes de Junio,  según se dice, recobró la policromía, que quedó tras una década de arduo trabajo, bajo una capa de suciedad.

La Gaceta de Madrid, en su número 255 del 12 de Septiembre de 1858, publicó el Programa de la Visita Regia a Santiago que tuvo lugar del 7 al 10 de ese mes:

“La Universidad Literaria, tiene dispuesto para el caso que SS.MM. se digne visitar aquel establecimiento, la recepción debida a la alta honra que recibe, hallándose decorada con magnificencia la antigua cátedra de actos mayores destinada actualmente a la celebración de las solemnidades académicas en cuyo local se ofrecerá a SS.MM. un refresco. La elegante fachada principal de dicho edificio estará adornada de un modo que corresponde a su grandeza.

El Ilustre Ayuntamiento y la Sociedad Económica de Amigos del País, tendrá la honra de rogar a SS.MM. se digne visitar la Exposición Pública, Agrícola, Industrial y Artística de Galicia, abierta nuevamente con este objeto, la que se halla en las suntuosas galerías de San Martín.

Si SS.MM. se dignase dispensar este alto honor será recibida la Real Familia por aquellas Corporaciones, por los representantes de las cuatro provincias de este antiguo Reino y por las personas invitadas.

Después que SS.MM. tengan a bien recorrer los salones, las mismas corporaciones tendrán la honra de ofrecerles para su descanso una elegante tienda de campaña, en la que, y sobre una mesa de forma redonda, adornada con gusto y elegancia, se hallarán colecciones de todas las frutas del país, presentando a SS.MM. un grande ramillete de las mejores de todas las clases que hayan concurrido a la exposición.” 

Bando Ayuntamiento de Santiago (Archivo Universitario de Santiago)

También en la Gaceta de Madrid nº 258 del 15 de Septiembre de 1858, se recogían las cartas de sus corresponsales de los días 7 y 8 en cuanto a la Visita de Isabel II a la Universidad y a la Exposición, se afirmaba:

“…Recibida en este establecimiento literario por el Rector y Claustro, y en medio de los escolares que la vitoreaban con entusiasmo loco, esparciendo composiciones algunas de notable mérito, visita sus dependencias, deteniéndose complacida en los magníficos Gabinetes de Historia Natural y el completísimo de Física, cuya riqueza, así como el Laboratorio de Química, pronto revelan el nombre del Doctor Casares, Decano de la Facultad de Filosofía, así como toda la Universidad, admirablemente dirigida y gobernada, el del celoso y encendido Rector Juan Viñas. En el salón del Claustro, accediendo S.M. a los deseos de Profesores y Doctores se dignó darles a besar su Real mano y las de sus familias, así como aceptó el elegantísimo buffet después en el suntuoso salón de actos o paraninfo, el cual quizás sea el primero de las Universidades de provincia, visitando por último la extensa y abundante biblioteca de aquella Universidad.

Mil lisonjeras frases, oyeron el Rector y Profesores de los augustos labios de S.M., quien se trasladó después al edificio de San Martín donde se encuentra establecida la Exposición de Galicia. Llena de una verdadera satisfacción recorrió sus galerías deteniéndose a examinar los productos de la industria del país más adelantado de lo que generalmente se cree, que  bien demostraban los buenos paños, finos lienzos, porcelana, materiales de fundición, máquinas y multitud de objetos entre los que sobresalían un magnífico cronómetro que, según los inteligentes, compite con los mejores ingleses.

En la Sección de Bellas Artes, se detuvieron ante buenísimos cuadros y esmeradas esculturas y después de aceptar un delicado refresco servido en una bonita tienda de campaña, y de escuchar una pieza de música ejecutada por una niña de seis años, hija de uno de los expositores se retiraron aclamados siempre y visitaron las iglesias del mismo San Martín San Francisco y monjas de San Payo. Por la noche  se dignaron SS.MM. honrar al teatro con su presencia y después de una variada función se bailó la muñeira por aldeanas del país….”

Sobre la visita a Galicia de Isabel II acompañada del Rey Consorte,  Francisco de Asís, la Infanta María Isabel de 7 años y el Príncipe de Asturias, el futuro Rey Alfonso XII, que contaba con menos de un año de edad, pues nació el 9 de Septiembre de 1857, también tenemos noticias a través del Cronista Oficial del Viaje, Juan de Dios de la Rada Delgado, quien fue corresponsal de varios periódicos de la Corte donde dio cuenta de tal acontecimiento y en el citado libro titulado “Viaje de SS.MM. y AA. por Castilla, Asturias y Galicia, verificado en el verano de 1858”.

El autor es prolijo en describir la historia cultura y arquitectura de las diferentes localidades que visitó la Familia Real, desatendiendo los pormenores y anécdotas que surgieron en ese viaje que se inició en Madrid a las 5,20 del día 21 de Julio de 1858 y concluyó a las 5 de la tarde del 21 de Septiembre, pasando por Villacastín, Olmedo, Valladolid, Medina de Rioseco, León, Oviedo, Gijón, Avilés, Covadonga, Ferrol, donde llegó en la Fragata Isabel La Católica, procedente de Gijón, Coruña, cuyo recorrido lo efectuó en la Fragata Petronila, Coruña, Santiago, Coruña, Betanzos, Villafranca del Bierzo, Astorga, Benavente, Tordesillas, Arévalo, El Escorial y Madrid.

En el prólogo o preliminar del libro, cita y agradece la colaboración que le prestaron y en particular referente a la ciudad de Santiago menciona a:

Narciso Zepedano, Alcalde de Santiago, Isidro Sánchez Salgués, Profesor de la Universidad, Ramón Mosquera y Montes entendido discípulo de ella.

Nos resulta particularmente raro que no precisase de Domingo Fontán la información referente a la Geografía de Galicia cuya superficie cuantifica en su libro en las 937 leguas calculadas por el Geógrafo, pues ocasión tuvo al estar hospedado en su casa.

En el presente trabajo nos limitaremos a recoger de dicho libro, aparte de lo publicado en la Gaceta de Madrid, las jornadas de los días  7, 8, 9 y 10 de Septiembre que duró la estancia de Isabel II en Santiago.

Según decíamos a través de la Rada resulta imposible conocer qué participación tuvo Domingo Fontán en la visita de Isabel II y su Real Familia a Santiago de Compostela.

Sin embargo en el Archivo Histórico Universitario de Santiago, en el Volumen sobre los preparativos de la Exposición, además de la carta dirigida al Alcalde, hay dos citas sobre su persona:

Una con referencia a la siguiente circular del Ayuntamiento de Santiago:

“Según se sirvió comunicarme el Sr. Gobernador de la provincia S.M. la Reyna (q.D.g.) se ha dignado disponer haya un besamanos general a las tres en punto de la tarde de ese día. La Alcaldía tiene la honra de comunicarlo por medio de esta circular a las Sras. y Sres. Que se anotan al margen, por si gustan disfrutar de la alta nómina que S.M. representa.

Santiago, 8 de Septiembre de 1858.

Narciso Zepedano”.

Seguidamente, en el Volumen del Archivo aparecen las listas de los invitados al besamanos, en una de ellas de 25 nombres, en el veinteavo lugar se cita a “Domingo Fontán y Sra.” seguido de una cruz en señal de confirmación de la asistencia.

Para la recepción de los miembros de la Familia Real a quien se esperaba el 7 de Septiembre a las cinco de la tarde, se colocó en la Alameda de San Cayetano una tienda de campaña, llegaron a las 8 descansando en dicha tienda recibiendo seguidamente el homenaje de las autoridades y corporaciones de la Ciudad, después procedieron a entrar en la Ciudad, en medio de la multitud que les esperaba.

Entraron en la Catedral bajo palio siendo recibidos por el Arzobispo, Cabildos y Obispo de Orense y Tuy y de allí se dirigieron a palacio ubicado en el edificio del Seminario desde donde presenciaron una función de fuegos artificiales.

Al día siguiente 8 de Septiembre, visitaron el sepulcro del Apóstol en la Catedral, asistiendo a la misa oficiada por el Arzobispo acompañado de los cuatro Obispos de Galicia, se efectuó una procesión llevando en andas de plata la cabeza del apóstol Santiago en la que participó además de la  Familia Real, el Presidente del Consejo de Ministros O’Donnell, Ministros de Estado, autoridades y corporaciones y alta servidumbre del palacio.

A las tres de la tarde recibieron en Corte solemne a los Prelados, titulados de Castilla, Gobernadores de las provincias de la Coruña, Pontevedra y Orense y las Comisiones de las Diputaciones y Ayuntamientos, a las cinco de la tarde visitaron el Hospital recorriendo todas sus dependencias, seguidamente pasearon por la Alameda recibiendo incesantes aclamaciones.

La jornada del 9 de Septiembre se inició oyendo misa en la  Catedral, desplazándose a la Universidad literaria donde fueron recibidos por el Rector, el Claustro y los escolares. Allí visitaron los Gabinetes de Historia Natural y Física y laboratorio de Química, ofreciéndoles un buffet en el salón de actos académico, de allí se dirigieron al Hospicio y seguidamente el Templo de Santo Domingo.

Según refiere Rada:

“Desde allí se trasladaron al edificio de San Martín donde se halla establecida la Exposición Pública, Agrícola, Artística e Industrial de Galicia abierta de nuevo para que S.M. pudiera apreciar los elementos de riqueza que encierra el fértil y vasto suelo gallego; y llena de una verdadera satisfacción, recorrió La Reina sus galerías, deteniéndose a examinar los productos de la industria del país y muy especialmente la sección de bellas artes, ante cuyos correctos cuadros y esmeradas esculturas permanecieron largo rato.

Poco después pasaron a la elegante tienda de campaña que estaba dispuesta para el descanso de las reales personas en el centro del patio y en la cual había preparado un delicado refresco.

La hija de uno de los principales expositores tocó escogidas piezas de música en el piano que S.M. oyó con extremada complacencia. Un inmenso gentío vitoreó a su salida, visitando después los augustos viajeros el templo de San Martín y el Real Monasterio de religiosos de San Pelayo”

Ese mismo día, al anochecer, los miembros de la Real Familia fueron al teatro y después de un buffet  ofrecido por el  Ayuntamiento, se dirigieron a la Alameda que se encontraba iluminada y de allí se retiraron a palacio.

De la visita a la Universidad efectuada el 9 de Septiembre, también da testimonio el:

“Acta de la visita con que S.M. la Reina Nuestra Señora Doña Isabel 2ª de Borbón, su augusto esposo, Don Francisco de Asís de Borbón y SS.AA.RR. el serenísimo  Príncipe de Asturias, Don AlfonsoLa Infanta, Doña María Isabel honraron a esta Universidad. Santiago, Imprenta de José Rodríguez Rubial, Calle del Riego de Agua nº 5, 1859”, que extractamos:

Convocado el Claustro General concurrieron  los Catedráticos y Doctores siguientes: Juan José Viñas, Rector, José Varela Montes, Decano de la Facultad de Medicina, Antonio Casares, de la de Filosofía, además de 58 personas más entre Decanos, Doctores y Licenciados que se enumeran en larga lista, todos ellos vestidos con traje académico de ceremonias y autoridades encabezadas por el Capitán General del  Ejército, Leopoldo O’Donnell, Conde de Lucena, Presidente del Consejo de Ministros, Saturnino Calderón Collantes, Ministro de Estado, seguidos de otros en número de 7 y otras muchas personas de distinción cuyos nombres se omiten.

A las 3 llegó la Reina y su séquito, verificado el besamanos, la acomodaron en un trono sito en el Claustro desde donde escuchó unas palabras de recibimiento pronunciadas por el Rector, seguidamente visitaron los Gabinetes de Física, Zoología y Mineralogía y la Biblioteca en la que un considerable número de escolares vestidos de rigurosa etiqueta y en ordenada fila saludaron a SS.MM.

El acto concluyó con la colocación de una lápida en conmemoración del acontecimiento después de que tomaran un refresco.

El 10 de Septiembre se inició oyendo misa la Familia Real en la Catedral, visitando después la Iglesia de San Francisco, regresando a palacio.

A las tres de la tarde, S.M. recibió en audiencia de despedida al Claustro universitario, al Ayuntamiento y demás autoridades y corporaciones en la tienda de campaña de la Alameda de San Cayetano donde recibieron el besamanos al que asistieron más de cuatro mil personas antes de salir para la Coruña; para caridad, entregó 50.000 reales.

La segunda cita de Fontán en la documentación que custodia el referido Archivo Histórico Universitario de Santiago, se corresponde con la invitación del Ayuntamiento que remitió a Fontán para acudir a despedir a Isabel II:

“Los Sres. anotados al margen tendrán la dignación de acudir a la plaza de palacio para acompañar al Ilustre Ayuntamiento a despedir a S.M. la Reina Nuestra Señora (q.D.g.) y a su Augusta Real Familia que saldrán para la Coruña a la hora de doce a dos de la tarde.

Santiago, 10 de Septiembre de 1858.

Narciso Zepedano”.

Al margen constan 18 nombres, en quinto lugar el de Domingo Fontán seguido de una cruz en señal de asistencia.

(Son varias las invitaciones para asistir a la despedida con el mismo texto)

La Gaceta de Madrid en su nº 259 del 16 de Septiembre de 1858 sobre la despedida de Isabel II, comentaba:

“Coruña 10 de Septiembre.

“…. A poco más de las cuatro de la tarde dicho día dejaron los Augustos Viajeros la monumental ciudad de Santiago después de haber oído misa en la Basílica Compostela y en medio de un entusiasmo que rallaba el delirio, las principales personas de la población, sin distinción de colores políticos, recorrieron presurosas las calles por donde debía pasar SS.MM. y cogiendo la multitud de banderas que formaban parte de adorno de las fachadas, fueron delante del coche agitándolas vitoreando a la augusta Señora y su Real Familia.

Los honrados aldeanos, que en número fabuloso habían acudido a la Ciudad, repetían “viva a Nai de los pobres, viva La Reina” y algunos vecinos que al desaparecer el coche vertían lágrimas de verdadero sentimiento, repito lo que ayer dije a V.U. Les parezca quizá exagerado pero mi pluma relata los hechos: nada menos.

El amor que los gallegos demuestran a su Reina es indescriptible, y  vano cuanto se haya para ponderarlo…”

También la Gaceta de Madrid del 20 de Septiembre, hacía referencia a la visita de Isabel II a Lugo:

“Lugo. En Guturiz bajo un arco de ramaje que marcaba el límite de la provincia de Lugo esperaban a SS.MM. el Gobernador, Diputados a Cortes y provinciales así como el Senador Sr. Vázquez Queipo”.

El día 3 de Octubre de 1858, se publicó el nº 14 y último de la Revista “La Esposición Compostela” en sus páginas 2 y 3 se expone la relación de los productos expuestos, entre ellos reseñamos las Secciones donde se ubicaron aquellos con los que Fontán concurrió a tal Exposición, seguido del número de los expositores que los presentaron:

Sección I, Productos Naturales:

Limones: 26

Naranjas: 32

Ramos con 38 Piñas: 1

Sección II, Productos Industriales, tejidos:

Papel de Trapo y pita: 5

Sección III, Obras de Bellas Artes:

Serie 9ª, Arquitectura y Litografía

Plano Litográfico: 1

Concluyendo la numerosa relación de productos presentados, se cita la procedencia de los mismos; conocíamos que Fontán presentó como expositor diferentes frutas y su Carta Geográfica de Galicia, pero no teníamos constancia por falta de datos, si presentó en tal evento una muestra de papel de la Fábrica del Castro de Lousame.

En esa relación se cita “El Castro en la Provincia de la Coruña”, lo que nos despeja la duda, pues las tales frutas procedían de su huerta sita en su casa de Noya, a la que dedicaba mucha atención, entre sus libros se encontraba el Diccionario Universal de Agricultura del Abate  Rozier, Madrid, Imprenta Real 1797 (16 tomos).

De la Exposición celebrada en Compostela también se ocupó el Boletín Oficial del Ministerio de Fomento número 355, del jueves 14 de Octubre de 1858, año VII p. 72-79 del Tomo XXVIII, Madrid, Imprenta Nacional 1858, en el que como “PARTE NO OFICIAL” recoge la misma lista de productos expuestos publicada en la Revista “La Esposición Compostelana nº 14” correspondiente al 3 de Octubre de 1858.

Igualmente sobre la Exposición se interesó en el Boletín del jueves 21 de octubre de 1858, insertado en dicho Tomo XXVIII, páginas 126 a 135, que contienen el siguiente artículo:

“Exposición Agrícola Industrial y Artística de Galicia

(Conclusión)

Relación de premios concedidos por el Jurado de la Exposición Agrícola, Industrial y Artística de Galicia celebrada en Santiago del 24 de Julio al 2 de Agosto de 1858, bajo la dirección del Ilustre Ayuntamiento y la Sociedad Económica de la Ciudad”.

Los premios otorgados fueron los siguientes:

1º Títulos de socios de mérito de la Sociedad Amigos del País.

2º Medallas de plata.

3º Medallas de cobre

(Entre los agraciados con tal distinción resaltamos el nombre de Nicolás Rivero Aguilar por su papel elaborado en la Fábrica de Faramello).

4º Premios en dinero.

5º Mención honorífica.

(En dicha lista de expositores premiados se excluye a Domingo Fontán a pesar de haber sido expositor a quien se le entregó el Diploma (51×34 cm.) que conserva su Fundación en el que consta:

“Premio de Medalla de Cobre a D. Domingo Fontán por Frutas”).

Seguidamente el artículo continuaba:

“En virtud de ello, la Comisión Central de Exposición, queriendo demostrar su deseo de perpetuar el mérito que han contraído los expositores que se hallan en este caso, acordó como regla general, conceder medalla de plata a todo premio en metálico que se renuncie con tal que la cantidad sea de 200 reales arriba y medalla de cobre a los que no lleguen a dicha suma.

Todavía no se han distribuido las tres medallas por la solicitud de nuestro digno y estimable paisano el Sr. Don Ramón de la Sagra, ha destinado la Sociedad Universal de Fomento de las Artes y de la Industria de Londres a los productos agrícolas, industriales y artísticos de nuestra Exposición. La aplicación ha de hacerse por el Ilustre Ayuntamiento y la Sociedad Económica y tenemos entendido que no se hará esperar mucho este acuerdo.

La Sociedad Económica de Santiago, iniciadora del pensamiento de la Exposición, ha tenido en grande aprecio los servicios prestados para aquel concurso por muchas personas que, sin ser expositores, la auxiliaron con su influencia y su gestión. Sabemos que dicha corporación tiene el pensamiento de conceder algunos títulos de socio de mérito de la misma y pasar oficios  de gratitud a los que se hallan en aquel caso; pero sentimos que no nos sea posible dar a conocer desde luego todos los nombres de estos buenos hijos del país que se consignarán en la memoria general. En primer término de estas justas concesiones de la Sociedad, esperamos ver a nuestros amigos los Señores Don Calixto Varela Recoman, D. Dionisio Cousillas, D. Antonio Varela, cuyos servicios han contribuido tanto a la preponderancia que han tenido en el concurso las provincias de Pontevedra y la Coruña. Terminaremos nuestro trabajo haciendo una salvedad a los lectores de nuestro periódico, cual es que a pesar de que para esta reseña nos valimos de los datos que tuvimos por más exactos, puede que la premura con que los tomamos nos haya hecho incurrir en alguna equivocación, principalmente en las menciones honoríficas, que desde luego rectificará la Comisión.

SEGUNDO PERIÓDICO DE LA ESPOSICIÓN PÚBLICA

En virtud de acuerdo unánime de la Comisión Central y de los señores delegados de las cuatro provincias de Galicia, ha tenido lugar nuevamente la apertura de la Esposición Agrícola, Industrial y Artística con el motivo plausible de la estancia en esta ciudad de SS.MM. y AA. Habiéndose aumentado con nuevos y variados objetos la concurrencia que el público ha visto anteriormente.

S.M. la Reina y su augusta Real Familia se han dignado honrar con su presencia la inauguración de este periódico de la Exposición en la tarde del 9 de Septiembre y así los regios viajeros como el brillante séquito que le acompañaba ha tenido ocasión de examinar una gran parte de las producciones de nuestro país.

Muy pronto se dará a luz el catálogo metódico de los objetos que contienen la Esposición en esta segunda serie y también los premios conferidos con arreglo al programa de 14 de Agosto La Memoria General de la Esposición comprenderá ambos periodos.

(La Esposición Compostelana)”

“La Corona” Periódico Liberal Independiente publicado en Barcelona en su edición del 5 de Octubre de 1858 anunciaba:

“El conocido escritor Ramón de la Sagra, ha sido nombrado Cónsul General de Uruguay en Francia”.

Ello le permitió no solo salir de sus apuros económicos, pues subsistía en París efectuando traducciones, también le proporcionó los medios para emitir una nueva edición y actualizar su Historia Físico Política y Natural de la Isla de Cuba a la que se desplazó a tal fin.

También ese mismo Periódico, en su número correspondiente del 1 de Noviembre de 1858, afirmaba:

“El Sr. Ramón de la Sagra se ha separado de la Redacción del “Eco Hispano Americano” y de la “Razón Católica” por haber aceptado el Consulado de una nación américo-española en París”.

El “Clamor Público”, periódico de Madrid, el 3 de Noviembre de 1858 daba la noticia de haberse admitido la dimisión de Ramón de la Sagra como Vocal del Real Consejo de Agricultura Industria y Comercio.

El cese se produjo a tenor del siguiente Real Decreto:

“…. En atención a las razones expuestas por Don Ramón de la Sagra con motivo de residir actualmente y por tiempo ilimitado en el extranjero, vengo en admitir su dimisión del cargo de Vocal de mi Real Consejo de Agricultura, Industria y Comercio, quedando muy satisfecha del celo e inteligencia con que le ha  desempeñado.

Dado en Palacio a 27 de Octubre de 1858. Está rubricado de Real mano. El Ministro de Fomento Rafael de Bustos y Castilla”.

Según anunciaba el Boletín Oficial del Ministerio de Fomento, como último acto de la Exposición, se publicó el:

“CATÁLOGO METÓDICO de los objetos exhibidos en la Exposición Agrícola, Industrial y Artística de Galicia celebrada en Santiago por el Excmo. Ayuntamiento y Sociedad Económica en Julio y Septiembre del presente año por D. José Planellas Giralt,  D. Francisco Neira y D. Vicente M. de la Riva, Individuos de la Comisión Central. Santiago 1858, Imprenta de Jacobo Sauto e Hijo”.

El Catálogo como tal iba precedido de una Introducción en la que se exponían exageradas comparaciones entre el Camino de Santiago a La Coruña y el de Madrid a Barcelona; resaltamos que en ese año de 1858 se celebraron la Exposición Agrícola, Industrial y Artística de Sevilla, Cádiz y Jerez de la Frontera que tampoco tuvieron financiación estatal. De dicha Introducción recogemos lo siguiente:

“…. Y sépase además que para llevar a cabo esta empresa se ha visto Galicia abandonada a sus propias fuerzas, lo cual le sucede ordinariamente en todo, y por lo tanto careciendo de los cuantiosos recursos que para las exposiciones nacionales y otras empresas hallan los Gobiernos en la vitalidad  de toda una nación.

Generalmente se cree, y ya se ha dicho que la afluencia a las exposiciones provinciales puede ser mayor que a las nacionales, por cuanto la cortedad de las distancias facilita los transportes, y por esto hace más posible el exceso de los productos. Este principio podrá parecer exacto, lo será acaso en alguna nación más en España está sometido a tantas excepciones, que bien pudiéramos afirmar se convierten en una regla general contraria y hacen una mera excepción. Respecto a Galicia es incontestable que es más costoso el transporte desde La Coruña a esta Ciudad, de lo que es desde Barcelona a la Corte. Y si esto sucede así entre pueblos que están a diez leguas de distancia, y se comunican por la mejor vía que atraviesa el país, ¿Qué será de tantos y tantos otros que no tienen otro camino que el abierto en los montes por nuestras pesadas carreteras o lentas caballerías? A la vista de tales obstáculos y por conocer los perjuicios que ocasionan aún no hemos vuelto de la sorpresa, muy grata ciertamente, que nos ha causado la afluencia numerosa que ha habido a la Exposición. Sentimos decirlo, más ello es verdad, es una censura de las más graves y una de las más fuertes quejas la que podemos formular no contra este o aquel Gobierno, sino contra todos los que han sucedido en los modernos tiempos, por el sumo abandono en que han tenido a un pueblo de dos millones de habitantes, que sobre contribuir a las cargas del Estado como todos los demás, se distingue por su moderación y obediencia…”

Seguidamente se inserta el capítulo:

“Explicaciones relativas al mecanismo y clasificación del Catálogo” en el que se expresa:

“El periódico de la Exposición, órgano semioficial presentó una suma de los productos exhibidos en la primera época, que asciende a 3781 y se observa que el presente catálogo asciende tan solo a 3.070, habiendo aumentado la Exposición en la segunda de ochocientas entre especies y colecciones, de las cuales solo una tenía 891 diferentes.

Esto depende de haber comprendido con frecuencia, muchos objetos en un solo artículo del Catálogo según en él se puede ver. Así pues el número total ha sido muy superior a aquel primer guarismo a que nosotros no hemos querido averiguar por creer que a nada conduce”

El Catalogo Metódico se divide en diferentes materias: I. Productos Naturales, II. Productos Artificiales, III. Bellas Artes. Fontán concursó en las tres:

En la Sección I.Productos Naturales: Frutas de pepita como producto nº 1.336, naranjas dulces de pepita procedentes de Noya (huerta de la parte trasera de la casa de la Calle del Curro). (pág.47)

Como producto nº 1.407, Limones agrios en rama de la misma procedencia. (pág. 49).

Como producto nº 1744, plantas forestales Pinaster en racimo de 38 piñas (pino marítimo) procedente de Ro’ Noya (pág. 60).

En la Sección II de productos artificiales, sólidos textiles filamentosos y sus transformados, aparece lo siguiente:

Producto nº 2482. Papel de Estraza de Sillobre, Expositor Sr. Tajonera.

Producto nº 2483. Papel de estraza de pita sin trapo. Noya, Expositor Francisco Iglesias (Fábrica de Souto-redondo Lasende Noya)

Producto 2484, papel blanco de hilo para fumar, 3 paquetes, Faramello, Expositor A. Reguero Aguilar (pág. 90).

Como tenemos dicho hubo en total cinco expositores de papel entre ellos la Fábrica del Castro de Fontán.

Sección III. De Bellas Artes, Escultura estatuaria, Arquitectura, etc.

Como producto nº 3.069 se cita el Gran Mapa de Galicia, Santiago, (pág. 114).

Este ejemplar de la edición de 1850 entelado (3×4) sus doce hojas lo custodia su Fundación.

A continuación se recoge la:

“Lista de expositores que han sido premiados por el Excmo. Ayuntamiento y Sociedad Económica de Santiago, a propuesta del Jurado de calificación, en virtud del mérito de los objetos que se expresan, exhibidos en la Exposición Agrícola, Industrial y Artística de Galicia.”

En la (pág. 120) se cita a Fontán a quien se le concedió una medalla de cobre por frutas.

Diploma “Por Frutas” (Archivo Fundación Domingo Fontán)

Sin embargo no consta la concesión de la medalla de cobre a la Fábrica de Papel del Faramello que recoge la relación de premios publicada en el Boletín Oficial del Ministerio de Fomento.

El 19 de Octubre de 1858, se efectuó el prorrateo del Foral del Castro de Lousame, en él vemos a Domingo Fontán y Tomás Labarta, aparecen como cabezaleros en el prorrateo (suscrito en la Parroquia de Santa Cristina de Barro) de aguas de riego que contiene toda la semana al Foral del Lugar del Castro cuyas aguas fertilizan la sembradura de 188 ferrados y 7 concas y corresponde a cada ferrado 53 minutos y a cada conca 4 minutos y medio.

A Andrés, Domingo y Sociedad, por 37 ferrados y 9 concas les cupo 33 horas y un tercio que regaron desde las 12 y 8 minutos de la noche del martes hasta las 9 y 28 minutos de la noche del miércoles.

En la Exposición Compostelana, Fontán tuvo una activa intervención, ya sea como colaborador de la Revista la Esposición Compostelana, como designado para el hospedaje del séquito de la comitiva real, o como expositor según tenemos referido.

Sin duda su participación en tales eventos no debió pasar inadvertida, sobre todo durante la visita de Isabel II, pues no debemos olvidar que Fontán era una de las pocas personas en Santiago que conocía personalmente a la Reina y al Rey consorte, Francisco de Asís, con ocasión de visitarles en el Palacio de Oriente de Madrid en audiencia particular celebrada el 20 de Abril de 1853 con el fin de requerir su presencia en la función celebrada el 22 de ese mes en el Teatro Príncipe para recaudar fondos para mitigar el hambre que asolaba Galicia como consecuencia de las malas cosechas. Fontán en nombre de la Comisión que organizó dicha función benéfica, se acercó al palco regio en compañía de Ramón de la Sagra donde saludaron a los Monarcas y agradecieron su presencia.

Con independencia de los besamanos de recibimiento y despedida en la Alameda  de San Cayetano, asistió a los actos de la visita regia a la Universidad como persona de distinción, aunque en el Acta levantada al efecto, no se citó a los asistentes con tal categoría, precisamos que Fontán en calidad de invitado por el Claustro asistía todos los años a las solemnes inauguraciones de los cursos académicos, además de formar parte de los tribunales de oposiciones.

Igualmente como expositor también asistiría a la visita que los Reyes efectuaron al Monasterio de San Martín Pinario donde estaba ubicada la Exposición Compostelana; queremos pensar que ilustraría a los Reyes sobre su Carta Geométrica de Galicia que en ejemplar entelado se expuso en tal evento al igual que hiciera cuando el 3 de Noviembre de 1834 se la presentó a su madre la Reina Gobernadora, María Cristina de Borbón en audiencia privada en el Palacio de Oriente de la Villa y Corte.

Aparte de especulaciones, lo que resulta meridianamente evidente es la total y absoluta indiferencia con que la Carta Geométrica de Galicia fue acogida en la Exposición Agrícola, Industrial y Artística de Galicia, celebrada en Compostela, a pesar de la recomendación de Ramón de la Sagra,  teniendo en cuenta que la Exposición se efectuó y la Carta se levantó con un único objeto, promover la agricultura, industria y comercio de Galicia, que por una vez fue  pionera en España al contar con este valioso instrumento para tal fin del que otras regiones se vieron privadas hasta muchos años después, no se trataba de ensalzar a su autor, se trataba de dar pública difusión de esta importantísima herramienta de progreso que se encontraba olvidada en los archivos de las diputaciones provinciales o adornando despachos oficiales, pues ahora también recordamos que no tuvo la pública difusión que merecía, de ello se lamentaba Fontán cuando escribía al Grabador parisino L. Bouffard con ocasión de la llegada de sus primeros ejemplares litográficos, en misiva del 9 de Julio de 1847, por no haberse efectuado un acto de presentación pública en Galicia, la misma presentación que tuvo su minuta original en la Villa y Corte cuando se expuso al público por término de diez días en el Ministerio del Interior en virtud de Real Orden de 5 de Diciembre de 1834, después de haber sido anunciada su presentación en la Gaceta de Madrid nº 293 (pág. 1220) del día anterior.

Cuan diferente fue la presentación pública de la Carta Geométrica en Madrid, la primera vez que se hizo en Galicia en el Claustro de San Martín Pinario, que no suscitó el más triste comentario, bien a través de la Revista, o en su caso por de la Rada y Delgado.

El cronista oficial del viaje de Isabel II a Compostela, a quien Fontán acogió en su casa, solo relata de la visita regia a la Exposición efectuada el 8 de Septiembre de 1858, el interés de Isabel II, por la Sección de Bellas Artes donde se exponía el Gran Mapa de Galicia de Fontán, a la que  prestó especial atención.

Mapa este del que ocho años antes el “Eco de Galicia” Periódico de Intereses Materiales y amena literatura nº 25, sábado del 14 de Junio de 1851, ensalzaba:

“Con todo, Galicia se ha estudiado científicamente y tiene lo que ninguna otra provincia de España, a saber: un mapa exacto y de grandes dimensiones, en que las ciudades, aldeas, el curso de los ríos y la configuración de las costas, no están marcadas a simple vista, sino después de grandes trabajos trigonométricos debidos al gallego bien conocido por su saber Don Domingo Fontán y un plano petrográfico y una descripción geognóstica en la que el Sr. Schulz, antes  ingeniero de minas y director después del mismo ramo, señala los diversos terrenos, las principales rocas y muchos de los minerales que se encuentran en la provincia”.

En el año de 1859, el Inspector General de Minas y Consejero de Instrucción Pública Guillermo Schulz publica en Madrid la Descripción Geológica de la Provincia de Oviedo, valiéndose del Mapa de Fontán, lo que no pudo hacer en el año 1835 cuando publicó la “Descripción Geoagnóstica de Galicia”.

En su Prólogo fechado en Marzo de 1858 afirmaba:

“Para formar este mapa en la parte occidental de Asturias, hemos tomado por base el gran mapa geométrico de Galicia (levantado) por Don Domingo Fontán y que comprende la región del Río Eo y casi toda la del Navia en los puntos culminantes fijados por Fontán en dicha región”.

En esas fechas a Ramón de la Sagra en París le empezaron a ir mejor las cosas, cuando el Gobierno Francés le autorizó a ejercer las funciones de su estrenado cargo, así el Periódico de la Corte “La España” en su nº 4.367 del miércoles 5 de Enero de 1859 anunciaba:

“El Gobierno Francés ha concedido el execuator a Don Ramón de la Sagra, Cónsul general de Uruguay en París”.

Domingo Fontán después de los eventos referidos, volvió a la cotidianidad de su vida que se refleja en la carta que remitió desde Santiago a su hijo Manuel, quien dirigía la Papelera del Castro en San Juan de Lousame), el 18 de Enero de 1859, que refleja la minuciosidad de su manera de actuar.

“Mi querido Manolo: Acompaño las instrucciones sobre los chorizos que no pudo darme mamá hasta este momento por las faenas de la matanza de cerdo que la tiene todavía ocupadísima. Todo va hecho, menos el machacar los ajos y la sal en el almirez como veras en la nota última. También remito esa carta de Irumbese, que me parece, has visto aquí, con lo que le contesté. Conocerás por lo que te dije que sin despedirle no le desairé ni le  ofrecí la bala de papel.

Sin embargo, es indiferente enviársela o no en hacerlo poco se pierde y lo dejo a tu discreción, al remitírsela le dirás que este papel se da a cambio de trapo sin estraza al precio arroba por resma, es decir 14 resmas por 14 arrobas, siendo a 15 reales la resma, cuando lo sea la arroba  y teniendo que ser la arroba a 14 para que al mismo precio se nos tome el papel.

Van los sobres y almanaque satírico agrícola con el periódico de ayer.

Envié a la Palloza 27 balas de 16 del papel chico ó 432 resmas faltan 168 ó un carro de 10 balas y media para los 600. Aunque encargue la remesa de 300 por mar o de unas 18 balas que hacen 288 resmas es porque no dudo que admitieron el exceso de 120 que con 80 ya recibidas cuando se hizo el depósito hacen 200 nos deberán 800 en lugar de 680. Espero que ausente el Administrador (como lo está) me la pagará quizás todas al contado el Contador Zalbidea persona cuya familia conozco.

No habiendo proposición por mar irá Albor en busca de los 168 tan solamente.

La viuda de Aldabadle me libró y cobré ya los 1.512 reales, importe de las 100 resmas y sus gastos pero no se si llegó el barco “Volador” a Gijón.

Se cosas muy peregrinas de tu tío y de Juan Antonio por el cura de Tallara. Este aquí se halla conmigo. Se anulan la elección de ese Ayuntamiento. Tu papá Domingo F.

Va en el baulito de hoja de lata todo lo de especiar para los chorizos y 4 morcillas para que las pruebes y compares con las tuyas. No guarde el Pedro Pérez porque está más expuesto a fermentar y a corromperse”.

“Instrucciones para hacer chorizos:

Para hacer chorizos:

1º) Se corta la carne así de los lomos, como de la que se haya destinado a este objeto en pedacitos muy menudos como quien pica tabaco de fumar o poco menos, es decir que los pedacitos sean muy pequeños.

2º) Se echa en un barreñón y considerando que ese cerdo tendrá poco más o menos las mismas carnes que el que vino para ésta, se envía ya tasado y mezclado el pimentón así dulce como picante que se ha de echar en el barreñón revolviéndolo y mezclándolo bien con la carne. Enseguida se machacarán en un almirez los ajos que de aquí se envían, con la sal que se considere suficiente, pecando más bien por exceso que por defecto. Esta mezcla de sal, ajos con un poco de orégano se echa en el barreñón y enseguida se amasa todo. Esta operación de amasar se repetirá a las 24 horas y al cabo de tres días se harán los chorizos.

3º) Al hacer los chorizos se cuidará que se llene bien la tripa sin que al atar quede aire, el que se echará fuera con alguna picadura de alfiler, aunque no deben darse muchas, porque así se perderá más tarde la grasa que lleven al cocerlos en la olla, o al tenerlos colgados en la chimenea.

1ª Nota. Téngase el mayor cuidado en no echar agua ni vino en la carne picada, sino que todo se haga en seco como va dicho.

4º) Se cuelgan los chorizos en lo interior de la campana de la chimenea o en la cocina de abajo evitando el excesivo fuego que los hace chorrear la grasa. Cuando la tripa empiece a arrugarse no debe subsistir al fuego, sino ponerse en lo exterior de la chimenea o hogar, evitando tan solo que se enmohezcan. Se ahumarán los chorizos con ramas de laurel, cuando se cuelguen lo que los aromatizará y da un color rojizo, evitando que la llama suba y queme los lados de que están suspendidos cayendo sobre el fuego.

2ª Nota. Puede verificarse si hay que añadir sal antes de hacer los chorizos, probándose en el 1º ó 2º día de hecha la mezcla. La carne pasada por la sartén, esta prueba dará a conocer el gusto de los chorizos y la necesidad de añadir sal.3ª Ya va mezclado y tamizado el pimentón con el orégano y solo falta machacar los ajos y la sal”. 

Por un artículo publicado en el diario “La Esperanza” nº 4.367 del miércoles 5 de Enero de 1859, volvemos a tener noticias de La Sagra, quien se ocupa de dar la difusión que no tuvo su Historia Física Política de la Isla de Cuba.

“En una de las principales librerías de París, se están imprimiendo las obras científicas y filosóficas de D. Ramón de la Sagra, o sea la colección de las principales publicadas por este escritor, y de algunas más inéditas, formando 26 volúmenes en 8º mayor y 3 Atlas en folio…”

Seguidamente el articulista clasificaba la obra de La Sagra en tres secciones:

La primera dedicada a las “Ciencias Naturales”, la segunda “al estudio económico administrativo y moral de las instituciones morales de diversos pueblos de América y de Europa, y la tercera sección “ofrece los problemas sociales bajo el punto de vista más elevado de las causas y de los efectos, para descubrir el origen verdadero de las perturbaciones sociales y su remedio en la aplicación integral a todas las instituciones, del principio religioso única base fundamental que el autor reconoce para la paz de los Estados y la Felicidad de las Familias”.

Sobre la Historia Física Política de la Isla de Cuba, afirmaba:

“La grande obra sobre la Isla de Cuba, reúne el resultado de sus tareas en las diversas ramas de las Ciencias Físicas. El lujo de la primera edición, las complicaciones y contrariedades experimentadas durante el larguísimo periodo de su impresión y el entravismo y pérdida ruinosa, de que será instruido el público en tiempo oportuno, de casi todos los ejemplares que debían quedarle disponibles, después de satisfecha la suscripción tomada por el gobierno español, privaron a esta obra importante de la circulación que debía obtener en los pueblos de origen español, por cuya causa es doblemente necesaria una edición económica al alcance de las fortunas particulares y sin embargo más rica que la primera en objetos y en doctrina científica apropiada a la general instrucción de aquellos…”

La Carta Geométrica de Galicia y la Historia Física Política de la Isla de Cuba tienen una cierta similitud, dado que ambas fueron subvencionadas por el Estado, la primera parcialmente, y a pesar de ello, paradójicamente el propio Estado fue un lastre para la pública difusión de ambas, sin embargo Fontán una vez cumplido su compromiso con el Gobierno de proporcionarle los 500 ejemplares pactados, éste se apropió de la obra, no dejándola a disposición de su autor. Ramón de la Sagra fue más afortunado pues cumplido su compromiso de suscripción de 300 ejemplares con el Gobierno, pudo disponer en París de la misma a su entera conveniencia pero sufriendo un sinfín de contrariedades.

El Diario de la Corte “La Correspondencia de España” en su edición del 11 de Octubre de 1860 anunciaba lo siguiente:

“El Sr. D. Ramón de la Sagra se halla de regreso en París donde ha emprendido la redacción de un extenso suplemento de su grande obra sobre la Isla de Cuba y al mismo tiempo la publicación de una nueva edición continuada hasta el día”.

Agustín J. Barreiro en su libro titulado: “El Museo de Ciencias Naturales (1771-1935), editorial Doce Calles 1992, Capítulo XV 1849-1850, las colecciones de La Sagra, páginas 220 y 221 nos ilustra  de cómo el Gobierno de España quiso privarle de ellas.

“…. Otro de los asuntos en que intervino activamente Vilanova por encargo del Museo, fue relativo a las colecciones de flora y fauna de Cuba llevadas a París por D. Ramón de la Sagra. Había sido este Director del Jardín Botánico de la Habana y Profesor de Fitología de aquella Universidad desde 1823 a 1835. Durante este tiempo hizo numerosas excursiones por la isla recogiendo minerales, plantas y toda clase de ejemplares zoológicos. Al regresar a España trajo consigo las colecciones reunidas por él y por Poey, con el propósito de publicar la monumental obra que salió a la luz algunos años después con el título Historia Física Política y Natural de la Isla de Cuba. Parecía obvio que tratándose de un Profesor español, nombrado y pagado por el Gobierno de su país y a cuya sombra hiciera sus trabajos el Sr. La Sagra, quedasen éstos en su patria y fuesen naturalistas españoles quienes redactasen y publicasen la obra citada; más no fue así El mencionado Director envió a París cuantos materiales había reunido para el fin expresado, distribuyéndolos entre D’Orbigny, Gesichenot, Lefeure y otros Profesores franceses que compusieron la casi totalidad de dicha obra. Ahora bien, ¿qué motivos pudieron impulsar a La Sagra para proceder como lo hizo? ¿Fue acaso que no encontró apoyo ni medios para llevar a cabo su empresa aquí en España? Lo creemos probable, pues aparte de la falta de ambiente, que no existía para esos estudios en nuestra Patria desde los tiempos de Carlos III y Carlos IV, el Erario español se hallaba en un estado ruinoso. En fin, sean estas u otras las causas del comportamiento del ex Director del Botánico de la Habana, el hecho es que resultó el asunto depresivo y bochornoso para los españoles. Así lo comprendieron en Madrid y ya que no pudo evitarse el que los franceses arrebatasen a España la gloria de componer dicha obra, se propuso al Museo que viniesen a él las colecciones de la Isla de Cuba traídas por La Sagra. Para conseguirlo se dieron poderes a Vilanova, con el fin de que hiciese saber a éste, que habiéndose reunido dichas colecciones merced a la subvención del Gobierno de Madrid,  era de Justicia que estos ingresasen en nuestro Museo. La Sagra contestó que no era verdad lo afirmado por Vilanova, terminando por desentenderse del asunto. En estas circunstancias acudió éste a D’Orbigny que tenía en cargo de escribir la parte de aves para la obra mencionada, y así pudo averiguar que la colección de aquellas había llegado inservible, teniendo que tirarlas; que la de moluscos era escasa y  tomada por especies comunes y que la mejor conservada era la de reptiles y peces. D’Orbigny se ofreció para preparar para el Museo de Madrid el envío de conchas o fósiles de las cuales poseía según Vilanova, la colección más rica de Europa. También Duméril hizo lo mismo con los reptiles, y así llegaron a nuestro Gabinete algunos restos de la fauna de Cuba coleccionada por españoles”.

Santiago Aragón Albillos, en su Monografía “El Zoológico del Museo de Ciencias Naturales”, Museo de Ciencias Naturales, Consejo de Investigaciones Científicas  Madrid 2005, páginas 102 y 103 también nos comenta al respecto:

“En 1837 de regreso a España tras su paso por Cuba, de La Sagra trajo consigo una nutrida colección de objetos de la Isla Caribeña, muchos de ellos aún ignotos para la ciencia europea. Tan apreciado botín en lugar de enriquecer  los Fondos del Museo Madrileño, transitó directamente hacia París donde naturalistas de renombre como el citado D’Orbigny, se ocuparon de sus descripciones zoológicas y botánicas que fueron engrosando las sucesivas entregas de la Historia Política y Natural de la Isla de Cuba.

Las razones que impulsaron a de la Sagra a tomar tal decisión se me escapan, pero todo apunto a pensar que fueron de índole científica ya que por aquel entonces el dinamismo del Museo español no era ni mucho menos comparable con la capacidad investigadora de la institución gala.

El escamoteo para la gloria científica nacional de la descripción de la fauna y flora cubana fue un golpe bochornoso para los naturalistas españoles. Y ya que no se había logrado la edición de la magna obra en imprenta hispana al menos se intentó la recuperación del material que le dio cuerpo. Esta fue una de las misiones de Vilanova durante su estancia en París, escudándose en que el valioso conjunto había sido colectado gracias a la contribución del erario público español, de la Sagra rechazó la entrega pues consideraba que el disputado tesoro era solo fruto de su sola iniciativa.

D’Orbigny medió en la disputa acondicionando unos cajones con ejemplares duplicados de moluscos, reptiles, fósiles cubanos que fueron expedidos a Madrid. Eso fue todo lo que el Museo de Madrid obtuvo tras perder la dirección de una importante empresa editorial y aparentemente el crédito de uno de los personajes más influyentes en el ámbito de la Historia Natural Europea de mediados del Siglo XIX”.

De este tema también se ocupó Ángel Montero en su Monografía: “La Paleontología y sus colecciones desde el Real Gabinete de Historia Natural al Museo Nacional de Ciencias Naturales” Museo de Ciencias Naturales Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid 2003, páginas 207, donde reproduce lo manifestado al respecto por el Padre Barreiro en su libro “El Museo de Ciencias Naturales (1771-1935)”, cuya primera edición se publicó en 1944.

El desconocimiento sobre la Carta Geométrica de Galicia en esas fechas en que se cumplió su primer centenario se evidencia cuando Barreiro en la página 150 de su obra afirma:

“… Fontán solicitó permiso para trasladarse al extranjero con el fin de ampliar sus conocimientos quedando en su lugar el Ayudante D. Pedro Delgado, a quien se deben algunos trabajos meteorológicos hechos según Gil de Zarate con exquisito esmero”.

Cuando Fontán  en 1839 dejó la dirección del Real Observatorio Astronómico de Madrid trasladándose a París, lo hizo comisionado por el Gobierno para dirigir el grabado de la Carta Geométrica de Galicia.

Con independencia de lo afirmado por Agustín Barreiro y los autores citados, Ramón de la Sagra tenía poderosas razones para negarse a entregar sus colecciones, parte de ellas se recogen en lo publicado por el Diario “La Nación” del 1 de Septiembre de 1854 en el que se denunciaba la desatención de los Gobiernos de la Década Moderada (1844-1854) de la que fue víctima Ramón de la Sagra y Domingo Fontán. Respecto al primero se afirmaba:

“… al desdén de los pasados gabinetes que contrariaron de mil maneras al autor negándole y embarazándole los pagos del generoso subsidio concedido por el Gobierno en 1836…” “…El abandono ha llegado al punto de que hace años no se distribuyen en los establecimientos científicos de Madrid muchas entregas que recibieron de la mencionada obra…” “… existen centenares de paquetes o colecciones de preciosas láminas sin abrir ni cortar… en el Archivo del Ministerio de Hacienda, un cajón también sin abrir desde el mes de Febrero y otro en la aduana que nadie va a sacar “.

Sin embargo el propio Barreiro en la página 173 de su libro nos relata:

“En los comienzos de 1836 se recibió en el Museo una colección de minerales de los EE.UU. enviada por D. Ramón de la Sagra, Director del Jardín Botánico de la Habana, Constaba de 131 muestras de aquellos, aparte de algunos trilobites vaciados en yeso y un hueso de Megalodonys”

En las páginas 395, 396 y 397 se recogen los ejemplares que componen dicha colección en:

“Lista de Minerales remitidos al Real Gabinete de Historia Natural por el Sr. de la Sagra procedente de los Estados Unidos”.

Otro dato de interés para entender la postura de la Sagra la encontramos revisando sus actividades del año 1850 en el que se produjeron estos hechos cuando Vilanova le requirió sus colecciones.

Juan Vilanova Piera (Valencia 1821 – Madrid 1893), fue Geólogo, Paleontólogo y Médico, Catedrático de la Universidad de Oviedo y de la Universidad de Madrid, entre sus obras se encuentra:

“Geología y Protohistoria Ibéricas”, Editorial El Progreso, Madrid 1890, que escribió en colaboración con Juan de Dios de la Rada y Delgado quien fue cronista del viaje a Galicia de Isabel II y Catedrático de Arqueología, según tenemos referido.

Vilanova, mediante Real Orden de 12 de Octubre de 1849 siendo Ayudante del profesor de Zoología Laureano Pérez Arcas que desempeñaba su Catedra en la Universidad de Madrid de la que dependía El Museo de Historia Natural, según su reglamento de 1849, fue comisionado para ampliar estudios con una dotación de 6.000 reales anuales, comisión que desempeñó en París desde ese año de 1849 a 1854 desde cuya ciudad en los meses de verano efectuaba excursiones a efecto de recolectar sus colecciones de minerales, fósiles, etc. que le llevaron a viajar por Francia, Suiza e Italia.

Vilanova llegó a Bayona el 13 de Noviembre de 1849, y a París el día 18; Ramón de la Sagra, el 8 de Septiembre de 1849 al ser expulsado de Francia, había salido de París camino de Madrid donde llegó el 22 de dicho mes.

Desde la Villa y Corte en fecha del 26 de Noviembre de 1849 escribe a Fontán poniéndole al corriente de sus quejas efectuadas al Subsecretario  del Ministerio de la Gobernación Vicente Vázquez Queipo, cuya conducta hostil hacia mí había ganado un basto terreno que me costó sumo trabajo reconquistar”; comunica a Fontán que Vázquez Queipo aparte de otras observaciones, consideraba que no había cumplido lo contratado con el Gobierno al pretender efectuar una segunda tirada de la Carta Geométrica de 550 ejemplares, de la que Fontán pretendía disponer a su conveniencia, de cuya comisión se encargaba la Sagra antes de su expulsión de Francia y le anunciaba la incautación de las piedras litográficas por medio de Real Orden que exigía fuesen entregadas en la Embajada de España para así evitar su impresión.

El argumento de tal incautación fue que la obra había sido levantada con Fondos de la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón.

A mediados de Diciembre de 1849, Ramón de la Sagra emprendió su viaje de regreso a París, llegó sin novedad a Bayona el 22 de Diciembre donde fue encarcelado y deportado a Irún. Desde esa ciudad en espera de que se le autorizase su entrada en territorio francés mantuvo correspondencia con Fontán sobre los fondos necesarios para llevar a buen fin la segunda tirada de la Carta Geométrica, urdiendo un plan para no entregar las piedras litográficas en la Embajada de España en París (Ver cartas de 3 y 17 de Enero de 1850 en el Artículo “La Impresión de la Carta Geométrica de Galicia”).

No obstante, el plan tuvo un éxito parcial, pues el Estado se subrogó en los compromisos contenidos en el contrato de impresión suscrito entre Fontán y Bouffard, perdiendo de esta forma Fontán los derechos de propiedad sobre su Obra.

Sin embargo, a Fontán se le comisionó para llevarla a buen fin y éste delegó en Ramón de la Sagra.

A la vista de lo expuesto, cuando Vilanova en ese mismo año de 1850 en nombre del Gobierno exigió a Ramón de la Sagra la entrega de sus colecciones al Gabinete de Historia Natural, empleando el mismo discurso de que  tales colecciones  “habrían sido reunidas gracias al erario público español” ante la repetición de la misma argumentación empleada para despojar a Fontán de su Obra, se negó a ello pero con la diferencia de que esta vez el Gobierno se enfrentaba con uno de los Naturalistas más prestigiosos y conocidos de Francia, los motivos de tal negativa resultan más que evidentes, ello con independencia de que La Sagra al igual que Fontán cumplió su compromiso de entregar los 300 ejemplares contratados con el Gobierno, además el Subsecretario del Ministerio de la Gobernación Vicente Vázquez Queipo había dimitido el 31 de Diciembre de 1849 según publicó la Gaceta del día siguiente.

Ramón de la Sagra al objeto de actualiza su obra,  en Agosto de ese año de 1859, se desplazó a Cuba donde se ocupó de recopilar los datos necesarios regresando a París a finales de Junio de 1860, según comenta en un libro en el que relata las excursiones que efectuó en el desempeño de dicho cometido titulado:

“Historia Física, Económica-Política intelectual y Moral de la Isla de Cuba. Relación del último viaje del Autor”. París, Librería de L. Hachett y Cía. 1861”.

“El Ateneo” periódico de intereses materiales, ciencias, arte y literatura, publicado en Santiago, en su número 31 correspondiente al 11 de Octubre de 1859, afirmaba:

“La Sociedad Económica de Amigos del País, establecida en esta ciudad, va a publicar un periódico de intereses materiales que llevará el título de Revista Económica, serán sus principales redactores el Excmo. Sr D. José Varela Montes, D. Domingo Fontán, D. Antonio Casares, D. José de la Riva. Como Vds. pueden conocer, estos nombres bastan por sí solos para recomendar el periódico cuyo prospecto se aportará en la próxima semana”.

Fontán “como vecino de la ciudad de Santiago y actualmente de la Parroquia de Lousame, el 29 de Septiembre de 1859, confirió poder general de representación para que administren y cuiden la Fábrica de papel que tiene en el lugar del Castro y de los terrenos que se encuentran en el mismo, a sus hijos Félix y Manuel”. (Rosendo en esa fecha era menor de edad).

El 19 de Noviembre de 1859,  un ejército mandado por O’Donnell, desembarca en Ceuta al no respetar los marroquíes los límites territoriales de dicha plaza, atacando diferentes fuertes fronterizos comenzando así la Guerra de África.

El año concluyó efectuando Fontán diferentes permutas y compraventa de tierras en la Parroquia de San Juan de Lousame.

Así el 21 de Diciembre de 1859, en el lugar del Castro de la Parroquia de Lousame, Domingo Fontán pactó con Ramón Carón la permuta de tierras por la que:

Recibe de Carón 2 heredades a labradío en la “Agra de Abajo” la una de 8 concas de sembradura donde llaman “La Poza” y otra de 13 concas donde llaman “Fontiña”.

Entrega a cambio una heredad en la misma “Agra de Debajo” de 28 concas de sembradura a labradío y unas dos o tres de tojar donde llaman “La Portela”.

El mismo día suscribe el mismo contrato con Jacinta García por el que:

Recibe de Jacinta dos heredades que tiene en “Agra de Abajo” del referido lugar del Castro, ambas de labradío sitas en donde llaman “La Poza” su sembradura de un ferrado y cuatro quintas partes de una conca. La otra se halla donde llaman “Cuartiño” de un ferrado y medio de sembradura.

Dá a cambio a Jacinta una sembradura de 7 concas en donde llaman “Conguiña” y otra heredad llamada del “Carballo” sita en la referida “Agra de Debajo” de 2 ferradas y media de sembradura o labradío con dos concas de tojar. Un ferrado de sembradura en la “Agra de Arriba” llamado “Lombiño” más 20 reales de vellón.

En esa fecha realiza la siguiente permuta con Antonia García:

Entrega a García una heredad de labradío en “Agra de Abajo”  las siguientes permutas por las que:

Recibe de llamada “Longuiña” su sembradura de 18 concas, otra en la “Agra das Quintans” llamada “Esteira” también de labradío, su sembradura unas tres concas, otra en la “Agra de Arriba” donde llaman “Faliño” con 7 concas de labradío y algún tojar al sur.

Recibe de  García: una heredad de labradío de 13 concas de sembradura sita en el lugar de “Agra de Abajo” llamada “El Fallo”.

Por último pacta con Hilario País las siguientes permutas por las que:

Recibe de País una heredad a labradío de 7 concas y dos quintas sita en la “Agra de Abajo” del mismo lugar del Castro llamado “El Fallo”.

Entrega a País la heredad llamada “Carballo” en la “Agra de Abajo” de 13 concas de sembradura.

El 22 de Diciembre de 1859, recibe carta que le remite Manuel Vázquez desde Noya:

“Muy Señor mío: Yo los encargos de los amigos nunca los pongo en olvido. Rematé las cuatro concas de tierra que trabaja Miguel Rey en la cantidad de doscientos cuarenta reales; pues enseguida le dije que fuésemos a otorgar escritura y me respondió: Que tenía que mandar llamar al Miguel Rey para que le dijese qué pieza era de las dos que le tiene, yo le dije que las que le tenía compradas eran las cuatro concas donde llaman “Agra de Abajo” o para que así viniese V. con el Rey, mal por quien le digo que extremaba conmigo. Sin más de mi parte su afectísimo S.S.Q.B.S.M. Manuel Vázquez”. 

El deseo de Domingo Fontán de que España contase con una Estadística, según clamaba en el Congreso de los Diputados, comenzó a hacerse realidad con la publicación del primer número del “Anuario Estadístico de España correspondiente al año 1858 por la Comisión de Estadística General del Reino Imprenta Nacional Madrid 1859”.

“La Carta Geométrica de un Reino, es el primer paso que hay que dar para formar su estadística. De él se desciende a la de cada provincia, enseguida a la de cada partido, luego a la de cada pueblo. La Francia nos dio este ejemplo”.

(Sesión del Congreso de los Diputados de 10 de Mayo de 1838)

Por Real Decreto de 3 de Noviembre de 1856, firmado por el Presidente del  Consejo de Ministros Ramón María Narváez, se creó la citada Comisión de Estadística General del Reino, su artículo primero proclamaba:

“Se crea una Comisión que se compondrá de las personas de la reconocida capacidad y adornada de conocimientos especiales para que se ocupe de la Estadística General del Reino abrazando todas los ramos de la Administración pública del Estado”.

Como tales personas de reconocida capacidad y conocimiento a través de Real Decreto de 4 de Noviembre de 1856, fue designado entre otros como Vocal el Geógrafo Fermín Caballero Morgaez, mediante Real Decreto de 9 de Abril de 1858, el Geógrafo Teniente Coronel del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, Francisco Coello y Quesada y por último a través de Real Decreto de 29 de Noviembre de 1858, el Geógrafo Pascual Madoz Ibáñez, Jefe de Sección del Ministerio de Gracia y Justicia.

Por Real Decreto de 21 de Abril de 1861, Caballero, Coello y Madoz fueron confirmados en su puesto de Vocales añadiéndose a la lista de los mismos los nombres de dos ilustres gallegos, el Matemático Vicente Vázquez Queipo y el Político Progresista Antonio Romero Ortiz.

También por Real Decreto de 27 de Noviembre de ese año de 1856, se aprobó su reglamento cuyo artículo 4º le atribuía la competencia de publicar el Anuario Estadístico:

“Pertenece también a la Comisión la publicación de un Anuario de Estadística que comprenda los resultados generales de los trabajos y documentos de esta clase…”

En su artículo 18º dividía la Comisión en cuatro ramos o secciones y en el artículo 19 determinaba el contenido y competencia de la Primera Sección:

“Corresponde la Primera Sección:

  • La Carta Geográfica de España.
  • Los Planos Topográficos para su aplicación catastral
  • Las Cartas Forestales y Geológicas.
  • La movilidad pública terrestre, fluvial y marítima.
  • La descripción de costas y fronteras”. 

Por último en su artículo 24 se declaraba:

“La Comisión empezará sus trabajos por reclamar de cada Ministerio los expedientes y documentos estadísticos que existan acerca de cada uno de los ramos de que queda hecho mérito…”

Por medio de ese Real Decreto la Comisión de Estadística General del Reino, asumió las funciones  de la Comisión para la formación de la Carta Geológica del territorio de Madrid y General de España creada el 12 de Julio de 1849, la cual por Real Decreto de 11 de Enero de 1853, establecida bajo la dirección del Ministerio de Fomento, se denominó Dirección de la Carta Geográfica de España que a su vez, por Real Decreto de 11 de Octubre de 1853, como Comisión de la Carta Geográfica de España, pasó a estar bajo la dependencia del Ministerio de la Guerra.

“Real Orden de 3 de Diciembre de 1856:

S.M. tomando en consideración esta propuesta se ha servido resolver:

1º Que sin perjuicio de la continuación del mapa geográfico con la actividad posible, se proceda desde luego, bajo la dirección del Ministerio de la Guerra a ejecutar los trabajos topográficos-catastrales de la Península, que consistirán en los contornos o perímetros de cada término municipal, con señalamiento de las grandes divisiones del territorio en pagos, partidas, secciones, masas de cultivo bosques e eriales, y con la indicación de las divisorias y reuniones de aguas y los más notables accidentes del terreno a empezar por la provincia de Madrid, y con mira de que estos trabajos puedan utilizarse en su día en el mapa geográfico.

2º Que se encarguen de estas operaciones topográfico-catastrales los Cuerpos Facultativos del ejército y armada, y a los civiles que en la parte que posible fuese formándose el mayor número de brigadas con el personal de tropa que se juzgue necesario.

3º Que por los Ministerios respectivos se nombren los individuos de los Cuerpos Facultativos que puedan destinarse a este servicio, que ha de enlazarse con el de la Carta Geológica y Forestal adoptándose las disposiciones gubernativas convenientes para la más breve y cumplida ejecución.

De Real Orden lo comunico a V.E. para su inteligencia y efectos consiguientes. Dios guarde a V.E. muchos años, Madrid, 3 de Diciembre de 1856. El Duque de Valencia – Sr. Ministro de….” 

De la Comisión del Mapa Geográfico fueron Presidentes Guillermo Schulz que desempeñó el puesto desde el 12 de Agosto de 1854 al 1 de Abril de 1857, le sustituyó Vicente Vázquez Queipo, quien ocupó tal presidencia desde Mayo de 1857 a Julio de 1859.

De la manifiesta inoperancia de dicha Comisión nos ilustra el Diputado por la Provincia de Almería, José Aldama y Ayala en su intervención en el debate sobre el dictamen de la Comisión de presupuestos del Ministerio de Fomento recogida en el acta de la Sesión del Congreso de 1 de Mayo de 1858:

“En 1849 se creó una comisión para la Formación de la Carta Geológica de la provincia de Madrid, y se organizó como si se tratara de un trabajo nuevo y acerca del cual nada se hubiera hecho en las demás naciones.

Tal fue la organización que se dio a esa comisión que no ha podido hacer nada; y efectivamente nueve años lleva la existencia y la Carta no se ha hecho. Es más: yo me prometo demostrar que con la organización que tiene nunca se hará…” “… pero creo poder probar a la Cámara que con el sistema actual no habrá nunca Carta geográfico-histórico-natural. Nueve años hace que se está trabajando en ella y se ha gastado la enorme suma de 4.660.000 reales, y hasta ahora como ha dicho el Sr. Ministro de Fomento, no está hecha la Carta de la Provincia de Madrid. Si por una simple regla de proporción vamos a ver el tiempo y millones que se van a gastar en levantar la carta de las 49 provincias restantes…”

Mediante Real Decreto de 21 de Abril de 1857 la Comisión paso a denominarse Junta de Estadística.

También por Real Decreto de 15 de Mayo de 1857, se establecen las Comisiones permanentes de Estadística en las capitales de provincia y cabezas de partido, dependiente de la Comisión de Estadística General del Reino, designando Vocales de las mismas.

Su artículo 1º proclama:

“Se establecen Comisiones permanentes de Estadística una provincial en cada capital de provincia y otra de partido en cada pueblo o cabeza de partido judicial que no sea capital de partido”.

Para llevar a cabo el anterior Real Decreto, se creó su Reglamento mediante Real Decreto de 29 de Mayo de 1857, en su artículo 1º se afirmaba:

“Las Comisiones provinciales de Estadística reunirán, comprobarán y remitirán a la Comisión General del Reino las noticias que esta les pidiese sobre cada uno de los diversos ramos que son objeto de su institución, conforme el reglamento de 27 de Noviembre de 1856”.

Sin embargo para la formación de estas comisiones provinciales tampoco se contó con el autor de la Carta Geométrica de Galicia quien tenía mucho que aportar.

El diario de la Corte “La Iberia” del 25 de Noviembre de 1857 en su página 2ª publicaba un artículo titulado “SUPERFICIE Y POBLACIÓN” en el que se exponían los datos facilitados por el Secretario de la Comisión de Estadística Antonio Ramírez Arcas recogidos en una publicación fechada en el Real Alcázar de Sevilla a 17 de Abril de 1810; se estableció la división del Gobierno Civil de los pueblos del territorio español en la Península en 38 prefecturas, sujetas a la Carta Geográfica que en ella se mareaba y en otra disposición del mismo mes y año que fraccionó el territorio en 15 divisiones militares”.

En un cuadro se recoge la superficie en leguas cuadradas de 20 al grado de las 38 prefecturas o provincias fijando la superficie de España en 15.777,16 leguas cuadradas y la de Galicia:

Coruña                      290,5

Lugo                          217,1

Vigo                           205

Orense                      164    

Total                          876,6

Seguidamente se publica otra tabla que toma por base la división territorial de España de 21 de Abril de 1834 fijando la superficie total de España en las mismas leguas cuadradas de 20 al grado que en la división de 1810 y en particular la de Galicia.

La Coruña                257,9

Lugo                          258

Orense                      194

Pontevedra              124,17

Total                          835,26

En el primer número del  Anuario Estadístico de España de 1858,  publicado al año siguiente se insertó una Reseña Geográfica de Francisco Coello en la que calcula la superficie de España en 16.021 leguas cuadradas (leguas de 20 al grado que equivalen a 30.858.025 m2) y la de Galicia en 946,70 que difiere por exceso de 9,70 leguas de las calculadas por Fontán, que corresponden:

227,80 Orense

316,40 Lugo

257,20 La Coruña

145,30 Pontevedra

(Cuadro página 72)

En la Reseña Coello afirma (página 74):

“… que no está concluida la triangulación portuguesa del Duero hasta la Frontera de Galicia “pero la magnífica Carta de Fontán ha determinado la frontera portuguesa del norte y la Costa de Galicia, si bien modificando detalles de una y otra con arreglo a los planos ya citados (de los Marinos José Espinosa (1783-1815) y Felipe Bouza (1764-1834) y los publicados por la Dirección Hidrográfica que en estas provincias son muy buenos y minuciosos”.

Según los límites de cada provincia de las hojas del Mapa Topográfico Nacional 1:50.000 determinan la superficie de Galicia en 29.455 km2.

El Monarca Carlos IV, por medio de Real Decreto de 20 de Enero de 1801 de igualación de pesas y medidas para todo el Reino (que en lo sucesivo se llamarían “pesas y medidas españolas”), estableció que la dimensión de la legua fuera de 20.000 pies no burgaleses, sino geométricos quedando unificada la legua marina de 20 al grado con la terrestre.

La Carta Geométrica de Fontán levantada en escala 1/100.000, en su hoja nº 10 recoge tres escalas:

  • Legua de 20.000 pies divididas en décimos
  • Millas de 60 en grado (Millas náuticas)
  • Escala en metros

Antes de la unificación metrológica de Carlos IV, la legua empleada en el Reino de Castilla era de 20.000 pies castellanos equivalentes a 5.572,7 metros ó 6.666,66 varas castellanas, la legua variaba según los distintos reinos de España.

Después de esta unificación metrológica, la legua de 20 al grado quedó en equivalencia con la legua marina o geográfica, (5,555 m.) equivalente a 1/20 de un grado de meridiano terrestre.

Leopoldo Martínez Padín en su “Historia Política, Religiosa y Descriptiva de Galicia, 1849, Establecimiento topográfico de A. Vicente, c/ Lavapiés, nº 10, Madrid”. En el tomo I, Sección V, Capítulo: Límites y extensión y superficie de Galicia, páginas 28 y 29 afirma:

“La descripción de (José Lucas) Labrada (Descripción Económica del Reino de Galicia 1804) le da 1.020 leguas cuadradas. Sebastián de Miñano (Diccionario Geográfico y Estadístico de España y Portugal, Tomo VI, 1826) 1.200; Según tal Diccionario, pág. 256. 1.124 leguas cuadradas de superficie, Pascual Madoz (Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Tomo VIII, 1847) 1.035 (según dicho Diccionario, página 272 “da unas 1032 leg”.) y a este tenor los demás; en tal variedad, no habiendo podido fijarme en la verdadera extensión de este país, consulté a Don Domingo Fontán, geógrafo conocido y autor de una excelente Carta Geométrica de Galicia, levantada en la escala del cienmilésimo, el que por esta razón debe conocer mejor que otro alguno con exactitud su extensión. La respuesta del Sr. Fontán ha sido mandarme decir el número de leguas cuadradas de superficie de cada una de las cuatro provincias de Galicia, que componen un total de 937 leguas. Advirtiéndome al mismo tiempo:

1º Que cada una de estas leguas superficiales es un cuadrado cuyo lado tiene 20.000 pies (castellanos).

2º Que no se comprende en esta medida la superficie de las rías y puertos de Galicia, aún en la parte que en la bajamar queda descubierta.

3º Que la Carta Geométrica de Galicia de que es autor, comprende más extensión, porque el exceso corresponde la parte limítrofe de Asturias, León, Zamora y Portugal a saber:

                                                       Leguas

De León                                            22,8

De Asturias                                     54,8

De Zamora                                      16,1

De Portugal                                    14,1                           107,8

De Galicia                                                                            937,-

   Superficie total de la Carta                                      1.044,8 

El 5 de Junio de 1859, fue sancionada la Ley para la Medición del Territorio, sobre ella, Luis Ortega Francese Nadal y Juan Ignacio Muro, en su artículo publicado en la Revista CT Catastro, Julio 1997, afirmaban:

“La Ley de Medición del Territorio, promovida por el Gobierno de Leopoldo O’Donnell y sancionada por Isabel II el 5 de Junio de 1859, apenas ha atraído la atención de los estudiosos. Sin embargo resulta clave para comprender la política geográfica del liberalismo y también los avatares del catastro durante la segunda mitad del Siglo XIX. La citada Ley perseguía dos objetivos básicos, dotar de unidad a los distintos levantamientos cartográficos del Estado y acometer la formación de un Catastro parcelario…” “… ponía bajo la competencia directa de la Comisión  de Estadística las operaciones geodésicas que antes se ejecutaban en distintos ministerios La Carta Geográfica de España. El Mapa Geológico, los reconocimientos Hidrológicos y Forestales y la Cartografía Catastral”.

El texto de la Ley es el siguiente:

“Doña Isabel II por la Gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía española Reina de las Españas: a todos los que la presente vieren y entendieren sabed que las Cortes han declarado y Nos sancionado lo siguiente:

Artículo 1º

Los trabajos geográficos que se ejecutan hoy en día por los diferentes Ministerios se continuarán con la posible rapidez bajo la dirección inmediata y dependencia del Consejo de la Junta General de Estadística. Formando al efecto un plan general para tener en hacer una representación y descripción completa de la Península, Islas Adyacentes y provincias de Ultramar bajo diferentes relaciones:

Triangulación Geodésica de España Estado al 1-I-1860. Anuario Estadístico de España 1859-1860 (Cartela)

1º Geodesia                                   

2º Marítimas                                 

3º Geológicas     

4º Forestal     

5º Itinerario                     

6º Parcelaria

Artículo 2º

El levantamiento de planeos y formación de las correspondientes memorias se observará el orden siguiente:

La triangulación geodésica de primero y segundo orden, y los planos de las plazas fuertes y sus zonas militares y de las regiones fronterizas, se ejecutarán por los Oficiales de los Cuerpos de Artillería, Ingenieros y Estado Mayor.

Las cartas hidrográficas y planos de puertos, por los Oficiales de la Armada.

Los trabajos meteorológicos, geológicos y forestales y el estudio general de comunicaciones por los respectivos Cuerpos Facultativos dependientes del Ministerio de Fomento.

Los planos de las principales publicaciones, por los Arquitectos municipales o provinciales.

Artículo 3º

Los planos parcelarios se levantarán y comprobarán bajo la Dirección de la Comisión de Estadística General del Reino, por personas competentes a los que se abonarán los trabajos que ejecuten en proporción a la extensión y condiciones de localidad. Estos trabajos se harán bajo la inspección o intervención de los Funcionarios que se hayan ocupado de la parte geodésica.

El gobierno podrá sin embargo, levantar planos parcelarios que tenga por conveniente, utilizando los Cuerpos Facultativos de los diferentes Ministerios.

Artículo 4º

Todos los planos se levantarán, en cuanto sea posible, dentro de las zonas en que sucesivamente se hallen terminadas las triangulaciones geodésicas.

Artículo 5º

Los planos y descripciones de las diferentes series que constituyen la representación completa del territorio se archivarán y conservarán cuidadosamente en la Comisión Central de Estadística, haciéndose en ellos las sucesivas modificaciones anuales requeridas por las traslaciones de dominio o movimientos de la propiedad.

Artículo 6º

Los diferentes Ministerios remitirán desde luego a la Comisión de Estadística General los resultados que hubieren obtenido hasta de presente en trabajos geográficos, geológicos forestales o catastrales, con objeto de aprovechar los que reúnan las condiciones requeridas, hacer que se completen los que lo necesitaren y publicar un avance general de estos datos en la forma más adecuada.

Triangulación Geodésica de España Estado al 1-I-1860. Anuario Estadístico de España 1859-1860 (Galicia)

Artículo 7º

En las provincias de Ultramar se hará el levantamiento de planos de un modo análogo, aunque con las diferencias exigidas por sus condiciones especiales.

Artículo 8º

Para cubrir los gastos que ocasionaren los trabajos señalados en el artículo 2º, se consignarán anualmente 4.000.000 de reales, en el presupuesto general del Estado, con deducción del costo actual de la Carta Geográfica y de las ordinarias operaciones topográficas, geológicas forestales.

Triangulación Geodésica de España Estado al 1-I-1860. Anuario Estadístico de España 1859-1860 (Galicia)

Artículo 9º

Con objeto de subvenir los gastos de los planos parcelarios de que trata el artículo 3º se incluirá en los presupuestos en generales 3.000.000 de reales para el primer año, 6 para el segundo y sucesivamente los que se consideren necesarios.

Por tanto mandamos a todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Gobernadores y demás Autoridades así civiles, militares o eclesiásticas de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes.

Dado en Aranjuez a 5 de Junio de 1859. Yo La Reina. Presidente del Consejo de Ministros Leopoldo O’Donnell”.

También por Real Decreto de 9 de Julio de 1859, se acuerda:

“Artículo 1. El Presidente de la Junta  directiva de la Carta Geográfica de España y el Presidente de la Comisión de la Carta Geológica son declarados vocales de la Comisión de Estadística General del Reino.

Artículo 2. Serán Vocales natos de la misma Comisión, por razones de oficio mientras lo desempeñen el Director General de Ultramar; el Director General de Contribuciones del Ministerio de Hacienda, el Director General de Administración en el Ministerio de la Gobernación; el Director General de Agricultura, Industria y Comercio del Ministerio de Fomento, el Director del Observatorio Astronómico de Madrid; el Director de la Escuela Especial de Ingenieros de Minas, el Director de la Escuela Especial de Caminos, Canales y Puertos.

Dado en Palacio a 9 de Julio de 1859. Esta rubricado de Real mano – El Presidente del Consejo de Ministros Leopoldo O’Donnell”.

Triangulación Geodésica de España Estado al 1-I-1860. Anuario Estadístico de España 1859-1860 (Levante)

Mediante el Real Decreto de 20 de Agosto de 1859 se determinaron las Bases para la ejecución de la Ley sobre Medición del Territorio.

En su Exposición a S.M., Leopoldo O’Donnell, Presidente del Consejo de Ministros refiriéndose al inventario del país, demarcación y descripción de su territorio, estudio de su estructura geológica, vegetación, aprovechamiento de aguas, deslinde de la propiedad y reconocimiento de los recursos y mencionado la experiencia extranjera, al respecto afirmaba:

“En España puede alcanzarse con menos gastos, y con mayor brevedad y perfección, lo que en otras naciones ha sido asunto de largos y costosos ensayos, ejemplo va saludable advertencia a los espectadores contemporáneos y a los investigadores venideros…”

Triangulación Geodésica de España Estado al 1-I-1860. Anuario Estadístico de España 1859-1860 (Levante)

Del contenido de sus 48 artículos, reproducimos los más significativos:

“Artículo 5.

Se elegirá y señalarán desde luego los triángulos de primer orden que  para  cerrar el perímetro de las costas de la Península e Islas Baleares y se procederá a su medición sucesiva en cuanto se concluya la de los señalados en el meridiano y paralelo de Madrid.

Artículo 6.

Para la triangulación de segundo y tercer orden, se empezará por las provincias de Madrid, Gerona y Baleares, enseguida se continuará en las de Barcelona, Tarragona, Castellón y Valencia prolongándose por el litoral del mediodía. En cuanto fuere posible se operará en iguales términos en las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya y demás de la costa del Océano”.

La lógica del planteamiento de la triangulación de la Costa Mediterránea, estaba determinada por la triangulación de la prolongación de la Meridiana de Francia en España desde la Frontera en Gerona hasta el Mongo en Alicante, planteamiento éste que no se siguió en la Costa Atlántica pues a tenor de esa lógica se debía haber empezado por Galicia aprovechando la triangulación de Fontán, ligándola con la de Portugal, siguiendo por Asturias, Santander, concluyéndose en Guipúzcoa y Vizcaya, engarzándola con la triangulación de Francia.

Para el inicio de dichos trabajos de medición del territorio, se crearía una Inspección y una Escuela Especial donde completar la instrucción teórica y práctica del personal auxiliar, aunque la Escuela no formaría carrera o cuerpo;  sus alumnos tendrían la titulación de Ayudantes Segundos Supernumerarios; en el Real Decreto se fijarán sueldos y gratificaciones en función de la mayor o menor movilidad del servicio.

En el año 1860 la Imprenta Nacional editó el” Anuario Estadístico de España correspondiente a 1859 y 1860” en el que se inserta un primer capítulo o apartado titulado:

“MAPA GEOGRÁFICO DE ESPAÑA”

En él se resaltan los trabajos planimétricos llevados a cabo por la Comisión del Mapa Geográfico, describiendo las operaciones de triangulación efectuadas a partir de la base de Madridejos; se afirma que desde su creación mediante Real Decreto de 11 de Enero de 1853, según tenemos referido, hasta fin de Diciembre de 1859:

“La Comisión del Mapa ha recibido 3.827.802 reales 37 céntimos de cuya cantidad entregó al cesar 1.836.751 rs. 77 cénts. en metálico y 1.640.000 en una colección de instrumentos, de obras científicas y material de campaña, en el cual se incluye el costo de señales y pilotes construidos, resultando aquí que ha llegado a un millón de reales lo invertido en personal”.

Concluido el anterior apartado, en el Anuario Estadístico bajo el título: “Triangulación Geodésica”, se incluye a doble página (X y XI) el Mapa cuya cartela reza:

“TRIANGULACION GEODÉSICA DE ESPAÑA:

Estado en 1 de Enero de 1860 levantado en escala 1/100.000 en el que se incluyen una escala en Kilómetros y otra en leguas de 20.000 pies castellanos.

  • Las líneas llenas indican los triángulos medidos en Portugal y en la prolongación de la meridiana de Dunkerke.
  • Las líneas en trazas denotan los triángulos elegidos en España.

Esta señal indica los vértices en que se ha hecho estación definitiva”.

Dicho mapa es un fiel reflejo de los trabajos geodésicos iniciados el 23 de Marzo de 1854 siguiendo el Plan de operaciones que el Brigadier Fernando García de San Pedro presentó al Gobierno el 27 de Octubre de 1853.

En el libro “Base Central de la triangulación Geodésica de España por Don Carlos Ibáñez Ibáñez, Don Frutos Saavedra Meneses, Don Fernando Monet, y Don Cesáreo Quiroga, publicado por Real Orden”, Madrid, Imprenta y Estereotepia de M. Rivadeneyra, calle del Duque de Osuna nº 3, año 1865, nos resume dicho Plan de operaciones en sus páginas CCLII y CCLIII:

“Reconocido el país en toda su extensión proyectáronse de dos en dos grados próximamente y siguiendo la dirección Norte-Sur o la Este-Oeste, cadenas de triángulos de primer orden que dividen el territorio en grandes cuadriláteros y se enlazaron con otros también de primer orden, establecidos a lo largo de la costa uniéndose a la triangulación de Portugal y a la francesa del Pirineo y a la Meridiana de Dunkerke”.

En su consecuencia, el citado mapa recoge la triangulación de Portugal que se inició durante el reinado de María I y Juan VI, de manera que a finales del Siglo XVIII abarcaba ya una gran parte del territorio nacional, según afirma José Murugan y Martín en su “Descripción Física, Política y Estadística y Literaria del Reino de Portugal y de los Algarbes”, Tomo II, página 366, Madrid, Imprenta Real 1833 y la Triangulación del Pirineo tomada de la triangulación de 1er. orden de Francia iniciada en 1818 y concluida en 1845, según Nicolás Soraluce “Fueros de Guipúzcoa, página 175, Madrid 1866, Imprenta del Banco Industrial y Mercantil.

Y por último, la de la prolongación de la Meridiana de Francia o de Dunquerque a Barcelona, hasta el Mongo de Denia (Alicante) trabajos  estos que efectuaron Biot, Arago, Chaix, y José Rodríguez, maestro de Domingo Fontán, según tenemos referido en el artículo “El Levantamiento de la Carta Geométrica de Galicia”.

De lo expuesto, y a la vista del Mapa, nos llama la atención que en el mismo no se plasmase la triangulación de primer orden o fundamental de la Carta Geométrica de Galicia que no se tuvo en consideración para ligarla con esos triángulos elegidos en el resto de España que por supuesto se engarzaron con las citadas triangulaciones de Portugal, la francesa del Pirineo y de la prolongación de la meridiana de Francia, llamada de Dunquerque.

El 21 de Abril de 1861 se dictaron diferentes Reales Decretos por los que la Comisión General de Estadística pasó a denominarse Junta General de Estadística, la Junta se dividió en dos Secciones. La primera de Geografía y la segunda de Estadística.

La Sección de Geografía tendría un Vocal, un Director de operaciones geodésicas, otro de las operaciones topográfico-catastrales y un tercero de los trabajos especiales geológicos, hidrológicos, terrestres e itinerarios.

En otro Real Decreto de la misma fecha, Francisco de Coello y Quesada, fue nombrado Director de operaciones topográfico-catastrales y Fermín Caballero Morgaez, Director de operaciones censales con sueldo anual de 20.000 reales.

Por un último Real Decreto de ese día  a D. Francisco de Coello y Quesada, se le fija un sueldo anual de 40.000 reales.

“… mientras desempeñe su cargo y este no disfrute otro haber del Tesoro”, pues en esas fechas cobrando su sueldo de militar en comisión de servicios levantaba El Atlas de España y sus posesiones de Ultramar subvencionado anualmente con 520.000 reales.

En el Anuario Estadístico de España de 1860-1861, publicado en Madrid, Imprenta Nacional 1862-1863 a doble página (XXXVI y XXXVII) se inserta el Mapa de TRIANGULACIÓN GEODÉSICA DE ESPAÑA. Estado a 1 de Enero de 1863 con idéntica cartela que la del estado de la triangulación al 1 de Enero de 1860 en el que Galicia aparecía vacía sin que se hubiesen elegido en su territorio triángulo alguno, sin embargo en el de 1863, sigue sin plasmarse la triangulación de Fontán y como tales triángulos escogidos para la confección del Mapa Geográfico de España, observamos como  por el Norte se engarza con los designados en Asturias y por el sur con la triangulación de Portugal, lo que evidencia que la Carta Geométrica de Galicia no se consideró de utilidad para el levantamiento del Mapa Geográfico de España.

La pregunta es obligada ¿cuál fue el motivo?, la respuesta quizás la podemos encontrar en la “Revista Militar, Periódico de Arte, Ciencia y Literatura Militar, Director el Brigadier Don Eduardo Fernández San Román, Tomo I, Ag. Sep. Oct. Nov. Y Dic. de 1847, Madrid, Establecimiento Tipográfico Militar”

En el capítulo “GEOGRAFÍA y TOPOGRAFÍA ATLAS DE ESPAÑA”, cuya autoría es de un jefe del Cuerpo de Estado Mayor, se refiere al Atlas de España del Teniente Coronel Capitán de Ingenieros Francisco Coello, donde en su prospecto señala la imposibilidad de formar un mapa de España exacto por los documentos que existen al día por no estar sujetos a un sistema fijo y sin estar ligados a una triangulación fundamental.

En las páginas 496 y 497 se afirma:

“La esmeradísima triangulación geodésica hecha últimamente en el Pirineo, la de las costas de Cataluña y Valencia por la comisión de pesos y medidas de Francia y los mapas casi tan rigurosos del atlas marítimo de Tofiño corregidos por nuestro depósito hidrográfico, son los datos que, con la situación astronómica de Madrid, ocupan el primer lugar: mucho menos seguridad inspira la franja que cierra nuestro perímetro delante de Portugal, por más que varios de sus puntos deban su situación a mejores procedimientos. Siguen en importancia las posiciones de un crecido número de pueblos en las carreteras partiendo de Madrid se dirigen a Cartagena, Cádiz, Ferrol, Burgos y desde aquí a Santander y Pamplona, a los que no consideramos en primera categoría, porque sus longitudes y latitudes están determinadas como de paso durante un viaje, por el cronómetro y alturas meridianas del sol, o estrellas tomadas con instrumentos de reflexión, exceptuando el camino de Cartagena en el que solo se obtuvieron las latitudes; y es sabido que las observaciones astronómicas solo merecen entera fe cuando son muy esmeradas y repetidas: estos puntos ligados entre sí por los planos especiales de las carreteras respectivas, marcan líneas continuas, a las cuales, y a otros varios lugares aislados situados de la misma manera, se ajusta la combinación de los otros datos para poner coto a las imprescindibles inexactitudes de esta clase de trabajos…”

 “… Limitándolas además y aún las anulan en algunas partes el excelente mapa de Galicia por Don Domingo Fontán, las triangulaciones de Don Felipe Bouza, las de las provincias de Cádiz y Santander y otras de igual naturaleza que por exactas que hayan sido, no pueden pasar a la esfera de la Topografía a la Geodesia por poca extensión y otras consideraciones en que no nos detendremos. Los planos particulares de las carreteras son apreciables en proporción al número de puntos bien situados de antemano en la carta a los cuales puedan referirse aquellos.

Formando así el esqueleto del mapa, y aún cubierto también en parte, dispone el Sr. Coello para llenar los vacíos, de un cuantioso caudal de documentos, entre los cuales merecen no poca importancia más de 1.300 colecciones del Sr. Bouza, como formada en su mejor parte de lo más estimable que se encontraba en nuestros depósitos; y nótese de paso cual sería la abundancia de materiales de esta especie elaborados por nuestros cuerpos militares, cuando después de despojados sus archivos de tal riqueza, y de lo mucho que han perdido en las continuas guerras de este siglo, aún han podido ofrecer a la empresa del nuevo atlas muchos y buenos trabajos que consultar”.

Básicamente la diferencia entre la Geodesia y la Topografía radica en que la primera se ocupa de levantamientos planimétricos de gran extensión teniendo en cuenta la curvatura de la tierra, la Topografía, en cambio, por la poca extensión de esos levantamientos que le son propios no la tiene en cuenta dado que el error cometido no es apreciable.

Al parecer el autor de dicho artículo desconocía que Fontán para la resolución de sus triángulos, aplicó la trigonometría esférica y que la Carta Geométrica de Galicia fue levantada en proyección Flamsteed modificada también llamada de Bonne, ello con independencia de que la Carta Geométrica no se la puede calificar de pequeña extensión, pues su superficie es de 1.044,8 leguas cuadradas, contando las 22,8 de León; 54,8 de Asturias; 16,1 de Zamora y 14,1 de Portugal.

Llama la atención que el “excelente mapa de Fontán” ni siquiera fuese utilizado para llenar los vacíos una vez formada las redes de triángulos que configuran el esqueleto del Mapa General de España en las provincias gallegas.

En cuanto a las “otras consideraciones”, según nuestro parecer, deberemos tener en cuenta que entre los Vocales de la Comisión de Estadística, se encontraban Fermín Caballero Morgaez y Vicente Vázquez Queipo, también Presidente de la Comisión del Mapa Geográfico Nacional de 1857 a 1859, quienes en su día afirmaron que la Carta de Fontán no está ajustada a cálculos Geodésicos, según ya referimos.

Por otra parte los también Vocales Francisco Coello y Pascual Madoz, tampoco estarían muy interesados en su conocimiento y difusión, ya que la incorporaron al Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar, y a través de su subvencionada empresa geográfica se lucraron con la misma según tenemos relatado al comienzo de este artículo.

Sin pasar por alto que Guillermo Schulz también se aprovechó, aunque tardíamente de los trabajos geodésicos de Fontán en su Descripción Geológica de la Provincia de Oviedo publicado en 1858.

En fin, el tiempo de Domingo Fontán había pasado, y otros aspiraban a brillar sin que se les hiciese sombra, aparte de ello, en esta ocasión, en principio, había fondos para levantar la tan esperada Carta Geográfica de España, partiendo de cero en lo que a Galicia respecta al menos oficialmente, lo que auguraba a algunos una brillante, no sé si constructiva, pero si dilatada y bien remunerada carrera.

Además en nuestra opinión, salvo mejor criterio, no nos cansaremos de afirmar que la marginación que sufrió Domingo Fontán obedece principalmente, que al levantar en solitario la Carta Geométrica en 17 años, evidenciaba la palmaria inoperancia de todos aquellos quienes como miembros de sus diferentes juntas y comisiones estaban llamados a levantar la Carta Geográfica de España desde sus iniciales proyectos, que finalmente se puso de manifiesto ante el hecho incontestable de que la primera hoja del Mapa Topográfico Nacional escala 1:50.000 se publicó en 1871 y la última en 1968, aparte de envidias y rivalidades, esa envidia que según decía Francisco de Quevedo Villegas “va tan flaca y amarilla porque muerde y no come”; a Fontán tampoco se le perdonó su independencia y modo directo con que se expresó en el Congreso de los Diputados.

Sirva como ejemplo algunos párrafos de sus discursos vertidos en la Legislatura de 1841-1842 en la que hizo oposición al Gobierno Progresista de Baldomero Espartero, Duque de la Victoria y de Morella.

 Sesión del 28 de Enero de 1842:

“… los señores Diputados votarán lo que gusten, que yo votaré lo que deba…”

Sesión del 29 de Marzo de 1842:

“… El día que no me envíen aquí estaré más contento porque me quedaré libre en mi casa; pero mientras subsista en este puesto he de decir la verdad, pues no estoy para adular a nadie aquí ni allí. Cumplo pues con presentar la exposición al Congreso, después de dar las gracias por la bondad con la que ha oído estas pocas palabras”

Fontán no fue en el Congreso de los Diputados “políticamente correcto”, hoy práctica extendida entre aquellos que pretenden medrar, pues nunca puso cuidado en marcar pautas entre lo que y como se debe decir y de lo que se debe callar, pues como hemos referido, algunos de sus compañeros en el Congreso, ocuparon cargos de trascendencia en las instituciones llamadas a levantar la Carta General de España en las que abundaban los Militares, no solo excluyéndole de tal cometido sino devaluando su labor cartográfica efectuada en Galicia.

El ejercicio de la actividad parlamentaria fue causa de que se suscitasen rivalidades y enemistades, entre ellas nos ocuparemos de la mantenida con el Diputado Progresista por Badajoz, Militar e Ingeniero de Minas, Francisco Luján Miguel y Romero precisamente por ser Presidente de la “Comisión para formar la Carta Geológica de los terrenos de Madrid y reunir y coordinar datos para la general del reino” desde el 26 de Noviembre de 1849 a finales de 1853, puesto del que cesó al ser nombrado Ministro de Fomento el 30 de Julio de 1854 en el que se mantuvo hasta el 7 de Junio de 1855, volviéndolo a ocupar del 17 de Enero de 1856 al 3 de Marzo de 1863.

Francisco Luján fue uno de los Académicos fundadores de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales, creada por Real Decreto de 26 de Febrero de 1847 junto con el Matemático Vicente Vázquez Queipo, de la que Fontán no fue miembro, a pesar de contar su biblioteca con un ejemplar de la Carta Geométrica de Galicia que donó el Ministro de la Gobernación en 1855. Casiano Prado ingresó como tal en 1865.

Luján también compartió con Fontán las tres legislaturas de 1836-1837, 1837-1838, y 1841-1842, en las que ejercitó su actividad parlamentaria no exenta de agrios debates en los que el Diputado Luján solía efectuar alusiones personales, de sus contenidos se evidencia que no se prodigaban simpatía alguna.

Así en la sesión del Congreso de los Diputados del 5 de Julio de 1837, Fontán defendía una adición al Proyecto de Ley Electoral para impedir a los empleados de la Casa Real el acceso al cargo de Diputado:

“… yo no veo la inconsecuencia que encuentra el Sr. Luján y estoy persuadido por el contrario que si las Cortes se dignan admitirla podrá ser muy útil y conveniente…”

En la sesión celebrada el 7 de Julio de 1837, replicaba al Diputado Lujan:

“… el Sr. Luján tal vez por el calor con que ha hablado me ha hecho una alusión personal, pues no habiendo hablado más que el Sr. Olozaga (Salustiano) y yo ha de haber sido uno de los dos. Yo no he tratado de deprimir el mérito de nuestras tropas considerando como fáciles o difíciles los pasos de los ríos, yo no creo en esto haber dicho nada que  pueda ofender al ejército o a los generales…”

Igualmente en la sesión del día 17 de ese mes de Julio de 1837, Fontán afirmaba:

“Dijo además el mismo Sr. Luján que los militares riegan el suelo con su sangre, y que de consiguiente adquieren grandes derechos a ser considerados; pero yo creo que no sea este el único título: algo se debe a la Patria, porque si no los demás que no somos militares vendríamos a ser unos meros siervos y colonos de los que ciñen espada, pues que a estos se les debe todo: volveríamos a los tiempos en que la nobleza estaba reducida a los caballeros o hidalgos que salían a combatir a los enemigos de la Patria.

No porque uno sea militar debe querer llevar las cosas tan adelante, para mi el valor civil vale tanto como el militar…” “… señores hay otras profesiones que exigen del hombre no pequeños sacrificios y de consiguiente yo no hago razón para que se quiera hacer de mejor condición a los militares…”

En la sesión del 28 de Marzo de 1842, Fontán en el debate del Proyecto de Ley de Presupuestos aducía:

“… Algunas veces he votado sin dudar siquiera, y precisamente donde suelo hacerlo así es en las partidas de más consideración, como ha sucedido en las del Ministerio de la Guerra, sobre las que el Sr. Luján recuerdo me dijo “aquí si que votará Vd. millones” y véase cómo a veces escatimamos las partidas, también solemos otorgar cantidades sin dudar. A este propóstio diré al Sr. Luján que yo no soy de los que quieren economías mezquinas: yo se como han de medirse los gastos de las Naciones. Yo cuando hago comparaciones, como suele hacerlas el mismo Sr. Luján con más felicidad que yo, no por eso quiero que se lleven al extremo. Sabido es que las paridades no corren a cuatro pies….”

En la sesión del 12 de Mayo de 1842, en función de la opinión que se formó en  el tiempo que permaneció en París en 1839 con ocasión del grabado de su Carta Geométrica, criticó la actuación del Cuerpo Diplomático debatiendo con el Diputado Progresista por Almería José Espronceda, nacido en Pajares de la Vega, Badajoz, el 25 de Marzo de 1808, quien falleció de garrotillo pocos días después el 25 de ese mismo mes, hoy es conocido como Poeta romántico, fue Diplomático, Secretario de la Legación española en la Haya; Fontán al respecto aseveraba:

“Yo siento mucho que nuestros empleados del Cuerpo Diplomático y Consular no puedan hacer aquel papel brillante que corresponde a su decoro y al de la Nación que representan…”

“… Yo siento que inspiren los agentes nuestros lástima y desprecio a los ojos de los extrangeros….” “… ¿y como está hoy este ramo importante del servicio público? Doloroso es decirlo ¿Dónde están las grandes notabilidades diplomáticas que se hacen distinguier, en los países extrangeros en representación del Gobierno español? ¿Dónde están estos grandes hombres? ¿Qué educación hemos dado al Cuerpo Diplomático para que representen bien el papel que representar debe? En otro tiempo ¿No han brillado nuestros representantes y han figurado en el mundo entero? Si, señores; pero no ha sido más que un padrinazgo esa carrera. En la carrera diplomática ¿han sido colocados más que los hijos, los favorecidos, los ahijados de los Ministros del Estado? ¿Han recibido aquella educación, aquellos conocimientos que se exigen en otros países?….” “… pero por desgracia lo que les hace miserables es la miseria de sus conocimientos, el pobre papel que pueden hacer y que en las conversaciones que tienen en sociedad cuanto más hablan de la opera y del paseo y no saben rodar la conversación sobre otros puntos porque no tienen otros conocimientos sobre otro punto, no tienen ciencias y artes, siquiera los primeros rudimentos, de b a ba. Esto es lo que ha sucedido, y esto es lo que he dicho porque no hablo de memoria.

Yo me he hallado en reuniones de 100 ó 200 personas, entre las cuales asistieron embajadores de diferentes Naciones y no he visto a nuestros diplomáticos ¿por qué? Porque no podían figurar entre ellos. Me he visto en el caso de hacer el papel que podía y ellos no han hecho ninguno los embajadores y los agentes consulares, tan inferiores en su saber, mal pueden mirar por el decoro de la Nación…”

“… Además de esto ¿a qué se han dedicado nuestros diplomáticos desde los últimos cincuenta años acá? A hacerse ricos: algunas fortunas se levantaron por este medio. De modo que más bien que agentes diplomáticos nuestros, han sido agentes de su riqueza.

Basta de esto, yo me aprecio de no haber dicho ninguna cosa que no fuera una verdad muy gorda…”

El Diputado por Badajoz Francisco Luján replicó a Fontán alegando:

“Señores, siento mucho que la situación en que me encuentro, habiendo hablado en contra no me permita contestar a lo manifestado por el Sr. Fontán, porque más bien que defenderle ha sido la impugnación más terrible que se ha podido hacer al cuerpo diplomático español…”

“…. Diré únicamente que si su señoría cree que está en su derecho para dirigir esas acusaciones en masa, tan infundadas como injustas, yo diré a S.S. que es más fácil hablar que probar, que no siempre se tiene razón cuando se habla con el calor con que S.S. suele expresarse”.

Discurso este al que Fontán duplicó:

“El Sr. Luján ha creído que yo cuando califiqué como en mi opinión calificar debía al cuerpo diplomático y consular; cuando puse en evidencia los pocos servicios o ninguno de cincuenta años acá; cuando así me expresé hablando en general, ha creído repito, que he desconocido el servicio de los buenos empleados en este ramo; sobre ellos hice la salvedad que debía hacer y si no la hubiera hecho la haría ahora; pero yo tengo mis convicciones, serán o no exactas, pero yo aquí no vengo a probar, sino a emitir mi opinión, aunque harto he probado la que he emitido, y de ello creo esta convicción del Congreso”.

En la sesión del 27 de Mayo de 1842, en la que se debatía sobre los Presupuestos Generales del Estado y en particular sobre la utilidad de las Pagadurías de los Ministerios, Luján replicaba el discurso de Fontán:

“…. Tiene S.S. por costumbre impugnar cualquier cosa que no está conforme con su opinión, o con sus convicciones,  hacer más bien cargos que raciocinios, acusaciones más bien que argumentos, y últimamente presentar las cosas de tal modo que al oir a S.S. parece que no ha habido nunca gobierno, ni le habrá, ni puede haberlo. Esta es una fatalidad de S.S. (El Sr. Fontán pidió la palabra para una alusión personal) yo no tengo la culpa de que S.S. haya hablado antes que yo del modo que lo hace S.S. por lo que me veo en la precisión de contestar a S.S. sin que en esto haya alusión personal”.

Fontán le replica:

“Si señores que la hay, pues S.S. no se ocupa del asunto sino solo de mi”.

De esta forma concluído el discurso del Diputado Luján, Fontán afirmaba:

“El Sr. Luján en la primera parte de su discurso se ha ocupado de la manera con que yo me expresé en el mío. Señores yo no soy como las teclas de los órganos: no señores, hablo como hablan los hombres. Yo hablo con el corazón en la mano y no puedo seguir ese tono,  ese unísono que reclama el Sr. Luján hablo siempre con convicción y hablando con convicción me expreso en los términos que habrá notado el Congreso. Al expresarme y dirigir mi voz al Congreso uso de un derecho que tengo, y siento que se lastimen los oídos de alguno de mis compañeros, pero ¡como ha de ser!

Viniendo ahora al asunto en cuestión, diré al Sr. Luján…”

Para concluir, en la sesión del 20 de Junio de 1842, se debate en el Congreso la concesión de una pensión a Doña María del Rosario Vivanco y León a la que Fontán se opone alegando:

“… ¿No hay en España millones de personas que se hayan en igual caso? ¿Se trata de un socorro? Dése una ley de socorro. En otros países hay leyes para socorrer la indigencia; hágase entre nosotros lo mismo; establezcamos los casos para distribuir esos socorros; más esto de venir una Doña María del Rosario porque es hermana de un oficial de artillería que pereció en su oficio…” “.”. No llamaré a esto despilfarros, pero si prodigalidad; conozco que es grato y deseo socorrer las desgracias; pero para ello es necesario la primera parte que haya con qué…”

El Diputado Luján defendiendo en su discurso la concesión de tal pensión replicaba a Fontán:

“Siento molestar al Congreso; pero me veo en la necesidad de hacerlo porque habiendo sido de la comisión y teniendo la obligación de conocer el curso del expediente, la tengo también para deshacer las equivocaciones que padezcan los Sres. Diputados como el Sr. Fontán al tomarse la molestia de impugnar el dictamen de la mayoría. Si el Sr. Fontán hubiera leído el expediente hubiera visto que está justificado…” “… En los demás particulares que ha tocado el Sr. Fontán quisiera poder hablar en contra, porque podría contestar a una idea muy peregrina que he extrañado mucho en S.S. a saber que facultemos al Gobierno para que de pensiones. Cuando al Sr. Fontán en estos asuntos ha escaseado tanto el que se faculte al Gobierno ¿ahora quiere darle facultades tan amplias? Es cosa singular y que hace ver hasta qué punto se extravía la razón de los hombres más firmes de opiniones marcadas, cuando se levantan a sostener opiniones y sentimientos cuando no se tiene bastante conocimiento de la materia. Vea el Sr. Fontán a qué nos oponemos cuando hablamos en materias que no nos hemos tomado la molestia de examinar.”

A lo que contestó Fontán:

“Ha dicho el Sr. Luján  que yo he incurrido en una contradicción, en una inconsecuencia pues escatimando siempre los recursos al Gobierno ahora quería darle un voto de confianza. Señores yo no vengo aquí a adular a nadie y menos al Gobierno. Tengo demasiado carácter, demasiada fibra y no puedo incurrir en esa falta….” “… Domingo Fontán está en su lugar al manifestar estas opiniones en el Congreso, y nadie tiene derecho a decirle si viene a esto o a lo otro. Yo no me he metido a decir al Sr. Luján ha sido devoto de estos o de otros Ministros.”

Luján ejercita la dúplica afirmando:

“Las últimas palabras pronunciadas por el Sr. Fontán son demasiado graves y me es preciso contestarlas. Su señoría tiene costumbre, se ha acelerado y luego ha procurado salir del mejor modo posible. El Congreso recordará que de lo que yo he tratado ha sido de hacer notar a los Sres. Diputados la contradicción en que ha incurrido el Sr. Fontán, cuyo espíritu de economía pesa tanto en esta legislatura como en las anteriores por una cosa proverbial en el Congreso. Su señoría desde que se sienta en estos bancos, ha procurado hacer cuantas economías han sido imaginables, y algunas veces ha atado de manos al Gobierno, hoy nos ha dicho que quería se diese al Gobierno una cantidad para que la repartiese del modo que tuviese por conveniente…”

Fontán  sale al paso:

“Dice el Sr. Luján que yo me presenté hablando con pasión y S.S. no tiene presente que contesta con alusiones personales que no vienen al caso…”

Por último el Diputado por Palencia Román Obejero nos explica la razón de este agrio debate:

“El Sr. Luján que es tan apasionado a todos sus compañeros, es el que ha motivado que hoy el Congreso se ocupe de este asunto, y el Sr. Luján se ha dejado llevar en este momento del afecto particular, desconociendo los precedentes sentados en el Congreso y olvidando los muchísimos casos de comisiones mixtas que ha habido en asuntos de esta naturaleza…”

Ramón de la Sagra nos dejó sus impresiones sobre la Legislatura de 1837-1838 en la que fue electo por la Coruña, a cuyas sesiones asistió por espacio de tres meses, dado que le fue concedida licencia por cuatro meses para ir a París a concluir su Historia Física Política y Natural de la Isla de Cuba, en la sesión del 1 de Marzo de 1838 y, la legislatura concluyó el 17 de Julio de ese año.

A su licencia se opuso el Diputado Benavides, y a su favor intervinieron Fontán, Luján y Vázquez Queipo, quien afirmaba:

“… Yo no he negado que fuese empleado todos los profesores pagados por el Gobierno lo son…”

Así en su libro “Relación de los Viajes hechos en Europa, Tomo I, Viaje a la Bélgica, 1838, Madrid, Imprenta de Hidalgo, Plazuela de San Martín nº 10, 1844” (Introducción pág. III y IV).

La Sagra afirmaba:

“Al fin llegué a Madrid al terminar 1837 y comenzé el siguiente tomando asiento en el Congreso de los Diputados.

Allí, se me abrió un nuevo campo de observaciones, de cuyo exámen no quedó satisfecha mi alma. El espíritu de partido una ciega animosidad, dominando sobre el talento y los rectos principios de los delegados de las provincias, complicaban diariamente el desenlace del sangriento drama, y en vez de una noble, fuerte, ilustrada cooperación para salvar a la patria, no se observaban más que los mezquinos manejos y las intrigas de pasiones vergonzosas.

En tanto, el pueblo español gemía en la miseria y los desastres más espantosos, sufriendo todas las consecuencias de la impericia de unos, de la ambición de otros, de la perversidad de muchos y de las animosidades mutuas de todos. Extraño yo, por mi larga ausencia, el teatro político que ante mi vista se abría, observaba a los hombres pudiendo apreciarlos en su justo valor. Mi imparcialidad me hizo conocer el mérito incuestinable, los talentos positivos y los sentimientos patrióticos de ambos partidos, que no obstante se odiaban y contrariaban. Pero en medio de esa intolerancia bárbara, que engendra las posiciones políticas, la voz de la razón se dejaba oír de cuando en cuando: para ser reconocida y acotada, le bastaba ser pronunciada por un individuo que no inspirase desconfianza a ningún partido…”

En 1862, se publicó la “Memoria Estadística sobre la Provincia de Pontevedra y el censo de 1860, por el Doctor Antonio de Valenzuela Ozores”, Pontevedra 1862, Imprenta de José Vilas donde su autor en la página 24 expresaba:

“Sensible es que los trabajos de triangulación verificados hasta el día y sobre todo los que ofrece la magnífica carta geométrica del Sr. Fontán, no se hayan utilizado para apreciar la extensión superficial de cada partido…”

En el año de 1860, Fontán contribuiría al desarrollo de Galicia promoviendo el Ferrocarril de Santiago a la Ría de Padrón desde la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, tema del que nos ocuparemos en un próximo artículo.

César Camargo
Vicepresidente
Fundación Domingo Fotán
Enero 2019

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